Montreal 1976: Juantorena, la Comaneci y…

08/02/2016

5:57:48 PM

osaba

Por y en colaboracion con la peña:

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

En 1976 los Juegos fueron a Montreal, Canadá, el país más extenso de América, solo Rusia lo supera a escala mundial. Protectorado inglés y Miembro de la Commonwealth, está constituido por diez provincias. Su población está dividida para la lengua y las costumbres, en una parte inglesa y otra francesa. Originalmente, a partir de 1608, fue una colonia de Francia, que fundó a Quebec, pero los ingleses se apoderaron de Canadá mediante el Tratado de París de 1763.

   Durante las dos guerras mundiales, cooperó con los aliados. Es uno de los países más desarrollados del mundo, aparece entre los llamados “Ocho Grandes. Por años ha estado al frente en el Índice de Desarrollo Humano. Su capital es Ottawa, fundada aproximadamente en 1830. Montreal es su ciudad más importante, supera los cuatro millones de habitantes.Es la capital de la francófona Quebec, situada a orillas del río San Lorenzo, con un notable puerto, un arzobispado y una importante universidad. Gran urbe comercial e industrial.

   El escenario para los Juegos no podía ser más propicio, pero no todo fue color de rosas. La ciudad incurrió en grandes gastos organizativos de los que no se pudo recuperar y los Juegos dieron una considerable pérdida económica, algo impensable hoy. También la política dejaría su huella.

   Después de los hechos acaecidos en Munich 1972 con el comando palestino, se hacía indispensable mantener la seguridad de los atletas, entrenadores, árbitros y demás integrantes de las delegaciones, incluyendo la cúpula del COI. Pero otro acontecimiento los marcó. Los países africanos, que se venían haciendo sentir en las distancias largas, desde el fabuloso Abebe Bikila, decidieron retirarse debido a la participación de Nueva Zelanda. Años atrás, el COI había tomado la decisión de separar de la familia olímpica a Sudáfrica, debido al oprobioso régimen de apartheid. Se prohibió, a su vez, que atletas olímpicos fueran a competir en aquel país, o con ellos en eventos internacionales. Sin embargo, Nueva Zelanda había asistido con su equipo de hockey a una competencia organizada en África del Sur, o sea, para competir solo con blancos en un país con una población mayoritariamente negra, por lo que los Comités Olímpicos Nacionales africanos exigieron la expulsión de ese país en esa edición de los Juegos; no se les oyó y algunos decidieron retirarse, otros no. También hubo problemas con la participación de Taiwan:

Pretendía participar con el nombre de Republic of China. Pero Canadá no tenía registrado ese Estado y no los querían dejar entrar al país. Además los representantes de la República Popular de China protestaron por la pretensión de los taiwaneses de usar ese nombre. Nuevo, difícil y complejo problema. El COI planteó que a todos los CON (Comités Olímpicos Nacionales) que cumplieran con la reglamentación existente, el país anfitrión tenía que concederle la entrada, por lo tanto, a Taiwan había que aceptarla. Al final Canadá aceptóque los chinos de Taipei compitieran con el nombre de Taipei de China, o de Taiwan.[1]

   Como en los viejos tiempos, la reina Isabel de Inglaterra inauguró los Juegos.Asistieron 6 189 deportistas de 88 Comités Olímpicos Nacionales. Hubo célebres atletas, con dos protagonistas indiscutibles: Nadia Comaneci, quien asombró al mundo con la calidad de sus ejecuciones, y el cubano Alberto Juantorena.

La entonces República Democrática Alemana (RDA) sobresalió con resultados insospechados en una población de apenas diecisiete millones de habitantes. Dominaron el atletismo femenino, relegando en ese deporte a grandes potencias como Estados Unidos y la URSS, que volvería a la cima del medallero, pero esta vez seguida por la RDA, con seis títulos por encima de USA. La natación femenina también quedó en manos de las alemanas del este; allí descolló la bellísima Kornelia Ender.

