NBA; Temas interesantes: RIVALIDADES DE LA NBA DESDE 1946 2015 (2daparte)

Por peñista Lisandro Duvergel Smiht

RIVALIDADES DE LA NBA DESDE 1946 2015

 

Segunda  Parte

 

 

 

En el  lunes  4  se me ocurrió escribir de lago ya que tenía el  tempo y las informaciones; pero creo que hay que seguir por que 1972 está muy lejos y hay otras Rivalidades en la NBA  que merecen ser desempolvadas, acompáñenme por favor:

 

 

DÉCADA DE LOS 70:

Aquellos 70 en la NBA no eran muy diferentes a  como se movía el mundo en esos años, primeros los derechos civiles, luego Vietnam, después la guerra del Crack en las calles de EEUU, los pelos afros, la separación y reunificación de la NBA primero con la   NBL y  luego la ABA, las rivalidades  de esta época se fueron sin muchas penas ni glorias   ya que los ratings de audiencia de la NBA habían  bajado a niveles insospechados , habían llegado nuevas figuras como Lew Alcindor a.k.a Kareem Abdul Jabbar , Oscar Robertson , Paul Silas John Havlicek , Elvin Hayes , Wes Unseld y Rick Barry entre otros muchos , se recordará el campeonato de los Golden State Warriors sobre los Washigton Bullets (hace 40 años que no van a Finales ¿será este el año ? ), el  juego del siglo entre Boston Celtics vs Phoenix Suns en las Finales de 1976  , el chiripazo de los Portland Trail Blazers en el 1977 , pero la rivalidad más grande en la segunda parte de la década del 70 fue entre Washington Bullets y Seattle Supersonics que repitieron las fínales de la NBA en 1978 y 1979 , con victoria para ambos bandos . Como Frazier y Ali, Superman y Lex Luthor, Washington Bullets y Seattle SuperSonics siempre estarán en la oposición.[29] En las temporadas 1977-78 y 1978-79, ambos equipos se vieron las caras en las Finales de la NBA. Los Bullets ganaron la primera campaña y los Sonics la segunda, dando a cada franquicia el único anillo en sus respectivas historias. La historia comenzó con un cambio de entrenador; K.C. Jones, uno de los entrenadores más populares en la historia de Washington, era conocido por confiar a sus jugadores, dándoles mucha libertad y sin ponerlos en aprietos. Éste estilo llevó a los Bullets a las Finales de 1975, pero, tras su tercera temporada en 1975-76, Jones fue reemplazado por Dick Motta, “el hombre con el puño de hierro”. Este movimiento señaló una nueva era en la historia de los Bullets. Los jugadores poco a poco se fueron adaptando al estilo de Motta y en tan solo su segunda temporada en el equipo, Washington ganó el anillo. Sin embargo, los jugadores estaban más cómodos con el sistema de Jones, y la estrella Elvin Hayes amenazó con retirarse antes que jugar para Motta. El entrenador exigía mucho a sus jugadores, careciendo de respeto, aunque los jugadores consiguieron adaptarse. Convirtió a Wes Unseld en un ganador y juntos convencieron a Hayes de que si quería ganar un campeonato el mejor modo de conseguirlo era estando con Motta. El hecho de que los Bullets conservaran a Bernie Bickerstaff como asistente del entrenador también fue clave. Al principio, los jugadores se sintieron traicionados por el club al despedir a Jones, pero manteniendo a Bickerstaff en su puesto significaba que podían aguantar más fácilmente el cambio. Motta también incorporó algunas viejas jugadas de Jones en su ofensiva, y su buena voluntad para adaptarse fue alabada por los jugadores.  En la temporada 1977-78, Motta realizó dos movimientos que fueron criticados por entonces. Fichó a Bob Dandridge, uno de los jugadores más infravalorados en la historia de la liga, y a Charles Johnson, base titular de los Golden State Warriors campeones de 1975. Los Bullets finalizaron la temporada regular con un balance modesto, 44-38, tercer mejor del Este. Apenas había indicaciones de que eran un equipo campeón. Tras batir a Atlanta Hawks y San Antonio Spurs en las primeras rondas de playoffs, hicieron lo propio con Philadelphia 76ers y se colaron en las Finales de la NBA.Durante esa serie, Motta popularizó la frase “la opera no termina hasta que la señora gorda canta”. En las Finales de la NBA se encontrarían a Seattle SuperSonics, siendo el inicio de una bonita pero dura rivalidad. Los Bullets ganaron 4-3, consiguiendo el primer anillo en su historia. Al año siguiente, los Bullets tenían prácticamente el mismo equipo: los veteranos Hayes, Unseld y Dandridge, los bases Henderson, Johnson y Larry Wright, el alero Greg Ballard, el ágil Grevey y el pívot Mitch Kupchak. Los Sonics seguían estando liderados por sus jugadores de perímetro Dennis Johnson, Gus Williams y Fred Brown, con Jack Sikma como el hombre principal en la pintura. Sin embargo, el fichaje de Lonnie Shelton fue clave.Antes de que comenzaran los playoffs, las cosas comenzaban a calentarse: “Todo se reduce a nosotros contra Washington otra vez… será salvaje y pintoresco de nuevo”, comentaba Brown. Los Sonics se deshicieron de los Lakers y Suns, mientras que los Bullets hicieron lo propio con lo Hawks y los Spurs. De nuevo se cruzaban en las Finales de la NBA, la deseada por todos los aficionados. Los Bullets ganaron el primer partido (99-97) gracias a un par de tiros libres de Wright tras previa falta de Johnson. Cuando parecía que las Finales iban a ser parejas a las del pasado año, Dennis Johnson explotó haciendo suya la serie y liderando a Seattle a cuatro partidos consecutivos ganados y, por consiguiente, el campeonato de la NBA.Williams promedió 29 puntos en la serie, pero Johnson fue nombrado MVP de las Finales debido a su papel principal en la victoria de los Sonics. Sus promedios fueron de 22.6 puntos, 6.0 rebotes, 6.4 asistencias y 1.8 robos de balón.“Me encanta aquel equipo” dijo el entrenador Lenny Wilkens. “Creímos en nosotros mismo y sabíamos que encontraríamos la manera de ganar, costara lo que costara. Fue especial”.“Los partidos por el campeonato se ganan en las trincheras” comentaba Paul Silas, que conseguía su tercer anillo. “Cada posesión es valiosa, y tienes que creer que cada balón suelto te pertenece y cada rebote es tuyo”.

