VI SN SUB-23 | ¿Quién diría no?: El inicio de Matanzas podría ser una amenaza para el Grupo B

8:13 PM

 

 

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Abr 25, 2019

Pasadas las tres de la tarde, ¿qué importaba el picante sol para jugar béisbol y sudar la camiseta?: Cuando Roberto Álvarez había fallado con un rolling a segunda contra el lanzador de Villa Clara Ismael Guerra, después de dos outs en el final del sexto inning, aún la energía de los Cocodrilos de Matanzas se podía percibir de diferentes maneras.

Bryan Rodríguez estaba listo para recorrer el circuito desde la inicial, representando nada menos que el trigésimo corredor embasado por los Cocodrilos durante el doble juego contra Villa Clara, luego de haber pegado el décimo hit de los yumurinos, para conducir el marcador hasta el 12-2. Sin embargo, todavía tenía más que instintos: Deseos de hacer otra carrera hacia el plato.

Esa es una característica que distinguirá al team matancero dirigido por Arlex Vázquez en esta temporada de la VI Serie Nacional Sub-23 del béisbol cubano: Los deseos de jugar al béisbol y entregarse hasta ver derramada la última gota de sudor, sin reparar en el agotamiento. Y eso, incluso, en un juego que se gana únicamente por carreras, es una fórmula tan importante como la esencia del mismo deporte.

Después de cuatro jornadas intensas —sobre todo la de este martes, donde Matanzas y Villa Clara estuvieron obligados a enfrentarse dos veces—, ya puedes escuchar los primeros mensajes que emanan de los bates y las mascotas recibiendo algunos pitcheos bien localizados llenos de vigorosidad: Los Cocodrilos de Matanzas podrían ser una amenaza para el Grupo B.

Sí, no tengas dudas de eso.

Y, créeme: La primera sensación que te hace entender claramente ese mensaje, ni siquiera fue la facilidad con la cual los Cocodrilos neutralizaron a Villa Clara, anotándole 38 carreras y produciendo un OPS colectivo de .907. Debes dar crédito también a cómo Matanzas consiguió todo eso, qué mostró, incluso aunque haya sido la serie de presentación del año y contra Villa Clara, posiblemente el team más decepcionante de los que se cayó en 2018 —cerraron con balance de 9-29 y 5.64 carreras permitidas por partido—.

Sin dudas, uno de los grupos más difíciles de esta edición del Sub-23 es precisamente el “B”, donde también aparecen Cienfuegos, Mayabeque junto a Villa Clara y Matanzas. Pero si hacemos un corto análisis, podemos apreciar que los Elefantes de 2019 ya no tienen el mismo equipo poderoso del año pasado. No contarán con César Prieto, la gran estrella de la liga, pero tampoco tienen al cátcher de tremendo impacto Richel López (.568 slugging y 29 RBIs), ni al outfielder Gabriel Suárez (lideró el equipo con 30 RBIs y .505 OBP con corredores en bases) y el lanzador abridor cabecera Adrián Bueno (cerró en la liga con balance total de 15-11 en 24 aperturas).

Sin todos ellos, la complexión de Cienfuegos no será tan fuerte esta vez y, Mayabeque, viendo renovado su pitcheo, esa principal línea de poder que los sostuvo para dar un salto sorpresa en 2018, tampoco sobresale como un virtual contendiente. Los derechos Alyanser Álvarez, Yadián Martínez y Diosbel Nápoles, quienes se combinaron para nueve victorias el año pasado —la mitad de las del equipo—, no lanzarán en esta edición. 

Entonces, regresamos de nuevo a centrarnos en los Cocodrilos de Matanzas, quienes desde la pretemporada estaban despertando interesantes expectativas, así que ahora, después de iniciar con 4-0 esa idea puede tomar más fuerza. Pero, ¿qué tienen los Cocodrilos para poder mantenerse? Esta es su mayor fortaleza: El pitcheo. 

Si has seguido sus primeras cuatro aperturas, verás que los Cocodrilos han presentado una de las rotaciones más dominantes de la liga. El diestro Renner Rivero comenzó el show con nueve innings e igual número de strikeouts en el Opening Day, una hazaña que no lograba ningún lanzador desde 2017: Yosbel Zulueta (Villa Clara) ponchó a 11 bateadores de Mayabeque y Ulfrido García (Santiago de Cuba) a dos de Holguín. Rivero debió haber obtenido el juego completo, pero Villa Clara y Matanzas enviaron el match a extra innings. 

