Russell Westbrook y Kevin Durant lo conseguían casi una vez por cada partido.

La jugada improvisada favorita del dueto comenzaba con Durant bajo la cesta y Westbrook casi a mitad de cancha. Si el defensor estaba de espaldas al balón, Westbrook miraría fijamente a Durant y en vez de iniciar la jugada originalmente pautada, Westbrook haría que el balón pasara sobre la defensiva para completar una especie de medio alley-oop con Durant. Era el producto de años de química desarrollada en la cancha y resultante en dos puntos fáciles y rápidos.

Westbrook y Paul George lo han intentado un par de veces esta temporada. No les ha salido bien.

Tras ser negociado al Oklahoma City Thunder durante la temporada baja, George estuvo viendo videos de Durant y Westbrook jugando juntos, tratando de entender dónde Westbrook podría prepararle mejor las jugadas, o cómo debería moverse sin el balón.

“Estoy tratando de adelantármele lo más posible, lo cual considero es clave”, dice George. “De esa forma, cuando hace jugadas a toda cancha, ya estoy en una posición que me permita estar listo para recibir el balón en vez de sólo estar tratando de seguirle el paso, preparar mis pies, tratar de decidir qué hacer. Estoy listo para lanzar o atacar a ese punto”.

Westbrook, quien tuvo una de las mejores campañas en solitario de jugador alguno en la historia de la NBA, pudo vivir de primera mano cómo es el ser el único protagonista de su equipo, y la posterior salida en la primera ronda de los playoffs. Existe la posibilidad que Westbrook tenga una segunda oportunidad de capturar el espíritu de los equipos liderados por súper duetos ya vistos en Oklahoma City, y en el proceso borrar la idea que otras estrellas deberían evitar compartir la cancha con el testarudo armador del Thunder.

El primer mes de la campaña mostró un arranque tambaleante e inconsistente de 7-9, sin embargo, la esperanza permanece de ver algo cercano a esa combinación mágica entre Westbrook y Durant que cautivó a la ciudad por ocho años (algo que la mayoría pensaba que el Thunder vería nuevamente en años o quizás décadas).

Incluso si aún las cosas no han salido bien.

Con los audífonos puestos, Durant se bajó del autobús e ingresó al Chesapeake Energy Arena en febrero pasado por primera ocasión como visitante. Seguía con los audífonos puestos al llegar a la cancha para los calentamientos. Sin embargo, el ruido zumbaba a su alrededor, con cánticos, silbatinas y aficionados gritando y sosteniendo pancartas.

Su nombre fue anunciado en la alineación abridora, ahora tapado por los abucheos. Cada vez que tomaba el balón: abucheos. En la línea de tiros libres: se le gritaba “cupcake”.

Los Warriors apalearon al Thunder, y Durant estuvo brillante, pero la noche fue emotiva. Durant y sus compañeros salieron de la cancha con camisetas con motivo de cupcake, devolviendo a los aficionados sus consignas.

Cuando Durant llegue a la cancha en la noche del miércoles, asumiendo que pueda jugar (está bajo duda debido a molestias en su talón), seguirán los abucheos y algunos insultos con “cupcake”. Pero la animosidad visceral y punzante entre los aficionados del Thunder y Durant se ha desvanecido. Primero, porque ya se desahogaron en esa noche de febrero. Y segundo, porque la organización del Thunder ha avanzado la conversación y no mira atrás.

Hubo muchos ejemplos de ese mensaje, desde la consigna del gerente general Sam Priesti de “seguir adelante” el día que Durant anunció su decisión. O los recordatorios en metáfora, distribuyendo pelotas de béisbol, fotos de McGyver. Pero nada reafirmó el mensaje que lo hecho por la gerencia. Primero fue la extensión de Westbrook. Luego, su histórica temporada digna del MVP.

Después, se produjo el asombroso pacto para agregar a George, seguido por otra negociación por Carmelo Anthony.

A pesar que este “gran trío” del Thunder es sumamente atractivo como espectáculo, el futuro del equipo radica en Westbrook y esperan que también en George. La adición de Anthony fue el golpe maestro final y al menos fue suficiente para asegurar la permanencia de Westbrook en Oklahoma City durante la mayor parte de su carrera.

Independientemente si las cosas funcionan con este trio, la gerencia del Thunder puso en marcha un plan en julio de 2016 a fin de responder una simple pregunta: ¿Cómo pasar del lote medio a la vanguardia nuevamente, sin caer en el foso?

Identificaron varias estrellas que pudieran hacer dueto con Westbrook, mientras más disponibles mejor, y George se encontraba al tope de la lista.

“Ha hecho un trabajo asombroso. Ha hecho una gran labor desde que llegué acá”, dijo Westbrook con respecto a Priesti. “Está buscando constantemente maneras de seguir haciéndonos un mejor equipo. Saben… uno realmente se encuentra muy, muy agradecido de tener a alguien como él a cargo de la toma de decisiones”.

Westbrook y George provienen de orígenes similares: Ambos son oriundos del sur de California, ambos fueron jugadores sorpresas reclutados por debajo de las expectativas, seleccionados en la lotería con cierto escepticismo y disfrutan de una profunda conexión con sus familias. Sus personalidades contrastan, pero se complementan: Westbrook es extrovertido, explosivo y terco. George, por su parte, es reservado, quieto y calmado.

“No sé, hay algo en él, a mi criterio, que es ciertamente resistente y estable”, dijo Presti en septiembre sobre George. “Ya tiene cierto tiempo en la Liga, y ha visto muchas cosas. Cuenta con una confianza que agrada ver en él”.

A George le gusta pescar; Westbrook prefiere una partida de dominó. Durante el verano, Westbrook se fue de pesca con George, la primera vez que lo ha intentado.

“No hice nada”, dice Westbrook. “Él no pescó nada tampoco”.

Westbrook y Durant pudieron armar algo especial, una relación dinámica que experimentó muchos altibajos, más produjo una química brillante en la cancha. Cuando les iba bien, era algo muy bueno.

Westbrook y George no disfrutan de algo similar, con ambos jugadores aun buscando el equilibrio correcto en estas primeras etapas de su experimento.

Westbrook tiene una personalidad dominante, y George se siente tranquilo de ir con la marea. Pero Westbrook ha dedicado cierto tiempo en el vestuario tras los partidos reafirmándole a George que debe ser un jugador agresivo y asertivo. Lo que sí hará que esta relación dé frutos, como fue el caso con Westbrook y Durant, es la confianza que ambos se tengan mutuamente.

En medio de todo esto, una vez más, hay un futuro incierto. Westbrook está bajo control de su equipo, más el reloj que se acerca cada vez más a la agencia libre de George deja cierto elemento delicado en medio de la ecuación. Cada derrota se siente como un juicio, y si el Thunder continúa experimentando dificultades, no bastará toda la camaradería y los viajes de pesca. Westbrook se ha comprometido a buscar que las cosas funcionen y que funcionen en Oklahoma City, porque la partida de Durant ciertamente le afectó en lo personal.

Durant regresará a Oklahoma City el miércoles, el pasado sigue allí, y las emociones volverán a florecer. Sin embargo, la diferencia entre la situación del Thunder en aquél entonces y la actual, han replanteado todo. Westbrook y Durant fueron un gran dueto, y si bien George no es su reemplazo, representa algo que Russ y el Thunder quizás pensaron no volverían a sentir: la esperanza.