La tozudez y el día que Jalisco rajó a Cuba

8/02/18
9:38 pm

 

Cerca de la una de la madrugada de hoy, cuando quedó definido el contrario de los Criollos de Caguas para la final de la Serie del Caribe en Jalisco, muchos de los aficionados cubanos que soportaron el cansancio y resistieron hasta el último momento el partido entre Alazanes de Granma y Águilas Cibaeñas se llevaron a la cama el pesado sueño —eufemismo para no decir otra palabra más cruda— de soñar en vano.

Porque todavía existe gente como yo, que ha visto numerosos de los más grandes triunfos de nuestra pelota, como también muchos de los más dolorosos tropezones que han llegado en fila india en los últimos nueve o diez años, o tal vez más, pero que prefiere hacer oídos sordos de un panorama que sabe muy real y trata de convencerse, aunque sea por un rato, que todo está bien, que el beisbol de Cuba no tiene la crisis que se le achaca y que esta vez sí se puede, sí ganaremos y sí reviviremos la gloria que otros dicen que no existe.

Entonces ocurre que se acaba el juego, después de 3 horas y 54 minutos, y comprobamos que la vida nos ha regalado otra trompada, que nada está bien, que el beisbol de Cuba tiene una crisis que cala hasta los huesos, que esta vez tampoco se pudo, que no ganamos y que no revivimos una gloria que no existe. El cubano cada vez que hable de pelota, consciente e inconscientemente, va a dar la idea de que está incluido dentro del equipo nacional o de Industriales, Matanzas, Granma  o la provincia que sea. Así ha sido por años, es y seguirá siendo porque es idiosincrásico.

Pero por más que nos pongamos belicosos cuando nos hablen “mal” de nuestra niña linda que es la pelota, hay que estar claros como el agua que nuestro beisbol carece de elementos vitales y una evidencia fue la derrota de ayer. Esta Serie del Caribe fue un botón de impulso para creer lo que siempre hemos querido: ganar, a la vieja usanza. Nada más grato que triunfar en la clasificatoria tres partidos y caer en un solitario juego que dio señas que no era tan imperioso vencer. Por lo menos esa fue la lectura sacada del cuerpo de dirección.

Los Alazanes granmenses avanzaron a semifinales como primeros del campeonato y el único con un revés. Hasta ahí todo bien, todo muy bonito, saquen el cake, pongan las velas, pero no las enciendan, ni piquen el pastel. Porque en poco tiempo ese pastel ya no será de los cubanos —a decir verdad, nunca lo fue— y otro equipo entonces terminará poniéndole la guinda y disfrutando  del cake, la fiesta, el vino y los confites. Nos embarramos el dedo, pero el merengue se secó antes de llevarnos el dedo a la boca y otra vez tendremos que lidiar con la impotencia de no llegar a una final. Esta vez ni siquiera la perdimos.

Ese último juego ante las dominicanas Águilas Cibaeñas dio varias lecciones de lo mal hecho, precisamente cuando ese juego era el más necesitado de una lección ejemplarizante de lo bien hecho, del buen beisbol, y como moraleja vuelve a quedar que a nuestro país cada vez se le hace más difícil ganar el partido bueno.

Comenzaré a la inversa y sin poner el dedo profundamente en la llaga. De todas formas, lo hecho, hecho está, y no es nuevo lo que pondré sobre el tapete. Roel Santos, el mejor bateador sin discusión por la tropa de Carlos Martí, realizó una jugada de horror en el noveno inning, perdiendo su equipo por tres carreras, al intentar robarse la segunda almohadilla. Resultado: le salió el tiro por la culata. Y aclaro, no estoy insinuando que por esa “descabellada jugada”, como la definió Martí, se haya perdido el juego. El partido por el pase a la final, me atrevo a decir, se perdió por dos cosas con una importancia gigantesca: un bullpen inefectivo e inoportuno bateo.

Después que el abridor Lázaro Blanco salió en el sexto capítulo, me golpeó la corazonada de que el juego se iría por el tragante. Y así fue, pues ninguno de los relevistas cubanos pudo poner en mute los maderos contrarios, que valga decir, tuvieron la productividad que a los nuestros les faltó en circunstancias decisivas y así remontaron y ganaron, a pesar de una defensa desastrosa. Asimismo, el primer auxilio que se utilizó, el artemiseño Miguel Lahera, era el menos indicado, por todo el precedente de actuaciones deficientes desde la Serie Nacional y materializada en el juego inicial contra el conjunto de Venezuela. Hablando claro, en un encuentro como el de ayer, para preservar esa carrera era necesario utilizar al más confiable, no a Lahera.