   América Latina alcanzó nueve títulos: Cuba (6), Jamaica, México y Trinidad Tobago (1). Seis de plata: Cuba (4), Jamaica y Venezuela (1) y ocho de bronce: Cuba (3), Brasil (2), México, Puerto Rico y Bermudas (1).

  2.- Jorge Hernández

Cuba en Montreal 1976

Cuba estuvo presente en 15 de las disciplinas con un total de 160 deportistas y conquistó 6 medallas de oro, 4 de plata y 3 de bronce. Por segunda vez, el púgil Teófilo Stevenson Lawrence es el abanderado.[2]

   El movimiento deportivo cubano se vistió de gala en los Juegos de la Olimpiada de Montreal. La huella de Munich 1972 estaba fresca. Desde entonces, cada cuatro años era una obligación superar los resultados precedentes. La representación nuestra recibió una fuerte ovación. Las máximas esperanzas estaban en los boxeadores que en el Campeonato Mundial, celebrado en La Habana 1974, se habían impuesto por un amplio margen en el más fuerte torneo de esa naturaleza que se haya realizado.

Se logró el octavo lugar por países: 6 de oro, 4 de plata y 3 de bronce. Las cifras, frías, no lo dicen todo. Los cubanos quedaron entre los primeros ocho en varios eventos, algo no visto para un país pobre y subdesarrollado. Para que se tenga una idea solo es necesario mirar los resultados del resto de América Latina. La proeza de Alberto Juantorena ha sido irrepetible hasta hoy, al ganar la medalla de oro en dos distancias bien diferentes: 400 y 800 metros planos.

   Teófilo Stevenson obtuvo su segundo título. El éxito más sonado fue el fuera de combate a John Tate, un fornido norteamericano, quien no se cansó de alardear que destrozaría a Stevenson en el primer asalto. El boxeo deparó otras dos medallas de oro en los puños de Jorgito Hernández (48 kilos) y el sorpresivo Ángel Herrera (57). Ramón Duvalón, Andrés Aldama y Sixto Soria obtuvieron plata, luchando con el alma por la victoria. Rolando Garbey tuvo que conformarse con la medalla de bronce en los 71 kilos, al igual que Luis Felipe Martínez.

  3.- Héctor Rodríguez

El judoca Héctor Rodríguez, en un deporte entonces reservado para los japoneses y algún que otro europeo o norteamericano, ganó la medalla de oro y se proclamó campeón olímpico. Esa victoria fue tan grande e inesperada, que quizás no se haya aquilatado en su justa medida. Alejandro Casañas, un corredor muy técnico en los 110 metros con vallas, obtuvo la plata. Le sobraron condiciones para campeón olímpico, pues reinó durante algún tiempo, pero no supo o no pudo rematar a la hora cero en los Juegos. Otro bronce fue para el voleibol masculino, que inició allí la fructífera carrera cubana en ese deporte.

 4.- Alberto Juantorena (derecha), con Teófilo Stevenson

Alberto Juantorena Danger: El Elegante de las Pistas

¡Ahí viene Juantorena, con el corazón! Vibran aún en nuestros oídos las palabras, desde una cabina de transmisión en La Habana, del recordado locutor Héctor Rodríguez. Por primera vez, un compatriota escalaba lo más alto del podio en el atletismo olímpico. Comenzaba la historia de Alberto Juantorena Danger, quien logró lo que nadie ha repetido, pues las distancias de 400 y 800 metros planos pertenecen a pruebas disímiles.

   Los 400 son del área de velocidad, donde el hombre da rienda suelta a las piernas y los pulmones para luchar contra el reloj. Los 800 pertenecen al medio fondo. Es necesario distribuirse bien, pueden agotarse las posibilidades y quedar sin fuerzas para rematar. La singularidad de Alberto radica en imponerse en ambas modalidades, incluyendo un récord mundial en 800, que no era su especialidad original. Favorito en los 400,el entrenador polaco le vio posibilidades en 800, lo entrenó e inscribió en las dos distancias; no lo defraudó.

