Del Ayer…Vivencias de Martin Dihigo escrita por Gilberto Dihigo, hijo del inmortal

Colaboración, José A, Vila

 

 

Jose A. Vila Campos

Estatua de bronce de Martin Dihigo, a su lado….

Jose A. Vila Campos 1

Tarja en honor a Martin Dihigo

 

Jose A. Vila Campos 2

Tumba del Maestro. Imagen realizada por José A. Vila Campos

Jose A. Vila Campos 3

Lapida de Martin Dihigo. Imagen tomada por José A. Vila Campos

 

EL GRAN DOLOR DE MARTIN DIHIGO.

ANIVERSARIO 42 DE SU MUERTE.

Por Gilberto Dihigo.-

Los rostros queridos de sus hermanos Leonor y Gregorio. La cara de su madre y la figura de Benito, el padre. Sus dos hijitos que murieron pequeños, Margarita y Martin se le aparecen. ¿Estará alucinando? El dolor en el pecho es más agudo.
Oye muy lejos la voz de su hijo Martin que llama a la enfermera. Quiere llorar y no puede, se siente tan extenuado. Presiente que morirá y no pudo realizar su más caro sueño: escribir un libro sobre la independencia de Cuba.
El dolor es más fuerte y recuerda la derrota que sufrió en 1935 en la Liga de Color contra los “Pittsburgh Crawford” en la Serie Mundial de Color. Cumplía el doble papel de manager y lanzador de los “New York Cubans”. Tenía el triunfo cerca de sus manos, ya saboreaba los cintillos periodísticos.
Novena entrada, 6×3 a su favor. No consigue la concentración, está muy excitado y aunque se encuentra a un out de la victoria, dos locales se le embasaron Se quita el sudor de la frente. A unos pocos metros en posición de bateo, un peligroso zurdo norteamericano, Oscar Charleston, cuarto bate de ese equipo. No se preocupa lo dominó las veces anteriores. Nadie puede quitarle la victoria, en definitiva un out lo saca cualquiera y el no es un cualquiera.
El rugido del público lo trajo a la verdad, cuando comprendió que Charleston lo sorprendió con un largo batazo que desde su salida tenia etiqueta de cuadrangular. Le empataron el juego. No pudo recuperarse de la conmoción y un inning después perdió el encuentro.
Todavía no puede explicarse que sucedió, exceso de confianza, embriaguez por alcanzar el resonante triunfo, subestimación del contrario. No sabe, pero nunca olvidó que de todas sus derrotas esa fue la que más le dolió.
Los oídos le silban. El dolor es una mano que aprieta y no lo deja respirar. Los oídos le silban. Al él muchas veces lo silbaron. El público cubano era implacable, solo recuerda el caso de un pelotero que nunca fue silbado por los aficionados de la isla: Pelayo Chacón. El no sabe que ángel tenia encima y ni aun en sus días más trágicos le gritaban.
Pelayo fue un verdadero astro de la pelota. Un gran short stop y un bateador de respeto. Alguna veces sin embargo venia mal y pifiaba tres o cuatro pelotas bien fáciles en un desafío. Pero ni un grito, ni un silbido, ni una reacción de protesta. Algo asombroso.
Las caras de sus hijos Martin y Gilberto, la de su pequeña nieta, le cruzan la mente. Los vivos al lado de los muertos. Todos continuadores de un mismo tronco. El dolor es más agudo: aprieta fuerte los ojos. La oscuridad borra todo. Es 20 de mayo, dentro de cinco días cumple 65 años…. 65 años..
La enfermera mira al hijo mayor del hombre que yace en la cama. Mueve la cabeza con pesar. El hombre da la espalda y se dirige al teléfono. Espera unos minutos y dice a la persona que escucha del otro lado: ‘ El inmortal acaba de morir. (TOMADO DEL LIBRO MI PADRE EL INMORTAL de Gilberto Dihigo.)

