MLB; Combo de noticias: Cubs-Indios inician lo que promete ser histórica Serie Mundial. Y MUCHO +

10/25/2016

6:30:54 PM

Joe Maddon: Cachorros se fijarán poco en la historia durante la Serie Mundial

CLEVELAND — Cuando concluya la 112 Serie Mundial entre los Cachorros y los Indios, uno de los dos equipos le pondrá fin a una larga sequía de campeonatos.

Cleveland tiene desde 1948 que no alza el trofeo del Clásico de Otoño y llevaba desde 1997 sin participar en una final de Grandes Ligas. Pero para la mayoría de los fanáticos que no sean simpatizantes de la Tribu, el caso de los Cachorros es más llamativo. La franquicia del norte de Chicago no había sido partícipe de una Serie Mundial desde 1945 y, como se ha recordado un sinnúmero de veces, el equipo no gana el título desde 1908.

Ahora la interrogante para ambos equipos es la siguiente: ¿Pesa la historia, o es cuestión de los jugadores simplemente salir al terreno a hacer lo que siempre han hecho?

En el caso de los Cachorros, el manager Joe Maddon sabe lo que espera de sus pupilos.

“Creo que todos respetamos la historia, lo que ha pasado y lo que no ha pasado antes”, dijo el dirigente. “Pero les prometo que nuestros muchachos van a estar en el presente”.

De ganar la Serie Mundial del 2016, Maddon, la gerencia encabezada por Theo Epstein y los jugadores serán parte de una celebración jamás visto en varias generaciones. Aunque la mayoría de los integrantes de los Cachorros expresa su preferencia por enfocarse en la tarea que tiene de frente, sí hay cierto conocimiento y valoración de la historia en las filas del equipo.

“Este grupo de jugadores tiene la oportunidad de hacer algo que no se hace en 108 años”, dijo el receptor veterano de los Cachorros, el venezolano Miguel Montero. “Hubo tantos buenos jugadores que jugaron por los Cachorros y no llegaron a este punto. Entonces, me siento bendecido de estar aquí y ser parte de este equipo que participa en la Serie Mundial. Y la bendición será mayor si la ganamos”.

Una cosa es estar consciente de la magnitud de la historia. Otra es jugar un partido de béisbol, como hicieron los Cachorros 172 veces en el 2016 (sin contar la pretemporada) antes de arribar al Clásico de Otoño.

“No creo que (el torpedero Addison Russell) vaya a estar preocupado por eso cuando se batee un rodado hacia él, ni que lo esté (el tercera base Kris Bryant) cuando en conteo de 3-2 le tiren un pitcheo bajito y afuera”, comentó Maddon. “Así lo hemos hecho, y eso es lo que yo les he inculcado”.

Ese es el consenso en los Cachorros-con todo y la fiesta sin precedente que les espera si se coronan campeones.

“Estamos muy contentos de estar aquí, pero no tratamos de pensar en cuanto años lleva sin ganar del equipo ni nada eso”, dijo el relevista venezolano de los Cachorros, Héctor Rondón. “Lo que estamos tratando de hacer cada vez que salimos al terreno es hacer algo especial y aquí están los frutos”.

Danny Salazar está listo para ayudar a los Indios en la Serie Mundial

CLEVELAND — Cuando los Indios aseguraron el título de la División Central de la Liga Americana el 26 de septiembre, cambió el ritmo de la recuperación de Danny Salazar, lanzador de la Tribu que se ausentaba desde el día 9 de dicho mes debido una lesión en el antebrazo derecho.

“De ahí, todos los entrenamientos y los ejercicios que yo estaba haciendo, tuvimos que ponerlos al doble para tratar de estar saludable nuevamente y tratar de ayudar al equipo”, reveló el serpentinero dominicano, quien tuvo marca de 11-6 con efectividad de 3.87 y 161 ponches en 25 aperturas durante la temporada regular. “Trabajé bastante fuerte”.

La culminación de dicho esfuerzo fue el domingo en el Progressive Field, cuando Salazar tiró un juego simulado de 3.0 entradas sin problemas y, según el coach de pitcheo de los Indios Mickey Callaway, con una velocidad que llegó a las 97 millas por hora.

“Estuvo tirando con mucha fuerza”, dijo el manager de los Indios, Terry Francona. “Esto nos brinda la oportunidad de contar con alguien que estuvo en el Juego de Estrellas y que podría lanzar cuando nosotros queramos”.

Efectivamente, Salazar fue agregado al roster activo de Cleveland para la Serie Mundial contra los Cachorros, luego de perderse las últimas tres semanas de la campaña regular y las primeras dos rondas de la postemporada. La reintegración del quisqueyano podría ser clave para la Tribu, ya que la tropa de Francona ha tenido que hacer malabares con su rotación abridora debido a la lesión de Salazar, la del venezolano Carlos Carrasco y la que sufrió Trevor Bauer durante la Serie de Campeonato de la Liga Americana.

Según Callaway, Salazar podría fungir como relevista o abridor para una salida corta. En éste último caso, la presentación sería en el Juego 4 de la serie el sábado, con un límite de entre 65 y 70 pitcheos.

Desde el principio de esta postemporada, Francona y los Indios insistieron en que volviera a lanzar o no en el 2016 Salazar, lo más importante para el serpentinero era recuperar por completo la salud.

“Pero si se podía acelerar (el proceso) para ayudar al equipo, mucho mejor”, comentó Salazar.

De 26 años, Salazar afirma que se siente en plenas condiciones ahora.

“Saludable, gracias a Dios, 100%”, dijo. “(No hay) ningún tipo de molestia. (Estoy) fuerte. Gracias a Dios, he lanzado los juegos simulados y las millas han estado ahí. No he sentido ningún tipo de fatiga ni nada”.