Nacido en Santiago de Cuba, el 3 de diciembre de 1950, tuvo que luchar ante los imprevistos, víctima de lesiones que pusieron en peligro su vida deportiva. He ahí el gran mérito, sobreponerse a las adversidades. Así se expresó el campeón:

En mi carrera determinó eso que algunos llaman imponderables. Sufrí cuatro operaciones, las cuales se produjeron en momentos decisivos: 1973, 1975, 1980 y 1983. La penúltima me la realizaron en el mes de marzo en la entonces Alemania Democrática, y en julio de ese año competí en los Juegos de Moscú. Al cabo del tiempo considero que fue un disparate fisiológico, pero un triunfo moral, ideológico y humano de mi parte. Tres años después sufrí la fractura del tobillo en Helsinki. Todos entonces pensaron que jamás volvería a correr. Recuerdo que le dije al cirujano: ‘¡Opere rápido doctor, que todavía tengo que seguir compitiendo!’.[3]

   Pocos meses antes había sido intervenido quirúrgicamente por el Dr. Rodrigo Álvarez. Parecía imposible, pero resurgió como Ave Fénix. Para los hombres de su talla no hay fronteras, solo las que ellos se imponen.Un año después, en el Campeonato Mundial de Dusseldorf, rompió su propio récord mundial. Siempre recordaremos la carrera que hizo en los Juegos Centroamericanos de La Habana 1982, cuando descontó una ventaja de más de 50 metros en el relevo 4 por 400 para obtener el primer lugar. Después de su retiro comenzó una etapa de desentrenamiento científico y continuó corriendo en maratones populares, como un activista del deporte cubano. El pueblo, que lo quiere y admira, lo acompaña.

   Es el atleta cubano que más alto ha escalado en su carrera profesional. Ha sido Vice Presidente del INDER y del Comité Olímpico Cubano. En la actualidad es Vice Presidente de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo). A finales del siglo XX, las encuestas lo ubicaron entre los deportistas más destacados de Cuba y América Latina. Fue seleccionado entre los Diez Deportistas del Siglo XX en Cuba. Con sus triunfos y el enfrentamiento a la adversidad, logró el escalón más alto: la gloria olímpica.

 5.- Nadia Comaneci

Nadia Comaneci

En la gimnástica, hoy gimnasia artística, de Montreal 1976, se presentaron las grandes figuras de los Juegos de la Olimpiada anterior. Olga Korbut, y Liudmila Turíscheva, entre otras. La prensa no les quitaba los ojos de encima.

   Rumanía, un país con tradición en la gimnasia artística femenina, asistió con varias atletas de calidad, entre ellas una niña, sin cumplir aún los quince años, de nombre menos conocido, Nadia Comaneci. Apareció con una muñequita en las manos para competir contra las consagradas. De facciones delicadas, con encanto adolescente en el rostro, alegre y de encendida sangre latina, Nadia se echó a todos en el bolsillo desde el primer momento con una sonrisa cargada de asombro.

La muchacha que en dos Juegos Olímpicos acumuló el siguiente palmarés: Montreal 1976 (3 de oro, 1 de plata y 1 de bronce); Moscú 1980: 2 de oro y 2 de plata, nació en Onesti, Rumanía, el 12 de noviembre de 1961. Con una estatura de 1,62 metros, se dedicó por entero al entrenamiento. Horas y horas robadas al sueño, a los juegos infantiles, más que juveniles. Los entrenadores conocían bien de su calidad, tenían en las manos una campeona. Entre las soviéticas apareció otra gigante, Nelli Kim, de bellas facciones asiáticas, quien se convirtió en la principal émula de Nadia.

