Alejandro Oms: Un Caballero a la medida

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Por y en colaboración con la peña, Profesor Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Para Félix Julio Alfonso,

su coterráneo.

Oms, Alejandro (El Caballero)

Oms, Alejandro (El Caballero)

   Las letras que presiden esta crónica, no se refieren a la excelente comedia de Miguel M. Delgado, protagonizada por Cantinflas, quien exhibía trajes de lujo de una sastrería azteca, cuando cargaba una miseria espantosa y así se ganaba la vida. Era la expresión de la filosofía del despojo, hoy diríamos que un sentimiento virtual. La gente reía con aquel “disfraz” apetitoso que a las espaldas llevaba el anuncio, y recordaban al mendigo que, frente a la pantalla de un televisor de vidriera, miraba hacia atrás para ver a quién le ofrecían un buick último modelo.

   Alejandro Oms Cosme conoció de penurias, mas supo encontrar orgullo entre los de su estirpe. Es una vida para novelar la de este jardinero central, zurdo, conocido como El Caballero, por su exquisito comportamiento y modales, dicen que respetó a todos. Casi siempre serio, no formaba aspavientos cuando arribaba a la almohadilla ganada en buena lid, ni ofrecía el alborozo, pues el lanzador era víctima de su talento extremo; muecas de disculpas asomaban en su mejilla. Era el respeto al vencido, de quien supo sostener la hidalguía y evitar dolores en los semejantes.

   Por la forma de ser y salvando las distancias, solo se me ocurre compararlo, más acá, con Fidel Linares, quizás sin la pizca de ironía que el sanjuanero portaba en los momentos complicados, no sé. Ellos, quienes pastoreaban las zonas más amplias del terreno de juego, jamás ofendieron a un árbitro, aunque los hubiese maltratado con decisiones incómodas, ni pidieron tregua al contrario; simplemente jugaban a la pelota, su pelota, en condiciones diferentes. El vueltabajero no lo hizo, ni pudo hacerlo como profesional. Otros tiempos, otras condiciones, talentos aparte. La vida del santaclareño le fue hostil, la del humilde pinareño corrió mejor suerte, hasta vio crecer y desarrollarse a sus hijos, quienes lo superaron en el terreno de juego.

   Había nacido en la pobreza, de Ricardo y Juana Prudencia, el 13 de marzo de 1895, en Santa Clara, capital de la antigua provincia de Las Villas, y falleció tuberculoso, sin un solo céntimo, el 9 de noviembre de 1946. Creció cerca del Boulanger Park, donde aprendió a jugar a la pelota y él contribuiría a darle realce nacional. No tuvo profesores ni entrenadores; dones naturales para el béisbol. Sus hermanos jugaron a la pelota. Los tres comenzaron en un equipo de ocasión nombrado Tosca, que recordaba la ópera de Puccini, pero solo se destacaría Alejandro. No trascendieron el receptor Tito ni el antesalista Eleuterio.

   Alejandro comenzaría a destacarse con equipos de nombres importados: Chicago y Boston. Pronto supo que su lugar estaría en el jardín central. Después jugó para los conjuntos Pastora y Dubarganes, contra otros de su provincia natal y en 1942, ya al final de su carrera rentada, lo haría con el poderoso semiprofesional Orbay y Cerrato.

   Fue uno de los más recios bateadores zurdos de cualquier época. Buck Canel, el destacado cronista y locutor deportivo puertorriqueño, lo seleccionó como el mejor jardinero de las Ligas Negras, junto a los norteamericanos Oscar Charleston y Larry Deby. Una vez establecido, acostumbraba a decir: “Mi oficio es jugar a la pelota, y mi deber es batear (…) si la pasan por encima de home, yo la bateo”. Eran palabras que oficiaban como sentencias, mayoritariamente cumplidas.

Este jardinero central, quien bateaba y tiraba a la zurda, se inició bajo la batuta de Abel Linares, el mismo que llevó los primeros conjuntos cubanos a los circuitos de los torneos de color en los Estados Unidos, y desempeñó un papel brillante en cada uno de los conjuntos en que militó (…) Oms era un jardinero central natural que le partía a la bola tras el sonido del bate, y después de un rápido desplazamiento se colocaba debajo de la bola y con seguridad fildeaba con ambas manos para devolver la pelota, aunque su brazo no tenía mucha potencia.[1]

 

Oms, alejandro (1942)

  Oms, alejandro (1942)

 

 Convertido al profesionalismo, entre 1922 y 1946 participó en dieciséis temporadas de la Liga Profesional Cubana, así como en tres torneos independientes, alternando con los equipos Leopardos de Santa Clara, Matanzas, San José, Cuba, Marianao, Habana y Almendares. Fue, lo que se puede llamar un hombre-récord, sus números lo confirman.

