Inicia la leyenda de José Fernández. Una historia que siempre tenemos que contar + Aledmys Díaz renueva su dedicación en honor a José Fernández

 09/29/2016
11:00:46 PM
José Fernández una historia que siempre tenemos que contar
Salvando las distancias posibles, Fernández es como el James Dean del béisbol.
Por Jorge Ebro.

Don Mattingly quisiera volver a discutir con él como cuando le ponía punto final a cada salida, Marcell Ozuna extrañará aquellos gritos de “¡Ozo, echa para acá’’, Barry Bonds añorará los abrazos asfixiantes…todo el mundo tiene un motivo para echar de menos a José Fernández, absolutamente todos.

Su familia ha perdido la luz de la casa y Miami vive más a oscuras, porque fueron muchas las vidas que el cubano tocó, a pesar de sus escasos 24 años, con la vara mágica de su personalidad arrasadora y vital.

“Nadie se imagina la colosal tarea humanitaria de José, nadie tiene idea del tiempo que dedicaba para ayudar a otros, a los más necesitados”, expresó su amigo Danys Báez. “Esas muestras de cariño, las flores, los mensajes, apuntan al jugador, pero llegan al alma del hombre que fue’’.

Miami amanece más huérfana, sin uno de sus mejores centinelas, de sus generadores de alegría -que vamos a estar claros, no son tantas como debieran ser-, y resulta monumental que un chico que llevaba apenas nueve años en este país y solo cuatro en las Grandes Ligas pueda haber resonado de manera tan íntima y personal en miles o quizá millones de gentes de todo giro y estrato.

“Desgraciadamente’’, recordó el propietario de los Marlins, Jeffrey Loria, “a veces las luces más brillantes son las que se extinguen más rápido’’.

Salvando las distancias posibles, Fernández es como el James Dean del béisbol. A uno le bastaron tres películas para convertirse en leyenda, al otro le alcanzaron cuatro temporadas para encasquetarse el chaleco de ícono.

Cometas de paso efímero y de luz quemante, de esos que suceden de generación en generación. Y así como muchos creen que Elvis sigue escondido en una isla lejana y solo espera el momento de aparecer, otros se niegan a aceptar la muerte de Fernández y esperan el desmentido que nunca vendrá.

“Me parece que en cualquier momento lo voy a ver entrar por la puerta del clubhouse’’, manifestó entre lágrimas Ozuna. “Las noticias dirán una cosa, pero mi mente se resiste a aceptar la realidad. El está conmigo. Siempre va a estar conmigo’’.

Fernández trascendió culturas, religiones, políticas. No puede haber pueblo más discutidor y empeñado en desmontar la razón ajena que el cubano en su “parejería’’ ancestral. Dos cubanos no unen un criterio, y sin embargo, el chico de Villa Clara era el puente amable por donde iban y venían contrarios y cercanos, anglos y latinos, en absoluta comunión. Nadie podía negarle el talento, ni restarle méritos. Nadie osaba.

El era el macho criollo aderezado con humanidad, el valiente de la comarca y el que más alto cantaba en el gallinero con una sonrisa a flor de labios y una rosa en la mano y un corazón de oro, el novio de las novias, ese arquetipo que muchos aspiramos a ser y pocos logramos encarnar, al menos sin hacer el ridículo.

Su historia es la de miles, incluso de aquellos que no han alcanzado ese sueño y perecen en el intento. De cierto modo, Fernández, con todo lo bueno y lo malo que encierra su mínima trayectoria, se antoja un espejo donde encontramos pedazos de nuestras vidas, de lo conseguido y lo perdido.

Quizá estaba a un año o dos de convertirse en el lanzador más rico de la historia, en uno de los mejores de todos los tiempos, pero eso era una parte y no el todo. El béisbol lo necesitaba para salvarse del aburrimiento, su familia para ser feliz y plena, su hija que viene en camino para disfrutar del cariño de padre y Miami y Cuba para tener ese héroe que ha partido a lanzar el mejor de sus juegos en otra dimensión.

Que se preparen los ángeles cuando el manager del equipo celestial quiera quitarle la pelota…

Inicia la leyenda de José Fernández

 

Marlins Fernandez Killed Baseball

Marlins Fernandez Killed Baseball

La madre y abuela del pelotero cubano fueron confortadas por los jugadores de Marlines. AP

ESPN.com (Traducción)

MIAMI — Un día después de que sus fans lo despidieron, familiares y amigos del pitcher de Miami Marlins, Jose Fernandez, le dieron el último adiós al pelotero en un funeral privado este jueves en la Iglesia Católica St. Brendan de Miami.

