El Duque siempre va a ser mi pitcher favorito.

10/11/2016

11:50:29 PM

Colaboración de la peñista Zika.

 

 

 DUQUE 11-10-16
Celebrando el cumpleaños (octubre 11) de uno de los mejores lanzadores cubanos de todos los tiempos

 

Por Daniel de Malas.

Hoy, 11 de octubre de este 2016, es el cumpleaños número 49 de Orlando “el Duque” Hernández, uno de los mejores lanzadores cubanos de todos los tiempos, el orgullo de varias generaciones y personalmente, mi pitcher favorito entre los que he visto. Hace casi 3 décadas (1986) debutó el “26”, veamos que ha pasado en ese tiempo.

Intentaré en este trabajo resumir la carrera de una leyenda, de uno de los más geniales y sencillos lanzadores en la historia del beisbol en Cuba, de uno que engrandeció el espectáculo, donde quiere que fuese y que, con su sonrisa contagiosa y modesta, le regaló a sus fanáticos una carrera envidiable, llena de trabas, que solo alguien como él podía vencer.

En estas líneas pretendo rendirle honor al Duque más popular de la historia, al Duque del pueblo, al Duque de Cuba y al Duque de siempre.

Cuando Orlando llegó a las Series Nacionales, inmediatamente su talento fue reconocido y su estilo se impuso entre la fanaticada, aunque en esa temporada de 1986-1987 su protagonismo se movió por el rango de discreto, pues los cintillos capitalinos pertenecían a los lanzadores Lazaro de la Torre, Ángel Leocadio Díaz, Pablo Miguel Abreu y Euclides Rojas en esos Industriales y a Rene Arocha, José Modesto Darcourt y Lazaro Valle en los Metropolitanos de esa campaña. No obstante la leyenda del Duque nació para toda la isla.

El Duque Hernández tenía un destino enredado y arduo en el horizonte, pero en la Cuba de finales de los 80 ni él ni nadie podía prever lo que estaba por venir.

La figura del Duque fue creciendo con los años, entre las cruzadas de 1988 y 1990 tejió con un balance impresionante de 42 victorias y 13 derrotas, como augurio de lo que sería la base del record más impresionante de su carrera en la isla, pues después de jugar 10 Series Nacionales de beisbol su promedio de ganados y perdidos se volvió intocable, y aunque muchos se han acercado, nadie ha podido superar (para el dolor de algunos que han intentado condenar al olvido a uno de los mejores atletas cubanos de todos los tiempos) el maravilloso .728, producto de 126 victorias y unas pocas 47 derrotas. No obstante las últimas 5 temporadas de Orlando en Cuba (del 92 al 96) solidificaron su marca, pues ganó 70 juegos en 92 decisiones.

Siempre habrá quien quiera minimizar la labor de la estrella de los Industriales justificando que siempre estuvo con un equipo ganador, pero les corto el paso diciéndoles que durante su estancia con los Azules en Nacionales y equipos Ciudad Habana en Selectivas estos conjuntos ganaron 725 juegos y perdieron 417, promediando 635, lo que son 93 puntos menos que el promedio del Duque y la prueba de su grandeza.

La historia del estelar derecho capitalino en su paso por las Series Nacionales a veces es subestimada, pero considero importante recordar que Orlando lanzó todo su carrera en Cuba en la era del bate de aluminio, además de enfrentarse a lo que ha sido considerado la mejor generación de bateadores de la isla, con Omar Linares, Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Víctor Mesa, Lourdes Gourriel, Ermidelio Urrutia, Lazaro Junco, Luis Giraldo Casanova, Lazaro Madera, Juan Carlos Millán, Romelio Martínez, Oscar Macías, Julio German Fernández, José Estrada, Oscar Machado, Leonel Moa, Miguel Caldés, Pedro José Rodríguez, Gabriel Pierre, Rey Isaac, Fausto Alvares y otros tantos que hicieron de esa época una era muy difícil para los pitchers. De hecho el Duque tuvo que lanzar, en un momento u otro, frente a todos los peloteros que tienen como palmares 220 jonrones, o más, de por vida en Cuba (restando lógicamente los bateadores actuales).