Si cuando escribí la reseña del compromiso ante los Caribes de Anzoátegui ensalcé la productividad de la batería de la isla, ayer toda esa felicidad quedó en nada. Sinceramente, perdí la cuenta de la cantidad de corredores quedados en circulación, pero lo más alarmante fue que ni el tercer bate —Yurisbel Gracial— ni el hombre siguiente —Alfredo Despaigne— remolcaron una carrera, toda vez de la responsabilidad que ellos tienen en la alineación y que en varias ocasiones tuvieron la posibilidad de impulsar.

Siguiendo el hilo conductor, la extrema confianza que se depositó en el receptor Frank Camilo Morejón en el quinto inning, con las bases llenas y un out, no duden que puede haber influido en el desenlace. Morejón, con notables deudas ofensivas, terminó matando la entrada con una conexión para doble play, mientras, desde la banca, lo veían hombres como Alexander Ayala, Lázaro Cedeño, Rafael Viñales o Juan Carlos Torriente. Ya que hablo de Frank Camilo, deseo agregar que a los cátchers cubanos les robaron siete bases en ocho intentos. Nada agradable de leer.

Para concluir, hablar brevemente de Carlos Martí, un manager con toda la experiencia que otorga dirigir por más de 40 años, agradable cuando habla, pero también es un tipo muy pragmático, que pocas veces sale de los moldes y arriesga casi nunca y en eso tiene que aprender de Víctor Mesa. Ser tozudo, en esta pelota tan dinámica que se juega hoy, de poco vale.

Después de dos participaciones sucesivas de los Alazanes de Granma en este evento, acumulan seis victorias y cuatro derrotas y han dejado, porque eso es innegable, una imagen buena. Ah, que no hayan llegado a la final, eso es otra cosa. Al parecer, es un mal endémico de nuestra pelota. En resumidas cuentas, Jalisco no se rajó y le hizo caso a Pedro Infante. Más bien Jalisco rajó a Cuba. (Néstor Pérez) (Foto tomada del twitter del evento).

 

Tomado de: Cronodeportesonline

 

13 comentarios

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  1. carlos marti aparte de haber demostrado que es intransigente con lo nuevo y moderno, que ya no lo es tanto por cierto…lo veo demasiado romantico para dirgir, la direccion no debe de creer tanto en pasiones y gustos personlaes por encima de cosas que estan estudiadas hace rato por una pila de gente, de todoas formas a seguir esperando……

    • Héctor Alejandro Castañeda Navarro on 9 febrero, 2018 at 12:16 pm
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    Cuba se recuperará pronto esperen el clásico del 2021 y veran lo que digo

    1. puede ser que tenga razon amigo, pero cada vez que hay que esperar algo pasan una pila de años, y hasta cuando???….

    • Luis Abel on 9 febrero, 2018 at 11:24 am
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    Es cierto, no acabamos de aprender a ganar el juego bueno, al igual que el autor pienso que por ahi se nos fue el juego de pelota, un tercer bate que un dia acabo, pero despues no hizo mas nada y se mantiene en un turno de tanta responsabilidad, Despaigne, mucha disposicion, pero no es suficiente, Frank Camilo, que se las dio de bateador, cuando todos sabemos de sus falacias ofensivas, esta vez ni lucio tantooo a la defensa, un banco repleto de posiblidades, pero un Dt que juega demasiado pragmatico y a la vieja usanza y no quiere correr riesgos. Como siempre decimos, sera para la proxima. Sl2

    • juan bermudez on 9 febrero, 2018 at 11:05 am
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    Discrepo con el autor sobre el estado actual de nuestra pelota, llegaron los cinco equipos en igualdad de condiciones y jugaron bien parejos y sin notables superioridades. La estrategia de nuestros directivos creo que es lo verdaderamente desactualizado de nuestra pelota. Décadas de estudio demuestran la efectividad de un lanzador hasta determinados pitcheos sin importar el número de la entrada. Por acá seguimos aferrados a los métodos del pasado siglo con los que ganamos infinidad de eventos de baja calidad. No respetamos la especialización y nos burlamos de números al cambiarlos por nombres. Repito que estoy contento con lo que demostraron los muchachos en el terreno, Venezuela trajo lo mejor de su liga profesional y no nos humilló, México trató con todo y tampoco nos dio lecciones. Perdimos el bueno con Las Águilas, pero nos quedamos con la impresión de que podíamos vencerlos.