Fernández, de 24 años, y dos amigos murieron el domingo por la madrugada en un accidente al chocar el bote en el que viajaban.

“Creo que la cosa más importante es que mantuvo a esta comunidad unida alrededor de nuestro juego de una manera que no habíamos visto en ningún otro jugador en mucho tiempo”, dijo Rob Manfred, comisionado de las Grandes Ligas, a Pedro Gómez, de ESPN.

“Obviamente, ésta es una perdida tremenda para la familia de José, para la organización de Marlines y, en realidad, para todo el beisbol. Así de importante era para el juego. Tenía una forma de ser contagiosa, la forma en la que jugaba y se mostraba en el terreno, creo que para la gente ese entusiasmo era realmente atractivo”, comentó.

Cerca de 300 personas acudieron este jueves a los servicios, incluido Rob Manfred, ex jugadores y actuales jugadores del club, directivos como Tony Pérez y Andre Dawson y el ex manager de Miami Jack McKeon.

“No se suponía que estuviéramos aquí hoy”, comentó el dueño de los Marlines, Jeffrey Loria. “Es muy difícil entender esto, por qué tan joven, alguien con un futuro tan brillante”, dijo, por su parte, el reverendo José Álvarez.

El servicio, oficiado en inglés y español duró más de dos horas en las que se celebraron el dinamismo, personalidad y precocidad con la que Fernández se convirtió en el as de la rotación de Miami.

“Su sonrisa magnética podía iluminar cualquier parque. Él puso los estándares para hacer más divertido el beisbol”, señaló Loria.

Los encargados de llevar el féretro vestían jerseys negros con el nombre de Fernández; el manager de los Marlines, Don Mattingly, y el tercera base Martín Prado fueron los encargados de las lecturas.

El equipo ofreció realizar tributos itinerantes para Fernández en tanto terminan los últimos juegos de la temporada este domingo.
La madre y abuela del pelotero cubano fueron confortadas por los jugadores de Marlines. AP

Mientras se daba el saludo de la paz, los jugadores formaron una línea para abrazar y consolar a la madre y abuela de Fernández, quienes estaban sentadas en la primera fila.

Fernández también dejó a su novia, la chica está embarazada.

“Era un hombre joven, bueno, de corazón amable, un hombre amoroso que amaba la vida, que amaba a la gente. Fue un chico de enormes dimensiones”, dijo Álvarez en el servicio.

Fernández fue el Novato del Año de la Liga Nacional en 2013 y dos veces convocado a Juego de Estrellas, pero el momento que más orgullo le hizo sentir en su carrera fue cuando le compró una casa a su madre de acuerdo con su agente Scott Boras.

“Estaba llorando y dijo ‘¿puedes creerlo?’, ¡Le compré una casa a mi madre en Estados Unidos!”

Boras también recordó una conversación que tuvo con Fernández después de que tuvo una cirugía reconstructiva en el codo que lo dejó fuera de actividad por 14 meses, entre 2014 y 2015.

“Sus primeras palabras fueron. ‘Espérame, voy a ser el mejor que pueda haber’”, recordó Boras.

El derecho dejó récord de 38-17 en 76 aperturas a lo largo de cuatro temporadas en las Grandes Ligas, pero sus brillantes estadísticas no son la razón, dijo Loria, por la que Fernández jamás será reemplazado u olvidado en el equipo.

“Prefiero no pensar en esta tragedia como el final de su vida, prefiero pensar que es el inicio de una leyenda”, dijo Loria.

Después del servicio, los jugadores volaron a Washington para jugar contra los Nacionales en su última serie de esta temporada.

El miércoles, Loria, Marttingly, el coach de bateo Barry Bonds y jugadores como Ozuna y Giancarlo Stanton usaron playeras con la imagen de Fernández y la leyenda “DEP”.

La causa del choque del bote está siendo investigada por las autoridades de Florida.

Fuente: ESPN DIJITAL


Aledmys Díaz renueva su dedicación en honor a José Fernández

Luego de pasar el lunes en Miami por la muerte de José Fernández, el cubano Aledmys Díaz regresó el martes con los Cardenales, listo para rendirle tributo a su compatriota y amigo de la infancia que murió en la madrugada del domingo en un accidente marítimo.