 

DÉCADA DE LOS 80

 

De la década de los 80 lo primero es que fue dominada por la guerra fría entre EEUU y la Unión Soviética y nosotros en el medio , Michael Jackson irrumpía en  escena cin su form bailar y sus videos muy adelantados a su tiempo , Steven Spielberg , se le fugaba la mente con creaciones que han quedado para la posteridad E.T , Jaws , Stars Wars , Maradona humillaba a Inglaterra en Mexico y llegaban los polémicos Grunge ,   Hard Rock y Heavy metal de la mano de   NirvanaDevo , Iron Maiden,   , A-ha. , Red Hot Chili Peppers Rick Astley, Journey , Cyndi Lauper , Toto, , Bon Jovi , REO SpeedwagonJudas Priest , Guns N’ Roses , The MisfitsPantera , U2  , Megadeth , Aerosmith , AC/DC , Elton John , Spandau Ballet , Phil Collins , The Police , Simply Red , Sepultura , Kiss y Foreigner entre otros muchos más . En la NBA fue la rivalidad ebony and ivory  a lo Steve Wonder la que mas pegó, si señor ,  un blanco y un negro, pusieron a la NBA en el top de la preferencia del deporte americano, por encima de los 49ers de Joe Montana o los Dodgers de los Ángeles y los Oakland Athletics . Magic y Larry Bird desde 1979 cuando se vieron las caras en la Final del NCAA donde le esperaba la Universidad de Indiana State, invictos esa temporada, y colocados en el número 1 del ranking, en la cual, que habían permanecido invictos durante toda la temporada regular. Los de Míchigan el equipo de Magic se hizo finalmente con el campeonato, siendo el partido universitario más visto de la historia, ganando por 75-64. Desde ese lejano 1979 esa rivalidad es la más encarnizada entre las franquicias más grandes de toda la NBA , incluso mas dura que las de la década del 60 ya que por allá por esos años comandaba Boston pero en los 80 Los Ángeles se hizo de un estilo de juego llamado Showtime , cuyos protagonistas era todo el equipo Lakers con Magic y Abdul Jabbar a la cabeza , y Boston no quedaba  atrás con Bird , Kevin Mc Hale , Robert Parish y Dennis Johnson . Eran dos jugadores distintos, cada uno con sus atributos característicos que los hacían únicos, eran dos ‘rara avis’, uno, en el caso de Larry Bird, porque parecía que no podía correr, ni saltar, pero que sin embargo todo lo hacía bien, todo lo basaba en una inteligencia sobresaliente, otro, en el caso de Magic Johnson, porque era la primera vez que veíamos a un base de 2.06 subir la bola como una sílfide, tener un manejo malabarístico del balón y poder jugar de lo que se le antojara. El destino quiso que los dos jugadores, posiblemente, más inteligentes de la historia de la NBA, se juntarán frente a frente y forjarán una rivalidad que comenzó en la NCAA, donde Magic “golpeó” primero a Bird. Una de las mayores pruebas de su inteligencia e intuición se dio en las finales de 1981 ante Houston Rockets en lo que para Auerbach fue la mejor jugada que jamás vio. Bird lanzó desde el lado derecho de la bombilla, cercano al triple, tan pronto como salió el balón de sus manos intuyó a donde podría salir rebotada la pelota. Ganó la posición, se llevó el rebote y encestó de manera maravillosa casi sin ángulo. Boston se llevó el anillo en seis partidos.Fuera de la pista eran grandes amigos pero su rivalidad muy sana relanzó a la NBA. La afición al baloncesto se dividió entre partidarios de los Lakers y de los Celtics. Esa rivalidad actuó como reconstituyente para la NBA, que en la década de los setenta había perdido terreno ante las otras grandes ligas (béisbol, fútbol americano y hockey sobre hielo). Larry Bird fue uno de los primeros jugadores en explotar su imagen, para obtener unos ingresos que hicieron aumentar