Oct 09

Fernando Hernández: ejemplo de hidalguía

9/10/17
11.27 am

 

 

Por el peñista honorífico:

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Para Fernando, siempre

A las diez de la noche del 7 de octubre de 2017, una llamada del colega Kitín Rodríguez me conmovió y, cosas de la vida, no me sorprendí. Lo sabía mal, muy mal. Entonces recordé aquella tarde cuando salió del Centro Hermanos Loynaz, después de tener una de sus frecuentes intervenciones en la “Peña Deporte y Cultura”, ese día dedicada a su amigo Maximiliano Gutiérrez; él asistía puntualmente, con la seriedad de una obligación.

Allí pidió generalizarla, llevarla hasta los municipios. Y lo escuchamos con atención por aquel verbo filoso y dulce, no acostumbrado en los hombres del terreno, quienes prefieren hablar maderos en ristre. Bajamos la calle Martí de la ciudad de Pinar del Río, y nos despedimos.

 

Fernando Hernández

 

Cuál sería la sorpresa, horas después, cuando alguien que no recuerdo, me soltó a boca de jarro: “A Fernando le dio un derrame cerebral anoche y está muy grave en el hospital…” Intenté no creerle. Solo vino a mi mente la tarde anterior, cuando brindábamos y nos divertíamos en la glorieta del Parque de independencia bajo una pertinaz llovizna, entre tragos y amigos. Allí, él y Papito Cruz se daban “pechazos” porque eran los más fuertes.

Seis varones consecutivos es un buen average. Los padres salen a buscar la hembrita y viene el otro varón, y el otro, y el otro. Es lo de nunca acabar. Algunos se detienen, prefieren no estar en los Récords Guinness. Y les queda la duda, ¿hembra el próximo parto? De los Fernández Rodríguez del Central Orozco, vinieron Fer­nando y sus hermanos. Todos jugaron pelota, aunque descollaron él y su jimagua Juan. Tanto se parecen que, cansado de verlos, los he confundido. Contaba Fernando, el más serio, que Juan le jugaba malas pasadas en asuntos de faldas.

Fernando Hernández Rodríguez había nacido el 30 de mayo de 1955, en el antiguo Central Orozco, hoy Pablo de la Torriente Brau, cuna de otros grandes como Luis Giraldo Casanova, Alfonso Urquiola. Ellos vieron la luz por primera vez, alrededor del estadio del batey, Fer­nando y Félix Pino un poco más lejos. Los unió la vida en comunidad y en avatares beisboleros.

Estuvieron uno detrás del otro al bate, en aquellos súper trabucos vueltabajeros de la década del ochenta. Contaba con orgullo aquel día contra Las Villas, donde Alfonso de tercer bate conectó jonrón y cuando llegó a home le dijo a Casanova: “Ya yo lo di, ahora te toca a ti…” El Señor Pelotero también la botó y le pasó el recado a Fernando: “Faltas tú…” El suyo no se hizo esperar. Tríada de bahiahondenses yéndose fuera del parque en fila india. Ellos, no tengo la certeza, quizás hayan integrado el único trío en competencias internacionales, oriundos del mismo sitio.

 

Fernando, Roilán Hernández y Casanova

 

De muchacho, Fernando admiraba a Marquetti, Alarcón y Raúl Reyes, a quien destronó como máximo impulsor de carreras en un juego, al implantar la marca de 12, en la temporada de 1989. Récord para respetar, solo igualado por Alexei Bell años después. Empujar alguna es bueno, imagine usted esa friolera. Fernando estuvo en todas las categorías. Había sido descubierto por aquel cazatalentos natural ya fallecido, que respondió al nombre de Ricardo Serrano, quien nunca vaciló en traer jóvenes promesas a la capital provincial. Fernando recorrería el camino del oficio; no pasó por la EIDE, ESPA, ni otro centro deportivo.

