¿Zidane? El milagroso Ranieri debe ganar el premio al Entrenador del Año de la FIFA

01/08/2017

4:42:19 PM

 

Ranieri debe ganar el premio al Entrenador del Año de la FIFA

Más allá de sus pobres actuaciones en la actual temporada de la Premier League, la historia del fútbol mundial en 2016 estará para siempre marcada por el increíble logro de Leicester City, que se consagró campeón del torneo inglés contra cualquier pronóstico. El título de Portugal en la Euro y los prácticamente intachables 12 meses de Real Madrid sin dudas que merecen su lugar entre los más grandes logros en lo que va del Siglo 21, pero ninguno de los dos está siquiera cerca de igualar lo que los Foxes supieron conseguir.

Es por esa razón que Claudio Raniero, por encima de Zinedine Zidane, debe ser elegido como el Entrenador del Año en la gala de la FIFA de este lunes. El francés asoma como el favorito al premio, por el que también compite el DT portugués Fernando Santos, luego de haber llevado al Merengue a la Champions League y de sólo acumular dos derrotas en su primer año en el cargo.

Se trata de un logro sin dudas destacable para alguien que, más allá de su enorme experiencia como futbolista, apenas transita sus primeros pasos como técnico. Pero también es cierto que el galo tuvo la suerte de haber quedado a frente del mejor plantel del mundo, un lujo que muy pocos entrenadores se pueden dar. Tal vez los hinchas de Barcelona puedan argumentar que su nómina de futbolistas es superior, pero no hay muchos clubes más que puedan permitirse dejar en el banco de suplentes a jugadores como James Rodríguez, Isco o Raphael Varane.

Ranieri, por su parte, recibió un plantel de futbolistas que por muy poco habían evitado el descenso y le pidieron que lograse nuevamente mantener la categoría, mientras el dueño del club, Vichai Srivaddhanaprabha, trabajaba para lograr su sueño de que el club pudiera convertirse a futuro en un aspirante a los primeros puestos de la Premier League. Sin embargo, el carismático italiano logró construir un sistema que dejó al equipo en un inexplicable segundo puesto para cuando comenzó 2016. Jamie Vardy ya había roto el récord de goles consecutivos en la Premier que le pertenecía a Ruud Van Nistelrooy y algunos se animaban a comparar a Riyad Mahrez con Lionel Messi.

Para mayor sorpresa, los Foxes fueron capaces de mantener su estado de forma en el comienzo del año nuevo y finalmente consiguieron el primer título en los 132 años de historia del club. Pero no fueron las tácticas de Ranieri, ni sus indicaciones durante los partidos, lo que más impresionó mientras Leicester marchaba rumbo a la gloria.

Durante la mayor parte de la temporada, el entrenador utilizó prácticamente los mismos once titulares, con el mismo sistema 4-4-2. Pero fue afuera del campo de juego donde hizo su mejor trabajo: su capacidad para mantener motivados a los jugadores que sabían que no serían titulares, fue maravillosa. Y tal vez el mejor ejemplo de eso sea Leonardo Ulloa, quien en las últimas fechas marcó tres de los goles más importantes de la campaña (dos en tiempo de descuento), luego de salir desde el banco.

Ranieri también fue capaz de manipular a la prensa de tal manera que logró mantener su agenda, en lugar de seguir la que los medios dictaban. A pesar de que muchos se reían de sus constantes declaraciones en las que reafirmaba que lo único que buscaban era conseguir los 40 puntos para asegurarse la permanencia (mientras el equipo parecía avanzar a paso firme rumbo al título), en esos detalles radicó su habilidad para mantener la atención alejada de algunos jugadores, para que la presión recayera sobre sus espaldas.

Esta capacidad pudo verse en todo su esplendor durante su conferencia de prensa previa al partido frente a Swansea City, allá por abril. El DT había visto como su diferencia sobre Tottenham en lo más alto de la tabla se había reducido a cinco puntos, mientras que la roja recibida por Vardy frente a West Ham le había valido al delantero una suspensión de dos partidos, justo cuando el equipo más lo necesitaba. 

Ese día, en lugar de dejarse llevar por la desilusión, Ranieri eligió contarle al mundo que su equipo se había asegurado su presencia en la actual edición de la Champions League, con una frase que se volvió incónica: “¡Dilly-ding, dilly-dong, estamos en la Champions League, viejo!”. Cualquier carga negativa sobre Vardy o la pérdida de puntos quedó inmediatamente en el olvido. Al día siguiente, los Foxes golearon 4-0 en un estadio colmado.

Es por estas razones que Ranieri merece toda la admiración cuando se habla de los mejores entrenadores de 2016. No sólo fue capaz de convertir en campeón a un equipo que estaba armado con futbolistas mediocres de la Premier League y la Championship, sino que estuvo al nivel de los mejores en cuanto a su manejo de los medios. Solamente hace falta mirar a lo ocurrido en Stamford Bridge durante la segunda mitad de 2015 para comprender cómo un mal manejo de esas capacidades puede llevar al desastre.

Lo ocurrido durante la actual temporada -más allá de que el cuento de hadas de la Champions League continúa- puede haber diluido las cosas levemente, pero no hay dudas de que Leicester City fue ‘la’ historia de 2016. Y nada de eso habría sido posible sin Claudio Ranieri.

 

fuente: https://es-us.deportes.yahoo.com/noticias/zidane-milagroso-ranieri-ganar-premio-193038374.html

 

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