De lanzar en este Clásico de Otoño, Salazar estará participando en su segunda postemporada. Como novato, abrió el Juego del Comodín de la Liga Americana en el 2013 contra los Rays. En dicho partido, el derecho permitió cuatro hits y tres carreras en 4.0 episodios, cargando con la derrota.

Con tres campañas más en su haber ahora, Salazar es un lanzador mucho más pulido.

“Con mucho más experiencia, más sabiduría en el montículo para lanzar y atacar a los bateadores”, dijo Salazar al hablar de su evolución desde aquel entonces. “Creo que con un poco menos de presión también, ya que en estos tres años se aprende muchas cosas. Y positivo”.

Kyle Schwarber en la Serie Mundial tras impresionante recuperación

CLEVELAND — De sufrir lesiones en la aurora de la temporada que supuestamente lo sacarían de acción todo el año completo, a prácticamente aprender a caminar de nuevo, como si fuera un niño, a figurar de quinto bate en la primera alineación de Serie Mundial de los Cachorros de Chicago desde 1945 hay un camino kilométrico, aún para el poderoso Kyle Schwarber.

Pero de allí a que se diga que todo fue planeado al pie de la letra hay un abismo grande. De hecho, el único que llegó a predecir, a lo largo de todo este camino, que Schwarber se recuperaría a tiempo para jugar en el Clásico de Octubre fue el relevista dominicano Pedro Strop, que siempre le animaba al respecto.

“Hace seis días”, respondió de manera contundente Schwarber, cuando se le preguntó cuándo comenzó a pensar de manera realista que sí tenía oportunidad alguna de jugar en la finalísima beisbolera frente a los Indios de Cleveland. “Todo el tiempo, el plan era que estaría listo para los Entrenamientos de Primavera”.

Apenas había comenzado la temporada cuando Schwarber, quinto bate de los campeones de la Liga Nacional para el Juego 1 de la Serie Mundial, se estrelló en una jugada en Phoenix, Arizona, con el jardinero central de los Cachorros, Dexter Fowler, en lo que inicialmente se diagnosticó como una distensión en el tobillo izquierdo.

Posteriormente, se determinó que había sufrido desgarres significativos de dos ligamentos principales, el central y el lateral, de su rodilla izquierda, aparte de una fuerte torcedura de su tobillo y que se quedaría fuera por el resto de la temporada del 2016.

Los Cachorros tendrían que ingeniárselas en llenar la enorme vacante de un joven que disparó 16 vuelacercas en apenas 232 turnos en su temporada como novato en el 2015 y que de paso se fue para la calle cinco veces en los playoffs respectivos.

Nadie imaginaba que podría volver en algún momento del 2016 y el alto mando de los Cubs calculaba que si acaso podría jugar en la pelota invernal. Mientras Schwarber trabajaba bien duro en la sala de pesas, el dirigente de los Cubs, Joe Maddon, se le acercó para felicitarlo y desearle lo mejor con miras a los Entrenamientos de Primavera del 2017.

Una visita al especialista médico que lo veía, empero, determinó que sí podía reanudar sus prácticas beisboleras. El resto lo hizo Schwarber con su trabajo, aún más duro todavía, para ponerse en condiciones ideales para volver a jugar pelota.

“Iba al médico cada uno o dos meses y me decía cada vez ‘va a ser [el retorno] para los Entrenamientos de Primavera”’, informó Schwarber. “Luego, en mi reciente visita, justo antes de que nos fuéramos a Los Angeles para la Serie de Campeonato, le echó otro vistazo a la rodilla y me dijo ‘hombre, eso se ve fuerte, no te voy a prohibir que hagas nada.

“Cuando el doctor me dijo que no iba a ponerme ningún impedimento, llamé a Theo [Epstein, presidente de operaciones de béisbol] y le dije ‘me gustaría tener por lo menos la oportunidad de tratar’ [de jugar]. Sabía que no habría ninguna garantía, pero muy dentro de mí pensé que me mataría por dentro si por lo menos no lo intentaba”.

Desde ese momento, Schwarber comenzó a practicar más con aspectos como correr, moverse de un lado para otro, irse a Arizona para ver unos 1,300 lanzamientos disparados por una máquina y jugar en un par de partidos de la Liga Otoñal.

La noticia de que alinearía en el Juego 1 de la Serie Mundial la recibió en un mensaje de texto, pero le costaba trabajo creer lo que ocurría a su alrededor.

“Todavía no lo he asimilado del todo”, reconoció Schwarber. “A lo mejor cuando salga al terreno, explotarán las emociones. A lo mejor hasta lloro.

“Ha sido un largo camino, pero una vez entre al diamante, será hora de jugar”, enfatizó Schwarber. “Voy a estar enfocado, listo y determinado a tratar de ganar”.

Tan bien se ha recuperado Schwarber, que Maddon no ha descartado al ciento por ciento la posibilidad de usarlo en los jardines en los Juegos 3, 4 y 5 a celebrarse en el Wrigley Field.

“No lo sé, no lo hemos planeado”, admitió Maddon. “Pero veremos lo que pasa [en Cleveland]. También sera realmente importante su recuperación. ¿Cómo se va sentir al día siguiente?

“Por mucho que se practique en situaciones similadas, no es lo mismo que el juego en sí”, advirtió el manager de los campeones de la Liga Nacional. “Es imposible practicar esos movimientos bruscos o inesperados en momentos del juego. Cuando lo veamos en las almohadillas pudiéramos tener una mejor idea de qué es lo que podemos hacer y qué no podemos hacer”.

Lo que sí tiene Maddon es una enorme fe en el jovencito que entró a las Grandes Ligas como un huracán ofensivo en el 2015.