Es cierto que haber estado solo una década en la pelota cubana privó al Duque de mayor cantidad de records acumulativos, pero es el tercero de todos los tiempos en cantidad de victorias por temporadas, el cuarto en ponches por campaña y el décimo en cantidad de entradas por año.

Entre los lanzadores con 1000 capítulos lanzados o más, el Duque es el segundo que menos entradas necesitó para ganar un juego, con frecuencia de 12,02, únicamente superado por el 11,69 de Norge Luis Vera.

Decir que desde 1988, su segunda campaña, ya integró el equipo Cuba al Campeonato Mundial de Italia, repitiendo en similares torneos, pero en 1990 en Canadá y 1994 en Nicaragua. En el año 1992, después de hacerse del título nacional con Industriales, se convirtió en Campeón Olímpico en Barcelona, primera medalla de oro en citas estivales para el beisbol. Otros lauros internacionales vendrían antes del fatídico 1996, donde el Duque no volvió a lanzar en la isla.

De su paso por la pelota en Cuba mencionar la vez que sopló la bola, para que esta saliera foul mientras rodaba por el infield; o el no hit no run que le tiró a Matanzas como visitante el 7 de abril de 1990 en la Serie Selectiva de ese año; o aquel quinto juego de la Final de 1996, donde se enfrentó a un Villa Clara de miedo y fue capaz de vencerles, para poner delante a sus Industriales (en lo que sería su segunda corona nacional); o la vez que salvó en una Selectiva el primer turno de un doble juego y abrió el segundo partido para ganarlo.

El Duque terminó en Cuba con 126 triunfos, 47 reveses, 1514.1 entradas de actuación, 1211 ponches, 23 lechadas, 9 juegos salvados, con un promedio de limpias de 3,05 y donde le batearon solo para 238. Todo esto, reitero, en la era del aluminio y los grandes bateadores.

Ese año 1996 fue cuando él, German Mesa y Alberto Hernández (sin parentesco con el Duque) fueron separados de por vida del beisbol nacional, por establecer comunicación con el cazador de talentos Joe Cubas, siendo peor aún para Orlando, pues también le achacaron comunicación con su hermano Livan Hernández, que había abandonado el equipo nacional en 1995 en México. Le dijeron a un pelotero que no podía jugar pelota y esto es tan paradójico, como absurdo.

En su año final el Duque en Cuba tuvo la siguiente foja, sumando Serie Nacional, Postemporada y Copa Revolución (donde estuvo lesionado), 17 juegos, todos como abridor, balance de 9-3, 122 ponches y 32 bases por bolas en 112 innings, trabajando para PCL de 3,70; además ganó 8 partidos en igual cantidad de decisiones en la Serie Provincial de esa campaña, quedando claro que eso de “el Duque se fue de Cuba “liquidado”” es una tremenda mentira.

En diciembre de 1997 Orlando Hernández abandonó la isla y dejó a todos sus seguidores con ganas de más.

Pero mucho más estaba por venir.

En cuestión de meses después de su salida, y tras rápido peregrinar por las Ligas Menores, el Duque debutó con los Yankees de Nueva York el 3 de junio de 1998.

Ese partido inicial, contra Tampa Bay, le demostró a la fanaticada neoyorkina de que estaba hecho el cubano, pues lanzó 7 sólidas entradas, con 7 ponchetes, 2 bases por bolas, 5 hits y una carrera limpia (su primer jonrón permitido en la Mayores, salido del bate del zurdo Fred McGriff)

El Duque quedaría cuarto en la votación del novato del año en 1998, a la edad de 32 años, pues fue tercero en balance de ganados y perdidos con 750, ya que ganó 12 y perdió 4, además de tener promedio de limpias de 3,13 y 131 ponches en 141 entradas. Detrás de Ben Grieve (18 jonrones y 288 de average), Rolando Arrojo (14-12 y 3,56 PCL) y Mike Caruso (22 bases robadas y 306 de average). La leyenda continuaba tejiéndose.

