BARCELONA — Yerry Mina disfrutó de sus primeras horas en Barcelona y listo para ser presentado este sábado antes de comenzar a trabajar a las órdenes de Ernesto Valverde, convertido en el quinto central fichado en los últimos cuatro años y medio, el 17º desde que comenzó el siglo XXI.

El futbolista colombiano, fichado al Palmeiras por 11,8 millones de euros, tratará de repetir la experiencia de Umtiti, incorporado desde el Olympique de Lyon en el verano de 2016 por 25 millones de euros y alejarse lo posible de Mathieu, llegado en 2014 desde el Valencia, o Marlon, fichado al Fluminense y que fue cedido este curso al Niza.

En el fichaje de esos 17 centrales que llegaron desde el verano de 2001 el Barcelona invirtió un total de 177 millones de euros, comenzando la lista por Patrick Andersson y Christanval, incorporados desde el Bayern y el Mónaco y cuyo paso por el Camp Nou fue tan pobre como el de Thuram o Chygrynskiy, cuyo traspaso desde el Shakhtar le costó al Barça nada menos que 25 millones de euros en 2009 para ser recordado como uno de los grandes fiascos de la era Guardiola.

LEYENDAS Y OLVIDADOS

De Chygrynskiy no se acuerda nadie para bien, tal como ocurre con Henrique, que ni llegó a debutar en el primer equipo. Mathieu abandonó el club al acabar la última temporada después de tres temporadas sin nada que apuntar para los 20 millones que había costado y Thuram, que costó 5, personalizó una decepción terrible… Casi a la altura de Christanval.

Al otro lado de la balanza, al frente de todo, se debe consignar a Piqué, canterano recuperado desde el Manchester United por 5 millones de euros en el verano de 2008 y que hoy puede considerarse la mejor inversión de todas.

Junto a él destaca, sin duda, Rafa Márquez, llegado desde Mónaco en 2003 por 5,2 millones de euros y que abandonó el Camp Nou al cabo de 7 años, tras jugar 240 partidos oficiales y convertido en una auténtica leyenda en la resurrección del club azulgrana.

No pudo aspirar a ello Milito por una lesión de rodilla ni, tampoco, Vermaelen, que a toda prisa quiere recuperar el tiempo perdido… Mientras uno que ni llegó como central apura, se supone, sus últimos días convertido, también, en un jugador legendario: Mascherano, naturalmente.