“Se perdió todo el año físicamente, pero no mentalmente”, comparó Maddon. “Ha acudido a todas nuestras reuniones, las asambleas de receptores y lanzadores. Todo el año ha observado los videos. Está al tanto de toda la información. Realiza todo lo que hacemos en casa. Soy un gran creyente en visualización.

“Le tengo una gran fe al muchacho”, acentuó Maddon. “Definitivamente, no tiene miedo y definitivamente cree que está listo. Vi su swing y parece normal. De paso, corre bien. No creo que eso sea algo de lo que tengamos que preocuparnos”.

Cubs-Indios inician lo que promete ser histórica Serie Mundial

El Clásico del Otoño arranca esta noche cuando el as de los Indios, Corey Kluber, se mida al veterano abridor de los Cachorros, Jon Lester. De una manera u otra, una de las dos sequías más largas en las Grandes Ligas llegará a su final.

Los jugadores, coaches y dirigentes tendrán que ignorar el tema de las largas esperas por un título. Si se enfocan en aquel tema, eso significaría que estarían enfocados en algo fuera del terreno y estos equipos se respetan demasiado para que eso suceda.

Otro factor en este gran encuentro de Serie Mundial es el vínculo de dos líderes en ambos equipos que saben un poco de cómo ponerles fin a los hechizos.

El capataz de la Tribu, Terry Francona y el presidente de los Cachorros, Theo Epstein, trabajaron juntos cuando destruyeron la “Maldición del Bambino” en los Medias Rojas. Ahora sus escuadras tendrán que medirse para tratar de acabar con otra maldición.

“Hemos pasado por mucho y creo que es genial que estaremos en equipos contrarios ahora”, expresó Epstein.

Para los Cachorros y sus fanáticos, han pasado 108 años sin llegar a la gloria y de hecho, 71 años sin llegar a estas alturas de la postemporada. Y si crees en toda la mala suerte durante los años, una pésima directiva o un dueño de un cabrito, el hecho es que este equipo construido por Epstein y sus directivos es una fuerte escuadra.

Las 103 victorias durante la temporada regular solo aumentaron las expectativas y la presión.

“Sabes que habrá nervios, adrenalina y todo eso cuando salga a la lomita para realizar el primer lanzamiento”, dijo Lester. “Pero cuando ya estás enfocado en el juego, pienso que uno puede enfocarse en su plan”.

Por su parte, para los Indios y sus fanáticos ha sido una espera de 68 años por un título, prolongado por el sufrimiento de ver dos de los mejores equipos en la historia de la temporada regular caer en el gran escenario en el 1954 y 1995, además de la agonía de perder la ventaja en el Juego 7 con dos outs en la novena entrada en 1997.

Nadie señaló a Cleveland como favoritos para llegar a la Serie Mundial, especialmente tras perder por lesiones a piezas claves como Michael Brantley, el venezolano Carlos Carrasco y el dominicano Danny Salazar. Pero Francona demostró otra vez que es un dirigente capaz de brillar en momentos cruciales.

“Las lesiones son parte del juego,” manifestó Kluber. “Pasará durante el año. Obviamente hemos sufrido lesiones en nuestro pitcheo. Pero creo estamos aquí porque los muchachos han sabido dar la cara para llenar los vacíos. Creo que eso nos ha dado buenos resultados”.

Jon Lester pretende dominar en otra Serie Mundial

CLEVELAND — Cuando Jon Lester, un hueso duro de roer en cualquier serie de postemporada y especialmente en el Clásico de Octubre, se mida a los Indios de Cleveland en el Juego Uno, alguien bien importante en la trinchera contraria lo observará quizás con cierto sentimiento de nostalgia.

“Cuando uno ve crecer a peloteros a través de Doble ‘A’ Triple ‘A’ a las Grandes Ligas, casi lo experimenta con cierto sentimiento paternal”, expresó Terry Francona, dirigente de los campeones de la Liga Americana. “Lo vi llegar a las mayores, viví con él su experiencia de combatir el cáncer. Sí, lo he conocido por bastante tiempo.

“Es uno de mis favoritos”, proclamó Francona al referirse al abridor de cabecera de los Cachorros de Chicago. “Es uno de los preferidos de mucha gente. No estaré apoyándolo el martes, pero él es bien especial para mi. Conozco a su papá y a su mamá desde hace bastante tiempo”.

Con un récord fabuloso de 3-0 y efectividad de 0.43 en su gran trayectoria en el Clásico de Octubre, Lester es desde otro punto de vista también muy especial para los Cachorros, que aspiran a que los coloque un poquito más cerca de su primera corona de la Serie Mundial desde 1908.

Co-ganador del Premio Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional -junto con el intermedista boricua Javier Báez- el fenomenal zurdo subirá a la lomita con otro tipo de sentimiento especial: disfrutar del placer de abrir un partido de gran significado en el Clásico de Octubre.

“Es una buena recompensa llegar a este punto, pero todavía nos queda una semana por jugar”, manifestó Lester, as de la lomita de la Serie Mundial del 2013 por los Medias Rojas de Boston frente a los Cardenales de San Luis. “Uno quiere ser el último equipo saltando en ese pilón humano en el diamante y celebrando luego a lo grande”.

Lester acude a la finalísima beisbolera con un excelente comando de su recta al tope de un arsenal que no pudieron descifrar los Dodgers de Los Angeles en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

“Lo grande es el comando de la recta bien ejecutada, que puede ser el mismo en octubre o en junio”, analizó Lester. “Así que hay que mantenerse trabajando y enfocado en eso.

“Obviamente, uno no quiere comenzar a regalar boletos”, comentó el zurdo estelar de los Cachorros. “Si los bateadores quieren algo, pues que bateen, que se lo ganen”.

