Perico 300

Perico 300

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

1- Pedro Formental

De niño le llamaron Perucho y él, a pesar de solo conectar sobre la codiciada cifra en dos temporadas, se nombró Perico 300. Sin duda alguna, está entre los jugadores más mediáticos de cualquier época. Fanfarrón, sin miramientos, elegante al vestir, enamorado y dulce con las féminas, tenía el don de no pasar inadvertido, fuese en su país o en el exterior. Figura legendaria, que alcanzó los 5’ 11 de estatura, y abrazó las 200 libras de peso.

Nació el 19 de abril de 1915, en Banes, antigua provincia de Oriente, y falleció el 15 de septiembre de 1998 (otras fuentes afirman que fue en 1992), en Cleveland, Ohio, Estados Unidos. Cargado de anécdotas, está en la historia como uno de los mejores bateadores zurdos de Cuba en cualquier época. Se había iniciado como amateur con el Central Báguanos, donde estuvo dos años, hasta pasar al semiprofesionalismo con La Pasiega.

Participó en trece temporadas de la Liga Profesional Cubana: 1942-1943, con el Cienfuegos (.231), 1943-1944 (.250), 1944-1945 (.252), 1945-1946, con el Habana (.282), 1946-1947 (.245), 1947-1948 (.233), 1948-1949 (.288), 1949-1950 (.336), 1950-1951 (.250), 1951-1952 (.254), 1952-1953 (.337), 1953-1954, alternando entre Habana y Marianao (.258) y 1954-1955, con el Habana (.292). Total: en 2 720 veces al bate, conectó 746 hits, para average de .274, con 431 anotadas, 362 impulsadas, 106 dobles, 47 triples, 56 jonrones y 48 bases robadas.

Le sobró calidad, pero no fue admitido en las Mayores, porque en sus años mozos estaban vedadas a los negros. No se cansó de dar batazos en cuantos circuitos participó. Jugó en República Dominicana y en las Ligas Independientes de Color o Ligas Negras de Estados Unidos. En Cuba Implantó varios récords en average, carreras impulsadas y jonrones. Alguna vez lo vendieron al Marianao, pero los Rojos comprendieron que no podían prescindir de sus servicios y lo llamaron de nuevo a filas.

Sus 56 jonrones constituyen la mayor cifra entre los zurdos del circuito profesional cubano y el cuarto en total, detrás de Rafael Noble (71), Orestes Miñoso (66) y Roberto Ortiz (63).

Con el Habana campeón asistió a la III Serie del Caribe, celebrada en Caracas, Venezuela, en febrero de 1951 (.316), donde se impusieron los Cangrejeros de Santurce, de Puerto Rico. Al próximo año volvió a ganar el Habana y Formental (.063) asistió a la IV edición de aquellos clásicos, en Ciudad de Panamá del 20 al 26 de febrero de 1952, donde los Leones del Habana obtuvieron el título. Repitió en la V Serie en la capital cubana, del 20 al 25 de febrero de 1953 (.560), donde volvieron a imponerse los Cangrejeros de Santurce. Total: en 16 desafíos y 60 veces al bate, conectó 21 hits, para average de .350, con 10 anotadas, 17 impulsadas, 5 dobles, 2 triples, 1 jonrón y 1 base robada.

En 1952-1953 había implantado el fabuloso récord de 57 impulsadas en la Liga Profesional Cubana, empatado con el almendarista Rocky Nelson. En la pelota mexicana fue un estelar en cuatro campañas: Alijadores de Tampico (1943), Azules de Veracruz (1944 y 1945), Tuneros de San Luis de Potosí (1946). En ese país fue elevado al Salón de la Fama de Monterrey, pues conectó para .345, en 304 partidos.

Estuvo dos años con los Cuban Sugar Kings: 1954 (.293) y 1955 (.293). En 204 desafíos y 624 veces al bate, conectó 183 hits (.293), con 83 anotadas, 96 impulsadas, 22 dobles, 7 triples, 21 jonrones y 5 bases robadas. En 1955-1956 jugó para el Pampero de la Liga Venezolana, donde en 39 desafíos y 125 veces al bate, conectó 46 hits (.368), 9 dobles, 3 triples, 6 jonrones y slugging de .632. En 1955-1956 lo había hecho con el Pastora. También en República Dominicana en 1951, con el Cibao, así como en 1952 y 1953 con las Estrellas Orientales.

Se destacó con el Memphis Red Sox, de las Ligas Negras norteamericanas, de 1947 a 1950.