 

SABEMOS QUE ESTAS AHÍ MARTIN.

Por Gilberto Dihigo.-Hay signos inexplicables que solo se entienden cuando abrimos el corazón al rocío de la mañana con aroma de rosas, dejamos que la sangre, no fluya solo por el cuerpo en ese circular vivificante, sino también escuchamos sus murmullos amorosos en ese secreto lenguaje que nos permite a veces, solo por un instante, traducir esas cripticas contraseñas que nos unen con el pasado y permite comprender como los muertos no se marchan del todo, porque viven en nuestros presentes.

Hay días como hoy 25 de mayo que el presente vuela con sus alas de esperanzas para disipar esos viejos temores provocados por nuestra propia fragilidad humana. Días como hoy de mañanas claras, noches brillantes y tardes nostálgicas. Dicen los antiguos libros escritos por dedos de sirenas que cada día tiene una clave diferente para el nacimiento de cada bebe y por eso el 25 de mayo de 1906 Benito y Margarita procrearon un hijo que nombraron Martin Magdaleno Dihigo Llanos, que con el tiempo se hizo un ser legendario.

Las hazañas deportivas de Martin Dihigo dentro del beisbol trascendieron a su propio espacio y lo convirtieron en un hombre de todos los tiempos cuando lo llamaron “El inmortal” y ese nombre, como un invisible cordón umbilical, rodea a su familia, sin aspavientos pero latente. Un siglo después, un 25 de mayo del 2009, en esas coincidencias que nadie espera y siempre son jubilosas nació en la misma fecha de su famoso abuelo en los Estados Unidos, el hijo de Gilberto y Marisol, quienes llamaron Gregory Martin, a su pequeño retoño.

Los senderos de la existencia muestran siempre diferentes rutas, todos desconocidos llenos de sorpresas y el 25 de mayo del 2012 la presencia del inmortal Martin Dihigo en su llegada al mundo palpitó otra vez cuando su nieto, Martin Francisco y su esposa Sara legaron a la historia familiar dos hermosos nenes: Martin y Bárbara, bisnietos del Inmortal y nacidos en España.

Tres vidas ligadas a un pasado que se hace presente y futuro envueltos en la magia del silencio de lo enigmático, de esas cosas felices que nos brindan para compensar las ausencias que definitivamente nos acompañan muy quedito y vislumbramos detrás de las sombras del cielo o en el rugido de las olas o el frescor de la brisa.

Hoy 25 de mayo, en diferentes años y países, el viejo Martin Dihigo, mi padre, reproduce su primer grito de recién nacido en la risa alegre y burlona de mi Gregory y la vitalidad de los mellizos Martin y Bárbara, inquietos, traviesos. El inmortal presente en su descendencia que lo respeta y recuerda.

Hay días de amor y alegrías que ayudan a mitigar esas tristezas que nos persiguen y atacan con sus mordidas furiosas de llanto y dolor. Hoy es uno de esos días felices donde se consiguió que la cerradura del nunca se abra con la llave del siempre.

Padre hoy decimos felicidades en tu cumpleaños cuando celebremos a Gregory Martin, Martin y Bárbara, continuadores de tu propia inmortalidad, de tu legado. Hoy abrimos el corazón para saludarte. Sabemos que estas ahí.

 

Martin Dihigo fuera hoy uno de los peloteros mejor pagados

 

Por Gilberto Dihigo.- ¿Cuánto podría ganar hoy día un pelotero que tuviera el tacto de Ted Williams, la fuerza al bate de Babe Ruth, la velocidad en las bases del melocotonero Ty Cobb y además fuera un excelente lanzador?. No hay dudas que la suma de su salario fuera incalculable en la actualidad.

Esa mezcla perfecta de talentos en esta modernidad de clones y chips tal vez podría configurarse por medio de las modernas computadoras y parece que semejante pelotero solo pudiera ser un ente de ciencia ficción.