La vez anterior que Lester abrió en una Serie Mundial data del 2013 frente a los Cardenales. El entonces zurdo de los Medias Rojas obtuvo las victorias en los Juegos 1 y 5 por pizarras de 8-1 y 3-1, respectivamente. Esas pudieran ser de nuevo sus asignaciones en el actual Clásico de Octubre.

“Es fabuloso [intervenir en una Serie Mundial], especialmente ser parte de esta organización con un historial tan rico”, subrayó Lester. “Uno disfruta al ser parte de todo esto y hablando del excelente grupo que tenemos.
“Joe [el dirigente Maddon] siempre habla de concentrarse en el momento y ser relevantes en lo que hacemos ahora”, puntualizó Lester. “Y creo que este grupo ha hecho un buen trabajo en eso. Nos nutrimos el uno del otro en esa filosofía. No nos adelantamos a los acontecimientos”.

Hoy en día, Lester es conceptuado como un maestro en la lomita al momento de controlar sus emociones a la hora buena para rendir en los encuentros más relevantes de la pelota, pero a la vez reconoce que aprendió mucho de esto de los que le antecedieron en etapas más recientes.

“Vienen a la memoria hombres como Curt Schilling y Josh Beckett, por la forma como se alistaban para estos juegos”, recordó Lester. “Se preparaban para partidos de esta naturaleza como si fueran encuentros de la temporada regular. De allí aprendí yo para ejecutar bien este tipo de rutina.

“Uno consolida el sistema de trabajo, pule el repertorio que supuestamente necesita para estar listo cada día y prepara su mente para esos momentos”, comentó Lester de su uno-dos-tres para encuentros de postemporada. “Ya he cumplido con esos pasos y ahora toca disfrutar al lanzar. Y uno pasa luego los siguientes cuatro días trabajando duro para llegar al próximo punto”.

Los Cachorros esperan que cuando se prepare para ese siguiente juego ya estarán en una posición privilegiada gracias precisamente a esfuerzos de hombres como Lester, un titán de la postemporada listo para una nueva obra de su magia estelar en la aurora de la Serie Mundial del 2016.

Corey Kluber busca seguir por el camino positivo en el Juego 1 de la Serie Mundial

CLEVELAND — El dominio del as Corey Kluber en lo que va de estos playoffs es uno de los motivos por los que los Indios se encuentran en la Serie Mundial por primera vez desde 1997. Ahora, la Tribu espera que el derecho los ayude a picar adelante ante los Cachorros.

Kluber, de 30 años de edad, está programado para abrir el Juego 1 del Clásico de Otoño el martes en el Progressive Field de Cleveland. Jon Lester estará en la lomita por Chicago.

En tres salidas y 18.1 entradas de labor por los Indios en esta postemporada, Kluber tiene marca de 2-1 con efectividad de 0.98. El diestro lanzó 13.1 innings en blanco entre el Juego 2 de la Serie Divisional de la Liga Americana ante los Medias Rojas y el Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Americana ante los Azulejos, antes de permitir dos carreras en cinco entradas en el Juego 4 de la SCLA.

Kluber, ganador del Premio Cy Young en el Joven Circuito en el 2014, registró foja de 18-9 con promedio de carreras limpias de 3.14 en 32 aperturas en la temporada regular.

Los Indios y los Cachorros no se enfrentaron en la campaña regular este año. En su única apertura ante Chicago de por vida el 24 de agosto del 2015, Kluber lanzó 7.1 innings en blanco en los que ponchó a 11 bateadores, pero salió sin decisión. Ese día, su homólogo fue Lester, quien tampoco tuvo decisión luego de permitir apenas una carrera en 8.2 episodios. Chicago prevaleció por 2-1.

“Son un buen equipo, obviamente”, dijo Kluber acerca de sus rivales. “Han sido el mejor equipo de Grandes Ligas todo el año. Por lo tanto, tienen muchos buenos bateadores en su lineup, del 1 al 9. No es tan distinto a las últimas dos series [ante Boston y Toronto]. Son ofensivas muy buenas y va a ser cuestión de salir a ejecutar”.

A pesar de que tiene poca experiencia lanzando contra los Cachorros, Kluber dice sentirse familiarizado con los bateadores de Chicago gracias a la información y a la tecnología que tiene a su alcance.

“Uno puede ver mucho video”, señaló Kluber. “Uno puede conseguir todos los datos que quiera. Aunque no me enfrentado mucho a ellos ni ellos a mí, creo que ambos nos sentimos familiarizados uno con el otro porque hay tanta información disponible”.

Y como el resto del mundo beisbolero, Kluber está consciente de la historia que está de por medio en este Clásico de Otoño. Los Indios no ganan una Serie Mundial desde 1948, mientras que los Cachorros buscan coronarse por primera vez desde 1908.

“Es una buena historia que los dos equipos con las sequías más largas sin un título de Serie Mundial se esten enfrentándo”, dijo Kluber. “Es una buena historia y un buen antecedente para la serie”.

Triunfaron nuestros queridos Cachorros, por fin

CHICAGO — Este pasado sábado, 22 de octubre de 2016 nuestros-mis-cachorritos, mi amor eterno, aquellos amados perdedores, los ositos de la ciudad de los vientos nos dieron una alegría que no conocíamos y dieron fin a una de las más largas esperas en la historia de los deportes cuando se coronaron campeones de la Liga Nacional por primera vez desde 1945.

Yo tuve el placer y honor de ser una de los más de 42 mil seres que se dieron cita en el histórico inmueble ubicado perfectamente entre las calles Addison y Clark, Wrigley Field. El día comenzó con sentimientos complejos emoción, pero muchos nervios. En este hermoso día de otoño lo único que impedía un espacio en la Serie Mundial y una tremenda pachanga en las calles del barrio de Wrigleyville era el mejor lanzador de las mayores Clayton Kershaw. Apenas daban las 9 de la mañana y mi primo Joshua mando el primer texto del día, ya tengo nervios caballeros, este día puede ser el día… no le conteste pues yo tenía sentimientos similares.