Antes del partido contra Cincinnati, Díaz colgó una camiseta con el número 16 de Fernández en la cueva de San Luis en señal de solidaridad con una familia y una comunidad que están de luto. Y luego, produjo no sólo uno de los momentos más conmovedores de la temporada de los Cardenales, sino que dio uno de sus batazos más memorables como ligamayorista.

Con un jonrón con bases llenas en el cuarto inning – el primero de Díaz en la Gran Carpa – el torpedero ayudó a los Cardenales a vencer por 12-5 a los Rojos.

“Lo hice por su familia”, dijo Díaz, entre lágrimas. “Estos últimos días han sido muy difíciles para mí. Esto me ayudó un poco”.

Díaz, quien se crio en la misma calle que Fernández en Santa Clara, no había jugado desde que se enteró de la muerte de su amigo el domingo por la mañana. Díaz se ausentó de los Cardenales para ir a Miami a consolar a la madre y abuela de Fernández.

Mientras se preparaba para el juego del martes, Díaz juró que esa noche haría las cosas de una manera distinta. De ahora en adelante, quiere jugar como lo hacía Fernández.

“Creo que la mejor manera de rendirle tributo a su memoria es venir todos los días y jugar al 100 por ciento”, dijo Díaz. “Eso es lo que él hubiese querido. Voy a salir a dar el 100 por ciento todos los días para darle a mi equipo la oportunidad de ganar, como lo hacía él.

“Él nos hacía recordar lo divertido que ese este juego. Le encantaba este juego. Le gustaba competir. De ahora de adelante, tengo que tener aun más amor por el juego. Cada vez que me ponga el uniforme, tengo que dar todo lo que tenga. Ese es el legado que él nos ha dejado”.

Luego de que Díaz fallara en su primer turno al bate el martes, el receptor cubano Brayan Peña buscó al novato en la cueva e hizo un pronóstico.

“Le dije, ‘Vas a dar un jonrón hoy'”, dijo Peña. “Sabía lo importante que era ese juego para él. Estaba muy entusiasmado por jugar hoy y luego, cuando consiguió la camiseta y la puso en la banca, sentía que iba a pasar algo especial”.

Con los Cardenales desesperados por seguir en la lucha por el Comodín de la Liga Nacional, Díaz entró a la caja de bateo en el cuarto inning con la casa llena y se voló la barda para darle una ventaja de 5-2 a San Luis

Díaz alzó sus brazos hacia el cielo cuando llegó al plato y abrazó a sus compañeros, el boricua Yadier Molina y el lanzador Adam Wainwright, antes de regresar a la cueva. El público le pidió un saludo y Díaz los complació.

“Espero que esto sirva para aliviar el dolor [de la familia Fernández]”, dijo Díaz. “Cada vez que estas aquí, tienes que enfocarte en el juego 100 por ciento. Es difícil. [José] era como un hermano para mí. Pero creo que tengo que ver la forma en que él jugaba el béisbol y lo mucho que disfrutaba venir al estadio a competir. Creo que veo la vida de una manera distinta ahora”.

El emotivo grand slam de Díaz se produjo un día después de que el intermedista de Miami, Dee Gordon, conectara un improbable cuadrangular en el primer juego que disputaron los Marlins después del fallecimiento de Fernández.

Díaz llegó a las Grandes Ligas esta temporada y aunque él y Fernández coincidieron como ligamayoristas por menos de seis meses, pudieron compartir algunos momentos especiales. Díaz y Fernández fueron compañeros en la escuadra que representó a la Liga Nacional en el Juego de Estrellas en San Diego en julio, el mismo mes en el que se enfrentaron como ligamayoristas por vez primera. Díaz le conectó un jonrón a Fernández ese día. Posteriormente, el serpentinero le dijo a Díaz que la próxima vez que midieran fuerzas, lo poncharía dos veces en represalia.

Ese momento nunca llegó.

“Es una lástima perder a un muchacho como él, que significaba tanto para el béisbol y para su familia”, dijo Díaz. “Ahora mismo, juego por su familia”.

Fuente: SwingCompleto

2 comentarios

    • osniel en 30 septiembre, 2016 a las 10:53 am
    • Responder

    gracias por haber existido jose, gracias por recordarnos lo bello que es el beisbol cuando se juega con amor y entrega.

    • roger bidondo en 30 septiembre, 2016 a las 2:34 pm
    • Responder

    Gracias Jorge Ebro por tu comentario esta muy lindo y verdadero, te felicito, nunca se olvidara a este pelotero y ser humano tan formidable,tiene que ser un ejemplo a seguir de todos los cubanos que estan en la MLB,un abrazo.

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