Al día siguiente, ¿qué vimos? ¡La joya de Armando Dueñas Jr., el hombre No. 2 de la rotación! El derecho de 24 años tiró la ruta completa en un nocaut 15-3 de Matanzas, admitió una sola limpia y ponchó a 10 oponentes. Sí, ¡10! ¿Qué tan bueno era eso?: Hubo 80 lanzadores en 2018 que nunca pudieron alcanzar ese décimo strikeouts. Después de dos magníficas actuaciones donde los abridores matanceros poncharon a 19 bateadores y admitieron 13 hits, chequea a los abridores 3 y 4:

  • Eriel Carrillo: 9 IP (CG), 8 H, 2 R, 2 ER, 9 SO, BB.
  • Andy Quesada: 5 IP, 4 H, 2 R, ER, 6 SO, 2 BB.
  • Números combinados: 14 IP, 12 H, 4 R, 3 ER, 15 SO, 3 BB.

Cuando ves esas líneas de comando que expresan tanto poder mediante los números, tienes que comenzar a pensar sobre el posible impacto de esta rotación. Cuando revisas ese staff de cuatro abridores —aunque deben utilizar uno más—, posiblemente olvides que Carrillo también puede traer el enfoque de un titular número uno con lo mejor de su curveball y una bola rápida que supera las 90 millas. A sus 23 años (cumplirá 24 el próximo 27 de junio), fue el cuarto abridor de la rotación de los Cocodrilos en la pasada 58 Serie Nacional. Lanzó para 0-4 y registró una efectividad de 5.18, pero puedes olvidar esos números cuando hay algo tan interesante como esto: 

  • Nunca permitió un jonrón contra los 185 bateadores que enfrentó.
  • Sus oponentes le promediaron solo .325 slugging.
  • Permitió una frecuencia de extra bases de uno cada 20.5 comparecencias de sus oponentes, mientras promedió 14.3 enfrentados por partido.
  • Registró una tasa de 7.2 strikeouts por cada nueve entradas, luego de ponchar a 34 rivales en 41 ⅔ innings.

“Estoy trabajando para ser aún más dominante”, le dijo Eriel Carrillo este miércoles a BaseballdeCuba.com, después de apuntarse con 111 pitcheos el primer juego completo de nueve entradas del equipo. Y, sí, aunque abrumó a nueve bateadores por la vía de los strikes, Carrillo no está pensando en ponchar exactamente. “Ya la actuación de este martes quedó atrás. Ahora me estoy enfocando en mi próxima salida, pensando en utilizar menos pitcheos y poder seguir avanzando en el partido”, afirmó.

En el actual staff de lanzadores de Matanzas, Carrillo se moverá inicialmente como el titular número tres, aunque sus proyecciones estuvieron por encima de las de Renner Rivero, cuando recibió la oportunidad de abrir en la Serie Nacional pasada.

“(Renner) estaba prendido. Tiene una curveball tremenda y lanzó varios pitcheos a más de 90 millas”, exclamó orgullosamente Carrillo sobre su compañero de rotación Renner Rivero, quien protagonizó una excelente apertura de nueve innings e igual cantidad de strikeouts con 120 pitcheos frente a Villa Clara en el Opening Day. ¿Una bola rápida superior a 90-mph? ¿Curveballs? ¿Cambios de velocidad? ¿Comando? ¿Energía? Sí, vas a encontrar todo eso en los brazos de los abridores matanceros, con el talento necesario como para brillar dentro de la liga. Otra de las razones para afirmarlo aunque sea muy pronto, también podemos percibirla con la primera apertura de Andy Quesada. Cinco innings y seis strikeouts fue solo un adelanto de lo que podría lograr el ex juvenil de 17 años (cumplirá 18 el próximo 5 de julio), con calibre de superestrella: Lanzó para 8-0 y ponchó a 81 bateadores en 63 innings durante la pasada Serie Nacional Sub-18.

Así pues, esto es lo que aprendimos: Los abridores de Matanzas están enviando el gran mensaje para los posibles contendientes del Grupo B, a pesar de que la ofensiva matancera no se queda atrás. Sin embargo, en apenas los primeros cuatro días de la campaña, estos chicos han alcanzado un récord nacional, después de combinarse para 30 innings de los 34 totales del teams. 

Sí, 34 innings y 39 strikeouts, contando también la actuación de los relevistas Yasiel Méndez y Elián Quiñones, quienes se unieron para esas cortas cuatro entradas que los abridores no pudieron terminar. Esa marca de 30 innings (el 88.2% del total) de los abridores casi supera los 30 ⅔ de todo el staff de Matanzas el pasado año, cuando pudieron ponchar a solo 20 bateadores de Cienfuegos y lanzaron para 1-3 con 11.45 ERA.

“Me parece que tenemos una excelente rotación, puedes esperar los resultados”, aseguró Rivero, quien encabezó la primera de las joyas de pitcheo que tienen a los Cocodrilos con 4-0. Abrir con barrida, a diferencia de 2018, cuando el team terminó registrando balance de 11-9 en la primera mitad de la temporada, esta vez podría generar un impulso importante. Al final, los Cocodrilos (24-16) del año pasado se quedaron a 2 ½ juegos de los Piratas de la Isla (26-13), casi a la entrada de los playoffs, tras una segunda mitad de temporada con marca de 13-7 y ocho victorias en sus últimos 10 partidos.

