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El torneo cubano se acerca al cierre de su primera etapa con al menos diez conjuntos luchando por incluirse en la próxima fase.

Los Toros de Camagüey han sido una de las sensaciones del campeonato. Foto: Aslam Castellón / Tomada del perfil de Facebook de Darilys Reyes.
La 59 Serie Nacional de Béisbol se encamina a un tempestuoso último tercio, con al menos diez conjuntos luchando por incluirse en la segunda etapa.
La sensación de la justa ha sido la escuadra de Camagüey, inesperado líder del torneo, que apunta con mucha fuerza a ocupar uno de los cuatro cupos directos rumbo a la próxima fase. La guía de un manager histórico como Miguel Borroto, junto a la mezcla de jugadores veteranos y grandes talentos, sobre todo en el área del pitcheo, ratifican el propósito de los Toros de la llanura.
Santiago de Cuba, Sancti Spíritus y Matanzas por el momento completan el cuarteto de avanzada con un calendario final bastante asequible para los tres. Solo sumaría a Cienfuegos y Las Tunas como los otros contendientes de fuerza para incluirse en el pelotón de punteros.
De acuerdo con el pronóstico de Oncuba, entre estos seis equipos deben estar los cuatro que avancen de manera directa a la segunda ronda, mientras para la disputa del comodín podrían sumarse Granma, Isla de la Juventud, Industriales y Pinar del Río. Artemisa, Ciego de Ávila y Villa Clara están obligados a cambiar la cara y pisar el acelerador si desean no perderse lo que resta de torneo.
Lo mejor tras dos tercios
Entre los jugadores destacan dos experimentados cienfuegueros como Pavel Quesada y Yusniel Ibáñez. El antesalista presenta una fenomenal línea ofensiva de .404/.558/.615 con 26 carreras impulsadas y 55 producidas. Ibáñez es colíder en jonrones con nueve y comanda las remolcadas con 39, además de 57 producidas. El pinareño devenido cienfueguero, sin hacer mucho ruido, siempre cumple con sus labores ofensivas. ¿Serán tenidos en cuenta para el Premier 12?
Uno de los mejores relevistas de la justa ha sido el pinero Miguel Ángel Lastra, líder en victorias con siete, todos en rol de apagafuegos. La suerte lo ha acompañado un poco porque trabaja para 5,03 limpias por nueve entradas, y le batean para .276.
Sorpresiva va siendo también la labor de otro relevista: el granmense Carlos Santana, puntero en salvamentos con ocho. Ha participado en diez de las 15 victorias de su equipo. Santana muestra una efectividad de 2,63 CL y le batean los oponentes para .262.
Otro joven que ha encandilado a todos es el santiaguero Yunior Tur, quien no ha permitido carreras limpias en 18,2 innings de labor. El joven serpentinero suma siete juegos salvados y solo le promedian los oponentes para .127 con un WHIP de 1,07.
Si de noveles se trata hay que ponderar la labor del relevista de Industriales Andy Rodríguez, con cuatro victorias y cinco salvamentos. Andy es el paño de lágrimas de Rey Vicente Anglada, martirizado por su endeble bullpen. Al joven capitalino apenas le batean .182 y ha propinado 29 ponches en 20,2 entradas de actuación, para un fenomenal K/9 de 12,63.
Lo peor
Más allá del pobre resultado de algunos equipos, es imposible no mencionar las indisciplinas que se han cometido en esta fase del torneo. La más llamativa fue la del lanzador avileño Vladimir García, quien rompió una puerta en el estadio Cándido González de Camagüey, por lo que fue suspendido tres juegos, además de pagar el daño material.
Otro hecho que trascendió fue la expulsión de los espirituanos José Luis Braña (lanzador) y Luis Alberto Meneses (receptor), así como el mánager José Raúl Delgado, por un pelotazo tirado a Erisbel Arruebarrena en el segundo partido entre Cocodrilos y Gallos.
Guantánamo ha tenido un torneo para el olvido y eslabonó una cadena de 11 derrotas consecutivas, hasta que venció 5-4 en el primer juego de la subserie contra Artemisa. Los números de los Indios del Guaso han sido desastrosos, y apenas han conseguido cinco victorias.
Batean para un paupérrimo .245 lo que los ubica como la peor ofensiva del campeonato. Su pitcheo trabaja para un abultado 6,07, únicamente por delante del 6,75 de Mayabeque, mientras la defensa tampoco ha sido buena con apenas .960, la peor de la Serie. ¿No echarán de menos a jugadores como Andrés de la Cruz, Yoelquis Baró y Ariel Benavides, todos con buenos resultados en otros elencos?
Resulta increíble que tras 23 horas de viaje y llegada en la madrugada, el equipo de la Isla de la Juventud haya tenido que jugar en Bayamo a la 1:00 de la tarde sin el descanso reglamentario. ¿Por qué se tuvo en cuenta la petición de descanso de Guantánamo después del viaje a Pinar del Río, y no la de los Piratas?
Holguín ha sido el equipo decepción del torneo. Los Cachorros contaban con todas las herramientas para pasar a la segunda fase, pero se han diluido con malos resultados en los dos primeros tercios. Con balance de 10-19 están prácticamente eliminados. Los ha condenado la pobre ofensiva (.283), y mediocre pitcheo (4,98). La defensa ha sido lo más destacado con 977.
Entre lo más llamativo de los nororientales resalta el pobre rendimiento de dos internacionales como Yunior Paumier (.245/.410/.436, con solo diez remolques y 20 producidas) y Wilson Paredes (0-3, dos salvados, efectividad de 8,14 y le batean para 310), quien estuvo en el último equipo Cuba.
