Ismel Jiménez: Estoy enamorado de Ciego (+fotos)

 

 

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Martes, 14 abril, 2015 . . 11

ismel-play-off-ciego-500Sancti Spíritus saluda a su nuevo campeón, luego de 36 años del único título en los clásicos nacionales. Lo ganó, además, con creces.

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A Ismel Jiménez Santiago le llegó todo de golpe: la alegría de ser ¡por fin! campeón nacional, la felicidad de la llegada de su hijo Ismael Ismel hace cuatro meses y la posibilidad de un contrato con el béisbol canadiense.

Pero comencemos en línea recta con estas curvas de emoción: Ismel conquistó seis éxitos en la fase regular y tres en la postemporada, dos de ellos en una final rompecorazones ante la Isla de la Juventud.

“No me gusta ser refuerzo, si ganas eres campeón…, pero no sabe igual”. Así dijo el trinitario cuando se instaló esa variante hace tres campañas.

Entonces comencemos por ahí. ¿Qué sabor sientes ahora mismo?

Es verdad que te dije eso, pero hoy te digo lo contrario: este triunfo lo siento mío. Con Ciego de Ávila viví una experiencia maravillosa, quisiera ser refuerzo de ese equipo toda la vida, nunca había sentido un nivel de amistad tan grande con los jugadores, con el pueblo, con amigos…
Para ser refuerzo, Sancti Spíritus no debe clasificar, sin hablar de que ya fuiste villaclareño…

No me malinterpretes. En Villa Clara me trataron muy bien, me sentí bien y di todo de mí; quiero que Sancti Spíritus clasifique porque soy espirituano a matarme, pero si se da la oportunidad, quisiera jugar allí con los avileños. Estoy enamorado de Ciego, las atenciones fueron de primera, exquisitas hasta en los detalles más mínimos, desde las máximas autoridades, hasta la dirección del equipo, la afición… Así fue con todos los refuerzos, pero en mi caso fueron especiales, pues atendieron a mis padres, a mi abuela, estuvieron al tanto de mis problemas personales, visitaban mi casa; mi hijo se enfermó y venían a verlo, fueron acciones para que cuando estés en el box solo pienses en lanzar.

Roger fue muy comprensivo, cada vez que terminaba de lanzar me traían y me llevaban, entrenaba solo en el “Huelga”, ahora necesité ir a La Habana y desde Ciego me ayudaron con el transporte.

En un staff como el de Ciego, ¿no te trajo celos que te designaran como primer abridor de la postemporada?

No, al principio siempre costó un poquito de trabajo adaptarme a los jugadores, al receptor, pensaba en cómo tomarían mi presencia, porque al llegar de afuera y ponerme de primera figura, sentí como que algunos dirían: a este lo ponen y a mí, no; tú sabes cómo es eso, pero no hubo problemas, es un equipo muy unido. Vladimir es un gran lanzador; Yander, también, y nos ayudábamos entre todos.

Eso me dio más confianza y me comprometió más con Roger, que me había pedido por encima de otros, incluso en un momento en que tenía el niño enfermo, lo llamé y le dije: mira pon a otro, sigo con problemas, y él me dijo: “De eso nada, siga allí y cuando esté bien, viene”, eso me llegó al alma, por tanto tenía que responder y darlo todo.

¿Entonces salió eso de que los espirituanos lucen mejor fuera que dentro?

No es mi caso, no le puse ni más ni menos, sino lo mismo de siempre. Con Sancti Spíritus gano más de 10 juegos por temporada, en una gané 19, he triunfado siete veces en play off, eso demuestra que siempre salgo con el mismo amor, constancia y entrega. Los espirituanos tenemos buena química, buen equipo, no hemos ganado porque no nos ha tocado, pero no ha sido por falta de voluntad y voy a seguir demostrándolo. He visto que se están haciendo cosas nuevas acá.

Algunos dicen que por fin ganaste el juego bueno.

Contestaré lo mismo que a un periodista en Ciego: no sé quién dijo eso, pero el juego que le gané a Australia en el Clásico, ¿no era el bueno? ¿O los siete de los play off? ¿O todas las victorias con los Gallos? ¿O el que le gané a Holguín que hizo clasificar a Villa Clara? Respeto el criterio de los comentaristas, pero no sé a qué le llaman juego bueno.

ismel vs. Australia1

No son solo comentaristas, es que no has hecho el Cuba luego del Tercer Clásico.

Nada tiene que ver, pero los narradores me han contado las veces que el pueblo ha opinado sobre mi exclusión, pienso volver al Cuba porque uno tiene metas, por eso me esfuerzo.

Cuando empezaste perdiendo con Granma, ¿no pensaste que comenzaba a aparecer el fantasma espirituano?

De ese juego me fui con ganas de seguir lanzando, pues me sentía bien, pero saqué experiencias y me preparé mejor; la segunda ocasión que los enfrenté salí con dolor de cabeza de pensar cada lance, ellos son superbateadores, tuve que cambiarles los ángulos, la velocidad, mostrarme agresivo en el box.

La Isla también te las puso difícil.

Ese equipo se me había hecho difícil, había perdido 3-0 en la primera fase, batean mucho y por la banda opuesta; tuve que hacerme regulaciones, gané en confianza y nunca me di por vencido a pesar de los momentos difíciles. Sé que existe una sola medalla de oro, pero para mí fueron dos, ellos la merecen, hicieron muchas cosas para llegar al final, sin tener grandes figuras: tocaron bola, fueron agresivos al bate, se ayudan entre todos, tuvimos que jugar a full para poder ganarles.

¿Qué sentiste al enfrentar a Vázquez, un trinitario también?

Es lo peor que me pasó, igual que cuando tuve que lanzarle a Cepeda, Eriel, Monteagudo…, uno se siente incómodo, extraño. Cuando Vázquez lanzó en el play off la primera vez, todo Ciego estaba dando palmadas y yo no hallaba qué hacer, caminaba de aquí para allá, no quería aplaudir en su contra y a la vez temía que me regañaran, no quería que perdiera porque es mi amigo, le doy consejos, pero a la vez quería que ganara Ciego y cuando nos enfrentamos en la Isla, era lo mismo, son momentos duros, duros.

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¿Por qué ganó Ciego?

Es un tremendo equipo en todos los departamentos, muy aguerrido, nunca se dan por vencido, por eso después de la derrota del sexto juego salieron a buscar el título con mucha seguridad. Creo que le sacaron el jugo extra a la piña. Al final del juego todo fue muy lindo, me conmovió mucho que todo el equipo me buscó para tirarse fotos conmigo, Roger me dio un abrazo muy fuerte, de corazón y me puso la mano en la cabeza, allí solo el cienfueguero y yo no habíamos sido campeones nunca.

¿Te sientes campeón espirituano después de 36 años?

Mira, ser campeón olímpico es grande, igual que Mundial, panamericano, centroamericano, pero nada es comparable a ser campeón nacional, creo que es la medalla más sacrificada y difícil. Me satisface que Sancti Spíritus tenga otro campeón. Es verdad que la gente me decía: quédate con nosotros, hubo hasta promesas, pero mi mente está en naranja y azul.

¿Y el contrato canadiense?

Estamos en eso, cuando se concrete hablamos.

1 comentario

    • guillermo en 16 abril, 2015 a las 2:46 pm
    • Responder

    Tremendo lanzador, tremenda persona muy flemático en el box, como nos hacen falta esos disciplinados lanzadores en cuba, mil felicitaciones no importa a la edad que te llegó el título, importante llegó, jajajaja.

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