Los Cahorros de Chicago regresan a la Serie Mundial después de una ausencia de siete décadas y lo hacen justamente el día en que se cumplían 46 años de la muerte de Billy Sianis, el inmigrante griego que lanzó en 1945 la llamada maldición de la cabra.

Da escalofríos pensar en tanta coincidencia, pero quizás esa era la clave para deshacer el maleficio.

Esta vez no apareció un gato negro de la nada, como en 1969. Tampoco estuvo Steve Bartman como en el 2003, ni hubo un error de Leon Durham como en 1984. Los adorables perdedores dejaron de ser perdedores, aunque sigan siendo adorables.

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Los Cachorros le entraron por los ojos al mejor lanzador de las Grandes Ligas y en un abrir y cerrar de ojos le fabricaron dos carreras en el primer inning y le anotaron a cuentagotas en el segundo, el cuarto y el quinto episodios, las dos últimas por sendos bambinazos del venezolano Willson Contreras y Anthony Rizzo.

De los cinco capítulos que lanzó, sólo en uno, el tercero, logró Kershaw escapar sin recibir carrera.

Visto ahora en el tiempo, ¿debió el manager Dave Roberts usar a su estelar zurdo en el crucial quinto juego, en vez de guardarlo para el sexto partido?

Evidentemente sí, sobre todo, teniendo en cuenta que en el 70 por ciento de las veces en que una serie al mejor de siete juegos se empata dos a dos, el ganador de ese quinto partido termina llevándoselo todo.

Ese fue uno apenas de los tantísimos errores que cometió Roberts en estos playoffs, algunos con dimensiones de disparates, como colocar al veterano panameño Carlos Ruiz como cuarto bate en el quinto encuentro, a pesar de acumular un récord de 16-0 frente al abridor de Chicago, Jon Lester.

O sustituir al japonés Kenta Maeda para que el nuevo lanzador enfrentara al pitcher del equipo contrario.

A veces dio la impresión de que el manager de Dodgers de Los Ángeles aprendió béisbol en Pakistán o Burundi, por decisiones absurdas, fuera de toda lógica, absolutamente divorciadas del ABC del béisbol. Pero ya eso es historia antigua.

En el sexto juego que le dio a Chicago el tan esperado boleto, no hubo decisiones polémicas por parte de Roberts, ni de Joe Maddon, otro que a veces deja con la boca abierta a quienes saben al menos un poco de cómo se juega este deporte.

Pero ganó y con los triunfos, todo lo demás pasa a un segundo plano.

Ahora las críticas recaen en Los Angeles sobre Roberts y su forma de manejar el pitcheo o de armar las alineaciones, mientras que Maddon sigue engordando su fama de mago.

Pero, déjenme aguarle un poco la fiesta a los fanáticos de Chicago que hoy celebran merecidamente.

Con el avance de los Cachorros a la Serie Mundial, ¿se rompió finalmente la maldición de la cabra?

¿Cuáles fueron las palabras de Bill Sianis en 1945, cuando lo echaron del Wrigley Field porque su cabra apestaba?

¿El maleficio se refería a que los Cachorros no regresaran nunca a una Serie Mundial o no volvieran a ganarla jamás?

Según familiares de Sianis aseguran que él le envió en 1945 un telegrama a Phillip Wrigley, el dueño del equipo, en el que decía textualmente: “You are going to lose this World Series and you are never going to win another World Series again. You are never going to win a World Series again because you insulted my goat”.(“Ustedes van a perder este Serie Mundial y nunca volverán a ganar una Serie Mundial jamás por insultar a mi cabra”).

¿Entonces? ¡La maldición no ha acabado!.