Sin embargo un jugador con esas cualidades existió, nació el 20 de mayo de 1905 en la isla de Cuba y se llamó Martin Dihigo Llanos y es considerado como uno de los grandes del beisbol latinoamericano de todos los tiempos.

Su versatilidad en jugar las nueve posiciones del diamante y ser además un poderoso bateador, lo elevaron al rango de superestrella en su época; pero pese a su innegable calidad no pudo lucir su gran maestría en Grandes Ligas, por su piel negra, humillante impedimento impuesto por los racistas de aquel entonces.

Esa injusta exclusión no disminuyó su grandeza y posibilitó que brillara con luz propia en los terrenos de República Dominicana, Venezuela, Puerto Rico, los propios Estados Unidos, dentro de las Ligas Negras, su país natal y México.

El legendario John McGraw, director de los Gigantes, lo calificó como uno de los mejores jugadores naturales que “ha existido” y afirmó que solo Babe Ruth y “Bullets” Joe Rogan podían ser sus rivales en el doble reto del bate y el montículo.

Los números dejados por “El inmortal”, mote como lo bautizó a inicios de su carrera el periodista cubano Adolfo Font, o ”El maestro”, como también lo llamaron en México, certifican su calidad extraordinaria y las palabras de McGraw.

En dos ocasiones –Cuba y México- obtuvo el liderazgo de los lanzadores y el de bateo; alcanzó más de 260 triunfos en los Estados Unidos, Cuba 106-59 y México 119-57. Dihigo posee el raro record de pertenecer a cuatro salones de la fama – Cuba, México, Estados Unidos en Cooperstown y República Dominicana el latinoamericano- con asientos seguros en Puerto Rico y Venezuela cuando abran esos recintos sagrados.
Al parecer los dioses entregan cada cierto tiempo dones a determinados elegidos para asombro de sus contemporáneos y si Mozart, Einstein y Leonardo da Vinci fueron excepcionales en sus respectivas actividades, el cubano Dihigo alcanzó igual rango dentro del beisbol.

A los 65 años de edad un 20 de mayo de 1971, cerró los ojos para siempre, víctima de un infarto al miocardio en la sureña ciudad cubana de Cienfuegos.

Con la intención de que las nuevas generaciones de aficionados conozcan a uno de los grandes de todos los tiempos, el autor de estas líneas escribió un libro sobre Martin Dihigo en el que trata de reflejar su postura como deportista, hombre de su tiempo y padre, titulado: “Mi padre, “El inmortal”

De una parte de ese libro son estos fragmentos donde Dihigo, recreado por la ficción del autor, recuerda desde el lecho de muerte pasajes reales de su propia vida.

… El gigantesco cuerpo está tirado en la cama. El gigantesco cuerpo yace inmóvil. Tiene abiertas, como estomas, las sensaciones. A su nariz le llega aquel olor a limpio ligado con medicina que impone el hospital.
Reconoce el silencioso paso de médicos y enfermeras, pero no puede moverse. El gigantesco cuerpo sin control, pero su mente, aunque no puede hablar recorre los años de su vida como si fuera el simple acto de cruzar una puerta.

Su mente está en la temporada beisbolera cubana de 1940-41 y defiende a su querido equipo Leones del Habana en el añorado estadio La Tropical.

Tomás de la Cruz es el lanzador contrario se enfrentan los eternos rivales del Habana y el Almendares. Los dos equipos profesionales del beisbol con más seguidores en Cuba.

Si, Tomás era el pitcher y Roberto Ortiz, el recio bateador, el hombre que tenía enfrente. Noveno inning. Cero a cero. Se concentra, Ortiz es peligroso, no olvida que a la hora de batear casi siempre lo hace por el campo izquierdo. Hace señas a sus jardineros para que se desplacen hacia esa zona del terreno.

Tira un lanzamiento pegado. No trata de engañar al bateador, sino que deja que trate de conectar las bolas a su gusto y tener posibilidades de hacerlo out. Ortiz lo desconcierta y conecta un fly elevado al jardín derecho que se convierte en triple.