   En 1922-1923, con el Santa Clara (.436), 1923-1924 (.381), 1923-1924, también con el Santa Clara, pero del torneo independiente (.290), 1924-1925, alternando entre Matanzas y Santa Clara (.393), 1925-1926, con el San José (.324), 1926-1927, con el Cuba (.500), 1926-1927, con el Marianao del torneo independiente (.366), 1927-1928, con el Habana (.324), 1928-1929 (.432), 1929-1930, con el Santa Clara (.380), 1930 (.286), 1930, con el Habana del torneo independiente (.182), 1931-1932 (.389), 1932-1933 (.368), 1935-1936, con el Santa Clara (.311), 1937-1938 (.315), 1939-1940, con el Almendares (.228), 1940-1941, alternando entre Habana y Almendares (.235) y 1945-1946, con el Cienfuegos (.000). Total: en 1 820 veces al bate conectó 627 hits, para average de .345, con 373 anotadas, 99 dobles, 35 triples, 21 jonrones y 66 bases robadas.

   Estuvo con el Habana en el desafío del 17 de octubre de 1930, en La Tropical, contra el conjunto Estrellas de Bancroft, integrado por jugadores destacados de las Grandes Ligas, donde conectó de 4-2 ante el inmortal zurdo Carl Hubbell, y anotó una carrera.

   Este pelotero de excepción conoció pocos slumps en su carrera, pero una temporada le fue suprema.

La de 1928-29 fue una de las mejores temporadas de Oms, con liderazgo de bateo (432), hits (76) y dobles (18), esta vez vistiendo la casaca del club Habana, a la postre campeón, dirigidos por Miguel Ángel González. Entre las marcas impuestas por el Caballero Oms aquel año, estuvieron el mayor número de hits en un juego con 6, el 20 de diciembre de 1928; la racha de 30 juegos consecutivos bateando de hit, entre el 31 de octubre y el 24 de diciembre de 1928, en un campeonato donde Martín Dihigo, compañero de equipo de Oms, bateó 4 dobles en un desafío y el jardinero estadounidense del Cienfuegos, James Cool Papa Bell, disparó tres jonrones el 1 de enero de 1929 en el Aída Park.[2]

   Participó en las Ligas Independientes de Color, o Ligas Negras norteamericanas, entre 1917 y 1935, donde promedió .332 en quince años, con los siguientes equipos: Cuban Stars East (1917, 1922-1932), All Cubans (1921) y en el primer New York Cubans, propiedad de Alejandro Pompez (1935).

              Flanqueado por Bernardo Baró y Pablo Mesa, Oms fue un centerfielder que estuvo entre las más grandes estrellas de la Eastern Colored League, en los años veinte. Tuvo unas manos prodigiosas en los jardines, aunque sin un poderoso brazo, con una capacidad asombrosa para capturar los flies hacia atrás. Fue un jugador bien rápido y excelente estafador de bases, pero donde más se destacó fue al bate.[3]

   En aquel circuito conectó 40 jonrones. Tercero en la alineación, entre 1923 y 1928 alcanzó un average de .400 (1923), .326 (1924), .318 (1925), .342 (1926), .348 (1927) y .308 en 1948. En 1929 fue suspendido por no reportar a los entrenamientos. Un año después retornó y en 1935 logró slugging de .381. En 1935 había coincidido en el New York Cubans con Martín Dihigo, para hacer época quienes se admiraban mutuamente.

   Reacio a entrevistas y fanfarrias, su huella en el terreno ha sido comparada con la del estelar Paul Waner. En una ocasión coincidió con Babe Ruth en un juego de confrontación.