Fue entonces que los dioses decidieron demostrar que este era un Duque con mucho aché y en la Postemporada le tiró 7 innings al poderoso equipo de los Indios de Cleveland, en el cuarto juego de ALCS de 1998 para igualar la serie, dejándolos en solo 3 hits, sin carreras y repartiendo 6 ponches. Días después, en su primera Serie Mundial, abrió frente a los Padres de San Diego y repitió la proeza, con 7 entradas de actuación, 7 ponches, 6 hits y una limpia.

Las hazañas de Orlando continuaron, al punto de convertirlo en el único jugador foráneo que ha ganado anillos de Serie Mundial en sus tres primeros años en las Mayores (1998, 1999 y 2000). El Duque además fue el primer pitcher en la historia en ganar sus 8 primeras decisiones en postemporada. Fue considerado por varios un “talismán” para sus equipos, pues de las nueve campañas en la MLB en 8 su equipo pasó más allá de la serie regular.

En el ALCS de 1999 fue seleccionado MVP (Jugador Más Valioso) por sus dos aperturas de calidad frente a Boston, con 13 ponches en 15 capítulos y PCL de 1,80.

En esa misma postemporada, de hecho en la Serie Mundial de 1999, el Duque tuvo una de las mejores actuaciones de un lanzador en Clásicos de otoño, cuando venció a los Bravos de Atlanta, con 7 capítulos, 10 ponches, par de boletos y dejándolos en un hit (jonrón de Chipper Jones en el cuarto inning), que fue la única carrera de sus rivales. Como complemento decir que en la lomita de Atlanta estaba uno de los más grandes lanzadores de todos los tiempos, Greg Maddux.

En su palmarés reluce también que Orlando es el único lanzador latinoamericano que ha abierto un partido inaugural (Openning Day) por los Yankees de Nueva York (3 de abril del 2000), encuentro que terminó favorable 3-2, versus Anaheim. “El Duque” pitcheó seis temporadas con los Yankees de 1998-2004 (sin contar el 2003), y en ese lapso tuvo un record de 61-40 con PCL de 3.96 y 703 ponchetes.

En el 2005, esta vez con los Medias Blancas de Chicago, el Duque tiró de relevo lo que se consideró el “inning” de esa postemporada.

En el Fenway Park Chicago había permitido en el sexto capítulo que los Medias Rojas de Boston se acercaran y el marcador se pusiera 4 por 3. Con los ángulos congestionados y sin outs Orlando Hernández entró a lanzar y con la sangre fría que le caracteriza dominó al emergente Jason Varitek y a Tony Graffanino en fáciles palomones, para después ponchar al difícil Johnny Damon, quien bateo 316 ese año. Los 35 000 aficionados enmudecieron y se quedaron a ver como el cubano terminaba lanzando 3 entradas, a ritmo de un hit y cuatro ponches.

Paul Konerko dijo: “es quizás el lanzador con el corazón más grande que allá visto en mi vida”, justo después de la epopeya. El Duque por su parte volvió a ser modesto y expreso tras la hombrada: “He disfrutado de grandes momentos. Yo pondría esto en el mismo nivel que el resto. Uno nunca se acostumbra. La gente piensa que porque una vez lo hiciste en el pasado, se puede repetir todo el tiempo… La cosa más importante es tener un poco de suerte“.

La postemporada del 2005 sería su última en las mayores, pero su carrera en esa época del año fue una de las mejores entre los lanzadores de todos los tiempos. El Duque (de esto no se ha hablado mucho) es el poseedor del record de mejor frecuencia de ponches en Series Mundiales, con 11,30 ponches por juego completo (36 ponches en 28.2 innings) superando a Josh Beckett (10,80), Bob Gibson (10,22), Tug McGraw (10,12) y Sandy Koufax (9,63) que se reparten los puestos del 2 al 5 en esa categoría. Orlando de hecho tiene la marca de más ponches para un lanzador de los Yankees en un juego de Serie Mundial, con 13 (en 7 y un tercio, en el 2000 frente a los Mets).