Esta vez, la presentación del pitcheo muestra a las claras que, si la ofensiva puede hacer el trabajo de apoyo —aunque será bastante difícil mantener ese paso de 9.5 carreras por juego—, los Cocodrilos podrían tomar temprana ventaja en la carrera por ganar el título del Grupo B. 

Las primeras noticias han sido interesantes, con Ronney Muñiz trayendo de vuelta el calor ofensivo (3 HRs y 9 RBIs) y la pronta etiqueta de MVP de liga. Los Cocodrilos además mostraron su poder con 11 extra bases y recibieron más bases por bolas (23) que ponches (18). La línea de barra general, desde que Esteban Terry consiguió el hit walkoff en el Juego 1, superó ampliamente la del año pasado:

2019: .306/.439/.468, 38 anotadas, 4 jonrones, 5 extra bases.

2018: .233/.383/.300, 18 anotadas, 1 jonrón, 5 extra bases.

La diferencia aquí, es que Matanzas inició el 2018 contra los Elefantes de Cienfuegos, quienes cerraron como campeones del Grupo B. Esta vez, lo hicieron contra Villa Clara, el peor equipo de la pasada campaña, y próximamente viajarán para enfrentarse a Mayabeque.

Cuando ves este calendario y los problemas de pitcheo del Grupo en apenas cuatro días, en las expectativas iniciales no puedes olvidar a Matanzas. De cualquier manera, el desafío apenas comienza. Los Cocodrilos buscarán los playoffs para intentar cambiar la historia de 2017, cuando fueron superados por Villa Clara. Tienen un gran colectivo con varios chicos talentosos, desde el staff de pitcheo hasta jugadores en ascenso como Bryan Rodríguez y Roberto Álvarez, dos de los que sorprendieron en 2018 y podrían repetir sus temporadas de breakout. Pero, además de eso, échale un vistazo al cuerpo de dirección que tiene a su alrededor: Alexis Garro y Eduardo Cárdenas son los dos coach. 

Cárdenas aportará también sus conocimientos sobre el bateo y corrido de bases, pues fue un bateador de más de 2000 hits en Series Nacionales. Y, Garro, quien también jugó con Matanzas y tiene mucho que aportar, ha sido un joven coach de tercera con varios años de experiencia. Mario Domech, un veterano instructor con más de dos décadas en el diamante, funge como preparador, mientras Heriberto Collazo y Lázaro Garro, ex lanzadores que se combinaron para 74 éxitos y 521 ponches en los 1394 ⅔ innings que lanzaron en este siglo, son los entrenadores de pitcheo.

Ahí puedes verlo: Los Cocodrilos tienen un gran colectivo de dirección y varios chicos talentosos. Van solo cuatro juegos, pero… ¡apúntalo!: Matanzas será difícil de derrotar en el Grupo B.

 

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Tomado de: baseballdecuba.com

 

 

1 comentario

    • enrique15 en 26 abril, 2019 a las 8:57 am
    • Responder

    Lo que más me gusta del artículo no es que sea sobre el equipo de mi provincia, sino el detalle, el nivel de análisis, los bien usados argumentos beisboleros. Como adolece nuestra prensa deportiva de cosas así, que lo enganchan a uno. Muchas felicidades al autor. Ahora, vamos al equipo Matanzas, el centro del artículo. Me ha impresionado el inicio que han tenido, sobre todo ese espectacular primer juego contra VC. El equipo (y todo el evento Sub-23) necesita del apoyo de todos, aficionados y prensa, porque lo que no nos acabamos de dar cuenta es que ese evento puede convertirse en el tan ansiado torneo inferior de la liga cubana, el que debe estar por debajo de una hipotética serie Selectiva, por llamarla de alguna forma. El Sub-23, con la inclusión de algunos +23 y hasta +30, debe ser nuestra serie nacional, donde estén representadas todas las provincias. Hoy los periodistas insisten en que los equipos no deben insistir tanto en ganar sino en desarrollar talentos. Error: los eventos se hacen para que haya un campeón, rivalidad, para venderlos al público, eso redunda en desarrollo, en el ánimo de los jugadores y en el de la afición. No podemos pensar el Sub-23 solo como la escuela, eso es un error en mi criterio. Es una escuela, sí, pero competitiva y además corre con gastos, que hay que de alguna forma costear. En fin, buena suerte a mis Cocodrilos Sub-23 y ojalá este sea el año del nacimiento de un nuevo Junco, jajaja: Ronney Muñiz, que creo debió tener más chance con Figueroa el año anterior.

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