Las manos le sudan, las graderías parecen venirse abajo. Jacinto “Batling” Siki, el pintoresco Siki llega al plato, Miguel Ángel González, el manager se le acerca a conferenciar acompañado del receptor Salvador Hernández.

Una enfermera se aproxima a su cama y lo examina. En ese momento ponchaba a Siki y se media al cátcher contrario, Andrés Fleitas a quien por tirarle con cuidado le ofrece las bases por bolas.

Avelino Cañizares al turno y consigue dominarlo. La enfermera habla, el no le hace caso tiene que atender al Chino Hidalgo que se va para primera por otra bases por bolas.

Bases llenas y Tomás de la Cruz al bate. Tiembla y la enfermera le toma la temperatura, tiembla y le lanza a Tomás, un bateador débil. No puede equivocarse y le pone más velocidad a sus lanzamientos. Le tira tres. Tomás cae abatido por un espectacular ponche.

Las graderías estallan, los aficionados enloquecen de emoción, camina y le parece que va en el aire. Trata de sonreír y le sale una mueca. El gigantesco cuerpo de Martin Dihigo está sobre una cama, pero su mente sigue libre, ¿Quién puede impedírselo?.
Publicado 22nd February 2012 por EL NIETO DEL MAMBI

 

LA PROFESION MEJOR COTIZADA DEL SIGLO 21

 

Martin Dihigo jugaba todas las posiciones del beisbol
POR GILBERTO DIHIGO.-La acelerada comercialización del mundo deportivo en los finales del siglo 20 lanzó al deporte como una de las profesiones mejores cotizadas de este siglo.

El salario que reciben muchos deportistas demuestra a las claras que un hombre, si perfecciona sus habilidades deportivas, ya no necesita ser universitario, ni poseer pozos de petróleos, ni minas de oro para amasar una gran fortuna.

Aquellos deportistas de la época romántica, quienes ganaban salarios irrisorios desaparecieron para siempre del escenario y lo suplantó una nueva raza de atletas más calculadora y fría con las ganancias y la propia actividad deportiva.

Expresiones como la del ex campeón mundial de boxeo Evander Holyfield, quien afirmó en su etapa activa que no estaba interesado en cinturones, sino en “batir records de dinero”, parece que es el actual dogma dentro del deporte.

Resulta imposible que la “nueva raza” permita una situación como afrontaron en la década de los años 30 los peloteros cubanos del calibre de Manuel “Cocaína” Rodríguez, Martin “El inmortal” Dihigo, Isidro Fabre, Pelayo Chacón, miembro del salón de la fama de Cooperstown, entre otros. Ellos, al finalizar un encuentro de beisbol, solo ganaron ¡10 centavos!, debido a la pobre recaudación obtenida, ya que en esos tiempos no se pagaban salarios, sino porcentajes. Hoy en día el salario medio de un pelotero de Grandes Ligas ronda los 3 millones de dólares.

El derrame del dinero para el deporte cumple la ley física de Pascal, porque va en todos sentidos, hacia todas direcciones y con la misma intensidad. Todos ganan, unos más, otros menos, pero los ingresos van mas allá de lo imaginado.

Por ejemplo el piloto de autos de Nascar, Dale Earnhardt JR se calculan sus entradas en 34 millones de dólares, por su parte el corredor de motociclismo Valentino Rossi llega a los 35 millones y el pequeño, pero mortífero boxeador filipino Manny Pacquiao se asegura que tiene ganancias de 40 millones. Sin lugar a dudas el record lo alcanza el golfista Tiger Woods con un registro de 900 millones de dólares. Según la revista Forbes, que realizó esta investigación, parte del dinero que obtienen todos esos deportistas derivan de los patrocinios y cobros por licencias, además del salario y premios en efectivo.