Después, con la misma dedicación, enrumbó hacia estudios superiores en la Facultad de Cultura Física “Nancy Uranga Romagoza”, donde se diplomó con excelentes resultados. Presidí el Tribunal de su Trabajo de Diploma, con calificación de 5 puntos. No hay profesor que omita a Fernando como modelo de estudiante: disciplinado, puntual, responsable, estudioso, inte­ligente, alerta ante lo mal hecho, compañero de todos; consejero natural.

Trascendió al padre, quien fue estibador en el Mariel, y a su mamá ama de casa. Emiliano, fallecido hace alrededor de dos décadas, fue un hombre curtido por el trabajo, y en el difícil arte de criar una familia. Ella, con nombre de heroína, se las vería difícil criando seis varones y atendiendo a su esposo. Bien le vino llamarse Mariana, para dar maduros frutos a la sociedad.

Los cubanos conocieron de sus virtudes cuando, en el Campeonato Mundial Juvenil de Caracas 1972, fue el único criollo que conectó por encima de .400, ocupando la pradera izquierda. Los scouts le anduvieron detrás, pero desistieron ante la negativa. Había llegado para quedarse durante veinte temporadas, con el entonces débil Pinar del Río, bajo las órdenes de Lacho Rivero, junto a otros que bien bailaron, Juan Carlos Oliva y Maximiliano. En 1978 lo llevaron definitivamente a los Vegueros, el más fuerte. Se lo ganó a batazo limpio.

Fernando promedió .284 de average, con 1 600 carreras anotadas, 269 dobles, 31 triples y 198 jonrones. Impulsó 867, recibió 451 bases por bolas y se ponchó solo en 154 ocasio­nes. Fue un jardinero eficiente a la defensa, de los más seguros, sin un brazo impactante. Quizás los números no demuestren lo que en verdad significó para sus parciales vueltabajeros y de toda Cuba.

Uno de los bateadores más oportunos, con nervios de acero a la hora de empuñar el madero o el aluminio en momentos supremos. No pocos lo preferían para decidir, y no les faltó razón, habría que verlo en momentos supremos. Cuando otros rehuían los botes llenos, él salía bufando como toro de lidia, para traer los corredores al plato. Otros empujaron más, pero él fue el mejor a la hora buena. Y eso se respeta.

Un día apareció Lázaro Madera, entre los mejores bateadores de cualquier época. Algunos pensaron que Fernando iría a la banca, pero hombres como él no quedan fuera del juego. Madera, más débil a la defensa, ocupó la pradera izquierda y Fernando fue al central, al lado de Casanova, o al derecho, cuando este iba a la inicial. Después, el designado se pintó solo para Lázaro y él volvió a su lateral izquierdo.

Jugó con precisión de relojero. Hizo cuanto había que hacer en el terreno y, sobre todas las cosas, es de los jugadores más queridos y respetados, por parciales y rivales, que ven en él, cual Adalberto Suárez al son, un ejemplo de hidalguía.

Humildes ambos, tuvo al minero Roberto Moreno como su mejor amigo, a quien apodamos Negri, que se le adelantó al fallecer hace pocos años. Los hom­bres como Fernando no andan buscando compañías de alcurnia, se sienten capaces y sobrados para llevar en sí el decoro del béisbol y de la vida. Se unen para aconsejar, querer sin límites y amar a quienes abran sus pechos para albergarlos. ¡Bendita forma de trascender!

Su esposa e hijas, estas últimas también graduadas de Cultura Física, se encargarán de continuarlo en la memoria. Y, sobre todas las cosas, sentirán orgullo del bueno, porque Fernando está, definitivamente, entre los imprescindibles.

A la funeraria acudió el actual equipo Pinar del Río, con Pedro Luis Lazo y Casanova a la cabeza. Se le rindió la guardia de honor, encabezada por Alfonso Urquiola, Juanito Castro, Jesús Guerra y Félix Pino. Por allí desfilaríamos muchos. El periodista Kitín Rodríguez tuvo a su cargo la emocionada despedida de Fernando en el Cementerio de Agapito, entre una muchedumbre. Y pasó a descansar en el Panteón de las Glorias del Deporte Pinareño.