su cuenta corriente, pero también la de su club y la de la liga. La NBA, que atravesaba una crisis financiera, empezó un crecimiento espectacular.Bird fue un derroche de talento en un físico que parecía de cristal pero que gracias a su conocimiento, a su letal lanzamiento, su excelente visión de juego y su entrega le permitió convertirse en el mejor alero puro que ha dado este deporte. Las trampas que debió sortear hasta llegar a la cumbre habrían acabado con la ilusión de la mayor parte de los mortales, pero el jugador de Indiana estaba hecho de una pasta especial. Tras el sufrimiento, cuando tocó el cielo, quiso mantenerse en la gloria a cualquier precio. Hubo de superar una infancia muy desgraciada. Su padre se suicidó, tuvo problemas con los estudios y en su etapa universitaria topó con el látigo del técnico Bobby Knight.
Con Boston Celtics consiguió tres anillos (1981, 1984, 1986) y disputó dos finales más (1985, 1987) en un equipo que marcó una época. Aquel quinteto que todos recitaban de memoria: Dennis Johnson, Danny Ainge, Larry Bird, Kevin McHale y Robert Parish, comandados desde los banquillos por K.C. Jones.Magic fue un derroche de magia, de ingenio, de arte elevado al máximo exponente, protagonista de un baloncesto de color de rosa llamado ‘showtime‘. L.A. Lakers bailaba al son que imponía Magic, pero con dos escuderos de autentico lujo, James Worthy (probablemente el mejor finalizador de contraataques que jamás hubo) y Kareem Abdul Jabbar (rindiendo hasta los 41 años). Byron Scott, Michael Cooper, Kurt Rambis, Jamaal Wilkes o A.C. Green (estos dos últimos sin llegar a coincidir) formaban una nómina de excelentes jugadores que daban al resto del conjunto un acabado perfecto diseñado también por un gran técnico como Pat Riley. Los Angeles fueron claros dominadores del Oeste durante la década de los 80′, logrando pasar de las 60 victorias en 6 temporadas al mando el equipo pasó de las 60 victorias en 6 temporadas, alcanzó 8 finales y logró 5 anillos de campeón.Celtics y Lakers se vieron las caras en 3 finales. La primera de ellas fue en la temporada 1983-84, en la que Larry conseguía vengar el título de NCAA que se le resistió con Indiana State tras vencer Boston por 4-3. Aquella serie añadió un nuevo robo a la historia de este apartado que tanto ha sonreído a Boston a lo largo de su historia. Al de Havlicek en 1965 ahora se unía el de Gerald Henderson30 (y más tarde el de Larry Bird en 1987) en el 2º partido de la final. Con 18 segundos para el final, Lakers mandaba en el electrónico 115-113 y tenía la posesión del balón. Después del tiempo muerto, Worthy sacó, Magic recibió y devolvió a James, éste envió la bola a Byron Scott pero Cedric estuvo lo suficientemente inteligente para telegrafiar el pase y anticiparse para robar y dejar una posterior bandeja. Partido a la prórroga y posterior triunfo verde por 124-121. Riley aclararía que la clave de la derrota estuvo ahí, en ese punto concreto. Los Angeles mandaban 1-0 y tenían el 2-0 en su mano, lo cual hubiera significado medio anillo para Lakers. Aun así Lakers siguió peleando, y del 1-2 favorable a los Celtics pasaron al 3-2 cuando el equipo parecía hundido. Sin embargo los de Bird volvieron a dar la vuelta a la serie y decidieron en el 7º y definitivo partido en el Boston Garden para apuntarse su 15º anillo.Un año después protagonizarían el segundo enfrentamiento tras derrotar Boston a Philadelphia y Lakers a Denver. Kareem ya era un veterano de 38 años al que muchos daban no por muerto, pero ya incapaz de tornarse decisivo en un final de tanta exigencia. Abdul-Jabbar desterró