El jardinero del Memphis Red Sox en las últimas temporadas de las Ligas Negras, fue un excelente bateador en 1949 (.341). Jonronero y de buena velocidad en las bases (…) Prefería jugar en América Latina, por la discriminación de entonces en los Estados Unidos. Una vez, en Dallas, Texas, trató de imponer su pasaporte cubano para poder disfrutar de un restaurante solo para blancos.[1]

En La Leyenda del Béisbol Cubano, Ángel Torres pone al descubierto un carácter que a veces sirvió para dar lecciones a gentes equivocadas: Jugaba para el Memphis, de las Ligas Negras, cuando fue a un restaurante para blancos en la ciudad de Dallas, Texas. Se sentó, leyó la abundante carta y esperó todo lo paciente que pudo; nadie lo atendía. Otros llegaron y los sirvientes se desvivieron en cortesías. Entonces la ira abordó a Formental, que en su maltrecho inglés, dijo en voz alta: – ¿Quién me va a servir? –Oídos sordos. – Hey mister, yo soy Formental… –Sacó un fajo de billetes que no perdieron tiempo en mirar. –¡Ah, ya sé lo que pasa!, es que yo soy negro, por eso no me atienden. Ustedes podrán discriminar a los negros americanos, pero yo soy cubano y a nosotros nadie nos puede discriminar en todo el mundo.

Disfruté cuando hace años leí la anécdota. Después me llamó la atención cómo con una protesta de padre y señor mío, hizo valer la dignidad de un negro cubano en la endiabladamente racis­ta Dallas, la misma ciudad donde asesinaron a Kennedy en 1963, entre otras cosas, por proscribir la segregación racial.

Cuenta Roberto González Echevarría, en su libro La gloria de Cuba, que sin fama ni dinero fue a buscar a su coterráneo y correligionario Fulgencio Batista, a las mismísimas Islas Madeiras, en Portugal. El guardián no lo dejó pasar, entonces dijo más o menos así: –Llámeme al general, dígale que aquí está Pedro Formental. –Por favor, retírese, el general no está en casa. –Con par de tragos en la cabeza insistió: –Yo sé que está ahí, llámelo. – ¡Que se retire! — Y gritó a viva voz: –Oye Batista, dile a esta gente que me abra, que yo soy Formental, Perico 300. Que de aquí no me voy sin verte. Ante tanta insistencia, el extirano bajó, conversó con él y sin dejarlo entrar le entregó algún dinero y se retiró a sus aposentos. De todas formas, Perucho, el muchacho de Banes, logró lo que quería.

Según el escritor venezolano Juan Vené, en su libro Las mejores anécdotas del béisbol: “Nunca se supo en realidad si Pedro, nativo de Báguanos (Banes), era muy gracioso, mitómano, distraído, un gran despistado, o las cuatro cosas a la vez. Pero en verdad, a menudo dejaba oír incongruencias que sorprendían y provocaban carcajadas. Un simpatiquísimo personaje en la historia del béisbol…”

Y a continuación ofrece una anécdota jacarandosa:

El histórico umpire Amado Maestri me contó, durante una entrevista que le hice en 1952, que cierta tarde estaba trabajando en home en un juego Habana-Almendares en el Estadio del Cerro, en La Habana. Ya cerca del final del juego, la pizarra estaba apretada y todas las localidades llenas, por lo que la tensión era máxima. Bateaba Formental, quien de pronto pidió tiempo, miró de frente a Maestri, y le preguntó: –¿Cuál es la cuenta? –Tres y dos, Pedro. –Formental parecía disponerse a esperar el nuevo lanzamiento, pero de pronto volvió atrás, miró otra vez a los ojos de Maestri y le preguntó: –Pero, ¿tres qué Maestro?

En agosto del 2016, a raíz de la visita de Pedro Ramos a Cuba, después de más de medio siglo, entre entrevistas y conversatorios nos dejó la huella vivida entre él y Formental:

Yo lanzaba en las prácticas de los cuatro equipos con solo 16 o 17 años. Un día me tocó el Habana y cuando Formental vino al cajón de bateo me dijo: –Oye chiquito, tíramela por ahí para ponértela al lado de allá. Y así fue en varias ocasiones. Poco después me fui a las Ligas Menores y con solo 19 años debuté con el Washington Senators en las Mayores. A mi regreso, lanzando por el Cienfuegos contra el Habana, cuando vino a su turno al bate le dije: –Oye Pedro: Vamos a ver si ahora también la pones al lado de allá. No la vio pasar.[2]

Un excelente y carismático jugador, a quien solo el color de la piel le impidió jugar en las Grandes Ligas.

