Leyland se despide como manager y EE.UU. aspira a más éxitos en el Clásico

23/3/17
01:34 pm

Por David Venn / LasMayores.com |

LOS ANGELES — El miércoles por la noche fue el final en un sentido, y quizás el principio en otro.

Después de llevar a la selección de los Estados Unidos a su primer título del Clásico Mundial de Béisbol al derrotar por 8-0 a Puerto Rico en la final, el manager Jim Leyland reiteró que dicho partido había sido su último en el dugout como dirigente.

La despedida de Leyland como piloto coincidió con lo que muchos esperan sea el principio de un mayor entusiasmo en los Estados Unidos por el Clásico, ya que en ocasiones se ha notado la falta de nombres sonoros en las selecciones del país, además de lo que hasta el 2017 se había percibido como un interés discreto de parte de la fanaticada estadounidense.

SE VA LEYLAND POR LA PUERTA GRANDE
Después de ganar 1,769 juegos de temporada regular en una carrera de 22 años como manager de Grandes Ligas, Leyland se retiró como capataz de los Tigres de Detroit al concluir la campaña del 2013.

Con tres premios al Manager del Año, tres participaciones en la Serie Mundial y un anillo del Clásico de Otoño conquistado en 1997 con los Marlins, Leyland se ha acomodado en la organización de Detroit como asistente especial en la gerencia del club. Pero decidió aceptar una invitación para dirigir a la selección de los Estados Unidos en este Clásico, terminado con récord de 6-2 en sus ocho juegos y riendo de último con la corona del torneo.

“Esta fue una gran experiencia”, dijo Leyland de 72 años. “Felicidades a todos los equipos. Obviamente, fue un momento muy especial.

“Es diferente al campeonato de Serie Mundial. No voy a compararlos. Creo que hay que mantenerlos separados”.

Leyland hizo saber a todos que no piensa volver a la cueva como dirigente de Grandes Ligas.

“Tengo tres años retirado y voy a seguir retirado”, enfatizó. “Tuve el honor de dirigir por nuestro país, los coaches tuvieron el honor de instruir por nuestro país y los peloteros tuvieron el honor de jugar por nuestro país, pero la verdad es que esto se trata de los hombres y mujeres que dan servicio (militar) por nuestro país.

“Esto es para ellos”.

POR UNA MAYOR PARTICIPACIÓN DE ESTELARES
Leyland dirigió un grupo de jugadores que juntó Joe Torre como gerente general de la selección. Aunque faltaron algunos nombres de peso como Clayton Kershaw, Mike Trout y otros, los que sí decidieron jugar lograron un éxito inédito para el país norteamericano.

Ahora Leyland, hombre veterano del béisbol, quiere que el título inspire a los estadounidenses a tomar el torneo más en serio.

“No quiero que se malinterprete esto, pero hasta este punto, los otros países probablemente estaban más interesados en este evento que los Estados Unidos”, dijo. “Pero después de hablar con nuestros jugadores, sé que ellos van a correr la voz. Ya algunos me han dicho que ésta fue la mejor experiencia de sus vidas.

“Espero que podamos lograr que los muchachos jueguen”.

Los que sí jugaron hicieron un destacable papel que le valió el campeonato a su país. Por primera vez en la historia, ligamayoristas estadounidenses jugaron por una causa común con el resultado deseado.

“Fue especial ser parte de este equipo y la manera en que evolucionó para hacer todo lo posible por ganar todas las noches”, dijo el jardinero Christian Yellich, elegido al Equipo Todos Estrellas del torneo. “Fue lo más divertido que la he pasado jugando béisbol.

“Todos teníamos una meta en común cuando llegamos y había una sola cosa en nuestras mentes, que era hacer lo que fuera necesario para ganar esto”.

Marcus Stroman, lanzador ganador de la final contra Puerto Rico, destacó la determinación con la que los jugadores afrontaron el reto, luego de que los Estados Unidos había alcanzado la semifinal en una sola ocasión (2009) previa a este Clásico.