Antes de ir al estadio primero tendría que ir a un compromiso familiar al tradicional huerto de calabazas. Lo único que podía pensar era en el juego y como sería si ganaran. Por seguro prenderían fuego a los coches en la calle. Ya la hora eran las cuatro de la tarde y después de un lindo día con la familia, mi novia me dejaría en la estación de tren para tomar el viaje de aproximadamente una hora de los suburbios a la ciudad.

Capaz sea que ese viaje fue el más largo de mi vida. La adrenalina subía y los nervios crecían. Mis amigos ya me mandaban textos con fotos desde el estadio. Me dejaban saber que era un ambientazo en el campo de los sueños.

La hora era las 5:45 de la tarde cuando llega al centro de la gran ciudad. Ahora tenía que subir al famoso metro de Chicago, el tren elevado. Todos vestían azul y rojo y la emoción crecía. La ciudad estaba preparada para celebrar. Yo continuaba recibiendo textos de familiares, primos y amigos.

A eso de la 6:30 de la tarde bajé del metro de la línea roja y corrí a encontrarme con mi amigo de la directiva de los Cubs quien me ayudo con mi boleto que me daba cita con la historia. Alcance entrar justo para ver el primer pitch y como buen bleacher bum con cerveza en mano comenzó la noche. El ambiente era increíble la gente celebraba pitch por pitch, out por out. Vino la baja de la primera y los Cubs lograron tempranamente batear más hits ante Kershaw que habían logrado en todo el segundo partido entero. Luego vino la primera carrera luego la segunda y la emoción crecía a proporciones épicas y no aguante se me llenaron las emociones y me comenzaron a salir lágrimas de emoción. Mis cachorritos lograban justo los que debían hacer para ganar el juego, lograr anotarle a Kershaw temprano.

A eso de la tercera entrada quizás me paso lo más sensacional de la noche mientras subía la rampa del jardín central de los bleachers. De lejos escuche una voz familiar. ¡Mire hacia atrás y para mi más agradable sorpresa era mi primo Jacob! El primo con quien fui a mi primer juego en los bleachers y varios otros juegos y juntos sufrimos la tragedia del 2003. Claro le compre una cerveza y el resto del partido no la pasamos juntos platicando de la vida y abrazando y brincando por cada gran jugada.

Se acercaba la novena y los cachorritos dominaban el juego. Estaban por encima por cinco carreras y Hendricks lanzaba uno de los mejores juegos en la historia del club. La gente comenzaba a sentir que lo inevitable se asomaba. Nos venían tantas memorias por aquellos que no alcanzaron ver este día y se nos venían las lágrimas. Yo recordé el papa de mi primo Jacob quien nos llevó al Wrigley Field en varias ocasiones o a la estación de tren cuando íbamos a ver nuestros Cubs. El papa de mi amigo Joe quien tiene un tabique a su nombre afuera de los bleachers que lee “Te extrañamos Drew” y era de la famosa generación del 69′.

Llegó la novena el estadio temblaba en emoción. Mi primo Jacob y yo nos abrazábamos de emoción. ¡Zaz! Vino el primer out en forma de poncheo. Recuerdo diciéndole a mi primo esto va pasar primo esto está a punto de pasar y juntos soltamos lágrimas de emoción. Luego vino el pase gratis a Carlos Ruiz y aunque existió un momento de agonía poco después Yasiel Puig le pego a la bola en el primer pitch y fue la más linda doble jugada que he visto en mi vida.

¡Campeones! ¡Campeones de la Liga Nacional! ¡Si Se Pudo! ¡Finalmente! ¡Nos vamos al Clásico de Otoño! ¡Los Cubs Jugaran en la Serie Mundial!

No podría finalizar esta nota sin darle las más sinceras gracias a mi amigo y ex colega Brad Nagel, quien es miembro de la directiva de los Cubs que me ayudó con mi boleto.

Concluyo con proponer un brindis para todos los amantes de los Cubs, mis padres, mis hermanos, los de la generación de ’69, ’84, ’03 y ahora la del 2016. Especialmente por los de antes que no alcanzaron ver el día-por mi tío Marcos Peterson y el bleacher bum Drew Detolve. En las palabras de Harry Caray: “Esta Bud es para ustedes…” ¡Que vivan mis cachorritos y que viva el béisbol!

Javier Báez y Francisco Lindor, hermanos y rivales del diamante

CLEVELAND – El planeta beisbolero quedó estupefacto cuando el puertorriqueño Javier Báez brilló tanto a la ofensiva como a la defensiva como el Co-Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, pero, desde otra ciudad, un amigo suyo, casi un hermano, sonreía ampliamente, porque siempre estuvo convencido de que su paisano boricua brillaría en las máximas alturas de la Gran Carpa.

“No me sorprende para nada”, aseguró el paracorto de los Indios de Cleveland, el también puertorriqueño Francisco Lindor. “Lo he visto por bastante tiempo y siempre he creído en él.

“Siempre ha sido así, juego eléctrico, manos rápidas”, calificó Lindor. “Estoy súper contento por él, por su familia. Y Puerto Rico, ésto lo hacemos por todos ustedes”.

La hermandad de Báez y Lindor dentro y fuera del terreno es una de las historias más interesantes y cálidas de la Serie Mundial del 2016 entre los Cachorros de Chicago y los Indios de Cleveland, que arrancará el martes en el hogar de los campeones de la Liga Americana.

Desde niños en la Isla del Encanto, nació como un cuento de hadas lo que sería una trayectoria que ahora tiene un monumental desenlace en el marco del Clásico de Octubre.

