Colaboración, peñista Domingo Alonso.
Tomado de la Opinión Deportiva
Tres peloteros del equipo de Cienfuegos fueron sancionados con castigos que van desde 1 a 3 años de separación del béisbol. Ellos son Leorisbel Sánchez, Bárbaro Herrera y Hermes González, todos lanzadores, quienes recibieron castigos de 3, 2 y 1 año, respectivamente.
Como suele suceder en estos casos nadie sabía nada en claro, pero la experiencia nos dice que este tipo de sanción solo se aplica por dos cosas, una situación de una riña de grandes dimensiones, o la más probable de todas, intento, sospecha o captura, de una salida ilegal del país. No obstante….
Algunos medios de prensa locales están informando que se trata de un capítulo de “falta de respeto”, no dicen como, ocurrido en serie jugada en la provincia de Holguín y cometido -al parecer- con unas chicas jóvenes presentes en el estadio y todo motivado a un supuesto estado de embriaguez de estos atletas. En fin que aunque la pena es apelable, de momento Cienfuego pierde -de golpe y porrazo- a 3 lanzadores importantes de su staff. Enviado por Charlie Brown/OD















2 comentarios
sin esos jugadores cfg barrio a granma candela me gusta ese equipo sin nombres pero con jugadores jugando con amor a su provincia
Sancionan a tres lanzadores de los Elefantes de Cienfuegos
Escrito por Darilys Reyes Sánchez
Momento complicado para el pitcheo de los Elefantes. Foto: Aslam Castellón
Desde la tarde noche del miércoles un solo tema acapara las polémicas beisboleras en Cienfuegos: la separación de la novena de los Elefantes, de los lanzadores Leorisbel Sánchez, Bárbaro Herrera y Hermes González por un período de tres, dos y un año, respectivamente. Como suele suceder, de antemano se filtró entre los aficionados la indisciplina por ellos cometida —o una de sus versiones—, mas las reacciones llegaron luego, ante la severidad del castigo.
Previo a cualquier análisis, reparemos en un detalle de las declaraciones a la prensa del comisionado provincial Liván Angarica: “No podemos dar esto como un hecho: ellos cuentan con siete días hábiles para reclamar, es su derecho, explica. No tenemos la verdad absoluta ni mucho menos, quizás haya elementos sin contemplar y la sanción puede variar. El proceso no ha terminado, por eso aún no subimos a nadie en su lugar”.
Con dicho recurso de apelación sobre la mesa, volvamos a lo acontecido durante la subserie en Holguín, según las palabras del propio Angarica: “A la salida del hotel nos esperaban unos compañeros para decirnos que unos jugadores nuestros habían ofendido de palabra a unas muchachitas y también a otro señor. Les preguntamos quiénes eran, los describieron, y cuando los muchachos salieron, los identificaron.
“Ya en el estadio conversamos con ellos sobre lo sucedido y notamos que estaban ebrios. No insistimos más en las averiguaciones, dado su estado, y les indicamos irse para el hotel. Sin embargo, permanecieron en el dogout y surgió un nuevo incidente, específicamente en el caso de Leorisbel, con otro integrante de la novena, el cual no llegó a mayores consecuencias por nuestra intervención a tiempo.
“La dirección y el comité disciplinario del equipo, de acuerdo con el reglamento de la Serie Nacional, realizaron la evaluación pertinente y tomaron la medida. Claro, en dependencia de sus actitudes, podrían reincorporarse al cumplir la mitad de la misma”.
Sin lugar a dudas no entra, ni puede entrar en cuestionamiento, la necesidad de penalizar actuaciones como las antes expuestas, vengan de quien vengan. La disciplina, en todos sus órdenes, ha sido un bien tan perdido en el pasatiempo nacional como el financiamiento para la compra de implementos deportivos, y en algún momento debe revertirse tal situación, pues incluso el relajo necesita orden.
Por desgracia, tales fenómenos acontecen con más frecuencia de lo querido, si bien no siempre llevaron tamaña divulgación ni penitencia. Ahora, tampoco contamos con los detalles exactos de lo ocurrido en Holguín —información solo en poder de los implicados— y quizá sea hasta preferible no destapar esa Caja de Pandora.
Si así lo establece el reglamento, sea, siempre y cuando aplique de forma pareja en cualquier circunstancia. Eso sí, tres años lejos de la práctica —lo exigido a Leorisbel, al menos— representan casi una sentencia de retiro para cualquier atleta; bien lo saben los cienfuegueros, todavía fresco en el recuerdo el caso de Pedro José Rodríguez.
Lo más obvio hasta aquí son las consecuencias: “Sabemos que con esa decisión estamos comprometiendo el resultado del equipo, señala Angarica. Pero asumimos la responsabilidad y tendrán otros que enfrentarse a la tarea”.