La habitual visita a la residencia del presidente por los campeones de los deportes profesionales y colegiales principales en Estados Unidos se ha convertido en un tema particularmente delicado desde la elección de Donald Trump como presidente en noviembre de 2016.

Muchos jugadores de otras disciplinas, no sólo de los campeones vigentes de la NBA, los Golden State Warriors, pero también de los campeones del Super Bowl, los New England Patriots, han rechazado su invitación citando razones políticas.

Los Patriots tuvieron una comitiva reducida en su visita el año pasado, con más de 20 futbolistas eligiendo no asistir, algunos citando las políticas del presidente Trump como motivo. Varios jugadores de los Philadelphia Eagles, ganadores del más reciente Super Bowl, ya han indicado que no participarán cuando les toque su propia visita, citando su oposición al presidente.

Los Warriors, el primer equipo de la NBA en coronarse campeón desde la elección de Trump, decidieron no visitar a la Casa Blanca en apoyo de su estelar capitán Stephen Curry.

Curry habló públicamente de sus dudas sobre hacer o no la visita, citando su propia incomodidad con lo que considera retórica divisiva de Trump, y el Presidente de los Estados Unidos le retiró la invitación al jugador en un mensaje en redes sociales.

“Si bien teníamos la intención de reunirnos como equipo para debatir en conjunto una posible visita a la Casa Blanca, aceptamos que el presidente Trump ha dejado en claro que no estamos invitados”, explicaron los Warriors en un comunicado. “Creemos que no hay nada más americano que nuestros ciudadanos tengan el derecho de expresarse libremente sobre asuntos importantes para ellos”.

“¡Ir a la Casa Blanca era un gran honor hasta que tú apareciste!”, escribió LeBron James en un mensaje a sus más de 40 millones de seguidores en Twitter en reacción al presidente retirarle la invitación a Curry.

Sin embargo, ese nivel de activismo político-social es prácticamente inexistente en las Grandes Ligas, independientemente de tener una de las mayores diversidades política, étnica y racial en los deportes profesionales de Estados Unidos.

A través de los años, los camerinos de béisbol se han convertido en zonas despolitizadas, una postura muy diferente en comparación con la candidez de expresión que se ve en ligas como la NFL y la NBA.

A pesar de que casi una tercera parte de los peloteros de Grandes Ligas es de herencia latina, muy pocos han proclamado abiertamente posturas a favor o en contra en temas políticos-sociales que afectan directamente a la comunidad hispana en los Estados Unidos.

“La verdad es que estamos en un equipo para jugar al béisbol y no somos políticos”, ha sido, por ejemplo, la filosofía a la que se ha adherido el veterano jugador mexicoamericano Adrián González, quien, al igual que muchos peloteros, ha elegido mantenerse al margen de cualquier controversia.

“La política es para los políticos y el béisbol es para los peloteros”, sentenció González en entrevista con ESPN Digital la campaña pasada.

“Existe el momento y el lugar para hablar de ciertas cosas. Esa es mi postura, y sólo hablo por mí mismo”, dijo el mánager mexicoamericano de los Medias Blancas de Chicago , Rick Rentería. “No estoy en contra (de los que quieran abordar esos temas). Todos tenemos el derecho a hacer lo que queramos hacer”.

Cuando Anthony Rizzo se ausentó de los entrenamientos primaverales de los Cachorros para estar con su comunidad en Parkland después del trágico tiroteo el pasado 14 de febrero en su antigua escuela secundaria, el primera base dijo que existía la necesidad de cambios en las leyes de armas en su mensaje en una vigilia en honor a las víctimas.

Al abordar los comentarios de Rizzo, el presidente de los Cachorros, Theo Epstein, dijo que lo apoyaba en su decisión de lidiar con un tema tan controversial, al ser algo que lo afectó tan profundamente. Epstein afirmó en una entrevista con la cadena The Score en Chicago que incluso anticipaba ver un aumento en el activismo social en la nueva generación de peloteros.

Pero en el caso de los latinos es mucho más complicado.

Por ejemplo, el activismo de los peloteros venezolanos es uno que se ha puesto a prueba por la fuerte crisis social y política por la que está atravesando su país. No obstante, los jugadores venezolanos tienden a limitar sus comentarios, diciendo que en muchas ocasiones es por miedo a la seguridad de sus familiares que aún residen en el país sudamericano.

En lo que ha sido una de las pocas protestas de envergadura por un latino, el inmortal venezolano Luis Aparicio rechazó ser parte de las festividades del pasado Juego de Estrellas en Miami tras emitir una declaración en redes sociales diciendo que no asistiría a la ceremonia en solidaridad con su país.

Aparicio escribió en su cuenta de Twitter @LAparicio11HOF: “Gracias @MLB por el homenaje en el #ASG2017 pero no puedo celebrar mientras los jóvenes de mi país mueren luchando por ideales de libertad”.

Muchos jugadores activos continúan abordando el tema de los problemas en Venezuela, entre ellos Francisco Cervelli, Martín Pérez, Robinson Chirinos, Rougned Odor y Miguel Cabrera, pero a la vez han tenido que lidiar con las repercusiones, entre ellas fuertes ataques en redes sociales.

Eso ha llevado a que muchos venezolanos eviten hablar de nada que no sea béisbol, como ha sucedido en ocasiones con José Altuve y Marwin González en los Astros.

El jardinero afroamericano de los Orioles de Baltimore, Adam Jones, quien siempre se ha destacado por su candidez al abordar temas políticos y sociales, es de la opinión que los peloteros minoría no pueden arriesgarse a involucrarse en controversias.

“Ya tenemos dos strikes en contra”, dijo Jones al diario USA Today al hablar de por qué no existían amplias protestas en el béisbol de los atletas afroamericanos como la iniciada por Colin Kaepernick en la NFL. “Si haces algo así te corren del juego. En el fútbol americano no pueden echarlos; necesitan a esos jugadores. En el béisbol no nos necesitan”.

“El béisbol es un deporte de blancos”, sentenció Jones.

Muchos latinos se refieren a la pelota de Grandes Ligas como “el juego de ellos” y la citan como la razón por la cual muy pocas veces se les escucha decir algo con tintes de controversia. Generalmente, dicen que actúan de esa manera para evitar poner en peligro su trabajo.

“No diría que no nos preocupa la situación que está pasando afuera”, dijo Sandy León, quien es uno de los más de 80 peloteros nacidos en Venezuela que jugaron en Grandes Ligas en 2017. “Pero creo que nos preocupa más el trabajo de nosotros, porque es cómo podemos ayudar a nuestras familias”.