Pedro Ramos está de visita en Cuba y “Mi nombre es Yosvani Peraza”

08/15/2016

1:19:27 PM

Colaboración Especial desde Venecia de Daimir Díaz Matos (Adm del Blog Martín Dihigo)

 

Por: Francys Romero

Yosvani Peraza

En condiciones normales, otros no habrían vuelto. Allí se encuentran, en la biblioteca del béisbol cubano, centenas de ejemplos de jugadores que viajaron al limbo. Sin embargo, Yosvani Peraza no ha dejado de creer. Es el misterio enlazado de un bateador que ama el juego.

El numero 46 volvió al béisbol luego de una insólita separación en 2015. Desde abril juega en la Serie Federal A, con el Castenaso. Bateó 500 de average en la temporada regular y cinco jonrones. Ahora, su equipo se halla en medio del playoff y exhibe un 364 (4 en 11) un cuadrangular y cuatro remolques.

“Il nuovo gioiellino” (la nueva joya), dijo el general Manager de Castenaso, Massimo Bassi tras la contratación de Peraza por tres años.

Su más cercano objetivo es continuar jugando en Italia a sus 37 años. Pero existe una ilusión oculta y sempiterna.

“Si, si pudiera jugaba” le dice a OnCuba, y el “Pere” se refiere a su amado Pinar del Río.

“Para mí es un honor. Yo sigo sintiendo por mi equipo Pinar y por Cuba”, me confiesa.

Algunos olvidaron, quizá, que Peraza era un juvenil prodigio, triple corona en Mundial Juvenil de 1997, años de espera para jugar en Pinar, despunte del astro y ascensión sobre un poder no antes corroborado.

En diez temporadas en Cuba hizo 15 jonrones o más. Su swing era simple, pero con los trabajos de Hércules.

En 2005 arribó la etapa de escepticismo sobre su talento. Duda puesta en el preámbulo de las Olimpiadas de Beijing 2008, tras ganar un festival de jonrones en Corea.

“Pienso que podía haber integrado ese equipo, pero ellos tomaron la decisión y yo la respete. Igual creo que hice falta”, confiesa.

“Gané la competencia de jonrones, pero yo no estaba en el equipo ya, estaba eliminado”.

Tras la decepción, Peraza tuvo una temporada de 325 AVE- 26 HR, que sirvió para la reafirmación. Hasta que en el II Clásico Mundial conectó como emergente y ante Australia una línea que huyó por el jardín izquierdo. Levantó su mano derecha y esa es la foto que todos archivan en su mente cuando piensan en Yosvani Peraza.

“Si dependiera de mí, yo jugara, pienso algún día sentir la adrenalina y volver a entrar al Capitán San Luis. Me gustaría, pero estaré aquí hasta que termine mi contrato”, aclara.

“Llevo el béisbol en la sangre y por Cuba siempre presente, cuando quieran”.

Peraza fue separado del béisbol al regreso del Tsunami pinareño de la Serie del Caribe. Uno de sus últimos partidos sería contra Industriales en el San Luis. Urquiola lo alineó como receptor y disparo tres hits en tres turnos. Finalmente fue reemplazado por un corredor y 20.000 mil aficionados se levantaron a aplaudir. Peraza saco su casco de la cabeza y se tocó en la parte del corazón señalando a todos.

Parecía guion de un retiro anticipado. Pero cuando existen miles y miles de millas de corazón, un hombre vuelvo al terreno. Arropado por el Castenaso y por Italia, quienes lo recibieron y ahora le permiten renacer de las cenizas.  Un bateador temido (récord de 37 bases intencionales para una temporada). El Barry Bonds cubano (6 bases intencionales en un año con bases limpias). Un enamorado de las cuatro bases con 249 jonrones y tres campeonatos con Pinar del Río.

“La edad es normal. Solo tengo 37 años. Hay Peraza para rato”, dice como un campeón que no percibe el tiempo.

