¡STRIKE!..LO APRENDIDO O NO EN ESTOS PANAMERICANOS

jUAN

(Dedicado a Luifi, un forista lleno de

inquietudes y sed de saber)

 

Saludos para usted también, Luifi, y trataremos de abordar desde nuestros modestos criterios tus inquietudes.

 

Debo empezar diciendo que no vi la Mesa Redonda del pasado viernes, por lo que solo puedo tener una visión inexacta (cada visión de la realidad está permeada por la subjetividad de quien la percibe) de lo allí tratado. Me dice que la figura central fue la de Becalli, y aquí debo expresar que él (y cualquier dirigente que asuma sus funciones de dirección) la tiene bien difícil en la tarea que le han encomendado, pues los tiempos en que el movimiento deportivo cubano navegaba por aguas tranquilas y felices han quedado en el pasado. Ahora la embarcación maltrecha del deporte cubano navega por torrentes bien encrespados, turbios y poco felices. Achacarle a su persona lo que ocurre sería una injusticia.

 

Ahora, de lo que él sí es responsable es tener una visión triunfalista. Siendo un especialista con experiencia (por lo cual se  supone que debería tener un criterio más objetivo de lo que pasa con el movimiento deportivo cubano), debería ser más cauteloso y objetivo a la hora de lanzar campanas al vuelo. Con esa actitud solo logra llenar de falsas esperanzas a aquellos aficionados que no tiene la capacidad de analizar con criterio propio las evidentes señales de decadencia que embarga en la actualidad a nuestro movimiento deportivo. Y créame, hay muchos todavía que consumen solo lo que quieren escuchar sus acondicionados oídos. No es fácil después de tantos años de triunfalismos, echar a un lado las costumbres heredadas y discernir con criterio propio.

 

Hay un lema de una época ya pasada que rezaba: “Hacer más con menos”. ¡Cómo es posible eso!, pero sí ese sin sentido presidió muchas reuniones importantes, destacado en grandes letras rojas en las tribunas de debates. Y lo traigo a colación porque se adecua justamente a lo que ocurre con estos juegos:¿ cómo es posible mantener o superar pronósticos con menos deportistas de calidad, con el descenso evidente de los diferentes deportes, con la inexperiencia de los nuevos atletas que viene a sustituir a encumbradas figuras que por diferentes razones ya no compiten con la delegación cubana? Solo mentes permeadas de triunfalismos pueden pensar que se puede mantener el nivel de otros tiempos más placenteros. El hecho de que a mitad de contienda se siga defendiendo el criterio de que regresaríamos con el segundo lugar, no es más que una señal de esa ceguera que a veces nos lleva a obviar a la caprichosa realidad y anteponemos los deseos al criterio desprejuiciado de los hechos.

 

Pero entiendo al señor Becalli: si se pone a decir cosas que no quieren oir sus superiores, debe asumir que sus días están contados como máximo dirigente deportivo. Trate de ver el hipotético cuadro el señor Becalli expresando en una Mesa Redonda que sus pronósticos es que Cuba quedará entre el cuarto y quinto lugar del medallero. ¡Arde Troya y su poltrona de dirección!

 

Como buen dirigente de esta época, debe seguir el guión trazado de antemano.

Esos factores que usted señala de mayores extensiones territoriales y de población de Brasil y Canadá como justificantes de nuestras desventuras, antes fueron motivos de enorgullecimiento para destacar nuestra grandeza. Qué decir: cada cosa puede ser manipulada en aras del fin que se persigue, y lo que ayer era blanco y hoy puede ser negro.

 

Desde luego que es una realidad que cuando se es sede se tiene una ventaja extraordinaria a la hora de catapultar los resultados, y un ejemplo de ello es cuando lo fuimos y desplazamos hasta a los propios EEUU. Y demás está decir que no nos pusimos de acuerdo con ellos para perjudicar a terceros. Es como usted dice: hemos descendido a un nivel que se corresponde con la realidad actual,  y el que no quiera reconocerlo, es porque es un ignorante (cosa perdonable en cualquier mortal, pero no en el máximo dirigente deportivo),  o un ciego político que como marioneta repite voces y movimientos ajenos (cosa imperdonable, por lo menos desde mi óptica de principios aprendidos durante mi vida).

 

Aún queda camino por recorrer en estos Panamericanos, pero poco variará el curso de los acontecimientos. Solo queda por ver cuál es el lugar que ocupará Cuba finalmente entre el tercero y quinto lugares.

Concluidos estos juegos múltiples, tendremos más elementos para valorar sobre lo que se impone “aprender”, sobre quiénes han aprendido algo de esta etapa decisiva del movimiento deportivo cubano. Según como se enfoquen los resultados, nos llevará  en el futuro  a descender o ascender por está infinita escalera en la cual nos encontramos detenidos en estos momento.

 

Ojalá tomemos la dirección correcta.

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