MLB; El pasado siempre vuelve y casi siempre para mal.

Colaboración, peñista Domingo Alonso.

OD CUBA   18:30   OPINION

Siempre los hay que buscan la forma de encontrarle otra pata más al gato, cuando se sabe perfectamente que nada más tiene 4. Hasta el día de su inmortalidad salieron a relucir cosas feas del derecho Pedro Martinez en su etapa de lanzador en las grandes ligas. Así somos los seres humanos, que no soportamos el éxito ajeno y nos cebamos con el que lo hace bien o por lo menos lo intenta.

Por supuesto que en la carrera de cualquier deportista no todo es color de rosa, y como en una competición al fin existen muchos sin sabores y esfuerzos fallidos, que en ocasiones se apela a lo mas bajo con tal de revertirlos y transformarlos en triunfos. Pedro también fue uno de ellos, por supuesto, pero creo que dentro de todas las cosas feas que le puedan achacar, la principal es que fue un jugador rebelde que nunca se dejo intimidar por nadie, menos en una liga y en un país que le era ajeno.

Hay varios en la internet que sacaron a relucir aquel feo incidente con el ya fallecido coach de los Yankees Don Zimmer, y eso no es justo. No es justo porque no era el día para eso y porque los que vimos lo que pasó sabemos perfectamente que aquella situación difícil, en la que Pedro tenía todas las de perder por la avanzada edad de ese señor, tuvo y tiene sus matices.
“Cuando salía a lanzar mi intención era que supieran que nadie me iba a intimidar, o que podían meterse adentro del plato a batearme. Yo tenía que hacerme respetar”.
Salvando las diferencias, por supuesto, yo creo que este tipo de ceremonias deben ser como los entierros en los que nadie se atreve a hablar mal del difunto por respeto. Pero es cierto que hay gente y gente. Y estos así, de este tipo indomables, bravíos y rebeldes, ya lo tuvimos una vez con nuestro Silvio García y esa leyenda urbana sobre una supuesta propuesta para que fuera el primer jugador de la raza negra, y no Jackie Robinson, en debutar en las grandes ligas.

Dicen que el propio Branch Rickey fue hasta Limonar, en Cuba, a proponerselo, bueno eso es lo que dicen, y que aun sabiendo lo que eso significaría para su fama y prestigio como jugador, el matancero “se le paró bonito”. Aclaramos que para los que gustan de exacerbar el valor de los Cubanos, esos que en su frenesí se suelen catalogar como del 100%, esto sucedió así, pero lo cierto es que todavía existen serias dudas sobre la veracidad del hecho, entre otras cosas porque a nadie se le ocurriría permitirle semejante honor a un jugador extranjero en su propia liga. ¿Porque y a santo de que?, ¿Acaso lo hubiera permitido usted en la suya?.

De cualquier manera sea real o no, lo que queremos decir con esto es que Pedro era así, un rebelde a toda costa y no importaba de logros ni hazañas si estos conspiraban contra su honor. Tan es así que siendo pitcher de los Expos, fue capaz de meterle un bolazo en el codo al Rojo Reggie Sanders y cuando solo faltaban 4 outs para lograr un juego perfecto. ¿A quien se le ocurre eso?. En fin que se armó la de dios, ¡¡ tremenda bronca!!. Lo que hubo entre ellos para justificar un proceder así nadie lo sabe, pero lo que sí sabemos es que a Pedro no le metía miedo nada ni nadie.

Las estadísticas dicen que golpeó a un total de 141 bateadores en sus 18 años de carrera y su rebeldía afloró una vez más cuando que fue capaz, sin pelos en la lengua, de asegurarle a la agencia AP que por lo menos a 90 de ellos “se los metió” adrede. Así es Pedro, al que algunos envidiosos quisieron empañar su día injustamente. Por Jorge Krauss/ Opinión Deportiva.

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