• Sam Miller | ESPN.com

Hace cinco días, en medio del inexplicable bajón de los Dodgers de Los Ángeles, Clayton Kershaw, de todas las personas posibles, fracasó. Su apertura (3 2/3 innings, nueve corredores y cuatro carreras admitidas) puso a Los Ángeles en un foso del cual no podían salir. Fue la séptima derrota en una cadena de reveses que antes del martes ya alcanzó 11 reveses.

¿Qué pasó? ”No es mi función diagnosticarlo”, comentó Kershaw a los periodistas. ”Sólo veo los resultados y no me gustan”.

Muy bien. Pero, hablemos en serio. ¿Qué pasó? ¿Qué ocurre en una mala apertura? Kershaw será el abridor nuevamente en la noche del martes, y para los Dodgers (no sólo este martes, ni este mes, sino potencialmente hasta entrado octubre) esa pregunta podría ser la clave del éxito esta temporada.

Hay tres maneras en las cuales un buen pelotero puede pasar a mediocre: (A) Puede tener una buena actuación, como siempre está acostumbrado, sin embargo, sufre debido a las circunstancias, suerte, tiempo o simplemente un mejor oponente con un gran momento; (B) puede ser genuinamente malo, pero en la manera en la cual todos tenemos un mal día y lo superamos; o (C) puede ser verdaderamente terrible, de la forma en la cual refleje un verdadero cambio con respecto a su nivel y quien será de ahora en adelante (una molestia en el codo, el irreversible envejecimiento, etc).

El escenario temible es C. Pero, en la mayoría de los casos, la respuesta a un día malo termina siendo A o B. Para los lanzadores, sospechamos, un mayor porcentaje de malas aperturas termina siendo consecuencia de la opción A, más de lo que nos damos cuenta. Philip Humber, ex grandeliga quien lanzó un juego perfecto en una ocasión, una vez me lo confió de la siguiente manera: ”Para serte honesto, nunca hay mayor diferencia. ¿Cuál es la diferencia entre un jonrón y un ponche tirándole? ¿Qué, cinco centímetros? Pueden lanzar un gran pìtcheo, pero el bateador hace un gran swing. Y puede ser un out”. (En una prueba a ciegas, la mayoría de los aficionados conocedores del béisbol no podían diferenciar un lanzamiento que termina en hit de otro que conduce a un out).

Por ende, vimos de nuevo la mala apertura de Kershaw contra los Rockies de Colorado del jueves pasado, y luego vimos la excelente salida de Kershaw contra los mismos Rockies el 24 de junio. Queríamos diagnosticar esta mala actuación. Lo que vimos no fue lo mejor. De hecho, la mayor parte de lo que vimos se muestra en el primer turno del partido, entre Kershaw y Charlie Blackmon:

El primer pitcheo fue una recta que cayó a la tierra. El segundo debía haber quedado en el medio, pero salió muy afuera. Dos fáciles. El tercero debió ser bajo y afuera, y Kershaw falló, enviándolo por encima del plato (terminó en foul).

El cuarto lanzamiento fue perfecto. Fue tan bueno como lo que se puede ver en cualquier miembro del Hall de la Fama. Swing y abanica.

Se suponía que el quinto debía ser igual al cuarto, pero termino a menos de media pulgada del centro exacto de la zona de strike (Foul). El sexto, una slider, no fue algo similar, porque terminó en frente del plato. Charlie Blackmon conecta un sencillo.

Una lectura muy generosa de este turno al bate (y de otros durante el mismo partido) podría sugerir que hablamos de la opción A, la que nos indica que Kershaw lanzó bien en realidad, pero que no contó con suerte. En cuenta de 2-1, lanzó un pitcheo perfecto, a 92.1 millas por hora a la derecha del blanco de Yasmani Grandal, justo en las manos de Blackmon, y justamente donde una slider o curva pudieron haber empezado si Blackmon hubiese esperado alguno de esos pitcheos. Consiguió que un buen bateador abanicara una recta en cuenta 2-1. Eso es lo bueno. Kershaw lanzó muchos buenos pitcheos en ese partido. Se los prometo.

Si bien le toleró un hit a Blackmon, fue con un pitcheo bien ubicado, abajo y afuera, donde Kershaw había intentado ubicar las tres primeras rectas del encuentro. El hit fue un roletazo que logró ser conducido por donde nadie estaba. Se puede decir lo mismo con respecto al débil sencillo de Mark Reynolds en el primer inning, o el elevado de sacrificio por la línea del jardín derecho de Jonathan Lucroy en el tercero.

Sin embargo, esta explicación no tiene mayor sustento. El pitcheo “bien ubicado” que conectó Blackmon se suponía debió pasar adentro, y Kershaw no pudo conducirlo a través del plato. El sencillo de Reynolds se produjo con un pitcheo que debió haber pasado afuera, pero terminó por el medio del plato, a la altura del cinturón. El elevado de sacrificio de Lucroy se produjo con un lanzamiento que debió caer adentro, pasando por encima del plato.

