Oct 09

Los milímetros que separan a Rogelio Armenteros de las Mayores

9/10/17
12.18 pm

 

 

Por DAVID DÍAZ

(Con foto deBen Sandstrom/MiLB.com)

En el deporte como en la vida, la esencia del éxito de cualquier proyecto atraviesa por tener bien delimitadas las aspiraciones y luego continuar el trazado para lograrlo. Aunque se lea fácil, todos sabemos que la buena suerte es privilegio de pocos y para lograr lo que se quiere, por lo general, hay que cruzar un rosario de buenos y malos momentos. A Rogelio Armenteros le pega un poquito lo último, pero no quedaría conforme conmigo mismo si no digo que el lanzador habanero pertenece al grupo de los suertudos, de los que van camino a lo anhelado con más glorias que penas.

Tal vez suene a cumplido, pero la amistad que tengo con este jugador no interfiere para nada en la verdad absoluta, la verdad que vale cinco, como se encargaba de decir un profesor universitario que tuve. Poco queda del jovencito Armenteros que debutó prematuramente con Industriales en 2011 y en apenas ocho juegos lanzados sus números no fueron nada positivos.

Si muchos deportistas demoran en alcanzar la madurez deportiva y otros tantos nunca llegan a descubrirla, el guanabacoense, a sus 23 años, está rayano con tocarla, pues desde que salió en 2012 de Cuba hacia España, se puede decir que su carrera ha ido cuesta arriba. Así como subir el Turquino por primera vez, pero a Rogelio la escalada no le ha sido tan compleja.

Esta temporada fue ascendido a AAA y en ese nivel terminó su incursión este año en las Ligas Menores. Todo fue muy rápido. Tras varias salidas de lujo en AA y solamente par de triunfos obtenidos a causa de la anemia ofensiva del Corpus Christi Hooks, fue incluido para abrir el Juego de Estrellas de su circuito y la apertura no salió como él quiso.  Después de ese fatídico encuentro para él, más nunca volvió a lanzar en AA, y en cuestión de tres o cuatro días su primer choque en el nivel inmediato superior lo asumió como abridor, todo como clara muestra de la confianza que le tiene su organización Astros de Houston.

Pero la respuesta de Rogelio fue un llamado de lo que estaba dispuesto a dar en futuras apariciones. Aparte de llevarse la sonrisa en su debut con Fresno Grizzlies, laboró durante seis entradas, con ocho ponches, no recibió carrera alguna y solamente le llegaron a primera dos hombres por indiscutible. La dosis victoriosa la repitió en sus próximas cuatro salidas y con cinco éxitos a su cuenta, encajó el primer y único descalabro en su reciente paso por AAA, nivel que en total lo hizo vencedor ocho veces, con efectividad de 2.16, 72 ponches y 19 boletos en 58.1 entradas. Su WHIP fue de 1.05, le conectaron 42 incogibles y sus rivales le ligaron para un pobre .203.

El 62 por ciento de sus lanzamientos fueron strike (572 en 918 envíos) y entre tantas notorias actuaciones en la antesala de las Mayores, no se puede olvidar que el pasado 26 de agosto estuvo a punto de lograr su primer no hit no run en el beisbol estadounidense, algo que se esfumó cuando le conectaron el único inatrapable a la altura del octavo episodio. En esa salida y la anterior transitó 15 innings, en los que emergió triunfante con dos incogibles aceptados. De sus 10 juegos lanzados, tuvo decisión en nueve, lo que demuestra, que además de contar con mucha más suerte que en AA, fue un lanzador asaz efectivo.

A pesar de llegar al plantel Fresno Grizzlies con la temporada avanzada, Rogelio culminó igualado en el liderato de victorias de su equipo con Trent Thornton, un abridor que ganó ocho partidos en 21 actuaciones, once más que el cubano.  Su promedio de carreras limpias y el WHIP fueron los mejores entre los iniciadores y en ponches terminó quinto. Mientras que fue décimo en triunfos en la Pacific Coast League, donde Justin Masterson y Troy Scribner terminaron punteros con 11. De haber comenzado la contienda en AAA y mantenido ese ritmo triunfador, Rogelio hubiese sido el más ganador de su circuito y sin discusiones el más ponchador de su plantel.

En tres años y con el desempeño de esta contienda, sus números en Ligas Menores mejoraron en todos los sentidos. Ahora posee 21 éxitos, 12 reveses, promedio de carreras limpias de 2.97 y sigue contando con más de un ponche por inning (347 en 312.0).

“Recibí con contentura mi ascenso a AAA, algo muy importante para mí, pues pienso que le ha dado un giro bien grande a mi carrera dentro de la organización de Houston, ya que yo mismo me convencí que puedo lanzar bien en este nivel. Ahora solo me falta confiar en Dios y aprovechar mi oportunidad cuando me toque, ya sea este año o el que viene”, declaró Armenteros a Cronodeportes.

Su promoción a la escuadra principal de Houston parece cuestión de tiempo, ya sea este mes (septiembre) o el año próximo, lo cierto es que a Rogelio Armenteros solo lo separan milímetros de las Mayores.

Tomado de: Cronodeportes

 

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