ese tópico y se alzó como el jugador más veterano en conseguir ser MVP de la final.El primer partido de la final Los Angeles salieron humillados del Garden, tras caer 148-114. Parish se comió a Jabbar en lo que rápidamente se calificó como “Memorial Day Massacre”. Esa paliza despertó el orgullo del mejor Abdul Jabbar, que pese a su edad, se despertó para devolverle la jugada a Parish con 30 puntos, 17 rebotes, 8 asistencias y 3 robos en la victoria 109-102 en el 2º encuentro. De otra galaxia. Riley comentó al respecto: “Conocemos a Kareem, en el hotel estaba avergonzado y triste, él me lo dijo además”. En el tercero de la final, Lakers devolvió la paliza del primer envite con un abultado 136-111. Boston se apuntó el 4º y en el 5º volvió a emerger la figura del mejor Jabbar para aniquilar a Boston con 36 puntos (120-111). Los amarillos remataron la faena en el 6º y definitivo encuentro con la victoria 111-110. Los Lakers se sobrepusieron a la paliza del primer partido y al peso de la adversa historia, ganando la final en 6 encuentros y celebrando el título sobre el mítico parquet del Boston Garden con Kareem Abdul-Jabbar consiguiendo un MVP de las finales que no lograba desde 1971, aún con el nombre de Lew Alcindor. En la 1985-86 Boston conseguiría el anillo ante Houston Rockets en lo que fue el tercer año consecutivo de Larry Bird como MVP de la liga regular. Con ese año de paréntesis, la rivalidad volvería a cobrarse su tercer capítulo y tal vez el más recordado por los aficionados a la NBA. Previamente, Boston se deshizo en siete partidos de Detroit Pistons en unas finales de conferencia también para el recuerdo. En el 4º partido de esa serie, Detroit sacó los colores a los Celtics con un sonrojante 145-119.En el 5º encuentro el equipo de K.C. Jones marchaba por debajo en el electrónico con pie y medio fuera de la competición. La situación concreta era la siguiente: Boston abajo por un punto de diferencia y Detroit con posesión de balón en los últimos segundos del partido. Fue en ese momento cuando el eje del trébol céltico, Larry Bird, hizo acto de presencia, apareciendo cuando realmente el equipo le reclamaba. Mientras Isiah Thomas se disponía a sacar de banda, Larry Bird se despreocupó de su hombre, fijando su marca únicamente y de forma minuciosa en la mirada e intuición  del base de Detroit, que no era otra que mandar el esférico a Bill Laimbeer. En un acto prodigioso de instinto defensivo, Larry ‘Legend’ leyó a la perfección la mente de Thomas e interceptó el paso colocándose en la línea del mismo. Por un instante parecía que el destino de Larry estaba en la grada, pero de forma milagrosa mantuvo el equilibrio y consiguió sacar de la chistera – girándose hacia dentro – un pase divino que su compañero Dennis Johnson, que iniciaba un corte desde la línea de personal, consiguió ejecutar para dar así, la victoria a su equipo, 108-107, en el último segundo de un encuentro no apto para cardíacos pero con un sitio infranqueable en la historia de la liga. La historia tendría reservado otro episodio memorable para las finales, con la salvedad de que en esta ocasión el protagonismo en vez de Bird, iba a ser Magic. En las finales de 1987, Magic Johnson y Larry Bird se volvieron a ver las caras en lo que fue su tercera y última final como rivales. El partido decisivo fue el cuarto, que se jugó en Boston con un final no apto para cardiacos. Además de sus asistencias habituales, Magic cosió a los Celtics desde la media distancia durante todo el encuentro.  