Fueron malos pitcheos. De hecho, podemos decir que, por lo hablamos de una salida que cae dentro de la tesis B: Kershaw estuvo realmente mal, con respecto a su actuación del 24 de junio. Rastreamos cada lanzamiento en cada partido y les asignamos uno de tres colores basados en su ubicación: Los lanzamientos verdes fueron muy buenos, los amarillos fallaron, pero pudieron haber tenido destinos buenos o malos de forma razonable, y los rojos son los que cayeron muy mal. Los últimos corresponden a sliders que cayeron en bote o terminaron en el tercio superior de la zona o rectas que no cayeron bien, no solo por su grado sino por su dirección (se ignoraron los resultados de los pitcheos, solo se tomó en cuenta intención y ubicación). Permitan que sus ojos revisen esto:

Sam Miller/ESPN
Sam Miller/ESPN

Como pueden ver, hay buenos y malos lanzamientos en cada apertura. Esto es crucial: en cada salida de cada lanzador, por lo menos se produce un mal lanzamiento que termina bien y uno muy bueno que termina muy mal. No obstante, si le damos credibilidad a nuestras calificaciones de rojo, verde y amarillo, Kershaw cometió muchos errores en este partido, el doble de los cometidos el 24 de junio, con la mitad de lanzamientos verdes. A veces, pudo salirse con la suya a pesar de los malos pitcheos, como fue el caso cuando lanzó una recta terriblemente mal ubicada arriba y sobre el plato a Nolan Arenado en el cuarto inning, y Arenado la sacó de foul. A veces no fue así, cuando lanzó una recta muy mal ubicada, arriba y por encima del plato a Nolan Arenado en el primer inning y éste último la sacó de jonrón.

Durante su salida del 24 de junio, 74 por ciento de sus sliders cayeron en strike. El jueves, eso solo ocurrió con el 55 por ciento. Y ahí radica la explicación principal dentro de nuestra opción B: La slider de Kershaw fue tan mala, que debió lanzar mayor cantidad de rectas en conteos que ameritaban rectas, y varias rectas fueron conectadas. Siempre hay días malos. Un optimista puede creer que Kershaw saldrá del bullpen sintiendo que su slider está mejor y ¡Presto! De vuelta a la normalidad. Esta es una creencia muy atractiva.

La opción C, la que mete miedo, depende de su recta, la cual mostró dominio y velocidad muy deficientes. La recta promedio de Kershaw fue de 91.7 millas por hora, siendo la tercera apertura más lenta de su carrera. Las otras dos apariciones con una recta de menor velocidad: a) el 23 de julio de este año, cuando Kershaw dejó el partido abruptamente antes de caer en la lista de incapacitados; y b) el 5 de abril de 2012, cuando Kershaw abandonó su aparición de Día Inaugural luego de tres innings, con un síndrome gripal. (Su excelente salida del 01 de septiembre ante los Padres, la primera tras su regreso de la lista de incapacitados, no fue medida por PITCHf/x debido a problemas con los equipos presentes en el estadio).

Las aperturas con velocidad baja ocurren también, y Kershaw (quien acababa de salir de la lista de lesionados y con los Dodgers disfrutando una ventaja de 10 encuentros en el Oeste de la Liga Nacional) contaba con motivos para no afanarse. Sin embargo, hay evidencia que nos indica que realmente estaba haciendo su mayor esfuerzo a pesar de no lanzar lo más fuerte posible. ¿Recuerdan el quinto pitcheo de ese partido, la recta por todo el medio contra Charlie Blackmon? Kershaw envió ese pitcheo con un gruñido percibido, y fue el más fuerte de la noche, con 93.14 millas por hora de velocidad.

Estuvo muy mal ubicado, lo cual se puede decir prácticamente de todos los pitcheos más fuertes de Kershaw. De los 10 pitcheos con mayor velocidad que lanzó en dicha apertura (y todos con registro mínimo de 92.3 millas por hora), siete fueron clasificados en ”rojo” en nuestra tabla, por estar muy mal ubicados. De las otras 35 rectas que lanzó (todas con velocidad menor a 92.3 millas por hora), apenas 7 quedaron en rojo. Eso sugiere, aunque no demuestra contundentemente, que Kershaw tenía dificultades para incluso alcanzar 93 en la pistola de radar. Lanzó una recta (en cuenta 1-0 en Trevor Story) menor a 90 millas por hora. Consiguió sólo un strike tirándole con ese lanzamiento esa noche.

Esta es nuestra conclusión: Al igual que todos los lanzadores en todas las malas salidas, hubo cosas que jugaron en contra de Kershaw que no debieron ser. Sin embargo, Kershaw no tenía mayor dominio sobre su slider, y el comando en su recta le daba a los Rockies más lanzamientos óptimos para batear, que los usuales en una típica apertura de Kershaw. Eso no sería demasiado preocupante, excepto por el hecho que la velocidad de Kershaw iba en picada y su pobre control pudo ser causado en su intento de compensar la velocidad perdida. Quizás, y no por azar, esa es la razón por la cual estuvo fuera por un periodo extendido con dolores de espalda, lo cual provocó que tuviera su salida con menor velocidad en los últimos cinco años. Qué no podemos decir con certeza: Si hemos descrito un día malo, o un mes malo.

Los Dodgers hoy en día están en una terrible situación. Sin embargo, el beneficio de contar con una ventaja por encima de 10 juegos en su propia división (como la tenían al principio de su slump colectivo) hace que una larga cadena de derrotas no cambie mucho las cosas. Las oportunidades de los Dodgers para ganar la Serie Mundial no son muy afectadas por el hecho que terminen con 100 victorias o 110. Lo que sí podría afectarlas (y por mucho) es empezar a ver muchas aperturas tipo ”opción C” de uno de sus cuatro abridores. La velocidad de Alex Wood ya ha bajado, y su efectividad y FIP están en alza. Si la velocidad de Kershaw sigue por el mal camino serán, no precisamente rivales pequeños en octubre, pero si podrían tener las lejanas posibilidades del resto.

Por ende, estaremos viendo a Kershaw de cerca este martes a ver si puede conseguir una recta de 94 millas por hora en el primer episodio, o si bien alcanza las 95 como lo hace a menudo, si puede estar cómodo con 93 sin quedar en el otro del plato. No es la función de Kershaw demostrar que estos miedos son fundados. Solo ver los resultados, y que les guste.