Prefiero pensar que jugadores como Peraza serán eternos. Desde niño apreciaba la fuerza del béisbol desde su bate en home. Termine como lo haga su historia, y en un final perfecto, Peraza será recordado con la misma sensibilidad que trae el recuerdo/añoranza de Casanova, Linares, Ajete, Faustino, Lazo, Contreras, Yobal o Donal Duarte.

No estaba muerto. Peraza se recuperó, por encima de la incredulidad y la desesperanza. En casi todos los momentos fue la esperanza verde de sí mismo y de todos. Una luz en el Capitán San Luis que no se apaga con aplausos.

El jugador de la semana: Eddy Julio Martínez. El prospecto de los Cubs fue elegido jugador del mes en las menores. Su alza en Clase-A media con South Bend Cubs lo llevó a subir su average (264) y nueve jonrones.

Lo más negativo: El caso Héctor Olivera culmina como todos imaginaban. Los Padres de San Diego lo liberaron durante esta semana. Es un enigma el regreso de Olivera a Grandes Ligas.

El dilema: Imaginemos que Puig mejora en las menores, tanto en lo deportivo como emocional. Aun así, ¿los Dodgers le darían otra oportunidad?

Lo extraño pero real: Yandy Díaz estuvo ligando una racha de juegos consecutivos bateando de hit a 28 juegos en Triple-A. Lo raro de este record es que parece irrompible. Pertenece a Joe DiMaggio (en AAA) con 61 juegos. DiMaggio también ostenta la mejor racha en MLB (56).

La frase: “Creo que aporta otro integrante de calidad para nuestro cuerpo de relevo. Amplía el grupo del cual podemos extraer un brazo que nos asegure un juego en sus postrimerías”, dijo el manager de los Rojos, Bryan Price sobre Raicel Iglesias.

 http://oncubamagazine.com/deportes/mi-nombre-es-yosvani-peraza/

______________________________________________________________

Pedro Ramos está de visita en Cuba1

Pedro Ramos está de visita en Cuba

Ronald Suárez Rivas

Ted Williams le hace swing a la bola, pero no la encuentra. Es el tercer strike y mientras el mejor bateador de la historia, se encamina hacia el banco, Pedro Ramos, el hombre que acaba de dominarlo, en medio de la emoción, le pide al cargabates que le diga a Ted que le dedique la pelota.

El temible toletero del Boston, lo complace, pero no olvida la afrenta. La noche es joven y un par de innings más tarde toma desquite con kilométrico jonrón.

Mientras le da la vuelta al cuadro, después de pasar por la tercera almohadilla, le grita al lanzador: “Oye, Pedro, agarra esa que también te la voy a firmar”.

Más que por sus resultados, durante quince largos años en el béisbol de Grandes Ligas, a Pedro Ramos se le recuerda por una de las anécdotas más mencionadas de la MLB.

“Yo enfrenté a Ted Williams muchas veces a lo largo de mi carrera, y no lo había podido ponchar. Los dos teníamos buenas relaciones. Él siempre me decía: ‘cuando los bateadores nos vamos poniendo viejos, ustedes, los pitchers jóvenes nos tratan de pasar con la recta’. Y yo le respondía: ‘Ni usted está viejo, ni yo le voy a lanzar una recta, porque aunque yo tire 98 millas, usted le va a pegar. Así que le voy a lanzar rompimiento, si puede le da, y si no, se va para primera’.

“Nunca le tiré mi mejor recta, hasta aquel día, en que después de poncharlo en el primer turno, traté de sorprenderlo, y me la sacó por encima de la pizarra”.

A sus 81 años, el estelar exlanzador lo recuerda claramente. Es el único pitcher cubano que ha pegado 15 jonrones en Grandes Ligas, y el primero que vistió el uniforme de los emblemáticos Yankees de Nueva York.

Tras 55 años de ausencia, ha vuelto a Cuba para reencontrarse con sus recuerdos. Ya casi no le quedan parientes aquí, pero la nostalgia lo ha impulsado a regresar. “Quería volver a ver a mi gente y a mi tierra. No importa los años que vivas fuera, uno siempre añora el lugar donde nació”, dice.

