10/28/2016
11:45:19 PM
Indios blanquean a los Cachorros y se ponen arriba 2-1 en la SM
CHICAGO — Los Indios de Cleveland tienen toda la pericia de un equipo de la Liga Nacional, y su manager Terry Francona es un ajedrecista excepcional.
Otra vez, el fenomenal bullpen de los Indios bajó la cortina para que los Indios completasen su quinta blanqueada de la postemporada al contener el viernes 1-0 a los Cachorros de Chicago, amargándole a los locales su primer juego de Serie Mundial en el Wrigley Field desde 1945.
Cody Allen sorteó un atolladero en el noveno inning cuando los Cachorros colocaron corredores en segunda y tercera con dos outs, pero el cerrador de los Indios ponchó al puertorriqueño Javier Báez para sentenciar.
Con el juego igualado sin carreras, el bateador emergente Coco Crisp empalmó un sencillo el jardín derecho ante el relevista Carl Edwards Jr para producir la eventual carrera del triunfo.
Un silencio sepulcral se apoderó del Wrigley luego de una jornada de febril jolgorio por un evento había tardado décadas en escenificarse en uno de los estadios más icónicos de las Grandes Ligas.
Cleveland se puso arriba 2-1 en el Clásico de Otoño. La derrota implica que los Cachorros ya no podrán conquistar en casa su primer campeonato en 108 años.
“Sabemos que vamos a tener las manos llenas para vencer a este equipo y esta noche fue un buen ejemplo”, comentó el manager de los Indios Terry Francona. “No se puede pedir un juego más apretado, y pudimos encontrar la manera de ganar este juego”.
El rally de la única anotación se puso en marcha cuando Roberto Pérez, el receptor puertorriqueño que conectó un par de jonrones en el primer partido, abrió la alta del séptimo con un sencillo. El corredor emergente dominicano Michael Martínez avanzó tras un sacrificio de Tyler Naquin y luego llegó a tercera con un lanzamiento descontrolado.
Luego de un boleto a Rajai Davis, Crisp vino a batear por Miller y conectó su imparable que impulsó a Martínez ante el derrotado Edwards. Davis fue puesto out en tercera tras el tiro del jardinero cubano Jorge Soler.
Los movimientos con Crisp y el dominicano Martínez estuvieron entre las varias maniobras de Francona, el piloto que dirigió a los Medias Rojas de Boston a los campeonatos de 2004 y 2007.
Todo le funcionó a Francona, como arriesgar con Carlos Santana en el jardín izquierdo por apenas la segunda vez en su carrera y luego apelar a un doble cambio el traer a Andrew Miller por el abridor Josh Tomlin para coartar una amenaza de los Cachorros en el quinto y poniendo a Davis por Santana en defensa. Con Jorge Soler en segunda base y dos outs, Miller cumplió con el cometido al sacar al emergente venezolano Miguel Montero, bateando una línea a manos del jardinero derecho Lonie Chisenhall.
En el sexto, Miller ponchó a la tanda de brava de los Cachorros — Dexter Fowler, Kris Bryant y Anthony Rizzo– para quedar con un total de 27 abanicados en 15 innings esta temporada.
Además, Francona tuvo que traer un bateador emergente por el cátcher Pérez, empleó a todos sus jardineros y Martínez acabó en la tercera base.
“Fue torturante…Teníamos que ganar este juego en nueve o de lo contrario (Corey) Kluber iba a acabar bateando en algún momento”, dijo Francona, aludiendo al as de su rotación que tiene asignado abrir el cuarto juego el sábado.
“Por más que fue divertido ser parte de un juego así, también fue torturante, porque usamos a tantos jugadores”, añadió. Creo que refleja nuestra versatilidad, el poder mover a Michael Martínez por todas partes, el depositarle la confianza de que puede atrapar la pelota en cualquier posición”.
Bryan Shaw y Allen se encargaron de los últimos dos episodios para finiquitar la blanqueda, la segunda de los Indios en esta Serie Mundial, con un 6-0 en el primer duelo. Tomlin permitió dos hits al cubrir cuatro innings y dos tercios.
Kyle Hendricks, el abridor de los Cachorros que estuvo dominante en la victoria contra los Dodgers que aseguró el banderín de la Liga Nacional la semana pasada, tuvo que ser relevado con las bases llenas en el quinto. Pero Justin Grimm logró que el puertorriqueño Francisco Lindor bateara para un doble play de 4-6-3.
Fue la cuarta blanqueada que sufren los Cachorros en sus últimos ochos juegos de esta postemporada. Se fueron de 7-0 con corredores en posición de anotar frente a Cleveland.
“Hemos tenido que enfrentar buen pitcheo”, dijo el manager de Chicago Joe Maddon. “Hay un elemento en nuestro equipo que crecerán en los próximos años, y ese es la ofensiva. Creo que lo que están viendo en defensa y saber correr las bases se mantendrá como ahora. Pero tenemos que mejorar en cuanto a lo que estamos haciendo en el plato. Esta es una buena experiencia para nosotros”.
Ahora, encaran un panorama idéntico a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional en la que revirtieron un déficit 2-1 para luego superar a los Dodgers de Los Ángeles.
