Clásico Mundial; Combo de noticias: La Novena de ESPN, día 17 y final. Las cosas que nos dejó el WBC. Y MUCHO +

03/24/2017
11:01:30 PM

 

 

WBC: La Novena de ESPN, día 17 y final

 

Estados Unidos se tituló en el Clásico Mundial de Béisbol al vencer 8-0 a Puerto Rico.

1. ESTADOS UNIDOS GANÓ EL CLÁSICO SIN Noah Syndergaard -el mismo que dijo que jugar el WBC no le llevaría a Cooperstown-, Clayton Kershaw, Mike Trout, Bryce Harper o Madison Bumgarner. Los nombres no ganan campeonatos. Dominicana y Venezuela lo saben. También Estados Unidos. En 2006 y 2009 habían apostado al nombre y no al compromiso. Creyeron que el WBC era una pasarela global para pavonearse con el rótulo USA. Un spring training más mediático. No, no, no. Nada de eso. Derek Jeter, Alex Rodríguez, Ken Griffey Jr. Chipper Jones, Mark Teixeira y compañía se fueron sin glorias. Jim Leyland que salió de la comodidad del retiro (2013) ante la llamada de Joe Torre, gerente general del equipo, sin dirigir siquiera la primera práctica, ya tenía la mitad de la batalla vencida. Cuestión de filosofías. Leyland ganó el Clásico desde el momento en que dejó claro que en su equipo estaría el que quisiera estar y tuviera verdadero compromiso. No mendigó compromisos ni presencias. “He tenido algunos jugadores que ya me dicen que esta es la mejor experiencia de su vida”, dijo Leyland. “Teníamos los jugadores adecuados, teníamos jugadores que querían estar aquí, y ese es el tipo de jugadores que quieres”. Y el resto de la historia ya la saben…

2. LA FRASE MÁS USADA EN LA FINAL, al menos la más publicable, fue: “No hay cuña que apriete más que la del mismo palo”. Dicen que fue re-patentada por los fanáticos boricuas mientras el lanzador Marcus Stroman, de madre puertorriqueña, dejaba en un sencillo durante seis entradas a la poderosa artillería caribeña.

3. “USTEDES NO SABEN CELEBRAR”, respondió el capitán de Puerto Rico, Yadier Molina, a su colega Adam Jones, del Team USA, después que éste asegurara que una de las cosas que más motivó al equipo norteamericano antes de la final del WBC fue conocer que Puerto Rico tenía un avión a su disposición y un gran desfile esperándolos en la Isla del Encanto sin siquiera saber el resultado del partido final. “Eso no nos sentó bien, así que hicimos lo que teníamos que hacer”, dijo. No creo que lo hiciera de mala fe, simplemente revela el total desconocimiento que tiene de nuestros países. “(…) él no sabía lo que esto significaba para el (nuestro) pueblo”, expresó Molina. Carlos Correa también habló del tema y puso los puntos sobre las íes: “Nuestro país ha estado detrás de nosotros desde que empezamos el torneo. (…) Es tan simple como esto: Si le preguntas a Ángel Pagán, si le preguntas a Yadi Molina si se siente mejor que en una Serie Mundial, dirían que sí. Si le preguntas a uno de los estadounidenses, dirán: ‘No, ni siquiera cerca’. Así que eso sólo te dice que la forma en que jugamos cuando representamos a nuestro país. (…) Muchos de sus chicos dicen que no al WBC. Ninguno de nuestros chicos principales dice no al Clásico”. Esta historia me hace recordar una famosa frase pronunciada hace unos añitos atrás “Y por qué no te callas”.

4. DÍAS ATRÁS HABÍA DEFINIDO con una palabra la actuación de cada uno de los 12 países que quedaron en el camino durante las dos primeras fases del Clásico. Ahora corresponde completar el ejercicio de síntesis para estar en sintonía con esos apasionados de las redes sociales acostumbrados a devorar información en 140 caracteres. 1. Estados Unidos: Contundente; 2. Puerto Rico: Cautivador; 3. Japón: Estable y 4. Holanda: Sólida.