Como estadística adicional les traigo las actuaciones del Duque en Postemporada cubana y en las Mayores.

PST

JL

JI

JG

JP

JS

INN

H

SO

BB

PCL

SNC

20

17

9

4

2

118

111

71

45

3.50

MLB

19

14

9

3

0

106

77

107

55

2.55

En un esfuerzo final por llegar a la Gran Carpa el Duque firmó en el 2012 con los Nacionales de Washington, pero a pesar de tener excelente faena en las Ligas Menores de esa organización, (2-1, en 11 juegos, 21 ponches en 15.2 innings, WHIP de 0.957, y PCL de 1,72) los directivos resolvieron no llamarle en septiembre y así se escapaba la oportunidad de lanzar por última vez en las Mayores. Su última aparición en la MLB fue el 30 de Septiembre del 2007, aun con los Mets, donde lanzó un inning de relevo frente a los Marlins de la Florida.

Fue en las Grandes Ligas de beisbol donde el Duque con la mayor naturalidad del mundo lanzó su guante, pues la bola había quedado atorada en él, hacia el inicialista Tino Martínez; o donde se plantó cruzado de brazos sobre la línea de cal de primera base esperando a Coco Crips, que se negaba a avanzar y terminó marchándose al banco; también en las Mayores robó par de almohadillas a la edad de 41 años; pero sobretodo, como enamoró a aficionados y entendidos fue con sus mágicos movimientos para lanzar, donde su rodilla izquierda llegaba a la altura del rostro, escondiendo las manos al bateador y marcando (además de su número 26) uno de los sellos más indelebles del beisbol cubano.

En el mejor beisbol del mundo Orlando “el Duque” Hernández estuvo activo por solo 9 temporadas, con los Yankees, Medias Blancas, Mets y Diamondbacks (en el 2003 fue cambiado a los Expos de Montreal, pero no pudo lanzar en toda la campaña por estar lesionado) y sus 90 triunfos frente a 65 reveses, 4,13 PCL, más de 200 partidos iniciados, 1300 entradas y 1000 ponches suenan discretos, pero a la hora de hablar de héroes en postemporada el Duque brilló como el mejor y se codeó con todas las grandes figuras de su generación en las Mayores.

Orlando fue grande como lanzador, pero para un hombre que se estima haya ganado más de 30 millones en concepto de salario y que lograra mantener su modestia, su cubanía y la capacidad de brindar una mano amiga a todos lo que lo han necesitado, le hace mayor como ser humano. Su eterno orgullo por haber sido miembro de los Industriales y repetir hasta el cansancio el privilegio que fue jugar aquí, con los Azules, le convierte (aún más) en el pelotero con más simpatizantes en la isla.

En estos 28 años el Duque me ha sido igual al congrís y los chicharrones, al Benny y la Guantanamera, al sol de agosto y sus playas superpobladas, a las caderas de nuestras mujeres y su picardía, a las guaguas y las colas. El Duque ha sido todo este tiempo sinónimo de cubanía y, más allá de la enrevesada política y los que han intentado opacar su luz llamándole traidor, Orlando ha enriquecido el orgullo de todos los que disfrutamos cada uno de sus triunfos. El Duque, le guste o no a sus detractores, ha tenido, desde su debut, los ojos, la esperanza, el orgullo, el placer y la hermandad de toda una familia beisbolera cubana que comienza con los propios atletas y termina en el menos estricto de los fanáticos.

En estos 26 placenteros años el Duque logró 2 títulos de Series Nacionales (92,96), el oro olímpico (92), sus 4 anillos de Serie Mundial (98, 99, 00, 05), los tres metales dorados en campeonatos mundiales de beisbol (88, 90, 94), dos primeros lugares en Copas Intercontinentales (93, 95), oro Panamericano (95), oro Centroamericano (93) y primer lugar en Juegos de Buena Voluntad (90), como sinopsis de una carrera legendaria.

