31/01/18
00:05 am
El domingo, mientras caía la tarde, en Cuba se apagaban las luces del beisbol después de más de cinco meses de pura competición y una provincia estallaba por la inyección ofrecida de ganar el campeonato. El estadio tunero Julio Antonio Mella no pudo cumplir lo que se escribió de antemano en el guión por la gente de su pueblo, cuando supusieron que Las Tunas sería campeón y el derroche de fuegos artificiales no tendría fin, la gente inundaría el terreno para abrazar a cada uno de sus héroes consumada la epopeya inédita y así comenzaría una era nueva de Leñadores encima de un estrado. Cuba tendría así un nuevo rey en la pelota.
Sin embargo, por mortificante que sea, hay que darle para atrás a un cassette que nunca existió y saber que ese guión escrito por tuneros hoy está todo arrugado y melancólico en el frío fondo de un cesto. Tal vez me equivoque y en vez de esa, la suerte del guion fue otra, puede que haya sido quemado para que no quedara con vida ni una letra de lo planificado. Hay derrotas que de tan reñidas, resultan más insoportables que perder de manera holgada, y el equipo tunero cedió ante Granma con la certeza de que su ubicación final pudo haber sido otra.
El titular de la Serie Nacional 57 es Granma, como todos ustedes conocen, al derrotar al plantel tunero en una final que llegó hasta el último juego y hasta el último inning con la amenaza de que el campeón podía ser otro. Lo que un error mental del receptor Yosvani Alarcón en la novena entrada, cuando fue atrapado robándose la segunda almohadilla, con una carrera de ventaja solamente le regaló un aliviador segundo out a los Alazanes que los puso casi con la corona en su establo.
Sin embargo, los dirigidos por Pablo Civil jamás se dieron por vencidos y lograron embasar por indiscutibles a sus siguientes dos bateadores, hasta que el inicialista Rafael Viñales cedió en un fly a los jardines el último out de la Serie, el que le otorgó vía expedita a Granma hacia su segundo título de la historia, ambos consecutivamente. Como muchos exclamaron, de Alarcón no haber salido al robo, los tuneros, como mínimo, pudieron empatar el choque, ya sea por el cohete al center field de Yunior Paumier —habida cuenta de la velocidad de Alarcón, quien estaría en la segunda almohadilla— o por fly de sacrificio de Viñales, que habría llegado con las bases llenas y Alarcón en tercera.
Pero lo que es absolutamente cierto es que de nada vale, un día después de terminada la final, estar alimentando el pasado de suposiciones. La realidad es que Granma es el rey de nuevo, Las Tunas terminó en el segundo puesto y la decisión de Alarcón, por polémica que sea, forma parte de las lecturas de un juego de pelota. Absolutamente nadie quisiera estar en la piel de ese excelente bateador y ser humano que es él, quien recogió su medalla de plata lleno de sentimientos, impotencia y conjeturas. No pudo frenar las lágrimas salientes de su rostro, lo perseguía y lo perseguirá la pesadumbre de que hubiera ocurrido si…
Lo que le sucedió a él, me recordó al instante aquella dramática situación vivida por Enriquito Díaz en esa famosa postemporada en que Industriales enfrentaba a Pinar del Río y en el noveno inning triunfando los azules 3-2 en su casa del Latinoamericano, con dos outs en el pizarrón, la Bala de Centro Habana cometió un error costoso defendiendo la segunda base que derivó luego en un jonrón de Daniel Lazo ante los envíos de Amaury Sanit, provocando la derrota de los Leones por 3-4 y la eliminación de esa Serie Nacional.
La vida, más tarde, le dio la posibilidad de redimirse al ser el autor de una conexión extraviada que hizo delirar a la afición habanera con el logro de un nuevo título. La carrera la anotó Yasser Ottamendi en el estadio Latinoamericano y Enrique Díaz pudo sentirse un poco más libre de culpas.
Por eso, a Yosvani Alarcón le dedico este fragmento de la popular canción Soñar en Azul del dúo Buena Fe: “cuando te sientas triste y solo como un center field, te aseguro no eres una isla, mucha gente está esperando por ti”. El año que viene, como a Enriquito, la vida le puede poner en sus poderosas muñecas la oportunidad de enterrar un poco el sentimiento de culpabilidad que hoy puede tener. (Marvin Pérez) (FOTO/ Rafael Martínez Arias)















7 comentarios
Ir al formulario de comentarios
Ayer vi la repetición del juego, ya habian comentarios y parecen ciertos que Raidel comete infracción en su biraje a segunda para cojer a Alarcón aspecto no antado por los arbritos ni reclamado por la dirección de Las Tunas.
Socio el que estaba pichando no era Raidel era Alain y el que sabe de pelota vio que los movimientos fueron correctos, en el momento que mira para primera ya Alarcon iba en quinta.
socio el que estaba pichando si era raidel.
Asney me parece que usted se quedo dormido…desues del triple de Jhonson se fue Alain y trajeron a Raidel Martinez…y si despues que repitieron el juego todo el mundo vio y ya se esta hablando donde quiera del movimiento ilegal de martinez al virarce a primera…bueno es cierto que ya es tarde y granma es campeon..pero si ves de nuevo la jugada hubo bok
Desde que paso lo de Alarcon me acorde enseguida de esa jugada de Enriquito, ojala y la vida le de la oportunidad al tunero de redimirse como hizo el capitalino.
Bien por este escrito, para que Alarcon se sienta mejor, pues de haber llegado quieto, hoy no se estaria hablando de esa jugada, o de haber ganadfo Las Tunas, tampoco se hubiera notado mucho, pero no fue asi. El, como jugador ha decidido muchos juegos para su equipo, esta vez le salio mal, pero ya tendra su oportunidad de redimirse. Lo de Enriquito, por cierto, no fue una conexion extraviada, fue “tronco” de linea entre left y center, hasta la cerca, a Eliecer Montes de Oca. Saludos.
Asi es como se hacen los grandes atletas, los mediocres vuelven a cometer los mismos errores una y otra vez, los grandes como alarcon la vida les depara otra oportunidad y con la leccion apredida al dedillo cambian el curso de los acontecimientos para hacer maravillosas historias.