Crecieron juntos, cuando se midieron el uno contra el otro, se reencontraron al estudiar en los Estados Unidos, fueron seleccionados en el Draft de la cumbre del diamante el uno detrás del otro. Por donde quiera que se le mire, el ángulo de la amistad, personal y familiar, dentro y fuera del terreno, rodea a los dos excelentes jugadores de cuadro.

“Es una gran persona, es como mi hermano”, puntualizó Báez, de Bayamón, Puerto Rico. “Cuando jugábamos [de niños], era el uno en contra del otro. Cuando llegamos a los Estados Unidos, empezamos a hablar un poquito más.

“Y nos hicimos amigos de su familia y la suya siempre estaba encantada con la mía”, expresó Báez, en medio de una sonrisa nostálgica. “Mi mamá como loca [por su amistad estrecha] con la mamá de él y a él también loca con la mía”.

Lindor, de Caguas, Puerto Rico, también recuerda aquellos días de su niñez y por supuesto el momento en el cual los dos fueron seleccionados, en el Draft de talento amateur para las Grandes Ligas, en el 2011, con pocos minutos de diferencia el uno del otro.

“Tenemos una relación buena, de corazón y aquí estamos de nuevo, jugando el uno contra del otro”, comentó Lindor. “Yo lo respeto a él, él me respeta a mí. Yo voy a hacerlo todo para ayudar a mi equipo a ganar. Él lo va a hacer todo para ayudar a su equipo a ganar. Al final del día somos hermanitos.

“Estoy súper contento por él y por su familia”, agradeció Lindor. “Su familia ha pasado mucho trabajo. La mía también”.

Desde el martes, cada uno tratará de aportar al éxito de los Cachorros o los Indios y casi seguramente saldrán de esa competencia con muchos más momentos agradables, pero ninguno de los dos olvidará aquel día en el que se enfrentaron en un encuentro de High School en la Florida, con el mundo beisbolero pendiente de sus actuaciones.

Actualmente de 23 años de edad, Báez representaba a la Arlington Country Day High School, de Jacksonville, Florida y Lindor, ahora de 22 años, defendía la franela de Montverde High School.

“Fue un juego de exhibición, la escuela de él contra la mía”, rememoró Báez. “Fue algo increíble, una experiencia frente a muchísimos scouts, creo que como 150-200. Imagínate, estar en High School y con todo el mundo mirando.

“Antes del draft estuvimos los dos en un torneo en Júpiter, y nos dijimos ‘ya tú vas a ver, nos vamos a ir en el Draft, primero y segundo”, enfatizó Báez. “Yo siempre he estado siguiendo la forma como él juega. La competencia entre él y yo siempre ha sido buenísima. En esta Serie Mundial, le deseo lo mejor, mucha salud y que gane el mejor”.

Cualquiera que imagine que esta relación tan estrecha se limita al terreno de juego estaría bien equivocado. Tan amigos son Báez y Lindor hasta el día de hoy, que las familias compartieron hace un par de años la Cena del Día de Acción de Gracias.

“Siempre nos mantenemos en comunicación”, informó Lindor. “Cuando ellos [los Cachorros] clasificaron [a la Serie Mundial] me envió un mensaje de texto y me preguntó ‘¿hermano, esto es un sueño?’ y yo le contesté ‘yo pienso que sí, pero no quiero despertar, estoy viviendo mi sueño”.

También recuerda Lindor aquella experiencia en la que los dos fueron seleccionados en el mismo Draft del 2011, cuando el lanzador Gerrit Cole fue tomado como número uno por los Piratas de Pittsburgh. Lindor fue reclutado en la primera ronda (octavo) por los Indios y Báez en esa misma fase de privilegio (novena) por los Cachorros.

“Nos manteníamos siempre positivos, el apoyándome mí, yo apoyándolo a él”, destacó Lindor. “Nos decíamos ‘hermano, tenemos talento. Con el favor de Dios, todo va a salir bien.

“Siempre me decía, ‘hermano, juega duro’, cuando nos encontrábamos en competencias”, especificó Lindor. Antes de un festival de jonrones, recuerdo que me dijo ‘hermano, mete mano, pega uno y vas a estar bien”‘.

Se sabía en Puerto Rico que los dos jovencitos iban a llegar lejos en la cumbre del diamante.

“Francisco tenía 14 años cuando lo vi por primera vez”, manifestó desde la Florida a Joshua Vázquez, de LasMayores.Com, Víctor Rivera, quien en aquel entonces era coach en Montverde, academia de la cual es ahora dirigente. “Siempre se habló bien de él. Había representado a los Estados Unidos en varias competencias a ese nivel. Es un orgullo para nuestra institución, para todos los que lo vimos”.

Y ahora, cuando los dos están en la Serie Mundial, Lindor reflexiona en aquellos momentos cuando soñaban con llegar a las Grandes Ligas.

“A esa edad, cuando éramos más jóvenes, a punto de firmar, pensábamos que íbamos a llegar a las Grandes ligas, no hay nadie que firme que no lo crea”, recalcó Lindor.

Dos hermanos boricuas, entrelazados por un mismo sueño, siempre lo creyeron y aquí están, en la finalísima beisbolera.

Héctor Rondón aceptó de manera profesional su nuevo rol en los Cachorros

CLEVELAND – Con toda la justificada euforia que rodeó la adquisición de Aroldis Chapman de parte de los Cachorros en julio, prácticamente quedó en el olvido lo que había hecho Héctor Rondón como cerrador del equipo desde el 2015.

El venezolano Rondón, desplazado como taponero de Chicago ante la llegada de Chapman, tuvo que hacer el ajuste a “preparador” del cubano en los séptimo y octavo innings.

“Fue bien difícil, ya que yo estaba haciendo un buen trabajo”, dijo Rondón en el Progressive Field de cara a la 112 Serie Mundial entre los Cachorros y los Indios de Cleveland.