Ya en el último minuto de partido, cuando quedaban escasos segundos para el final, Larry Bird metió un triple bárbaro que dejó el marcador 106-105 para Boston. El Boston Garden rugía y la sangre se le heló a más de a un Laker, pero no precisamente a Magic. A 5 segundos del final, tomó el balón en el costado izquierdo de la bombilla, con la mira en la canasta y marcado por McHale. Previo engaño a la izquierda, se fue hacia la derecha y le salieron al paso hasta tres hombres, Parish, Larry Bird y el propio McHale. Magic parecía encerrado, pero en ese momento se sacó, cual mago de su chistera, un maravilloso mini gancho desde el cielo (al que denominó junior sky-hook) con la mano derecha para ganar el partido. Y un silencio de morgue se apoderó del Garden.  El balón entró limpio, los Lakers se llevaron la serie en 6 encuentros y Magic consiguió su tercer MVP de las finales. Al final del partido, Larry Bird declaró: “Siempre esperas perder con los Lakers por un gancho, pero nunca lo esperas de ‘Magic’ “. Desde entonces, los Celtics no volvieron a aparecer por una final de la NBA. Una travesía interminable que no parece tener fin para la franquicia que más anillos tiene en la liga. En 1988 los ‘Bad Boys’ de Detroit Pistons, liderados por Isiah Thomas, consiguieron al fin derrotar a los Celtics en las finales de la Conferencia Este. Parecía que ese iba a ser su año, pero los Lakers les esperaban en la final, y todavía tenían una lección más que enseñarles en su camino hacia el campeonato. La serie fue muy dura, entre el baloncesto de control de los Pistons y la chispa de los Lakers, se llegó a un agónico 7º encuentro. Sin embargo el encuentro clave fue el 6º partido. Un partido que pasará a la historia por el récord que no sólo que marcó Isiah Thomas sino en las condiciones en que lo hizo, 25 puntos medio cojo tras lesionarse en el tercer cuarto. Su esfuerzo no dio su fruto y Los Angeles venció 103-102 después de que Kareem Abdul Jabbar anotara dos tiros libres después de una muy discutida falta personal de Laimbeer. El 7º también tuvo un final fatídico, faltando pocos segundos para el final, Bill Laimbeer puso a Detroit dos arriba merced a un triple, pero nada más sacar de fondo, el balón llegó a las manos de Magic que dio un pase de baseball que cruzó toda la cancha para caer en manos de A.C. Green, quien anotó una bandeja a placer. Detroit sacó rápidamente buscando a Isiah Thomas a quien Magic robó el balón conforme levantaba los brazos en señal de victoria y el público del Forum invadía la cancha celebrando el undécimo campeonato. Lakers seguiría siendo competitivo, alcanzó las finales en 1989 ante Detroit y en 1991 ante Chicago, pero en ambas caerían derrotados. Si de por si el nombre de Magic Johnson ya era popular, la noticia de que era portador del sida hizo que su figura se hiciera eco en todo el mundo. Magic lo declaró en una rueda de prensa pública el 7 de noviembre de 1991, en la que también anunció su retirada, pero eso quedo en un segundo plano. Sin embargo, Magic, de un carácter tan positivo y optimista, regresó para formar parte del Dream Team de 1992.Después de colgarse la medalla de oro se retiró para regresar en la temporada 1995-96, donde jugó 32 partidos. Tras esta temporada dejó el baloncesto definitivamente. Cuando Magic se retiró y lo hizo en la cancha en la que tantas alegrías dio a los Lakers, Bird estuvo allí. Magic le regalo una camiseta y leyó a todos la dedicatoria que le puso a Larry, decía lo siguiente: “To Larry Bird: The Greatest Basketball Player Ever but more important, a friend forever. Earvin Johnson” Larry, el hombre impasible, solo pudo soltar un inaudible “Thank You” y sus ojos se inundaron de lágrimas.