Y fueron legiones las hazañas de Oms. Cuentan que en una serie pactada a tres encuentros entre jugadores de las Ligas Mayores y los de las Negras, en octubre de 1927, Oms botó tantas pelotas como el Babe, quien también participó, lo cual concitó la sorpresa y admiración de este último. Ruth desconocía, por supuesto, que el toletero cubano había conectado 50 cuatriesquinazos en las Ligas Negras ese año.[4]

   Entre 1935 y 1944, Oms dejó una profunda huella en Venezuela, en la Liga Profesional de Caracas, con los equipos Santa Marta (1935-1936), Senadores (1937), Centauros (1937) y Vargas (1939). De aquel país hermano regresó a Cuba sin dinero, muy enfermo. En 1929 y 1937 estuvo en la Liga Dominicana, con el Licey y el Estrellas Orientales.

   Ya en el ocaso de su carrera, Adolfo Luque,  quien fue su amigo y admirador, lo incorporó al roster del Cienfuegos en la campaña de 1945-1946, para ayudarlo a mejorar sus recursos, pero la precaria salud lo reducía, hasta ser internado en el sanatorio La Esperanza, donde falleció víctima de tuberculosis, pobre y casi olvidado, el 9 de noviembre de 1946.

El coloso que había sido al bate, fue  dos veces al cajón, con 50 años; la primera vez Pedro Natilla Jiménez, sentimental, le dio base por bolas; la segunda su coterráneo Agapito Mayor no tuvo piedad y acabó ponchándolo. Ya su cuerpo estaba minado por la tuberculosis (…) En un ademán cívico que quiso reparar aquella injusticia, el Ayuntamiento de Santa Clara, a finales de la década del 1940, decidió designar Alejandro Oms a  una calle de su ciudad natal.[5]

   Para la mayoría de los especialistas, debió ser electo al Salón de la Fama de Cooperstown por el Comité de las Ligas Negras, cual Dihigo, Torriente y José de la Caridad Méndez. Pero la justicia le falló una vez más, a quien no faltó una pizca de grandeza para el más alto estímulo.

La entrada principal del estadio Augusto César Sandino de Villa Clara, la provincia que lo vio nacer, tiene un cuadro en la pared con su traje de pelotero y un resumen de su labor, pero pocos se detienen a contemplar la ejemplar trayectoria del santaclareño. El hombre que hizo grande a los Leopardos de Santa Clara en la década del 20 y del 30 del pasado siglo, solo permanece vivo en una calle de su ciudad natal. Nadie recuerda al Caballero de 120 años.[6]

   Quizás haya sido el propio Dihigo, El Inmortal, quien mejor supo aquilatar su estatura beisbolera:

Sabíamos, cuando Alejandro escogía un bate, que había un hit a la vista (…) A nadie puede sorprenderlo que yo acepte a Cristóbal Torriente como el mejor jugador cubano que he conocido, ni a Alejandro Oms como el mejor bateador entre todos mis compatriotas.[7]

   Y termino estas letras con un atrevimiento que espero dispensen los del centro del país, un equipo donde me refugié cuando en Vueltabajo no éramos más que el hazmerreír de todos y logramos, por fin, que nos llamaran Vegueros. Cierto es que no me toca ni siquiera opinar, pero me atreveré.

   Hoy se debate sobre el nombre definitivo del Villa Clara, grande entre los grandes. Algunos sostienen a los virtuosos Azucareros, otros a Los Naranjas, o Anaranjados, pero cada vez se rescata más la imagen de los Leopardos de Santa Clara, uno de los equipos más completos y competitivos en la historia de la Liga Profesional Cubana, donde se desempeñaron figuras como Martín Dihigo, José de la Caridad Méndez, Lázaro Salazar, el inolvidable negro norteamericano Oscar Charleston, Pablo Mesa y tantos otros. Los dos últimos, más Alejandro Oms, conservan a través de los tiempos el reconocimiento del trío de jardineros con mayor realce en nuestro béisbol, y más allá. Ellos, y otros, fueron jugadores de excepción en el fabuloso team, pero entre todos resalta la figura de Alejandro Oms. ¡Honor a quien honor merece!