Efectivamente, al momento de los Cachorros ceder al venezolano Gléyber Torres, Billy McKinney, Adam Warren y Rashad Crawford a los Yankees por Chapman, Rondón llevaba 18 juegos salvados y efectividad de 1.95 como cerrador de Chicago. Y eso fue después de registrar 1.67 y 30 rescates en el 2015, año en que el equipo ganó 97 partidos y avanzó a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Afirma Rondón que la gerencia de los Cachorros, encabezada por el presidente de operaciones de béisbol, Theo Epstein, tuvieron la comunicación adecuada con él a la hora de ejecutar el cambio. Al principio, el ajuste a preparador lució fácil, ya que el ex prospecto de los Indios (elegido por Chicago en el draft de la Regla 5 del 2012) no permitió carrera alguna en sus primeras cinco presentaciones en el nuevo papel.

Pero explica Rondón que el cambio no fue tan sencillo.

“Es bien difícil, sobre todo mentalmente”, dijo Rondón. “En el noveno inning, ya tú tienes una mentalidad y cuando te sales de ese rol a lanzar el octavo, es un poquito difícil, un poquito más seco”.

A mediados de agosto Rondón sufrió una lesión en el tríceps del brazo derecho y perdió tres semanas. Después de tener efectividad de 4.91 en las primeras dos rondas de esta postemporada, el diestro cree que ha corregido lo que él afirma ha sido un problema de tipping sus pitcheos, dejando que la oposición sepa cuál lanzamiento viene basándose en sus gestos en el montículo.

Y ahora, a cuatro triunfos de conseguir un anillo de campeón, Rondón ve con buenos ojos el dominio de Chapman en las novenas entradas del lado de los Cachorros.

“Prefiero tenerlo a mi lado a que mis bateadores se enfrenten a él”, expresó el relevista.

Miguel Montero conserva su valor en los Cachorros de Chicago

CLEVELAND — Miguel Montero dio un solo hit en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, pero fue uno de los batazos más importantes para que los Cachorros eliminaran a los Dodgers y avanzaran a la Serie Mundial para jugar contra los Indios de Cleveland.

Su decisivo jonrón con bases llenas en el Juego 1 ante Los Angeles no sólo le dio el triunfo a Chicago ese día, sino también sirvió para recordarles a todos que el venezolano sigue siendo una pieza importante para la tropa de Joe Maddon.

“Ese grand slam fue uno de los momentos más grandes que tuvimos en esa serie”, dijo Maddon, cuyos pupilos tratarán desde el martes de llevar al norte de Chicago el primer título de Serie Mundial del equipo desde 1908.

Por más celebraciones que se hayan visto entre los Cachorros y su fanaticada esta temporada, el 2016 no ha sido nada fácil para Montero. Lidiando con dolores en la espalda desde los entrenamientos (lesión que le costó tres semanas de acción durante la primera mitad de la campaña), el veterano de 33 años llegó a verse en el puesto de tercer cátcher de la escuadra, ante la presencia de David Ross y el ascenso del también venezolano Willson Contreras.

Pero a la vez que fungió como una especie de mentor para Contreras, hubo dos factores más que mantuvieron a Montero como valioso integrante de este equipo: Un aumento en su producción de bateo y su buena relación de trabajo con el abridor Jake Arrieta.

Ahora, prácticamente como cátcher personal de éste último y disponible desde la banca, Montero ha aceptado su papel en Chicago-sobre todo con un anillo de Serie Mundial en la mira.

“Obviamente, es difícil, un poco complicado”, dijo Montero, dos veces convocado al Juego de Estrellas como receptor titular de los Diamondbacks. “Pero ya estamos en una situación en que no hay nada personal. Los méritos que estamos buscando ahora mismo son ganar la Serie Mundial y contribuir de cualquier manera”.

Conocido por sus dotes defensivos, que incluyen la habilidad de “cuadrar” los pitcheos para que sean cantados strikes y su manejo de los lanzadores, la experiencia de Montero se ha valorado en los predios de los Cachorros.

“Siempre ha sido un buen receptor”, dijo Maddon. “Con él, todo empieza ahí. Y su bate empezó a revivir”.

Efectivamente, Montero aceleró el paso con el madero al final de la temporada regular, bateando .283 con porcentaje de embasarse de .353 y slugging de .543 (OPS de .896) en el último mes de la campaña regular. Si no era seguro su puesto en el roster de Chicago para la postemporada, dicha actuación en septiembre/octubre lo selló de una vez por todas.

“ZONA DE CONFORT” CON ARRIETA
El 30 de agosto del 2015, Montero recibió un juego sin hit ni carrera de Arrieta contra los Dodgers. Desde ese año, cuando se convirtieron en compañeros de equipo, Arrieta lleva efectividad de 2.39 en un total de 290.1 entradas con el caraqueño pidiendo los pitcheos.
Se espera que una vez más, Montero sea el cátcher de los Cachorros el miércoles en el Juego 2 para recibir a Arrieta ante los Indios.

“‘Quiere ganar a toda costa. Es un competidor y se prepara bien”, dijo Arrieta al explicar el buen ritmo que ha establecido con Montero. “Tiene mucho tiempo haciendo esto y tiene una personalidad fogosa e intensa, hasta el punto de que puede haber conversaciones bien acaloradas. Pero es porque quiere ganar tanto.

“Me ha encantado trabajar con él. Las últimas cuatro, cinco aperturas con él detrás del plato, ha sido raro que yo no esté de acuerdo con lo que ha pedido. Hemos llegado a una zona de confort. A veces ejecuto, a veces no. Pero trabajamos bien juntos”.