Mas ejemplos. El divo del baloncesto Michael Jordán acumuló en 1995 para sus arcas 43 millones de dólares, mientras que Mike Tyson por solo dos peleas ese año ganó 40 millones de dólares. Otro de los deportes que danza con la música de los millones es el tenis y ya son muchas las niñas que inmolan su etapa infantil por meterse de lleno dentro del negocio y obtener cantidades de dinero como las que sumaron Martina Navratilova, la checa naturalizada norteamericana, y la alemana Steffi Graff cada una en su época arribó a los 20 millones. En el 2009 la rusa María Sharapova logró 26 millones de dólares, impulsada en buena medida por contratos publicitarios con Sony y Tiffanys.

Don dinero manda y para algunos resultan absurdas hoy en día las ideas de amor al deporte a la camiseta a la patria, sino hay un interés económico detrás de esos símbolos que antiguamente movían a competir al deportista.

Aquella pesimista teoría del escritor español Pio Baroja reflejada en su obra “El tablero de Arlequín” parece que rige la ética del deporte en este siglo. “No hay que respetar nada, no hay que aceptar tradiciones que tanto pesan y entristecen… tenemos que inmoralizarnos… hay que vivir”

Suceda lo que suceda en lo adelante, lo cierto es que los deportistas no volverán a ser mas aquellos románticos y el siglo 21 en su desarrollo ya trae una estirpe de atletas millonarios que medirán sus marcas, según el dinero puesto en juego, por lo que convierten su actividad profesional como en la mejor cotizada.
Publicado 17th September 2011 por EL NIETO DEL MAMBI

 

LA PROFESION MEJOR COTIZADA DEL SIGLO 21

 

Martin Dihigo jugaba todas las posiciones del beisbol
POR GILBERTO DIHIGO.-La acelerada comercialización del mundo deportivo en los finales del siglo 20 lanzó al deporte como una de las profesiones mejores cotizadas de este siglo.

El salario que reciben muchos deportistas demuestra a las claras que un hombre, si perfecciona sus habilidades deportivas, ya no necesita ser universitario, ni poseer pozos de petróleos, ni minas de oro para amasar una gran fortuna.

Aquellos deportistas de la época romántica, quienes ganaban salarios irrisorios desaparecieron para siempre del escenario y lo suplantó una nueva raza de atletas más calculadora y fría con las ganancias y la propia actividad deportiva.

Expresiones como la del ex campeón mundial de boxeo Evander Holyfield, quien afirmó en su etapa activa que no estaba interesado en cinturones, sino en “batir records de dinero”, parece que es el actual dogma dentro del deporte.

Resulta imposible que la “nueva raza” permita una situación como afrontaron en la década de los años 30 los peloteros cubanos del calibre de Manuel “Cocaína” Rodríguez, Martin “El inmortal” Dihigo, Isidro Fabre, Pelayo Chacón, miembro del salón de la fama de Cooperstown, entre otros. Ellos, al finalizar un encuentro de beisbol, solo ganaron ¡10 centavos!, debido a la pobre recaudación obtenida, ya que en esos tiempos no se pagaban salarios, sino porcentajes. Hoy en día el salario medio de un pelotero de Grandes Ligas ronda los 3 millones de dólares.

El derrame del dinero para el deporte cumple la ley física de Pascal, porque va en todos sentidos, hacia todas direcciones y con la misma intensidad. Todos ganan, unos más, otros menos, pero los ingresos van mas allá de lo imaginado.

Por ejemplo el piloto de autos de Nascar, Dale Earnhardt JR se calculan sus entradas en 34 millones de dólares, por su parte el corredor de motociclismo Valentino Rossi llega a los 35 millones y el pequeño, pero mortífero boxeador filipino Manny Pacquiao se asegura que tiene ganancias de 40 millones. Sin lugar a dudas el record lo alcanza el golfista Tiger Woods con un registro de 900 millones de dólares. Según la revista Forbes, que realizó esta investigación, parte del dinero que obtienen todos esos deportistas derivan de los patrocinios y cobros por licencias, además del salario y premios en efectivo.