El Duque siempre sería mi primera selección para lanzar (no Clement, no Lazo, no Carpenter, no Ajete, no Pettitte, no Valle, sino el Duque), pero ese soy yo, fanático apasionado irreconciliable con la razón, que he visto toda una pléyade de pitchers en Cuba usando el 26 o el 62 (para ser más discretos), mientras que se hace difícil ver un jugador de posición con esa numerología (en la pasada Serie Nacional, 14 lanzadores usaron el 26 o el 62, mientras que solo 2 entre el resto de las posiciones). Insisto, quizás sea solo mi exceso de entusiasmo, pero creo que el mito Orlando “el Duque” Hernández ha sido más trascendental de lo que nadie hubiera podido creer.

El Duque, además, fue la piedra definitoria en el puente que devolvió a la afición la necesidad por el acceso a las Grandes Ligas de beisbol. Bárbaro Garbey, a principios de los 80 puso su grano, Rene Arocha una década después se convirtió en otro que estimuló el regreso de los fanáticos cubanos a las Mayores, mientras que los éxitos de Livan Hernández en la Postemporada de 1997 y su triunfo en la Serie Mundial de ese año dejó lista la escena para que un año más tarde, su hermano, Orlando, terminara de cementar la unión entre los verdaderos seguidores del deporte en Cuba y las transmisiones, la prensa y toda la información en general de la Gran Carpa.

Y es que la fantástica carrera, más allá de corta, del Duque en la MLB, rescató el interés y el orgullo de todos los cubanos, por ver como sus compatriotas lograban imponerse en el mejor circuito de beisbol del mundo y competían con los más talentosos peloteros del orbe.

El Duque hizo renacer las glorias olvidadas (u ocultas en muchos casos) de Orestes Miñoso, Tony Taylor, Dagoberto Campaneris, Mike Cuellar, Luis Tiant y Tony Pérez, entre otros.

 DUQUE.jpg11

El estilo de leyenda.

El destino escogió al Duque para este proyecto y no creo que hubiera selección mejor, por la manera en que este se impuso en el beisbol profesional, por el estilo humilde y modesto que ha logrado mantener este vecino del Wajay y por el carisma que le impregno a sus triunfos, que de hecho siempre han sido nuestros.

Para mí, y estoy seguro que para la mayoría, el Duque lanzó 2824 entradas, dio 2297 ponchetes, abrió 398 juegos de los 465 que tiró, ganando 225 y perdiendo 115 de estos, en su carrera como pitcher cubano (estadísticas combinadas entre la MLB y la Serie Nacional). El orgullo de ser de esta isla es uno solo, no lo define ni la política, ni la distancia, y mucho menos las Series Nacionales o las Grandes Ligas. El Duque ha sido de toda Cuba por los últimos 26 años y nada ni nadie puede cambiar esto.

Nuestro Duque, allá o acá, nos brindó el privilegio de verlo lanzar desde 1986, ya sea con el uniforme de los Medias Blancas, el de Industriales o el del Cuba. Nuestro Duque fue un atleta que una vez que lo veías pitchear no lo olvidabas nunca y es por ello que andará tirando esféricas en nuestras memorias por siempre, porque los inmortales nunca se van, ni se retiran, sino que viven para toda la vida en nosotros, los que nos enamoramos de un 26 invencible, sonriente, heroico y sobretodo, cubano.

Sin más por ahora,

Daniel de Malas Andreu.