“Nadie lo tomó a la ligera”, dijo Stroman, Jugador Más Valioso del torneo con efectividad de 2.35 en tres aperturas. “Cada uno de nosotros estuvo atento a cada pitcheo. Fue una experiencia increíble y estaré de regreso en cuatro años para defender el título”.

Fuente: LasMayores.com

2 comentarios

    • Rafa en 23 marzo, 2017 a las 3:18 pm
    • Responder

    Es muy bueno que la principal potencia del beisbol se empiece a tomar en serio el Clásico, ya lo dijo Leyland, que muchos jugadores valoraban esta experiencia como la más grande de su vida, y eso es provechoso para la salud del deporte y de este torneo.
    Ya vimos los resultados de Holanda, Italia e Israel, excluyendo al 1ro, países que hasta hace unos años no tenían tanta tradición donde se ubicaron en este torneo, y así poco a poco se logra que nuestro deporte más querido se internacionalice, ese es uno de los principales objetivos del Clásico, y en cada edición lo va logrando.

    • Silvio en 23 marzo, 2017 a las 5:36 pm
    • Responder

    Estados Unidos mereció ganar el IV Clásico Mundial de Béisbol porque se impuso en el partido decisivo y todo lo que se pueda decir hoy entrará solo en el capítulo de las especulaciones.

    Cierto es que Puerto Rico jugó mejor en la etapa clasificatoria, terminó invicto en las dos primeras fases y luego derrotó a Holanda en semifinales, pero desde antes de arrancar la lid se sabía que para ser campeón, era necesario ganar el partido del 22 de marzo en el Dodgers Stadium.
    También es verdad que los estadounidenses sumaron una derrota más en el global, o que los lanzadores de Puerto Rico fueron más efectivos durante todo el torneo, y los bateadores boricuas estuvieron mucho mejor madero en mano, incluso mostraron más alegría en el campo, salvo en el partido final.
    Sin embargo, siempre habrá que remitirse al juego por el título, y en ese se impusieron los norteños, con mucho más oficio, más clase, incluso con motivaciones colectivas e individuales.
    En el equipo dirigido por Jim Leyland alinearon varios jugadores que pudieron formar filas con los puertorriqueños, entre ellos el jonronero Giancarlo Stanton, de los Miami Marlins, y el lanzador Marcus Stroman, de los Toronto Blue Jays.
    Contra este último, nacido en Nueva York de madre puertorriqueña, la emprendieron seguidores boricuas en las redes sociales, incluso con ofensas y agresiones verbales, lo cual, al parecer, lo sacó de paso en el primer enfrentamiento, pero terminó por motivarlo para el desafío definitivo.
    En su segunda salida, en el Petco Park, Stroman recibió soberano castigo y en el inning inicial le marcaron cuatro carreras, que pudieron ser más sino sorprenden a Yadier Molina en bases, y le pegaron de hit los primeros cinco bateadores.
    Stroman aprendió la lección y mientras algunos medios de prensa abogaban porque Leyland le diera la pelota a otro lanzador, el mánager se mantuvo firme y desde antes del choque expresó su plena confianza en él y seguridad de que lo haría muy bien.
    Durante seis innings ningún boricua llegó por hit a las bases y ahí se les escapó el título a los caribeños, lo cual no quiere decir que jugaron mal, sino que no supieron, como en la edición anterior, ganar el bueno.
    Así es el deporte, un día se pierde y otro se gana, y mucho más en el béisbol, donde aquello de enemigo pequeño no existe, y menos a este nivel.
    El sistema de competencias, para quienes alegan que perjudicó a los puertorriqueños, es casi el mismo desde el I Clásico, con la intención de mantener la atención hasta el último out.
    Entonces, no hay que darles más vueltas: Estados Unidos ganó, lo mereció, y Puerto Rico tendrá que esperar otros cuatro años para soñar con incluir su nombre entre los conquistadores de una corona.
    Eso sí, sobre el césped de cada una de los estadios en los cuales compitieron dejaron la mejor imagen posible, con un juego alegre, rápido, cohesionado, y de dominio total del ABC del béisbol.
    Sus seguidores, que entraron al Dodgers Stadium con tambores y gritos, se fueron así mismo, con música y ruido porque disfrutaron cada jugada desde el inicio hasta el final.

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