Extrañaré aquellos apretones de manos al saludar y no podré olvidar aquel “ilustre” con el que siempre me abordó. Fuiste precursor, fundador y campeón. Así te recordaremos.

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

Octubre de 2017.

Hernandez Fernando

Entre Roilán Hernández y Diego Mena

Arturo Díaz, Emilio Salgado, Casanova, Juan Castro y Fernando Hernández

 

 

12 comentarios

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    • nene on 10 octubre, 2017 at 10:29 pm
    • Responder

    fui anotador por muchos años en candelaria mi terruño tuve el gusto de poder compartir en muchas ocaciones era ejemplo y gui para el y su familia mis mas sinceras condolencias en nombre mio y de mi esposa quien lo conocio cuando parqueba su carro en componetes electronicos y mi familia gracias

    • Alberto on 10 octubre, 2017 at 2:11 pm
    • Responder

    En los años que Fernando jugaba con Vegueros yo era un gran fanatico de Industriales, siempre recordaré su particular manera de batear y su extraordinaria calidad. Llegue a sus familiares y amigos mi más sentido pésame.

    • luis enrique on 10 octubre, 2017 at 1:34 pm
    • Responder

    mis mas sentido pésame para la familia de este caballero , como nos tiene acostumbrado tremenda crónica

  1. Mis condolencias a sus familiares y amigos, EPD Fernando, me tome el trabajo de revisar Granma, Juventud Rebelde, Trabajadores, Cuba debate, en ninguno de esos medios digitales en internet dicen ni una palabra sobre esta triste noticia, quizás otro tenga mejor suerte que yo, HONOR A QUIEN LO MERECE, sobran los comentarios sobre las reiteradas omisiones de la prensa.

  2. Una de las mejores crónicas de despedida que he leido. Soy de los que siendo industrialista desde que tengo uso de razón, siempre admire a Don Fernando Hernández. Lo veía sobrio y seguro para el bateo y el fildeo, siempre con elegancia y sobre todo afable a cualquiera que se le acercara. Que en paz descanse. Mis condolencias a la familia y los amigos pero tambien a todos los amantes del beisbol que pierden un referente que a mi entender no ha sido lo suficientemente reconocido como merece.

    • Marcial Segura Beltrán on 9 octubre, 2017 at 5:27 pm
    • Responder

    Lo recuerdo muy bien, tambien recuerdo con la facilidad que le bateaba al estelar lanzador oriental Rafael Castillo, quien estando en sus mejores momentos no tenía lanzamiento que le pusiera out, y la curva de Castillo era respetable…Bateador de su mano como pocos….
    EPD….

    • Chikungunya on 9 octubre, 2017 at 4:24 pm
    • Responder

    Esa foto de Fernando que está a colores salió una vez, hace muchos años y si mal no recuerdo, en una revista que se publicaba acá y que se llamaba LPV, siempre salía creo en la parte de atrás con una sintesís de cada deportista, yo las recortaba y guardaba cuando era muchacho.

    • Chikungunya on 9 octubre, 2017 at 4:05 pm
    • Responder

    Gran pelotero miembro de aquella camada de lujo de los vegueros de los 80’s. En paz descanse.

  3. Juanito , anoche le hable a mi hijo de Fernando , para mi y respetando los criterios , el halador de bolas mas grande que he visto en el beisbol . Siempre risueño , cuando jugabamos vs industriales el y Verde se reian muchisimo .
    Gran persona y un excelente jugador , hemos perdido a un referente .
    Nos vemos hermano
    El fisico

  4. En Paz descase Fernando Hernandez , excelente pelotero , mi mas sentido pesame para sus familiares y amigos , saludos

  5. Excelente pelotero, oportuno, buen tacto, muy buen brazo.
    Además una excelente persona, de esas que siempre se paraban a conversar o responder alguna duda.
    Muy buen homenaje del Profesor Osaba a este gran pelotero. EPD.

  6. Gracias profe, linda crónica de despedida a ese grande que es Fernando, hombre súper oportuno con el bate como bien ud comento. Que EPD. Saludos.

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