Fuente: SwingCompleto

 

17 comentarios

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  1. interesante este articulo de este gran pitcher cubano de la cabeza a los pies , fue compañero mio de la unidad de infanteria en la localidad de san jose de las lajas en el año 84-85 , era muy dinamico en el poco tiempo que estuvo ya que el inder lo reclamo , es decir la ESPA , el era atleta de baseball juvenil , alla todos nos llevabamos muy bien con el , extremadamente sociable y buena persona , hicimos amistad ,en aquella epoca en los tiempos libres siempre lo veias practicando deportes( football,baseball,basketball,tenis de mesa,etc) pero cualquiera y era bueno en todos , nosotros le deciamos que eras TODO DEPORTES , después que me desmovilice de las FAR, fui a un juego en el latino( ya el era famoso por su calidad) y lo llame y se acordó con un saludo muy efusivo , siempre vi en el la persona humilde y amistosa , pero muy valiente , tambien fue creciendo y preparandose tan bien que ya uds ven todos los logros que tuvo, despues conoci muchos de esos exitos que tuvo en MLB, tambien supe de sus grandes ayudas a personas necesitadas aca , como un de sus entrenadores que padecia de una enfermedad congenita y debia tener un calzado especial y el les mando siempre esos zapatos y atencion economica .
    que buen articulo este de daniel de malas .
    ahora nunca supe que era 2 años menor que yo , ya que segun el articulo cumple hoy 49 años.

    • El Ricky d Varadero on 12 octubre, 2016 at 2:58 am
    • Responder

    Orlando “el Duque” Hernández, tuve el grandisimo honor, placer y privilegio de verlo y disfrutar de sus lanzamientos en un abarrotado Latinoamericano, disfrute cada una de sus victorias y sufri con sus derrotas pero con la que mas sufri fue con la que le hisieron al marginarlo de los terrenos de pelota en cuba por obra y gracia de alguien que de seguro jamaz tiro una pelota o tomo un bate o un guante en sus manos de niño, en una ocasión expreso que estaba orgulloso de haber estado en los dos mejores equipos del mundo, Los Yanquis de New York y Los Industriales de Cuba…Un grande en toda la extención de la palabra y aunque se que no se enterara quiero dejarle mi felicitación desde aqui.

  2. tengo que corregir la edad del DUQUE , no es 49 sino 51 , revise en la web El duque de cuba y tiene bien clara la fecha de nacimiento y otros datos personales y es 11 de octubre de 1965 , por eso me asombro que el fuera menor que yo si estuvimos en el mismo llamado del servicio militar y yo naci en el 1965 .

      • SIEMPRE NARANJA on 14 junio, 2018 at 12:21 pm
      • Responder

      Hola amigo, disculpe pero este artículo es de 2016. Solo que por ser muy abarcador y colmado de datos sobre el Duque quisimos subirlo hoy a la web.

      Saludos…..

    • Inocencio on 12 octubre, 2016 at 8:08 am
    • Responder

    Muy de acuerdo, siento profunda admiración por el Duke y su labor dentro y fuera del país, desde que militaba con los Industriales, hasta su paso por los equipos de la MLB, esencialmente con NY fue un cinchete. Duke mis respetos para ti, me quito el sombrero ante ti y esto te lo dice un santiaguero que vio como le rompías la cadena de hit consecutivos a Rey Isacc en el mítico Guillermón Santtiaguero, algo que yo ya había augurado.
    He seguido tu carrera y he visto algunas entrevistas tuyas, para mí eres un ejemplo de lo que se puede hacer cuando un hombre se propone levantarse y luchas por un sueño. Cuanto me gustaría que estas modestas palabras llegasen a ti, tú eres el DUKE DE CUBA.

    InocencioSC

      • Castelo76 on 12 octubre, 2016 at 1:46 pm
      • Responder

      amigo
      el juego a que se refiere fue en el Latino y no en el Guillermón Moncada yo estuve allí ese día