Empezó, como la mayoría de los peloteros de su época, jugando en terrenos de manigua, con bolas hechas con una piedra, forrada con hilo de ensartar tabaco.

“Desde niño me gustó el beisbol, por eso me iba escondido a jugar”.

Por aquel entonces, después de las clases, Pedro tenía que vender cigarrillos y café en un cajoncito, para ayudar a la economía de la casa, en tierras de la finca El Corojo, en el municipio pinareño de San Luis. A medida que iba creciendo, le tocó trabajar directamente en el campo, pero en cuanto tenía un rato libre, se escapaba y se ponía a practicar.

Con unos 12 o 13 años, integró su primer equipo, el Club Valdés de El Corojo, y luego militó en otras selecciones locales, hasta que en 1953, un scout lo descubrió, y se lo llevó a jugar a los Estados Unidos.

En su primera temporada en las Ligas Menores, no le fue bien, pero al año siguiente logró imponerse en veinte partidos y esto le valió una invitación a participar en los entrenamientos de primavera de la MLB.

“En un juego contra Cincinnati, con las bases llenas y perdiendo por más de 10 carreras, me sacaron a pitchear. Ponché a dos de los bateadores y el tercero me dio un foul fly a primera.

“Cuando terminó la entrada, la gente empezó a aplaudir. Yo todavía no hablaba inglés, ni sabía contra quién estábamos jugando, por eso al llegar al banco le pregunté qué había pasado a Camilo Pascual, que llevaba más tiempo allá, y me respondió que aquellos hombres que yo había dominado pegaban más de 40 jonrones todos los años”.

Aquella actuación le valdría un contrato con los Senadores de Washington, en el más alto nivel del béisbol. Durante siete temporadas permaneció con el equipo. Después militó con los Indios de Cleveland durante tres años y en septiembre de 1964 pasó a los Yankees de Nueva York. Para Ramos, ese fue uno de los momentos más importantes de su carrera.

“Yo era abridor, pero los Yankees me necesitaban para cerrar. Estaban en una situación muy difícil, pues tenían que ganar todos los partidos para clasificar, y yo los ayudé a hacerlo.

“En 22 innings ponché a 21 hombres, no di bases por bolas, salvé 8 juegos y gané uno. Fue una actuación casi perfecta, que contribuyó a que los Yankees quedaran campeones y pasaran a discutir la Serie Mundial”.

A pesar de haber sido una pieza clave, Pedro no pudo acompañarlos. Su paso de Cleveland a Nueva York se había concretado el 5 de septiembre, y el reglamento establecía que quien no estuviera en el roster del equipo el día primero, no podía asistir a la Serie Mundial. En los dos años siguientes, salvó 32 partidos para los Yankees, sin embargo, una lesión en el codo, debido a un exceso de trabajo, jugando en la liga de Puerto Rico, marcó el declive de su carrera.

Del club de Nueva York pasó a Philadelphia, a Cincinnatti, a Pittsburg, y concluyó su actuación en MLB en 1970 con los Senadores de Washington, el mismo equipo con el que había debutado quince años atrás.

¿Si ya estaba en la MLB, por qué tenía que participar en otras ligas cuando acababa la temporada? ¿Acaso necesitaba dinero?

Todos los latinos que jugábamos en Grandes Ligas lo hacíamos. Yo llegué a tener años de lanzar más de 500 innings, y eso es mucho, pero no puedo decir que lo que me movía el corazón fuera el dinero. Yo lo que quería era jugar y superarme.

Además de por su recta de 98 millas, Pedro Ramos sobresalió por la velocidad de sus piernas.

¿Es cierto que una vez retó a Mickey Mantle a una carrera?

Yo retaba a correr a todo el mundo. Nuestro cátcher era el promotor. Desafiaba a los jugadores de otros equipos y hacía apuestas. Les decía yo tengo mi caballo, mi caballo te gana.

