Oct 10

Casanova y Herrera: los dos grandes talentos perdidos en Eslovenia

10/10/17
11:51 pm

 

 

 

Por YOSVANI PEÑA

El voleibol cubano, de unos años para acá, se ha sumido en una crisis honda. Solo queda la inquebrantable leyenda –y todo lo que trajo consigo- de las Espectaculares Morenas del Caribe de la década del noventa y de antes y el recuerdo de varias figuras, extremadamente talentosas, que llegaron luego. De los hombres, algo más de lo mismo, las remembranzas del bronce olímpico en 1976 y posteriores metales en Campeonatos del orbe y el título de la Liga Mundial en 1998.

Apenas nos hemos quedado sin nada cuando pensamos en el voli –un deporte tan dinámico y de jugadas volátiles-, el cual, de las disciplinas colectivas, ha sido la más perjudicada en cuanto a bajas de atletas, y para ponerle la tapa al pomo, apareció el affaire del pasado año en Finlandia. Pero este año ha sido el balón de oxígeno que necesitaba el voleibol cubano, pues entre los hombres se lograron dos resultados inesperados y muy alentadores de cara al venidero programa olímpico de Japón: las categorías inferiores sacaron la cara, plata en el Campeonato Mundial Sub 21 en República Checa y bronce en el evento universal Sub 23 celebrado en Egipto.

Por la parte de las chicas las cosas han sido muy distintas, y lo mejorcito en los eventos mundiales de esta temporada se pudo constatar en el de la categoría Sub 23, celebrado en agosto, en la capital eslovena de Liubliana. Allí la tropa de Wilfredo Robinson se despidió en la sexta plaza, con tres triunfos –incluido uno ante Brasil y otro frente a China- y cuatro reveses, y actuaciones individuales sobresalientes de la capitana Diaris de la Caridad Pérez y la opuesta Heidi Casanova.

A pesar de la paulatina apertura que está viviendo en Cuba las contrataciones profesionales en diversas ligas del mundo y aunque parezca increíble, por lo complejo que es establecer ciudadanía en Eslovenia, en ese país abandonaron el concentrado nacional dos de las jugadoras más prometedoras del actual ciclo olímpico, la habanera Casanova y la matancera de  18 años también, Liset Herrera. Aunque su paradero es desconocido, todo apunta a que estas dos jóvenes, apenas salidas de la adolescencia, hayan enrumbado su camino hacia la búsqueda de la residencia en España, Italia, Francia o Alemania, países donde la comunidad cubana está expandida.

Para algunos especialistas, Casanova, de 78 kg y 1.84 metros, estaba llamada a ser la principal figura del combinado cubano, aunque ya para otros lo era.  Lo cierto es que la capitalina en su naciente carrera estampó un desempeño esta temporada bien complejo de igualar, cuando en junio, durante la XVI Copa Panamericana efectuada en Perú, impuso record de puntos anotados en un choque, con 41, y por ende, comandó el triunfo de las cubanas por 3-1 ante Canadá.

La opuesta dejó atrás la anterior cota de 37 unidades, implantada por la dominicana Sidarka Núñez ante Estados Unidos, el 5 de mayo de 2008 en Baja California, México. Además, acumuló 163 tantos en la justa y quedó apenas a 11 del actual mejor rendimiento,  que obtuvo la colombiana Kenny Moreno en la lid del pasado año celebrada en Santo Domingo. Después, en julio, acaparó cintillos de felicitaciones en la página del Norceca, luego de sus convincentes actuaciones con la selección de casa que intervino en el Campeonato Mundial Sub 20 de México.

Por su parte, la yumurina Herrera compila varios eventos con el team cubano, a pesar de su corta edad, entre los que resaltan los dos eventos mundialistas antes citados y el Grand Prix de la FIVB de 2015. Las dos jugadoras representaron pérdidas significativas para el conjunto cubano que culminó con la plata en el Torneo NORCECA desarrollado en Canadá a finales del mes pasado.

 

Tomado de: Cronodeportes

 

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