    • Yordani on 12 octubre, 2016 at 8:15 am
    • Responder

    Excelente artículo. Daniel de Malas Andreu describe desde el punto de vista deportivo y humano a un grande de los diamantes cubanos. Era un niño aun pero recuerdo aquellos enfrentamientos de Play Offs entre los Industriales y Villa Clara (equipo del que soy seguidor) durante los primeros años de la época de los novent; que difícil era ganarle a aquel moreno alto con la gorra de paleta doblada y que levantaba la pierna de iniciar el movimiento de manera llamativa; tiraba, entre otros, un lanzamiento de rompimiento hacia fuera que le hacía enorme daño a los bateadores derechos; retiraba a aquella tanda de ensueño de bateadores villaclareños (Jorge Luís Toca, Víctor Mesa, Rafael Orlando Acebey, Eddy Rojas, Oscar Machado, Amado Zamora, ect,)como tomarse un vaso de agua y miraba de soslayo a los miles de aficionados del Latino que lo seguían hasta el delirio y se ría como cómplice de las alegrías de los industrialistas y sus seguidores mientras que aquel infante se enfurecía y hasta lloraba viendo como maniataba a tu antojo a los suyos; lo observé soplar la pelota para que saliera de la raya para fuera en rollings entre home y tercera, incluso, en aquel famoso juego contra Nicaragua en el Campeonato Mundial que se celebró en aquel país en el año 1994, donde Cuba tuvo que venir de abajo para ganarle a aquella selección en aquel inolvidable juego de semifinal. Ahora que gracias a este excelente trabajo conozco de la superioridad como deportista y altruismo como ser humano de Orlando “El Duque” Hernández, le deseo los mejores éxitos en su vida personal y profesional; sin rencores por haber vapuleado a los naranjas (sería bueno conocer sus números frente a los bateadores anaranjados, me imagino debieron ser satisfactorios). Gracias Daniel de Malas.

    • Dereck Jeter on 12 octubre, 2016 at 8:34 am
    • Responder

    Me encanto el articulo, nunca pude verlo en el Latino, pero si en sus ultimos juegos en cuba por TV y despues si pude disfrutarlo en la Gran Carpa, soy fanático de el desde que era un niño imaginense que tendria 7 u 8 años cuando empce a ver al duke, recuerdo bien pero bien ese juego contra los Indios en el 98, fijense si lo recuerdo bien que todavia lo tengo guradado en casette VHS jajaja y cuado lo consegui como tres dias despues del juego lo ponia de vez en cuando y eso duro hasta el 2000 que ya la cinta no aguantaba mas jajaja, hoy todavia me recuerdo de el Line up de los dos equipos. VOY A GUARDAR ESTE ARTICULO SOBRE EL DUKE SOY FANATICO A ÉL PERO DE SUS MAS FIELES SEGUIDORES ME ENCATO ESTE ARTÍCULO, GRACIAS POR ESCRIBIR ASI DE ESTA ESTRELLA SE LO MERECE.

    • Valenzuela on 12 octubre, 2016 at 8:42 am
    • Responder

    Tremendo lanzador que no ha tenido en Cuba el reconocimiento que merece y ni hablar del Salón de La Fama Cubano, no existe ni existirá por las condiciones actuales, ningún beisbolista en el mundo que haya ganado todos los títulos que obtuve el Duque,no por cantidad, sino por exclusividad, campeón de su país en el campeonato doméstico (series nacionales), campeón en las citas regionales (Panamericanos y Centroamericanos), campeón Mundial , campeón Olímpico y campeón en Series Mundiales de la MLB ,sin dudas algo difícil de igualar y más aún cuando lanzo frente a bates de madera y aluminio, esto no se repetirá jamás.

    • el carra on 12 octubre, 2016 at 9:02 am
    • Responder

    nacio en el 65, estuve con el en el politecnico villena revolucion estudiando zootecnia, vivia cerca en el wajay.

    • Castelo76 on 12 octubre, 2016 at 9:27 am
    • Responder

    Grande el DUQUE, yo iba al Latino solo para verlo pitchar y todavía tengo en mi memoria el juego donde le rompió el record a REY ISSAC de los 37 juegos consecutivos bateando de hit y creanme el que le puso interes al Cf santiaguero que estaba en esa temporada encendido y le daba línea a todo el mundo, y recuerdo también el día que soplo la pelota en la raya de tercera base con un toque de bola y seguía emisoras radiales su paso por los play off del 98,99, 00 y que decir del año 96 cuando enfrento a la MAQUINARIA NARANJA de Pedro Jova y los ponchao que le dio a JORGE LUIS TOCA , PARET,VICTOR MESA,MACHADO,EDDY ROJAS que los tenía locos con la slider que era un cuchillo de home hacia afuera en fin sigo agradeciendo a este excelente blog por recordar a esta legendaria figura capitalina y nacional que puso bien alto el nombre de CUBA en la MLB y fue abriendo caminos a los que hoy estan alla