Liga Profesional Cubana:

       VB              H               AVE             CA               CI                2B              3B              HR              BR

2720

746 .274 431

362

106 47

56

48

-56 jonrones: la mayor cifra para un zurdo, y el cuarto en total, detrás de Rafael Noble (71), Orestes Miñoso (66) y Roberto Ortiz (63).

-Tercero en triples (47).

-Cuarto en anotadas (431).

-Cuarto en dobles, empatado (106).

-Quinto en hits (746).

-Séptimo en veces al bate (2720).

-En 1949-1950, lideró a los bateadores (.336) y los hits (99).

-Encabezó los jonroneros en 1950-1951 (8) y 1951-1952 (9).

-Lideró los tripes en 1943-1944 (6), repitiendo en 1946-1947 (6), empatado con Hank Thompson (La Ametralladora), también del Habana.

-Al frente de los impulsores en 1951-1952 (46), y 1952-1953 (57), en este último empató el récord con Rocky Nelson.

-Más dobles en 1952-1953 (18).

-Encabezó las carreras anotadas en dos torneos: 1949-1950 (51) y 1951-1952 (47).

-En dos campañas lideró las bases recibidas: 1950-1951 (53) y empatado en 1952-1953 (50).

(Con documentación de Ángel Torres, Roberto González Echevarría, Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga, Juan Vené, Juan F. Pérez en Home Page. El Béisbol Cubano/ Cuban Baseball; The Love of Baseball, James A. Riley, Seamheads.com. Negro Leagues Data Base, Jorge Figueredo, Eddy Martin, Raúl Diez Muro, Severo Nieto, Baseball-Reference.com, Gabino Delgado, Jess Losada, Eladio Secades, Pedro Ramos Guerra, René Molina, Andrés Pascual, James D. Cockfroft, Peter Bjarkman, y otras fuentes).

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Pinar del Río, noviembre de 2016.

[1] James A. Riley: The Biographical Encyclopedia of the Negro Baseball Leagues. Carroll & Graf Publishers, Inc. New York, p. 289.

[2] Pedro Ramos Guerra: Entrevista con el autor, 8 de agosto de 2016.

 

4 comentarios

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    • Alexander Diaz Almaguer en 2 noviembre, 2016 a las 10:27 am
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    Gracias profesor, a los de mi generacion, a los que amamos el beisbol, nos complace mucho conocer de su historia y este excelente pelotero hubiera escrito muchas paginas inolvidables en la gran carpa, si no existiera en ese entonces la discriminacion a su raza, agradezco las estadisticas y las anecdotas aportadas por usted, un abrazo

  1. Como siempre excelente la historia que nos cuenta el profe Osaba, siempre recordando a grandes que no vimos jugar y leerlo es como estar cerca de la historia.
    Hoy tuve la oportunidad de compartir con el un buen rato en el taller de unos amigos y cuando el Profe llega todos hacen preguntas y quieren saber su opinión sobre el béisbol actual y anécdotas que solo el sabe contar muy bien.
    Le manda saludos a todos los lectores en especial a los integrantes de la peña a la que elogio por su constancia y trabajo.
    Bueno también algunos tuvieron la oportunidad de saludarlo vía telefónica, espero haya sido una agradable sorpresa.

    1. Pues grata sorpresa cuando suena mi móvil y veo tu numero y al habla era el mismísimo profesor Osaba, de verdad que disfrute mucho hablar con el una vez mas y aun mas cuando me dijo que “que buena está la pagina, que que bien actualizada esta y que el se actualiza mas con la MD que con otro medio”..Esas palabras venidas de una persona como el profesor Osaba nos regocija a la máxima expresión. Gracias profe por ser un fiel amigo de la MD y regalarnos toda su sabiduría.

    • Valenzuela en 5 noviembre, 2016 a las 11:30 am
    • Responder

    Excelente crónica profesor, en efecto ,solo el color de la piel impidió a Perico 300 jugar en las grandes ligas, hay que destacar que Pedro Fomental es oriundo de un pequeño islote de tan solo 11.2 km cuadrado , enclavado en la bahía de Banes , Cayo Macabi, y que por ironía del destino se construyo allí un central con nombre de ciudad norteamericana, el Central Azucarero Boston, por mucho tiempo conto con una población de menos de 1000 habitantes, ese racismo y discriminación impidieron que muchos cubanos llegaran a lo más alto del beisbol, pero gracias las crónicas del profesor De Osaba siempre estarán presentes , gracias profesor.Saludos

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