11/24/2016
11:42:42 PM

SEATTLE – Las personas exitosas suelen hablar sobre la importancia de no olvidar sus raíces. Pero para el segunda base de los Marineros, Robinson Canó, se trata de más que un refrán.
El impacto del dominicano se siente más allá de los estadios donde juega durante la temporada de Grandes Ligas.
La misión principal de la Fundación RC22 de Canó ha sido construir una escuela para niños pobres en su pueblo natal de San Pedro de Macorís.
Dicha institución – la RC22 Dream School – brinda instrucción para 102 niños entre tres y seis años de edad, al igual que cursos de inglés para estudiantes de más edad y sus padres. Tan exitosa ha sido la primera escuela que ahora la fundación está explorando la posibilidad de abrir otra.
“Cada día crece más”, dijo Canó acerca de su fundación. “Vengo de un pueblo pobre y sé lo que es crecer sin tener nada ni a nadie. Para mí, ha sido una bendición venir de la República Dominicana, llegar a Grandes Ligas y jugar a un alto nivel. Es importante ayudar a tu comunidad”.
La fundación de Canó busca alcanzar esa meta de diversas maneras. En los últimos dos años, el programa del Día de los Reyes Magos de la organización les ha aportado regalos a más de 8,000 niños en 45 comunidades de la República Dominicana.
Miles de peloteros jóvenes han recibido uniformes y zapatos de béisbol para jugar en los equipos de San Pedro de Macorís.
Pero las escuelas representan el mayor esfuerzo de la fundación por ayudar a los niños necesitados. Ahora mismo, la fundación está en proceso de identificar otras áreas para construir instalaciones, con el fin de desarrollar 22 escuelas en todo el país para diferentes edades.
“Nos ha ido muy bien”, dijo Canó. “Estamos trabajando para construir una segunda escuela pronto. Estoy tratando de hacerlo en mi pueblo, donde no hay edificios para las escuelas. Muchos niños entre 10 y 12 años de edad están tratando de ayudar a proveerles alimentos a sus familias, así que si puedo expandir [las escuelas] lo voy a hacer”.
Canó inauguró su fundación en el 2013, cuando era integrante de los Yankees, y desde que se unió a los Marineros en el 2014 ha ampliado sus iniciativas caritativas para incluir la ciudad de Seattle. En junio pasado, organizó su primera recaudación de fondos en Seattle, CANOCHE, para beneficiar la fundación RC22.
En el evento, la fundación de Canó recaudó US$1.1 millón para apoyar la RC22 Dream School en la República Dominicana, al igual que otras organizaciones en el área de Seattle, incluyendo el Seattle Children’s Hospital, Odessa Brown Clinic, City Year Seattle y los Boys & Girls Clubs del Condado King.
Este año, la fundación también cubrió los costos de los uniformes para la Academia de Basquetbol de los South King Warriors en Auburn, Washington.
Hasta la fecha, la Fundación RC22 ha recaudado más de US$2.5 millones.
“[Le doy] gracias a Dios por todas las personas que apoyan mi fundación”, dijo Canó. “Nuestra meta es construir escuelas y ayudar de la manera que podamos. Como jugador, quiero poder volver a mi pueblo, compartir con los niños y ver cómo estamos transformando sus vidas”.
FUENTE: http://m.es.mlb.com/news/article/209594786/robinson-cano-ayuda-a-la-comunidad-en-su-pueblo-natal-de-rd/
4 comentarios
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asi es como se hace, no solo es malgastar el dinero, hay otros como cano q tambien lo hacen en su tierra natal y ejemplo hay de otros quisqueyanos, boricuas, venezolanos, etc, etc
los nuestros a lo mejor quisieran aportar algo a sus raices, pero seguro habrian muchas trabas para lograrlo
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Brother recuerda lo que te pedí por teléfono, me fuiiiiii. Saludos.
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Ya vi el pedido confirmado jeje.
Estoy seguro que igual que Canó y otros latinoamericanos que ayudan a sus comunidades en sus pueblos natales, muchos de los cubanos que juegan en la gran carpa y ganan grandes sumas de dinero lo harían también con total placer, pero la realidad de nuestra Cuba es muy diferente a esos otros contextos del Caribe. Tenemos por un lado la buena fortuna de vivir en un país menos desigual en cuanto al factor pobreza y con otras facilidades y garantías en materia de salud y educación que no siempre tienen estos países vecinos, sin embargo por otro lado padecemos de la mala fortuna de nacer en un país que ideológicamente tiene grandes diferencias con nuestros vecinos del norte y aunque esa rencilla tenga casi 60 años, los jóvenes de la Cuba de hoy como Kendry, Céspedes, Abreu, Chapman y el Yuly (por ponerlos de ejemplo) no le bastará nunca con ser muchachos de bien, nobles y de su familia si antes no decidieron quedarse en sus país y complacer a los líderes de nuestro gobierno, dejando a un lado y en cambio atrás sus sueños, metas y ambiciones personales y apostando de una vez por posturas políticas en la que no siempre todas las personas tienen que coincidir, ni muchos menos el no cumplirlas los haga a ellos seres humanos políticamente incorrectos y desafiantes. En fin, que en nuestra Cuba pudiéramos tener muchos Robinson Canó (así de solidarios) pero el diferendo, el maldito diferendo, nos seguirá pasando la cuenta.