Mas ejemplos. El divo del baloncesto Michael Jordán acumuló en 1995 para sus arcas 43 millones de dólares, mientras que Mike Tyson por solo dos peleas ese año ganó 40 millones de dólares. Otro de los deportes que danza con la música de los millones es el tenis y ya son muchas las niñas que inmolan su etapa infantil por meterse de lleno dentro del negocio y obtener cantidades de dinero como las que sumaron Martina Navratilova, la checa naturalizada norteamericana, y la alemana Steffi Graff cada una en su época arribó a los 20 millones. En el 2009 la rusa María Sharapova logró 26 millones de dólares, impulsada en buena medida por contratos publicitarios con Sony y Tiffanys.

Don dinero manda y para algunos resultan absurdas hoy en día las ideas de amor al deporte a la camiseta a la patria, sino hay un interés económico detrás de esos símbolos que antiguamente movían a competir al deportista.

Aquella pesimista teoría del escritor español Pio Baroja reflejada en su obra “El tablero de Arlequín” parece que rige la ética del deporte en este siglo. “No hay que respetar nada, no hay que aceptar tradiciones que tanto pesan y entristecen… tenemos que inmoralizarnos… hay que vivir”

Suceda lo que suceda en lo adelante, lo cierto es que los deportistas no volverán a ser mas aquellos románticos y el siglo 21 en su desarrollo ya trae una estirpe de atletas millonarios que medirán sus marcas, según el dinero puesto en juego, por lo que convierten su actividad profesional como en la mejor cotizada.
Publicado 17th September 2011 por EL NIETO DEL MAMBI

 

HOMENAJE A MI PADRE….. MARTIN DIHIGO

 

Un 20 de mayo es el aniversario de la muerte del extraordinario pelotero cubano Martin Dihigo Llanos, considerado el pelotero más completo en la historia del beisbol mundial.

Dihigo, quien nació en la occidental provincia cubana de Matanzas el 25 de mayo de 1906, fue sin dudas un virtuoso del beisbol, una de esas rarezas que aparecen en los deportes de vez en vez, como fulgurante cometa inimitable.

Capaz de moverse en todas las posiciones del terreno de juego con singular efectividad, dejó hazañas inolvidables en Cuba, Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana, México y Estados Unidos, los países más importantes del beisbol.

Los números dejados por “El Maestro”, como lo llamaron en México, certifican esa aseveración. En dos ocasiones, Cuba y México, obtuvo el liderazgo de los lanzadores y bateadores, alcanzó más de 260 victorias en Estados Unidos con las Ligas Negras, en Cuba su marca fue de 106-59 y México 119-57.

De su valía dijo el inmortal pelotero negro “Cool Papa” Bell: “ Dihigo fue el jugador más completo que vi. Una superestrella en la posición que jugara. Algo así como un Oscar Charleston en el centerfield, un Judy Johnson en tercera, Buck Leonard en primera o un Henry Sam Lloyd en el campo corto. Fue el mejor entre todos nosotros y cuando lanzaba generalmente ocupaba entre el tercer y quinto turno en el orden al bate”.

Vale destacar que todos esos hombres mencionados por Papa Bell aparecen dentro del Todo estrellas del beibol negro estadunidense de todos los tiempos y casi todos son miembros del salón de la fama de Cooperstown. El racismo que imperó en los años de actividad de “El Inmortal”, como también bautizaron a Dihigo, no le permitió exhibir su grandeza en el circuito organizado norteamericano de las Grandes Ligas.

No obstante a eso Al Campanis, ex vicepresidente de los Dodgers, lo colocó en grandeza y calidad al lado de Ted Williams, Joe Dimaggio y Babe Ruth.