   Llegó la hora de la competencia: La Turíscheva, Olga Korbut, Nelli Kim y Nadia Comaneci, ejecutaron las selecciones. La rumana fue creciendo. Su elegante y depurada técnica la ubicó en la cima. Cautivó en la viga de equilibrio con pasmosa tranquilidad. No solo obtuvo la medalla de oro, sino que recibió la primera calificación de 10 puntos en la historia de los Juegos, la ejecución perfecta en un complejo ejercicio.

Ahora, cuando se hace cotidiano la calificación perfecta en las pruebas gimnásticas, hay que retrotraer al recuerdo a quien asombró al mundo cuando, por primera vez, en las competiciones de gimnástica se le otorgaban puntuaciones de diez, o sea, perfectas,a la gimnasta Nadia Comaneci. Alrededor de mil millones de personas en todo el mundo pudieron ver, gracias a la televisión, la armonía sin par y la precisión casi mecánica que desplegó la pequeña gimnasta rumana en los Juegos Olímpicos de Montreal, Canadá, en 1976. No hay dudas de que fue ella, junto a nuestro incomparable atleta Alberto Juantorena, ganador de las disímiles pruebas de 400 y 800 m, las dos grandes figuras de los XXI Juegos.[4]

Los medios de todo el orbe se hicieron eco de la hazaña, dedicándole el mayor espacio de los Juegos a la Comaneci, pero faltaban eventos. ¿Sería capaz de repetir la cima? En los ejercicios a manos libres cedió espacio con el tercer lugar. Nelli Kim la desplazó, pero la muchachita de nervios de acero consiguió en las barras asimétricas otra calificación de 10 puntos.—Es la reina, –gritaban unos.—La perfección, decían otros, y tenían razón, pues representó la exactitud gimnástica. Terminó su actuación como máxima acumuladora y, más que eso, acumuló las simpatías del mundo entero. Fue recibida con todos los honores en su país. Cuatro años después, en Moscú 1980 volvió por sus fueros y ganó varios galardones, aunque su huella de niña prodigio de la gimnástica se conserva desde Montreal 1976.

En 1999, la Comisión presidida por el Marqués de Samaranch, presidente del COI, seleccionó a Nadia Comaneci como la GIMNASTA DEL SIGLO. Se hizo justicia, porque entre tantas, ella ha sido, hasta hoy, la mejor.

6.- En la alberca, Kornelia Ender 

Kornelia Ender                                                                  

   Nació el 25 de octubre de 1958 en Plauen, antigua República Democrática Alemana, quien ganaría ocho medallas olímpicas (cuatro de ellas de oro) y en su carrera batió 27 récords del mundo.

Niña aún los médicos le diagnosticaron una desviación en la columna vertebral, que con el tiempo le daría dolores de cabeza; había que corregir el defecto. La medicina recetada por los facultativos no fue otra que la natación. Su padre la llevaba a las albercas, ella tenía miedo y sus deseos no eran muchos, pues no amaba ese deporte. Él estaba escéptico, pero como buen progenitor, siguió los consejos médicos al pie de la letra. No sospechó que su hija sería –con el paso de los años– una de las grandes campeonas olímpicas.

El padre la lleva de la mano hacia la instalación deportiva. No muy convencido, la lleva. La niña tiene una ligera desviación en la columna vertebral. El médico determinó la medicina: natación. Y la alemanita comienza sin mucho deseo, tiene hasta miedo. De contra, en uno de esos primeros días, le falla el pie y cae a la piscina; el susto, golpe, sangre en la nariz. Le crece el miedo. Los padres se niegan; sin embargo, la convencen. Hoy esa rubita de la RDA se lanza a la piscina montrealense. Es Kornelia Ender. Es la más destacada competidora de la XXI Olimpiada.[5]

No era favorita cuando hizo su aparición en Montreal 1976. Hasta ese momento las reinas de la natación, sobre todo en velocidad, eran las norteamericanas. De envidiable carisma personal, con una sonrisa que le cubría el rostro de felicidad, Kornelia se presentó para hacer historia.