El cuarto juego será el sábado, con Kluber frente a John Lackey por los Cachorros.
Por los Indios, los puertorriqueños Lindor de 4-2, y Pérez de 3-1. Los dominicanos Santana de 1-0; José Ramírez de 4-2; y Martínez de 1-0, una anotada.
Por los Cachorros, el puertorriqueño Báez de 4-0. Los venezolanos Willson Contreras de 4-0; y Montero de 1-0. El cubano Soler de 3-2.
Andrew Miller establece una nueva marca de ceros en postemporada

CHICAGO – Andrew Miller volvió a hacer historia el viernes en el Juego 3 de la Serie Mundial entre los Indios y los Cachorros en el Wrigley Field.
Con 1.2 entrada en blanco ante el equipo de Chicago, el zurdo llegó a 15.0 ceros esta postemporada. El récord anterior de 14.2 era del Salón de la Fama Rich “El Ganso” Gossage, quien lo hizo en 1981 por los Yankees. El panameño Mariano Rivera tiró 14.0 innings en blanco tanto en el 2003 como el 2009, también por los Bombarderos del Bronx.
En lo que va de la presente postemporada, Miller lleva 27 ponches y apenas cuatro bases por bolas en esas 15.0 entradas.
Se vivió una gran fiesta en los predios del Wrigley Field

CHICAGO – Disfrazados de la cabeza a los pies como osos de felpa, Lisa Burton y Brian Robinson aguardaban en la avenida Waveland para ingresar al techo de Beyond the Ivy y presenciar desde la azotea el primer partido de la Serie Mundial disputado en el Wrigley Field en 71 años.
Burton, de 39 años, y Robinson, de 43, dijeron que pagaron en total 7.500 dólares por sus boletos para ver este fin de semana los tres partidos contra Cleveland desde el otro lado de la calle. La pareja comprometida llegó al sector North Side de Chicago desde Birmingham, Alabama.
La pareja pagó mucho dinero y no verá el encuentro desde un asiento dentro del estadio.
“Me pareció una ganga”, declaró Robinson. “He sido aficionado de los Cachorros desde que tenía seis años. Nací y crecí en Meridian, Mississippi. Había dos opciones: ver a los Bravos o los Cachorros. Pero era más divertido ver a Harry Caray, incluso cuando los Cachorros estaban mal, que era la mayor parte de tiempo. Caray es la razón por la que me convertí en aficionado de los Cachorros”.
Durante la anterior Serie Mundial disputada en el Wrigley Field, una derrota en el 7mo Partido ante Detroit el 10 de octubre de 1945, todos los peloteros de Grandes Ligas eran blancos, el campeonato se jugaba de día, la televisión no llegaba aún al Clásico de Otoño y los soldados regresaban al país tras la Segunda Guerra Mundial.
Ahora los Cachorros están en casa en los “Friendly Confines”, como apodan al Wrigley Field. Están a tres victorias de su primer título desde 1908.
Durante una noche de viernes inusualmente cálida de 17,2 grados Centígrados (63 F) y el viento soplando hacia el centro y la izquierda a 22,5 kph (14 mph), Wrigleyville fue el punto de reunión de los aficionados que imaginaban desde hace mucho tiempo un día como este, cuya llegada veían en parte como una esperanza y en parte como un sueño.
Sólo que ahora esa fantasía se hizo realidad.
Allá en 1945, los boletos para una serie mundial tenían un precio de lista de 7,20 dólares. Este año, los boletos cuestan entre 85 y 565 dólares, y en la página digital especializada para revendedores StubHub, alcanzaban entre 1,019 y 9.439 dólares antes del partido.
La aficionada Debbie Manfredi, del suburbio de Algonquin, estaba en la avenida Kenmore intentando atrapar pelotas que salían del estadio durante la práctica de bateo.
Manfredi, de 49 años, lucía un jersey de los Cachorros autografiado por Ron Santo. Durante cinco años ha tenido boletos de temporada para un asiento en el sector inferior atrás de la tercera base tras 11 años en la lista de espera.
El difunto padre de Manfredi, Richard, creció en Wrigleyville e iba en bicicleta a los partidos y después consiguió boletos de campaña en la década de 1970. Debbie decidió llevar al partido a su hija Taylor de 15 años.
“Comencé a creer el año pasado, y este año lo sentí desde el principio. Lo sabíamos”, declaró Debbie Manfredi.
No lejos del lugar, los aficionados comían hot dogs afuera del inmueble de dos niveles que alberga a Engine Co. 78 y Ambulance Co. 6. Muchos portaban banderas blancas con una “W” azul, una variante de la que ondea en la pizarra después de cada triunfo de los Cachorros.
El Wrigley Field tiene capacidad para unos 41.000 aficionados, sus asientos están pintados de verde SC-62 con color de la marca Benjamin Moore y tiene postes que sostienen el techo (y obstruye parte del panorama). El estadio es el punto focal de su vecindario aburguesado, a 8,8 kilómetros (5,5 millas) de distancia del distrito de negocios conocido como The Loop en el centro de la ciudad.
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