CON SED DE UN CAMPEONATO
Participando en su cuarta postemporada, Montero jamás había pasado de la segunda ronda de los playoffs con los Diamondbacks (2007, 2011) y los Cachorros (2015) antes de este año. Ahora se encuentra a cuatro victorias de Chicago, equipo que participa en su primer Clásico de Otoño desde 1945, para celebrar con champán el trofeo anhelado por todos.

“(Me siento) bendecido de llegar a una Serie Mundial con los Cachorros de Chicago después de 71 años que no habían llegado. Y me voy a sentir aun más bendecido si ganamos”, dijo. “La meta número uno ahora mismo no soy yo, sino ganar el juego. Si uno puede ayudar de una u otra manera para ganar el juego de hoy, bienvenido sea”.

Javier Báez y Francisco Lindor, la nueva camada de talento boricua

CLEVELAND — Faltaban cuatro meses para el draft amateur de 2011, cuando más de un centenar de cazatalentos acudió a una academia privada al oeste de Orlando con el fin de ver a un par de adolescentes de Puerto Rico que se destacaban en el circuito de béisbol de escuelas secundarias.

Años antes, Francisco Lindor y Javier Báez habían dejado la isla para instalarse en el estado de Florida. La exhibición en la sede de la Academia Montverde tenía como protagonistas a los dos boricuas, señalados como los torpederos más cotizados del inminente draft.

“Fue como una mini Serie Mundial”, evocó el lunes Báez, actual segunda base de los Cachorros de Chicago sobre aquella noche de febrero.

Lindor jugaba para Montverde, que en 2013 le puso el nombre del puertorriqueño a su complejo de béisbol. Báez lo hacía para la escuela Ade Arlington Country Day en Jacksonville.

Cinco años después, Báez y Lindor se encuentran en una Serie Mundial como tal. A partir del martes, los Cachorros de Báez se enfrenta a los Indios de Cleveland, el equipo donde Lindor brilla en el campocorto.

Revelaciones de la postemporada por la efervescencia con la que juegan y el notable aplomo con el que desafían su juventud, Báez, de 23 años, y Lindor, de 22, también reflejan una camada de peloteros de Puerto Rico que sugiere un resurgimiento del béisbol en la isla, al atascarse el surgimiento de talento cuando en 1990 se le incluyó en el draft.

“Recuerdo que invertimos una inmensa cantidad de tiempo siguiéndoles a los dos. Javier también era un tremendo pelotero”, recordó Brad Grant, el director de scouts de los Indios. “Me tocó estar en ese juego, con 100 scouts presentes. Estuvimos debatiendo sobre a quién escoger. Al final, nos gustó la habilidad de Francisco como torpedero, además de ser bateador ambiestro con buenas capacidades a la ofensiva.

Lindor fue tomado por los Indios con la octava selección de la primera ronda. Báez fue seleccionado por los Cachorros con el siguiente turno. Al año siguiente, el torpedero Carlos Correa se convirtió en el primer puertorriqueño en ser escogido como número uno en el draft, por los Astros de Houston.

Correa ganó el premio al Novato del Año de la Liga Americana el año pasado, y Lindor lo escoltó en la votación. Báez acaba de recibir el galardón al Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana, que compartió con el as zurdo Jon Lester, tras una actuación que incluyó el robo del plato en el primer juego.

“El haber madurado a temprana edad, no solo como atletas, sino como personas, les ayudó para establecerse en las Grandes Ligas”, señaló Edwin Rodríguez, el manager de la selección de Puerto Rico para el Clásico Mundial de Béisbol el año próximo y dirigente en las menores de los Indios.

En una sala del Progressive Field de Cleveland, Báez recordaba una conversación que tuvieron en otro torneo, en Jupiter, Florida, en la que Lindor le adelantó el orden en el que iban a ser seleccionados en el draft.

“Me decía que íbamos a salir uno y dos. Al final acabamos ocho y nueve”, dijo Báez. “Hemos tenido vidas muy similares”.

“Somos como hermanos, nos conocemos desde que nos enfrentábamos en Puerto Rico. Es una locura que nos encontremos en una Serie Mundial”, añadió Lindor.

El cercano vínculo entre los dos también se fortificó por los sacrificios que hicieron sus familias. María, la madre de Lindor, trabajó como recepcionista en un hotel de Disney.

La familia de Báez se mudó a Estados Unidos con el fin de que una hermana suya, Noely, pudiese recibir tratamiento por una malformación vertebral que tuvo al nacer. Noely falleció en abril del año pasado, a los 21 años.

“Nuestro trayecto fue el mismo, salimos para ayudar a nuestras familias, buscando un futuro mejor”, dijo Lindor, quien en la postemporada se ha ido con 10 hits en 31 turnos.

Poco después de que los Cachorros vencieron a los Dodgers de Los Ángeles para avanzar a la Serie Mundial, Lindor recibió un mensaje de texto de Báez.

“Me puso que, ‘¿esto es un sueño?’. Pienso que sí y no quiero despertarme”, contó Lindor.

 

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4 comentarios

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    • Er Vale en 25 octubre, 2016 a las 10:26 pm
    • Responder

    Al concluir un tercio de juego se implantó un nuevo record. Kluber, primero en las SSMM en ponchar a 8 en los 3 primeros innings. Un hueso muy duro para los cachorros. Ya está 3×0 al cabo del sexto.

    1. Y ha dado un solo ponche en el otro tercio completado, igual ya tiene el record en su poder, ha estado fantástico todo el año, mejor dicho lleva como 3 años ONFIRE….

    • Zika en 25 octubre, 2016 a las 10:37 pm
    • Responder

    Amenazan los cachorros…. empataran ?? Esto esta buenísimo..

  1. La serie apenas comienza pero la di por los Indios a pesar de Chapman en los Cubs.
    Han jugado mas compactos y estos son play off , quizás la maldición siga para muchos…………

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