 

5. OTRO QUE SE METIÓ EN POLÉMICA fue el estadounidense Ian Kinsler. El intermedista dijo “espero que los niños que ven el WBC puedan ver la forma en que jugamos el juego y apreciar la forma en que jugamos el juego en contraposición a la forma en que Puerto Rico juega o lo juega Dominicana”. La tormenta que generó trató de aplacarla diciendo que es meramente una cuestión de estilos y todos son válidos. Sí, todos son válidos, aunque esa supuesta tolerancia en Grandes Ligas es prácticamente cero. Criterios como el suyo (el inicial) se imponen. Por eso la temporada de MLB resulta aburrida para muchos. Las sacrosantas reglas no escritas han convertido al béisbol en un juego entre diplomáticos, algunos rechonchos, más pasivo que el golf o el ajedrez. En consonancia, hay que aceptar cuando los más jóvenes aseguran que hay que estar loco para engullir tres, cuatro y hasta cinco horas de juego. El WBC demostró que la pelota puede ser divertida. Una colega acá en ESPN me comentó que si todos los juegos tuvieran el ambiente que se vivió en la sede de Miami, el béisbol tendría muchísimos más adeptos. Respetable la opinión de Kinsler, pero ojalá que los niños que vieron el Clásico quieran parecerse más a boricuas y dominicanos. Que exterioricen sus emociones, a fin de cuentas el béisbol es un juego no un funeral.

6. LA POSTAL DE LA FINAL DEL WBC no podía ser otra que la captada por el fotógrafo Alex Trautwig de Getty Images. Carlos Correa, el antesalista boricua y Novato del Año de la Liga Americana en 2015, felicita a Marcus Stroman, pitcher estadounidense que maniató a los compatriotas de su madre boricua en la final del Clásico y que por dicha actuación mereció el premio de Jugador Más Valioso del torneo. La gorra que usó en la final, junto con la de Adam Jones, el casco de Brandon Crawford y la camiseta de Jim Leyland tendrán un espacio en el Salón de la Fama de Cooperstown.

7. EL CLÁSICO MUNDIAL FUE UN ÉXITO DEPORTIVO y comercial. Se rompió el récord de asistencia total (boletas pagadas) con 1, 086 720, un 23 por ciento mayor con relación a la edición de 2013. El partido de campeonato tuvo el segundo mayor aforo de la historia del torneo con 51,565 personas en el Dodger Stadium (54,846 acogió el Dodger Stadium para la final Japón vs. Corea del Sur del 2009). Japón rompió el récord de asistencias para una ronda con 209, 072 en la segunda fase. Según cifras brindadas por MLB, aproximadamente 2.3 millones de personas en los Estados Unidos sintonizaron el partido final USA vs. PUR en MLB Network. Esa cifra es la segunda mayor en la historia, únicamente superada por el Juego 2 de la Serie Divisional 2016 de la Liga Nacional entre Cachorros y Gigantes. Casi 800 mil personas adicionales vieron el partido en español a través de ESPN Deportes, ESPN2 y streaming, que significó la mayor audiencia en la historia reportada por la compañía en la trasmisión en Estados Unidos de un partido de béisbol. También 70 por ciento de los televisores en Puerto Rico sintonizaron el partido final. Y la mercadería del evento se vendió casi en un 50 por ciento más en comparación a 2013.

8. LO MÁS TRISTE DEL CLÁSICO: el hecho que acabó el torneo y habrá que esperar cuatro largos años para volver a estar en modo WBC.

9. Y DE LO MÁS TRISTE SE DESPRENDE LA PREGUNTA FINAL ¿y qué hacemos ahora en lo que llega el Clásico 2021?

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Fanática y pelotero boricua Kike Hernández se enfrascan en pelea en redes sociales

El pelotero de los Dodgers de Los Ángeles, Kike Hernández, que participó con Puerto Rico en el IV Clásico Mundial de Béisbol se enfrascó en una pelea en la red social Twitter con una fanática que le insultó a él y al resto del equipo puertorriqueño.

“@kikehndez perdieron el más importante. Lo siento, no me engaño. Así es el deporte, importa el que gana. Bajen de la nube”, fue el tuit publicado por @Leafshadow231 que causó que el jugador de 25 años perdiera la compostura.

La selección boricua terminó segunda en el Clásico tras perder 0-8 ante el poderoso conjunto de Estados Unidos en la final. Sin embargo, eso no impidió que el equipo fuera recibido con honores en la Isla.

Kike Hernández ripostó: “@Leafshadow231 mere vieja!!! Váyase a ver novelas!