Por su parte, el lanzador capitalino Yandi Molina ha dejado mucho que desear con su balance adverso de 1-6. El derecho de Industriales, quien resultó vital en el repunte azul durante la campaña pasada, trabaja para 8,71 CL con un average de los contrarios de .361. Totalmente desconocido.
Notas curiosas
Varios atletas arribaron a cifras redondas en el segundo tercio de la serie. Los pinareños William Saavedra y Yusniel Ibáñez se convirtieron en los jugadores 173 y 174 en llegar a los mil hits en Series Nacionales. Saavedra lo hizo ante Guantánamo e Ibáñez, quien representa a Cienfuegos, concretó el hecho ante Holguín.
Tres lanzadores se incluyeron el club de los mil ponches. El «maldito» Fredy Asiel Álvarez lo hizo ante Mayabeque, en un hecho que pasó desapercibido para todos los seguidores del torneo. El pinareño Vladimir Baños, con el traje de Industriales, le recetó el ponche mil al veterano Marino Luis, de Camagüey. En tanto, Yoalkys Cruz se convirtió en el segundo lanzador tunero después de Félix Núñez con el millar de ponches, y lo consiguió ante Artemisa.
Según las estadísticas de Benigno Daquinta, Ciego de Ávila sumó su victoria 1.500 en los torneos domésticos cubanos. Lo curioso es que después de arribar a esta cifra el equipo avileño eslabonó una cadena de seis derrotas consecutivas hasta que venció en el último duelo a Mayabeque, y después fue barrido por Sancti Spíritus.
El lanzador Yuliesky González, de los Cazadores de Artemisa, igualó con su victoria ante Guantánamo con Norberto González en el cuarto lugar histórico entre los zurdos más ganadores en Series Nacionales con 150 éxitos.
Un hecho bien curioso –y sintomático– es que el segundo juego entre Las Tunas y Matanzas, que finalizó con victoria para los Leñadores con marcador de 4-1, ha sido el único en que no se han regalado boletos en toda la justa. ¿Cuántas veces se repetirá un hecho tan inusual en nuestro béisbol?
El último tercio de la primera fase apunta a ser bien reñido. La bola sigue viva y en juego.















2 comentarios
Me creó una confusión Evián Guerra con su explciación sobre la jugada polémica del lunes en el juego entre Pinar e Industriales. Evián explicó que contrario a lo que reclamaban algunos en las redes, el árbitro nunca tomó su decisión después que Anglada reclamó la interferencia sino que él la cantó y luego llamó a Anglada para preguntarle si renunciaba o no a la interferencia, ya que el mánager tiene esa opción en ese tipo de jugada. Yo leí la regla y efectivamente el mánager puede decidir si acepta o no la interferencia pero en ninguna parte dice que el árbitro le consulta para saber si acepta o no. Lo que dice la regla es que el árbitro canta la interferencia y deja terminar la jugada ya que puede ser que el mánager a la ofensiva decida no aceptar la misma y quedarse con la continuación de la jugada. O sea, que si el árbitro decide cantarla y el mánager no dice nada, el bateador es quieto en primera y el de tercera tiene que permanecer en tercera y no entra la carrera. En este caso, Anglada tenía que comunicar al árbitro su decisión, inmediatamente después de terminada la jugada y no que el árbitro le llamara, como sugirió Evián, para preguntarle qué íba a hacer.
Lean lo que dice la regla para que vean si estoy o no en lo cierto:
Regla 6.08. El bateador se convierte en corredor y adquiere el derecho a la primera base sin
riesgo de ser eliminado (con tal que avance y toque la primera base), cuando:
… c) El receptor o cualquier defensor interfiere con él. Si una jugada sigue a la
interferencia, el entrenador del equipo a la ofensiva puede notificar al árbitro de
HOME que elige renunciar a la sanción de la interferencia y acepta la jugada. Dicha
elección será hecha inmediatamente al final de la jugada. Sin embargo si el bateador
alcanza la primera base por un hit, un error, una base por bolas, golpeado por el
lanzamiento, o de otro modo, y todos los otros corredores avanzan por lo menos
una base, la jugada prosigue sin tener en cuenta la interferencia.
Regla 6.08(c) Comentario: Si una interferencia del receptor es declarada durante una
jugada en progreso, el árbitro permitirá que la jugada continúe porque el entrenador
puede elegir el aceptar dicha jugada. Si el bateador-corredor deja de tocar la primera
base, o un corredor no pisa la siguiente base a la que avanza, será considerado como
el haber alcanzado dicha base, según lo establecido en la Nota de la Regla 7.04(d).
Y el reglamento pone hasta un ejemplo exactamente igual a lo que pasó el lunes:
Corredor en tercera, un OUT, el bateador conecta un batazo de FLY al exterior sobre el cual el corredor de tercera anota, pero fue declarada una interferencia
del receptor. El entrenador del equipo a la ofensiva puede escoger el aceptar la
carrera y permitir que el bateador sea eliminado o dejar que el corredor
permanezca en tercera y se le conceda la primera base al bateador por la
interferencia.
Más claro ni el agua, no creo que el árbitro haya llamado a Anglada para preguntarle qué íba a hacer, si lo hizo, violó la regla o la interpretó mal. Pero más bien creo que Evián contó mal la historia.
Enrique 15, y tú esperabas que Evián la contara bien ?
Nuestros narradores y comentaristas deportivos no estudian y nunca serán profesionales. Profesional es el que sabe manejar los detalles.
Dejan mucho que desear cuando en eventos deportivos múltiples narran cualquier deporte que no sea el beisbol, nunca se aprende algo con ellos.
Saludos