No seria justo decir que fueron las únicas rivalidades no se pueden olvidar las batallas entre los Boston Celtics y los Atlanta Hawks de Dominique Wilkins , Si bien Larry Bird mantenía una dura rivalidad con Magic cada vez que se enfrentaban en una pista de baloncesto, una situación similar, pero en menor medida, tenía que atravesar para llegar a las finales.Los Hawks de Dominique Wilkins eran un escollo muy duro de pelar. En 1988 en una de las grandes series de playoffs que se recuerdan, Wilkins, un asiduo al espectáculo, inmerso en su pura esencia, protagoniza, de la mano del mejor alero que ha parido la NBA, Larry Bird, la siguiente heroicidad traducida en forma de partido-duelo. Dicha historia trata de retroceder en el tiempo para llevarnos a uno de los mejores encuentros que se han podido visualizar en Playoffs (finales aparte): Boston Celtics y Atlanta Hawks marchaban con la serie empatada a 3, encuentro a vida o muerte para discernir quién acompañaría a Detroit en la Final de Conferencia Este. Finalmente ese lugar lo ocuparían los Celtics después de vencer 118-116 merced a una exhibición de Bird en el tiro. Se fue a 34 puntos, que aumentan considerablemente su relevancia si tenemos en cuenta que llegó al último cuarto con tan solo 14 en el casillero. 20, se dice pronto, (con 9-10 en tiro) fueron los puntos que anotó en el cuarto decisivo para dar la victoria y el pase a Boston, pese a la ajustadísima defensa que ejerció Wilkins sobre Bird y a su enorme partido: 47 puntos, con 16 en el último cuarto reduciendo el Celtics-Hawks a un Bird vs. Wilkins.