   Llegó a la piscina en los 100 metros estilo libre, el evento cumbre. Su depurada técnica, unida a la fuerza de las piernas y singulares brazadas la hicieron insuperable.Primer título con registro de 55,65 sgs; récord olímpico y mundial. En los 200 libres también récord olímpico y mundial: 1:59,26. Después compitió en los 100 metros estilo mariposa –más complejo– y ganó la tercera de oro como recordista universal. El cuarto título lo obtuvo en el 4 x 100 combinado. Cuatro veces recordista olímpica y del orbe. No le bastó tanta gloria y se echó al agua por quinta ocasión en el relevo 4×100 estilo libre, para obtener la plata.

   A partir de Montreal 1976 muchos vieron la reencarnación de la mítica Dawn Fraser, otros la compararon con Mark Spitz. No necesitó ser la Fraser ni Spitz, fue sencillamente ella, Kornelia, la que dejó en Montreal 1976, junto a Nadia Comaneci y Alberto Juantorena, una estela de victorias. Asimismo, supo dar un toque romántico a su deporte, cuando anuncióel matrimonio con Roland Mathes, otro grande de las albercas y compañero de equipo, ex recordista olímpico y mundial.

7.- Ray Sugar Leonard 

Ray Charles Leonard (Sugar)

En los Juegos Panamericanos de Ciudad de México 1975, hubo un boxeador excepcional que venció fácilmente al incansable cubano Víctor Corona. Sus manos llevaban una velocidad poco usual, mientras las piernas danzaban sobre la tarima. SugarRay Leonard estáentre los grandes boxeadores en Juegos de las Olimpiadas. En Montreal 1976 fue dueño absoluto de la división welter (67 kilos).

   Su nombre es una mezcla de box y música. Por el cantante y compositor Ray Charles, le llegó el nombre. Yfue llamado popularmenteSugar, dadas sus cualidades excepcionales en honor a Sugar Ray Robinson, considerado por muchos el mejor boxeador de la historia, libra por libra. Leonard nació en Wilmington, Carolina del Norte, el17 de mayo de 1956. Su carrera comoamateurdejó una tremenda huella: 145 victorias, 75 de ellas por fuera de combate; 5 fracasos.

Peleador de las tres distancias, opacó a sus rivales con facilidad. Es inolvidable la pelea contra Andrés Aldama en Montreal 1976. El cubano no dio ni pidió tregua. Asaltos de encarnizados intercambios, pero Leonard era poco menos que invencible. Solo él podía ganarle al matancero y lo logró con relativa facilidad.

Los 63,5 vieron en acción, en una magnífica pelea, al fuerte pegador cubano Andrés Aldama y al estilista norteamericano Ray Leonard. Aldama llegaba a la final después de noquear a sus tres primeros oponentes en el segundo round y en la semifinal al búlgaro Vladimir Kolev. Sin embargo, el buen boxeo de Leonard le permitió dominar las embestidas y la pegada de Aldama. La decisión 5-0 para Leonard fue justa y reflejó lo que pasó en el ring.[6]

   Poco duró en el mundo amateur. En el profesionalismo también sería una sensación, coronándose campeón mundial en cinco categorías: welter, súper welter, mediana, súper mediana y semipesado. Prácticamente sin rivales. Debutó el 5 de febrero de 1977 ante Luis Vega, al cual venció por puntos en 6 rounds.

El origen humilde no le permitió estudiar una carrera, como quiso. Dio muchos más golpes pero los que recibió pusieron en peligro su vista; los médicos le aconsejaron la separación definitiva del ring. Se retiró con bombos y platillos y gastó la fortuna que amasó.Entonces se sintió solo, necesitado de dinero y fama para satisfacer las crecientes necesidades. Volvió, impresionó, pero ya no era el mismo.