“Era el pelotero más completo que he conocido”, dijo Campanis. Esa versatilidad es lo que llevó a Martin Dihigo a poseer el raro record de ser el único pelotero que figura en más de un salon de la fama. Cuba (1951), México (1964) y Estados Unidos (1977), con butacas reservadas en Venezuela y República Dominicana cuando abran sus salones estelares.

En los Estados Unidos resultó ser el segundo latino, detrás del boricua Roberto Clemente, en ser elevado al nicho de los inmortales. Fue un hombre sincero y con un carácter franco y campechano, presto siempre a la sonrisa. De mi libro. “Mi padre el inmortal” publicado hace varios años, es la siguiente anécdota que narró el propio Martin, donde muestra su sentido del humor y espíritu filosófico.

“..Le tocó su turno al bate y le dijo al árbitro (Amado Maestri) que haría gestos para que viera la gestión de los fanáticos. Cuando Maestri le cantó el primer strike, accionó con las manos y le dijo: “Oye Amado, no te olvides del baile que vamos a ir esta noche.

Influidos por sus gestos el público creyó que le protestaba el strike y armaron el consiguiente escándalo contra el árbitro. Recuerda que se agachó para coger tierra y le dijo al umpire. “Te diste cuenta Maestri? el publico siempre está en contra de los que aplican la ley”.

A los 65 años de edad cerró los ojos para siempre, víctima de un infarto al miocardio en el hospital de la provincia cubana de Cienfuegos, el 20 de mayo de 1971. Martin Dihigo es una de esas grandes leyendas del beisbol latinoamericano y sus enormes hazañas no se pierden en el tiempo, gracias a la memoria del corazón de todos aquellos que aman al beisbol y transmiten de generación a generación sus éxitos.

Antes de terminar unas pocas palabras más. Resulta risible que Cuba, su país natal no tenga un estadio de prestigio o un torneo de primer nivel que lleve su nombre. Por eso son lastimosos esos actos de homenaje que hace el régimen.

Creo que el primer y mejor recuerdo seria cambiar el nombre del estadio de Matanzas de “Victoria de Girón” y renombrarlo Martin Dihigo. Ese sería un homenaje importante, pero si en vida no se acordaron de el, no resulta extraño que después de muerto ocurran esos actos cosméticos.

Todavía recuerdo que en 1969 el estelar receptor Roy Campanella dijo que lamentaba mucho la muerte de Martin Dihigo y cuando la prensa mundial indagó al organismo deportivo del régimen, nadie sabía nada donde estaba. El propio Carlos Rafael Rodríguez me confesó en una entrevista en el Comité Central que al parecer dejaron a un lado a Martin debido a su carácter de no seguir al pie de la letra las órdenes. Sin comentarios.
Publicado 20th May 2011 por EL NIETO DEL MAMBI

 

Publicado 25th May por EL NIETO DEL MAMBI

MARTIN DIHIGO SONRIE DESDE EL PAN DE MATANZAS

Por Gilberto Dihigo
La inmortalidad dentro del beisbol ya solo habla español con el nuevo salón de la fama que inauguró República Dominicana para los latinoamericanos y que acogió en la primera entrega a 25 personalidades.

Dentro de ese grupo selecto que pasó a la inmortalidad se encontró Martin Dihigo, quien de esta manera alcanza por derecho propio la rara distinción de ser el único pelotero en pertenecer a cuatro salones de la fama: Cuba, México, Estados Unidos y ahora el del beisbol latinoamericano en República Dominicana, sin contar que aparece en el Todo Estrellas de la Liga Negra.

Tuve el privilegio de representar, dentro de esa inolvidable ceremonia, a Martin Dihigo, “El “Inmortal” o “El maestro”, como llamaron deportivamente sus admiradores al hombre a quien yo solo llamo sencillamente “papá”.

Y si resultó satisfactorio recibir en nombre de la familia este homenaje, fue emocionante participar además como periodista e historiador de un suceso que desde 1996 y de manera constante remarqué en diferentes artículos: la necesidad de crear un salón de la fama que recogiera las hazañas deportivas de los latinos en el beisbol.