Jimmy Rodgers, asistente de K.C. Jones por aquel entonces afirmó sin salir de su asombro: “He visto muchas cosas a Larry en el cuarto final, pero no recuerdo ningún último cuarto como este”. Dominique Wilkins cerró el encuentro con otra frase propia de su deportividad y calidad como persona: “Gran partido” dijo tanto a McHale como a Parish.

Pero si de rivalidades inolvidables que si nunca voy a olvidar porque estas si las empecé a ver en el 1988 fueron las de Detroit Pistons “The Bad Boys “y los jóvenes Chicago Bulls con un hombre que pasaría  ala historia como el mas grande que ha habido y habrá como dice su estatua las afueras del United Center , Mr. Michael “AIR “ Jordan .  Se convirtió en rookie del año con una superioridad abrumadora. Tan privilegiada resultaba la desorbitada calidad de Michael Jordan, que hasta tenía la capacidad de impactar más que nadie aún siendo derrotado. Esa no es la única muestra de la grandeza que atesoró la actuación que corresponde al 2º partido de la 1ª ronda de 1986 que enfrentaba a Chicago, que llegaba con el octavo mejor registro del Este, un paupérrimo 30-52, frente a Boston Celtics, que seguía paseándose en la temporada regular (67-15).La campaña había resultado muy dura para unos Bulls que perdieron gran parte de la temporada a Jordan por una inoportuna fractura de pie, pero que por sorpresa rotunda (los médicos le recomendaron que descansase de cara a la temporada próxima dadas las escasas opciones en playoffs, si es que se metían) y para agracio del buen degustador de baloncesto, reapareció a falta de 15 partidos para al menos, intentar batallar en postemporada. Primer logro, Chicago, tras una titubeante temporada sin él, consiguió el pasaporte a la gloria de playoffs en detrimento de Cleveland Cavaliers propiciado por un inconmensurable MJ.Aquella hazaña comprendió canastas de todos los colores, inverosímiles como ellas mismas, como MJ era en su esencia. Nadie en Boston fue capaz de pararle, se veían impotentes ante las constantes humillaciones a las que Jordan les sometía. Cuando la tormenta cesó, el 23 había registrado la mejor marca anotadora que nos ha deparado los playoffs en su larga y respetable historia: 63 puntos. Larry Bird, sin salir de su perplejidad y en una de las más antológicas frases que nos ha dejado la historia afirmó: “Creo que no hay nadie capaz en el mundo de hacer lo que ha hecho Jordan hoy. Esta noche Dios se ha disfrazado de jugador de baloncesto”  Jordan promediaría finalmente 44 puntos durante una serie donde fueron barridos por Boston y en la que en palabras del mismo Jordan se había quedado sorprendido consigo mismo. Esto sería el inicio de una larga y bonita historia, en la que actos como este, le encumbraron en la más alta cúspide del baloncesto mundial. En 1987, pese a anotar 37.1 puntos, 5.4 rebotes y 4.6 asistencias se quedó a las puertas de un MVP que se llevó Magic Johnson por primera vez tras firmar 23.9 puntos, 6.3 rebotes y 12.2 asistencias. Sin embargo, en 1988 no se le resistiría. Fue el primero de los cinco que lograría en la siguiente década. El siguiente detalle de grandeza llegó en ante Cleveland, con el pase a semifinales de conferencia de 1989 en juego, en el quinto y decisivo encuentro. De hecho, este pasaría a ser el verdadero “Tiro”. El de Russell fue otro capítulo de la saga. Jordan por aquel entonces había logrado convertirse en el máximo anotador durante 3 campañas consecutivas, dos títulos en el concurso de mates dormían en su haber, pero aún no había conseguido llevar muy lejos a sus Bulls exhibiciones aparte como las del Garden. Faltaban escasos 3 segundos cuando Jordan se encargó de tomarse la justicia por su mano y erigirse en personaje heroico de aquella fatídica noche en la que parecía que Chicago se volvería a estancar en la nada. Jamás a Craig Ehlo le tocó lidiar con una tan fea en semejante y en tan fatídico instante, pese a que se trataba de un buen defensor. Con la bola dentro y el 101-100 campeando definitivamente en el electrónico, su nombre pasaría a engrosar el listado de víctima de ‘Air’ y a cobrar más popularidad por aquella acción que por sus verdaderos meritos, que no fueron ni mucho menos, desmesurados. A