Nunca perdí. La carrera más emotiva de todas fue contra Roberto Clemente, alrededor del terreno, que son 440 yardas.

Con Mickey Mantle nunca llegué a enfrentarme. Una vez, cuando estaba con Cleveland, me dijo que quería correr conmigo y que nos apostáramos 1000 dólares. Pero yo no ganaba tanto dinero y como podía perder, le conté al gerente del equipo.

Él me respondió que le dijera a Mikey que le ponía 2000 a mis piernas, y así lo hice, pero este se arrepintió.

Tiempo después, cuando llegué a los Yankees, le pregunté por qué no había querido correr, y me respondió que en primer lugar él no necesitaba ganarme 2000 dólares, que podía perder su reputación si yo lo derrotaba, y que podía haberse lastimado y acortar su carrera. Suficientes razones, ¿no?

Usted es el único lanzador cubano que ha pegado 15 jonrones en Grandes Ligas. ¿Le gusta que los pitchers bateen o prefiere un designado?

Desde niño me gustó batear. Si no me dejaban batear no jugaba, o me llevaba la pelota. Yo creo que el hecho de que el pitcher no batee le quita esencia al juego. Me gustaría que el béisbol volviera a su estado original. Son nueve hombres y los nueve batean.

¿Ha estado al tanto del béisbol cubano en todo este tiempo?

Conocí los equipos que fueron a jugar a Nicaragua o a Colombia, cuando yo era entrenador allá. Y actualmente los sigo por la televisión, por el canal Cubavisión Internacional.

Me gusta ver pitchear al zurdo Moinelo y me encanta Yosvany Torres. Tiene mucho temple y es muy seguro de sí mismo.

A diferencia de usted, que se destacó por su velocidad, Torres es un pitcher lento, que no llega a las 90 millas.

Para sacar outs no hay que tirar 100 millas, sino ser inteligente.

¿Le habría gustado ser parte del equipo Cuba en Juegos Olímpicos o campeonatos mundiales?

Siempre que iba a las Series del Caribe representando a Cuba me gustaba. Todos queríamos ganar y hacerlo bien, así que creo que también me habría gustado representarla en esas otras competencias.

¿Se siente lo mismo cuando uno juega para un club que cuando lo hace por su país?

No, no es igual. Cuando sales afuera, representando a tu país, el corazón vibra un poquito más rápido. Es bonito, y sé que no soy el único que piensa así.

http://oncubamagazine.com/deportes/pedro-ramos-esta-de-visita-en-cuba/

4 comentarios

Ir al formulario de comentarios

    • del 1 al 9 sin 0 en 15 agosto, 2016 a las 6:02 pm
    • Responder

    que bueno saber de estrellas como pedro que las conocemos a través de estos artículos porque aquí no se habla de ellos,igual que tian etc, mis respetos para ellos y para el blog ,sigan haciendo este trabajo que el pueblo lo agradece (gracias)

    • del 1 al 9 sin 0 en 15 agosto, 2016 a las 6:04 pm
    • Responder

    daimir gracias por saciar la sed de saber del béisbol

      • Daimir el palmero en 16 agosto, 2016 a las 11:16 am
      • Responder

      Gracias amigo, esa es nuestra principal primisia, saciar la sed informativa deportiva que existe en nuestro pais. Saludos.

    • El Palmero en 2 septiembre, 2016 a las 7:51 am
    • Responder

    Yo lo vi lanzar alla por el año 1961 en Palma Soriano, en un juego de exibicion entre el Almendares y el Cienfuegos.Me impresiono por su fisico.Es un hombre alto y rubio, no parecia cubano.Ese dia en el noveno, lo relevo Camilo Pascual y el Almendares tenia un hombre en primera y Edmundo Amoros al bate, el cual le conecto Jonron a Camilo por el jardin derecho y dejaron al Cienfuegos el campo.Esa imagen la tengo grabada en mi memoria , yo tenia 11 años.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.