   En su paso profesional dejó los siguientes números: en 40 peleas, ganó 36 (25 por KO), perdió 3 y entabló 1. A los 41 años perdió con Héctor Camacho, un boxeador que no era ni su sombra, años atrás.Así terminó la carrera de uno de los mejores boxeadores de la historia. Después se hizo comentarista y viajó a Cuba una que otra vez en esa función.Su huella de los años mozos es imborrable.

 

XXI JUEGOS OLÍMPICOS

MONTREAL, 17 DE JULIO – 1 DE AGOSTO DE 1976

RESUMEN

 

LUGAR PAÍSES ORO PLATA BRONCE TOTAL
1 UNIÓN SOVIÉTICA 49 41 35 125
2 REP. DEM. ALEMANA 40 25 25 90
3 ESTADOS UNIDOS 34 35 25 94
4 REP. FED. DE ALEMANIA 10 12 17 39
5 JAPÓN 9 6 10 25
6 POLONIA 7 6 13 26
7 BULGARIA 6 9 7 22
8 CUBA 6 4 3 13
9 RUMANÍA 4 9 14 27
10 HUNGRÍA 4 5 13 22
11 FINLANDIA 4 2 0 6
12 SUECIA 4 1 0 5
13 GRAN BRETAÑA 3 5 5 13
14 ITALIA 2 7 4 13
15 FRANCIA 2 3 4 9
16 YUGOSLAVIA 2 3 3 8
17 CHECOSLOVAQUIA 2 2 4 8
18 NUEVA ZELANDIA 2 1 1 4
19 COREA DEL SUR 1 1 4 6
20 SUIZA 1 1 2 4
21 JAMAICA 1 1 0 2
  NORUEGA 1 1 0 2
  REP. POP. DEM. COREA 1 1 0 2
24 DINAMARCA 1 0 2 3
25 MÉXICO 1 0 1 2
26 TRINIDAD TOBAGO 1 0 0 1
27 CANADÁ 0 5 6 11
28 BÉLGICA 0 3 3 6
29 HOLANDA 0 2 3 5
30 ESPAÑA 0 2 0 2
  PORTUGAL 0 2 0 2
32 AUSTRALIA 0 1 4 5
33 IRÁN 0 1 1 2
34 MONGOLIA 0 1 0 1
  VENEZUELA 0 1 0 1
36 BRASIL 0 0 2 2
37 AUSTRIA 0 0 1 1
  BERMUDAS 0 0 1 1
  PAKISTÁN 0 0 1 1
  PUERTO RICO 0 0 1 1
  THAILANDIA 0 0 1 1
           
    198 199 216 613

 

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga.

Agosto de 2016.

[1]Fabio Ruiz Vinageras: Un siglo de Deporte Olímpico. Cuba y América Latina. Editorial Deportes. La Habana 1998, p. 199.

[2]Irene Forbes y otros: Famosos y desconocidos. Cubanos en Juegos Olímpicos. Segunda edición. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 2003, p. 83.

 

[3]Enrique Capetillo y otros: Cuba. Sus aros de gloria. Ocean Press. Melbourne, Australia. 1996, p. 29.

 

[4] Alberto Yáñez: Curiosidades del deporte. Editorial Gente Nueva. La Habana. 1997, p. 42.

 

[5]Víctor Joaquín Ortega. Las Olimpiadas de Atenas a Moscú. Editorial Gente Nueva. La Habana. 1979, p. 136.

 

[6]Fabio Ruiz Vinageras: Ob. cit., p. 203.

2 comentarios

    • Chikungunya en 3 agosto, 2016 a las 8:04 am
    • Responder

    Nadia Comaneci alcanzó en eos juegos olimpicos varias calificaciones perfectas de 10 puntos, ha sido sin lugar a ningún tipo de dudas la mejor gimnasta de todos los tiempos, nadie ha podido acercarsele.

    1. Presisamente de ahí su sobrenombre de Nadia10

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