la conclusión del mismo, Craig Ehlo afirmó que Jordan comentó a un jugador de Cleveland que si le iba a marcar hombre a hombre, que se preparase para lo que le esperaba. No le faltaba razón, Ehlo probó la medicina, y su estampa de desesperación arrojándose al suelo del Richfield Coliseum pasó a inmortalizarse, al igual que el salto de jubilo expresado por Jordan que impregnaría en los highlights con el paso de los años. Pese a estas actuaciones, nunca pudieron con un gran equipo como eran los Pistons de finales de década, y que apearon a los Bulls de Jordan y Pippen de las finales en 1989 y 1990 y de la final de conferencia en 1987. 3 años consecutivos topándose con unos Pistons de leyenda. El back-to-back de Detroit revolucionó la liga por el estilo de juego que desarrollaban, por la aureola que desprendían, por la idiosincrasia que rodeó a ese equipo al fin y al cabo, que cerró la década con dos anillos. Eran apodados ‘Bad Boys’ por su juego duro, su contundente defensa, incluso sus métodos, según como se mire, malintencionados que rozaban o superaban lo ilegal. Según Michael Jordan, principal damnificado de los encuentros frente a los Pistons, “trataron de lesionarle intencionadamente”. Fue en enero de 1988 y Jordan afirmó la mala intención que existía principalmente en Rick Mahorn y Adrian Dantley para frenarlo. En aquel choque saltaron chispas hasta el punto de que se formó una buena tangana después de una acción en la que Mahorn cogió del cuello y tiró a Jordan al suelo. Rick Mahorn fue expulsado junto a Charles Oakley, de Chicago. Y como esto va en función del agresor o damnificado, los Pistons contestaron a las declaraciones de Jordan: “Cuando hace jugadas espectaculares todo el mundo es feliz, pero cuando se trata de pararle, todo es polémica”. Dantley, por su parte, declaró que “si piensa que nadie puede tocarle está muy equivocado. Cuando yo era líder de anotación en la liga, cada noche tenía que estar preparado psíquica y físicamente para recibir hostias, muchas veces más graves que las que recibe Jordan”. La cuestión es que Jordan no podía sentir más que impotencia al verse apeado por los pupilos de Chuck Daly una y otra vez desde 1988 hasta 1990. Más allá de su etiqueta de duros, los Pistons eran un fantástico equipo, remozadísimo con una plantilla de altísimo nivel. Destacaban Isiah Thomas y Joe Dumars (también Dantley en los 2 años y medio que estuvo) pero lo que le hacía grande era el colectivo, el equipo en líneas generales. Tan importante era el juego que desarrollaban Isiah o Dumars como la intendencia que aportaban un jovencito Dennis Rodman, Bill Laimbeer, Rick Mahorn, John Salley o los puntos que aportaba el ‘microondas’ Vinnie Johnson o los dos veteranos de guerra Mark Aguirre, que llegó a recoger los anillos, y James ‘Buddha’ Edwards. Una rotación extensa para mantener siempre un quinteto fresco. En 1988 los ‘bad boys’ Detroit se coló en su primera final después de derrotar a los Celtics en las finales de conferencia. Tocaba enfrentarse a Lakers, y Detroit planteó una serie muy dura en la que se llegó a siete partidos. En el sexto Isiah implantó un nuevo con 25 puntos en el último cuarto jugando medio cojo después de lesionarse el tobillo en el tercero. Parecía de otro mundo. Sin embargo, su esfuerzo no dio su fruto y Los Angeles venció 103-102 después de que Abdul-Jabbar anotara dos tiros libres después de una muy discutida falta personal de Laimbeer. En las dos temporadas siguientes lograrían el back-to-back frente a Los Angeles primer por 4-0, y un año después ante Portland Trail Blazers por 4-1, apabullando y mostrando su dominio durante el final de la década. Joe Dumars e Isiah Thomas fueron los respectivos MVP de las finales. La púrpura de los Lakers contra el trébol de Boston, resumen de una época inigualable. Los Sixers de Erving & Malone, Dominique Wilkins y los primeros coletazos de Michael Jordan como perfectos padrinos de una generación que se divertía jugando en equipo. La rivalidad Los Angeles-Boston ocupó la década de los ochenta hasta que unos ‘macarras’ de Detroit derribaron el romántico duelo.

 

FIN DE LA SEGUNDA PARTE

 

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