¿Quién es el cubano involucrado en un escándalo de dopaje en Mundial de Atletismo de Doha?

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El cubano ha entrenado a figuras de la élite mundial del atletismo como Mo Farah y Galen Rupp. Foto tomada de Wikipedia.

 


 

En Doha, Estados Unidos fue noticia una y otra vez, pero, pensándolo bien, el hecho de que su delegación haya ganado el Campeonato Mundial de atletismo, al menos para mí, tiene poco de novedad. De 17 eventos del orbe celebrados, los equipos estadounidenses han triunfado en 13 y, en el más reciente, lo hicieron de manera abrumadora, con 29 preseas —17 más que Jamaica— y 14 títulos, nueve más que Kenia, ocupante del segundo puesto de un medallero que incluyó a 32 países.

También el equipo norteamericano en Catar se adjudicó los dos únicos récords del orbe, con Dalilah Muhammad en 400 metros con vallas y el relevo mixto de 4×400 metros, prueba estrenada en Mundiales. Pero no todo fueron festejos para la delegación de EEUU en el caluroso evento. Alberto Salazar, nacido en La Habana el 7 agosto de 1958 y nacionalizado estadounidense, puso el fuerte brillo de los reflectores en su rostro, tras estar en el epicentro de un nuevo escándalo de dopaje. La IAAF sigue echándose tierra encima.

Bien prestigioso en el mundo del campo y pista, a Salazar se le ordenó que abandonara la lid que organizó por primera vez un país del Medio Oriente. ¿La causa? Fue suspendido por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA) durante cuatro años por organización e incitación a una conducta dopante prohibida, según un comunicado divulgado hace pocos días.

No obstante, el affaire que recién comienza poco a poco está aumentando su onda expansiva: nuevos nombres salen a la luz y hasta la establecida y poderosa Nike se salpica con los daños. Sucede que Salazar fue el alma del programa Oregon Project para el desarrollo de primer nivel de atletas bajo su tutela. Contó, además, con el financiamiento de la prestigiosa marca deportiva. El panorama, de momento, parece no despejarse, pues informaciones apuntan que Mark Parker, presidente de la compañía, estaba al corriente de los experimentos de Alberto con un gel de testosterona.

Pero lo ocurrido durante el Campeonato Mundial no constituye algo sorpresivo, más bien es una suerte de detonante. El cubano hacía buen tiempo estaba en el centro de la tormenta y él lo sabía. Par de años atrás, la USADA comenzó una investigación en su contra, que incluyó al doctor Jeffrey Brown, por delitos asociados al empleo de sustancias no autorizadas por la Federación Internacional de Atletismo. El informe los culpaba también de posibles suministros y de alterar controles antidopajes.

Salazar descansa ahora en el banquillo de los acusados y su prestigio como preparador, desafortunadamente, también sufre las manchas del delito. Por decirlo de alguna manera, el atleta insignia del cubano fue el británico Mo Farah, cuatro veces campeón olímpico y seis titular mundial.

Igualmente bajo sus órdenes estuvieron, en el grupo entrenado entre 2011 y 2017, los estadounidenses Galen Rupp (doble medallista bajo los cinco aros) y Matthew Centrowitz, titular olímpico y subcampeón mundial en 1 500 metros. Con anterioridad preparó a la también nacida en suelo norteño, Kara Goucher, plata del orbe hace doce años y doble finalista olímpica en la capital china.

De los atletas que concursaron en Doha, algunos respondían a la disciplina del habanero, entre ellos, la holandesa Sifan Hassan, doble monarca en la capital catarí en  1500 metros y 10 000 metros, así como los ochocentistas estadounidenses Donovan Brazier (campeón universal vigente) y Clayton Murphy, tercer puesto en Río de Janeiro 2016.

Puede que algunos no conozcan que en su época de atleta Salazar conquistó en cuatro ocasiones dos de las maratones más famosas del mundo: Nueva York (1980, 1981 y 1982) y Boston (1982). En la tercera edición de la desaparecida Copa del Mundo, desarrollada en Roma en 1981, finalizó con la medalla de bronce en 10 000 metros. Todos esos resultados los logró con la bandera de Estados Unidos, país al que llegó desde pequeño.

Salazar tiene un libro autobiográfico, 14 Minutes: A Running Legend’s Life and Death and Life.

 

Tomado de: Cubalite.com

 

3 comentarios

    • El Loko en 9 octubre, 2019 a las 7:42 pm
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    Así mismo como lo cuentan aquí es la realidad y quien puede asegurar que sus atletas no están involucrados con ese tema y como hay estrellas en ese proyecto…¿por qué el Lord no la emprende con los gringos, como lo ha hecho con Rusia?

      • Waldo en 11 octubre, 2019 a las 10:34 am
      • Responder

      El problema de Rusia es que el escándalo de dopaje es a nivel de la federación de atletismo de Rusia( además de problemas en el deporte invernal)y que no ha cunplido una serie de requisitos que le ha impuesto la IAFF, por eso no puede competir como pais, los atletas rusos independientes deben de cumplir una series de requisitos para poder competir. Sin embargo el problema de Salazar, es con el proyecto Oregón, que no es la feceración de atletismo de USA y ya recibio una sanción de 4 años.

    • ESTEBAN E. YERO PLA en 11 octubre, 2019 a las 1:59 pm
    • Responder

    A si mismo amigo El Loko con los yumas nadie se mete, ya tu sabes le tienen terror ya que son los dueños del mundo y le cortan el agua a todo el mundo jjjjjjj.

    Saludos de los Alazanes

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