      • el lector matancero on 11 febrero, 2018 at 3:04 pm
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      Para mí Cuba tiene equipo superior en el banco y a José Angel García en Cuba el único capaz en Cuba de matar 7,8 y 9 ining, y CEDEÑO 4to bate no se engañen, y Raulito de 3er bate Gracial es amarillo en los momentos duros, y lo admiro pero es la verdad, hacía falta Danel Castro el más guapo de los cubanos en activo que te mete jonrón en el 9no ining y le sacan out con fildeo en campo corto pero la lucha, con Despaigne se fue injusto 4to bate con Granma y no hizo nada y en el caribe lesionado y cojo, con mala forma deportiva y CEDEÑO obstinado en el banco, y admiro a despaigne es un grande pero la culpa es del manager porque Despaigne tiene verguenza deportiva pero un poco más y acaban con él. CUBA tenía para este torneo equipo suficiente para ganar no lo duden.

    • SIEMPRE NARANAJA on 9 febrero, 2018 at 10:36 am
    • Responder

    Buenos días, aunque no estemos siempre 100 % de acuerdo, la verdad es que en todos estos artículos subidos a la web, se resumen las causas de este fatal desenlace, además de la mal opinión generalizada de los seguidores del beisbol en cuanto a este último juego y todo lo relacionado a la SC.

    Mi opinión, lo malo no es que ocurra lo malo es no trabajar para cambiarlo. No acaban de sacar experiencia.

    Haaaa………. Lo más importante en cualquier tarea o actividad que se realice en la vida es la disciplina.
    Tanto el robo del noveno inning en la Serie del Caribe y el del 7mo juego de la final nacional, solo demuestra la indisciplina y el poco caso y respeto que se le hacen al “jefe”. Para mí Roel está bien en el todos estrellas de la serie pero en mi vuelo a los centroamericanos no va por indisciplinado, aunque me cueste el título.

    • Chikungunya on 9 febrero, 2018 at 9:28 am
    • Responder

    Después de 1960 quinta aparición, un primer lugar y un sin número de experiencias que espero sepan analizar para luego aprovechar en beneficio propio.

  2. No comparto nada de lo escrito aca que se habla de Roel Santos esta bueno ya de tapar el sol con un dedo si no agunataron un 3-0 menos dar una remontada que no se diga que Roel S. mato el inning pq el juego se lo ponen 3-2 a Blanco no a los relevistas claro un equipo asi viendo que pueden empatar y meterse en el juego te comen a mordida…y pq cuando sin out en el 1er inning Blanco mete 3 ponches de pegueta con las bases llena y estaba haciendo un picheo formidable pero haaaa!!! ya luego entro en los 100 picheos ya el brazo no es el mismo pero Marti tiene que estar pendiente con eso….pero la filosofia es no que me camine un poquito mas… haaaa si, pues toma…!!!

      • JuanK on 12 febrero, 2018 at 2:53 pm
      • Responder

      Oye Boris, tu eres manager de gradas. No viste lo que venia detrás. ¿Que pasaría si a Blanco no le hubieran dado el batazo? Otro gallo cantaría, ¿verdad? y no hicieras ese comentario. Después de que pasa ¡No se vale ” Maniche ” de gradas!………………………..

  3. Un articulo, que realmente es bastante cierto, aunque logicamente con algun criterio que puede ser discrepante. Incluso puedo estar de acuerdo con todo, hasta eso de que Martí debe ser arriesgado, pero eso de que debe aprender de Victor Mesa, por favor, ese ejemplo no cabe, porque ¿que le ha salido bueno a Victor siendo tan arriegado?Creo que era mejor poner ptro ejemplo. Saludos

      • SIEMPRE NARANAJA on 9 febrero, 2018 at 10:40 am
      • Responder

      Luifi hasta del enemigo se aprendeee………. Cuando se trata de llegar a ser mejor. Imagínate un hibrido entre los dos jajajaja………………… nada es 100 % malo ni nada es 100 % bueno.

      Saludos…..

    • el lector matancero on 8 febrero, 2018 at 11:10 pm
    • Responder

    Pues el robo de 2da con 3 carreras de ventaja, jugada que debe pasar a la historia como la peor de las series del caribe, que horror, y si pudo influir en la decisión final, pues nuestros equipos en la hora buena meten jonrón, pero esa jugada mato el inning, el juego y la serie del caribe, algo similar a Alarcón con la peor jugada de series nacionales y después vinieron 2 hits y un fly, pero esta fue peor con 3 carreras arriba. Ya esta bueno de justificar los robos absurdos en la 9na entrada, en Cuba robo a su antojo, pensabamos que aprendió a robar en Japón y era que en Cuba el que vigila un poco se roba la base y hasta la gorra del de 2da, preguntale a FCMorejón y a los picher cubanos que le robaron a su antojo.
    Ustedes pueden escribir un artículo sobre los peores robos de la historia en el 9no inning, me parece que estos 2 están entere lo peor de lo peor. No aprenden:
    ¨EL PELOTERO CUBANO ES EL UNICO QUE TROPIEZA CON LA MISMA JUGADA¨.

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