    • Lisandro Rene Duvergel Smith on 12 octubre, 2016 at 10:00 am
    • Responder

    junto con Rene Arocha mis dos pitchers con los que yo les abriria hasta el equipo del planeta Marte , al DUKE le profeso un singular cari­ño , ya que era el único que sacaba la cara contra el Oriente , Santiago , Villa Clara y Granma , en los años que se jugaba pelota en Cuba , hoy se juega otra cosa que no se sabe que es , mis respeto a Daniel de Malas , grande como periodista

    • Rafa on 12 octubre, 2016 at 10:39 am
    • Responder

    Mis respetos para el Duke, del cual también soy fanático, por lo que hacía dentro del terreno, de ahí sus números, como por lo grande que era como persona. Guapo en los momentos cruciales, y con una estrella que siempre lo guio, pues no vale ser bueno solamente, hay que tener suerte, y aunque quisieron machacarlo, su estrella o guía siempre lo ayudó.
    Recuerdo como si fuera hoy el juego que le rompió la racha a Rey Isaac, porque yo era niño y estaba en el Latino con mi padre, quien como le iba a Santiago me sentó con el, en el banco de 1ra base.
    Y tengo entendido que ese juego del Opening Day del 2000 fue a propuesta del mismísimo Roger Clement, quien le cedió la bola y le dijo a Joe Torre que el cubano se había ganado ese derecho.
    Para mi, la primera elección de un pitcher cubano para abrir cualquier juego decisivo, por encima del cualquier otro, aunque lo avalen los números.

    • Chikungunya on 12 octubre, 2016 at 11:49 am
    • Responder

    La historia de este pitcher ha sido grande y sus números avalan la misma, ahora con el permiso y respeto del autor, usted lo escoge a él para lanzar cualquier partido, yo pongo a Braudilio Vinent, la mayor garantía del pitcheo en años en este país.

    PD: Daniel de Malas, de la lista de peloteros que menciona que enfrentaron al Duque usted puede sacar con confianza a Pedro José Rodríguez, en el 89 cuando vuelve después de la sanción era solo la sombra de lo que había sido.

    • El Duke on 12 octubre, 2016 at 3:12 pm
    • Responder

    Impresionante como siempre, no sabia lo de su marca de ponches en Play off, para mi siempre sera el mejor de CUBA

  3. tremendo articulo puede ver aquel juego contra cleveland ponchando a jim thome hall of fame y uno de los pocos que ha dado 600 hr me recuerdo tambien pues lo vi el relevo en fenway park , al final el duke siempre existira en los libros y en nuestros corazones los politiqueros baratos , y cazadores de prevendas y reconocimientos aunque esten vivos hace rato estan muertos , años despues adrian hernandez con un movimiento de pitcheo bastante parecido al duque llenaba el latino de gritos duke , duke y recuerdo a eddy martin y a hector decir en la trasmision que habia que ser disciplinados a lo que andy vargas valientemente desde la coco critico esa acitud

  4. Hoy veo un comentario en esta entrada y me remito a la misma por algo que releí y recordé en una revista de antaño que guardo en casa y rebuscando la encontré y es una foto de cuando al Duque, el alcalde de New York le da la llave de la ciudad por haber ganado la Serie del 1998 y la entrada del equipo por las calle de la ciudad en una lluvia de confetis , ni yo misma me acordaba de ese articulo que guardo en casa, pero lo que más me asombro al releer esta entrada que la que la envió hace mas de una año y medio fui yo cuando me iniciaba como peñista en la MD y aun estaba en Bolivia..

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