Sirvan estas palabras para intentar recuperar, entre la numerosa cofradía de la pelota de la Ciudad de Marta, el glorioso nombre de los Leopardos para su equipo de béisbol, tan necesitado de motivaciones y símbolos; y también para homenajear, a 120 años de su nacimiento, al gran jugador negro Alejandro Oms, una de las figuras más ilustres del béisbol cubano de todos los tiempos. Ojalá que algún día muchos terrenos de pelota de esta provincia tengan su nombre, y los niños y jóvenes de las escuelas lleven ramos de flores a su casa el día de su natalicio, y a la entrada del parque de béisbol más importante de la ciudad se erija una escultura de bronce en su honor, y flamee en las tribunas del gran estadio Alejandro Oms  —y en la cima del monte seco y pardo que los pilongos llaman Loma del Capiro—, una enorme bandera con un leopardo en el centro.[8]

     En 1944, el zurdo villaclareño fue exaltado al Salón de la Fama del Béisbol Cubano y también está en el de las Ligas Negras. Fue seleccionado por el pueblo, entre los Cien Mejores Atletas del siglo XX, en Cuba.

   A continuación, sus impresionantes resultados:

Liga Profesional Cubana:

VB         H       AVE      CA         2B        3B         HR         BR

1820

627

.345

373

99

35

21

66

 

Récords:

-Tercer bateador con más alto promedio (.345).

-Quinto en carreras anotadas (373).

-Sexto en triples (35).

-Octavo en dobles (99).

-Récord de más temporadas consecutivas conectando sobre los .300 (8).

-Más campañas sobre los .300 (11).

-Tres veces líder de los bateadores: 1924-1925 (.393), 1928-1929 (.432) y 1929-1930 (.380), dos de ellos consecutivos.

-En 1928-1929, resultó el Jugador Más Útil a su Club.

-1931-1932: líder en bases robadas (14).

-Tres veces encabezó los dobles: 1924-1925 (13), 1928-1929 (18) y 1932-1933 (4).

-Líder en hits en 1928-1929 (76) y 1931-1932 (44).

-1928-1929: 1ro. en veces al bate (176), carreras anotadas (28), jonrones (3).

-1ro. en bases robadas (14) en 1931-1932.

-El 30 de diciembre de 1928 se convirtió en el primer jugador que conectó 6 sencillos en un desafío.

-En 1928 implantó un récord de 30 juegos consecutivos bateando de hit, desde el 31 de octubre hasta el 24 de diciembre.

  

(Con documentación de Wikipedia, la Enciclopedia Libre, Severo Nieto, Rogelio Augusto Letusé La O, Buck Canel, Jorge Figueredo, Javier González y Carlos Figueroa, Guías del Béisbol Profesional Cubano, Dominicano y de Venezuela, James A. Riley, Félix Julio Alfonso López, Ismael Sené, Norberto Codina, Oscar Rico, Alfredo Santana, Roberto González Echevarría, Martín Dihigo, Charles Monford, Eladio Secades, Xiovery Hernández Fleites, Peter Bjarkman, Michael M. Oleksak, James D. Cockroft, Raúl Diez Muro, Gabino Delgado, Eddy Martin, René Molina, Elio Menéndez, Baseball-Reference.com, Seamheads.com, y otras fuentes).

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Abril de 2015.


[1] Rogelio A. Letusé La O: Aquí se habla de Grandes (segundo inning). Editorial José Martí, La Habana 2013, pp. 131-132.

 

[2] Félix Julio Alfonso López: Los Leopardos de Santa Clara: en su monte seco y pardo. Conferencia dictada en la UNEAC de Santa Clara, el 13 de marzo de 2015, p. 6.

[3] James A. Riley: Biographical Encylopedia of de Negro Baseball League. Carroll & Graf Publishers, Inc. New York, 1994, p. 587.

[4] Rogelio Augusto Letusé La O: Ob. Cit., p. 132.

[5] Félix Julio Alfonso López, ob. Cit., p. 15-16.

[6] Xiovery Hernández Fleites: Alejandro Oms: Un Caballero de 120 años.  Oncubamagazine.com, 14 de marzo de 2015.

[7] Alfredo Santana: El inmortal del Béisbol: Martín Dihigo. Editorial Científico-Técnica. La Habana, 2007, p. 125.

[8] Félix Julio Alfonso López: Ob. Cit. P. 17.

1 comentario

    • Leopardo Naranja el 17 septiembre, 2015 a las 12:39 pm
    • Responder

    Interesante articulo, sobre una de las Glorias deportivas de Santa Clara, donde una calle lleva su nombre e integrante de los Leopardos de Santa Clara. Ojalá terminen por identificar a mi VC con ese nombre, atractivo y dinamico, con historia y pegada.
    Saludos a todos

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