Por fortuna en República Dominicana se unieron Roberto Weill y Rafael Avila, el legendario buscador de los Dodgers de Los Angeles, quienes apoyados por Alfonso Fanjul dieron vida a este concepto, el cual tiene como escenario a un país donde el beisbol es algo más que una simple palabra o un simple deporte.

En esa isla del Caribe el beisbol es pasión, ritmo, alegría, en fin, vida. Los dominicanos con su presencia dominante en Grandes Ligas, la calidad de su torneo profesional, donde se rompen en las finales record de taquillas, y esa enorme atención que le dedican al beisbol en sus medios de comunicación merecen, sin lugar a dudas, la distinción de tener en su tierra al santuario de los grandes del beisbol latinoamericano.

Y para demostrar que este salón de la fama reconoce el valor del pasado fue exaltado el boricua Francisco “Pancho” Coimbre, un excelente jugador medio olvidado en el presente y que pocos jóvenes conocen hoy en día.

Coimbre fue un bateador de un tacto increíble, quien nunca se ponchaba y reconocido por el propio Dihigo como uno de los grandes oponentes con el madero en la mano a quien temía enfrentar cuando lanzaba, porque no sabía que tirarle. Entre 1939 y 1942 Coimbre no se ponchó en la temporada de Puerto Rico y en 1948-49 una sola vez en 239 veces al bate.

Los hombres de esa primera etapa del beisbol latinoamericano jugaban todos los días y en todas partes con salarios irrisorios, sin médicos deportivos y fueron verdaderos héroes tan enormes como cualquiera de los que reconoce la historia de Grandes Ligas.

Jugadores de la talla de los cubanos Manuel “Cocaína” García, un lanzador zurdo de poca estatura pero de un coraje y calidad simpar, Silvio García, quien fuera seleccionado como el primer jugador negro para romper la barrera racial en Grandes Ligas, Alejandro “el caballero” Oms, el formidable jardinero central Valentín Drake y el mexicano Epitacio “La mala” Torres, entre tantos nombres semiolvidados, algunos totalmente desconocidos y todos con pocas posibilidades de entrar al Partenón de Cooperstown, ahora en Altos de Chavón, la meca latinoamericana, tendrán al menos la posibilidad de ser considerados.

Esta memoria viva que será el Salón de la Fama latinoamericano en República Dominicana, demostrará la calidad histórica del beisbol que se jugó en los terrenos de México, Cuba, República Dominicana, Venezuela y Puerto Rico desde los inicios del siglo 20. A partir de ahora existe ese espacio abierto para que las nuevas generaciones de aficionados latinoamericanos se sientan orgullosas y comprendan que nuestros peloteros fueron también gigantes.

Volver la mirada hacia atrás y homenajear a nuestros héroes del ayer reafirmará el orgullo de nuestros orígenes, porque como apuntilló el escritor inglés Oscar Wilde: “el hombre que no se preocupa de su pasado merece no tener porvenir”.

Me gustaría pensar ahora que Martin Dihigo, desde lo alto de los 300 metros del Pan de Matanzas, nombre de una columna que escribió, sonríe complacido al saber que muchos de sus viejos colegas lo acompañarán en breve dentro de este recinto de los inmortales latinoamericanos.
Publicado 20th May 2011 por EL NIETO DEL MAMBI

3 comentarios

    • Stern des Sudden en 30 mayo, 2015 a las 8:22 am
    • Responder

    Bello…creo que su lugar de descanso conlleva un monumento que perpetue su memoria, este no le hace homenaje, lo digo como cienfueguero….

  1. Wuaooo estuve leyendo sobre la historia de quien lleva el nombre de la peña , envidiable historia que repasaré con mucha calma para empaparme hasta de lo más mínimo..

    1. Excelente que sepas de nuestro prócer. Así entenderás mejor porque se llama con su nombre nuestra peña.

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