Sueños de azul dorado

Jorge García Rodríguez

Colaboración del peñista Domingo Alonso Blez

Por Oscar Álvarez en la secciónDeportes

Foto: Fonseca
La Habana, donde el azul es bandera de combate, siente por estos días un orgullo muy especial: la actuación de sus habitantes en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 le hizo, más de una vez, palpitar de emoción. Entre los responsables de tal suceso, se encuentra un hombre que parece nacido para reinar sobre las aguas, y cuyas paletadas en la urbe canadiense le permitieron teñir de dorado cada uno de sus sueños.

El capitalino Jorge García Rodríguez, -que dice ser de Alamar y El Vedado-, a los 27 años de edad, no creyó en el abolengo de sus contrarios, ni en el viento en contra, que prometía jugarle una mala pasada en las finales. Con él conversamos en la premiación de la Carrera por Mandela, a la que, sin importarle llevar menos de 48 horas en Cuba, acudió para entregar la medalla al segundo lugar femenino de esa lid.

Toronto fue la tercera participación de García en unos Panamericanos y allí logró su mejor actuación, al obtener el oro en las finales del K-4, K-1 y el K-2, a la distancia de mil metros. En la primera de ellas, explica, “estaban los botes de Canadá y Argentina, que son finalistas a nivel mundial. Hasta el último metro, no sabía si íbamos a ganar”.

“En el K-1, tenía de contrario al campeón olímpico y mundial. La noche anterior, con mi entrenador, trazamos la estrategia y analicé las Copas del Mundo y la Olimpiada de Londres, de ahí el resultado alcanzado en los últimos 250 metros. En el K-2, ya habíamos obtenido cuarto lugar en la Copa del Mundo de Portugal. De todas las regatas, fue la más cómoda y pudimos mantener un ritmo estable”.
Inmediatamente, agregó: “En Guadalajara, el Kayak había logrado cuatro títulos, empatados con Canadá, ocupando el primer lugar por países por una plata. Ahora, los canadienses igualaron los lauros, y nosotros alcanzamos seis coronas”.

Si con algo se sintió inconforme Jorge García, fue el hecho del viento en contra. Ello le imposibilitó, en el K-1, medirse en plenitud de forma con el canadiense, cuyo resultado, en condiciones normales, le hubiesen servido de rasero para el venidero campeonato del mundo. Allí, el criollo espera conseguir su clasificación a los Juegos Olímpicos de Brasil, logrando así su tercera participación en ese tipo de lides.

La familia, afirma, ha sido fundamental en su desarrollo como atleta, y aunque mayormente vive en El Vedado, no olvida a los vecinos y amigos de Alamar. Y, mientras cosecha triunfos, la cigüeña deberá esperarse, porque “ese paso necesita mucha dedicación, es la etapa más linda que uno tiene y quiero disfrutarla a plenitud”.

Antes de la despedida, una pregunta más: ¿Hasta cuándo…? La respuesta no se hizo esperar: “Después de estos Juegos Olímpicos, espero poder pensar en eso”.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.