Messi apunta al blanco

Colaboración, peñista José Luis Martinez…

 

 

 

En sus 17 partidos de Liga ante el Madrid, ha marcado 14 goles y ha sumado nueve triunfos

LUIS MARTÍN. 19/03/2015 20:06

Apunta al blanco Leo Messi y obra en consecuencia: 17 envites, 14 goles, de todos los colores, en casa y en el Bernabéu, de uno en uno, y hasta de tres en tres, como el día que marcó por vez primera al gran rival del Barcelona, cuando aún llevaba el pelo largo y el 10 del Barcelona era de Ronaldinho. “El partido contra el Real Madrid es un partido grande y me gusta especialmente jugar contra ellos, por la dificultad, por la grandeza del partido”, resumió un día el delantero de Rosario, lleno de respeto y de motivación. En la misma charla reconoció que, más allá de lo bonito que le resulta jugar en el Camp Nou, es el Bernabéu uno de sus campos favoritos. Messi ha jugado en Liga 17 partidos contra el Real Madrid, ha ganado nueve ha empatado tres y ha perdido cinco (solo uno de ellos en el Camp Nou).

Aunque no lo dice, aunque lo disimule, bien parece que medirse a Cristiano Ronaldo también le motiva. Basta con ver su rendimiento desde que el delantero del Madrid soltó un alarido en Zúrich tras conseguir el Balón de Oro y declaró su voluntad de pelear por alcanzar el cuarto y compararse con el registro del delantero argentino.

Messi no ha dejado de sumar goles, caños y pases desde entonces y ha tirado del equipo hasta llevarlo a la cabeza de la clasificación. Y en la misma medida ha logrado darle la vuelta a los registros individuales. El reto de Cristiano le ha costado caro al Madrid, que llega al Camp Nou con la duda de cómo parar a un Messi imparable, que piensa en blanco y al que se le ilumina la sonrisa, dispuesto a dar su penúltimo y definitivo brinco en esta Liga.

Messi y Cristiano protagonizan un duelo al que cuesta encontrar comparación en la historia del fútbol y que, en lo que concierne al saldo personal en todas las competiciones, incluido en los partidos contra el Manchester cuando CR jugaba con los ingleses, remite a 22 duelos cara a cara de los que el argentino ha ganado la partida en el 45% de las ocasiones (10 a 6). En esos partidos, el de Rosario ha marcado 15 goles por 14 del portugués y le barre en la suma de las asistencias, porque suma 9, por una del madridista. Visto el cómputo global de los equipos, también gana el conjunto de Messi cuando enfila al blanco: van 57 goles de su Barça por los 32 que ha marcado el Madrid con CR en el campo.

El ritmo de La Pulga este curso resulta demoledor, en especial desde que empezó el año 2015. 14 asistencias, 69 ocasiones de gol y 32 goles dejan a Messi a las puertas del clásico convertido en el delantero más determinante del campeonato, enchufado y listo para otra noche de acción. La variedad de los goles traduce un abanico de recursos espectacular: suma cuatro de penalti, dos de falta directa, dos en tiros desde fuera del límite del área y 24 desde dentro. La Pulga brincó para meter tres de cabeza, marcó 11 con el pie derecho, y el resto, 18, con su pie bueno, el izquierdo.

Es sabido que, si lo necesita, remata con el pecho o con la rodilla, que también lo ha hecho en temporadas anteriores. “Respeto mucho al Madrid, por su historia y porque siempre ha sido para nosotros el equipo más difícil de batir, en el duelo directo y en los campeonatos”, dice siempre el argentino, seguramente por ser consciente de que competir con el equipo madridista le hace más grande. Eso que Pellegrini llamó el miércoles “el plus de Messi” es a lo que se aferra el Barcelona pensando en la visita de su máximo rival, al que aventaja en un punto, al Camp Nou, de la que no se fía La Pulga, diga lo que diga el supuesto estado de ánimo de uno y otro equipo.

“Al Madrid siempre le tengo mucho respeto y esa debe ser la manera con la que hemos de encarar el partido”, aseguró el argentino tras eliminar al Manchester City, consciente de que cuanto más herido está el Real, “más peligroso es”. “Es un gran equipo, tiene grandes jugadores y seguro que nos lo complica mucho”, razonó, maduro como está, líder como es de un equipo que le busca por norma y más ahora, que mira en blanco ante la posibilidad de asestar otro golpe al blanco.

 

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