Supuestamente @Leafshadow231 pertenecía a la señora (por la imagen de perfil) Lourdes E. Moya.

Después de la respuesta del pelotero la fanática tuiteó: “@kikehndez, así tratan a los que apoyan. Basura tecatera”

A lo que el pelotero contestó “@Leafshadow231 apoyar es en las buenas nada más Si no quiere ver la novela, vaya y hágase rolos o báñese en Vicks!

Posteriormente la cuenta de @Leafshadow231 fue cerrada.

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¡Dejen que Puerto Rico celebre sus triunfos!

Tuve la buena suerte de jugar por dos temporadas en la pelota invernal de Puerto Rico con los Indios de Mayagüez. Pude tener buenos números. Gané un premio al Jugador Más Valioso, estuve en dos Juegos de Estrellas, fui parte de un equipo campeón, e incluso estuve en el equipo que le ganó al ‘Dream Team’. Hasta me gané el premio al hombre más veloz. Sin duda fue un punto clave para mi carrera. Llegué ahí como un prospecto cuya promesa se desvanecía. Y regresé a casa proveniente de Puerto Rico como alguien que podía jugar a diario en Grandes Ligas.

Pero los números no eran lo más importante.

He estado preocupado con respecto a las críticas hechas al equipo puertorriqueño en el Clásico Mundial de Béisbol, acusándolos de celebraciones excesivas e incluso prematuras. Más preocupante aún es la idea que los jóvenes peloteros no deberían tomar a estos jugadores boricuas como modelo a seguir. Por ende, permítanme por favor compartir unas ideas como alguien que, con agradecimiento, jugó por dos años en Puerto Rico como importado estadounisense.

Es simplificar en exceso el tratar de resumir las emociones a una serie de reglas. Tuve una buena carrera en Grandes Ligas y yo apoyo el tener límites de respeto por tu oponente y por este deporte. Eso lo puedo comprender. Sin importar lo sumamente expresiva que una cultura pueda llegar a ser, hay líneas dentro de esa cultura que delimitan lo que es el respeto y el honor. El béisbol de Grandes Ligas se supone debe ser una fusión de culturas y el Clásico Mundial de Béisbol es un evento en el cual cada cultura comparte de forma honesta su sabor con el mundo. Después de todo, están jugando para su países, sus hogares.

Cuando a la estrella del equipo de Países Bajos Wladimir Balentien le fue arrojada una pelota cerca de su cabeza por el cerrador de Puerto Rico, Edwin Díaz , este se molestó muchísimo. Lo más probable es que haya visto ese pitcheo como represalia por todo el daño que le había infringido a su equipo ofensivamente; pero fue el puertorriqueño Yadier Molinaquien lo calmó, asegurándolo que entendiese que no fue intencional. Molina tenía reglas, honor y respeto. Pero cuando llegaba el momento de expresar alegría por las muchas jugadas grandes que ejecutó Molina para Puerto Rico en el torneo, saltaba como un joven emocionado. El receptor boricua llevó sus emociones a flor de piel en los buenos momentos, y también en los malos.

Cuando uno juega para un equipo que realmente se convierte en familia, uno que no está circunscrito a un contrato o la dirección de un estadio o incluso la historia de una organización, sino por la cultura, por las amistades de niñez, su legado, el vecindario (sin importar si uno viste un uniforme diferente fuera de su país o no), las rivalidades son más intensas y los significados son distintos. Aprendí muy rápidamente que no solo jugaba para los Indios de Mayagüez, sino para todos en el país que amaban el béisbol y querían fuese celebrado. Incluso sentí que tenía que representar a mis oponentes ya que todos parecían conocerse muy bien, sin importar los clubes con los cuales jugaban. Era como jugar contra tu hermano. Quieres ganar, quieres tener derecho a presumir lo que hiciste, pero al final, se abrazan, cenan juntos y se van a casa, juntos.

Mi actuación en Puerto Rico estuvo al más alto nivel. Regresé con muchos trofeos. Pero esos premios no fueron el mejor obsequio. Varios trofeos están envueltos en cajas y puestos a un lado en mi casa porque lo más importante para mí ahora son mis cuatro hijos, mi familia es ahora la que ocupa el espacio más importante en mi estantería de trofeos. El verdadero regalo vino porque pude sentir que validé que podía pertenecer allí. Se me dio la bienvenida como hijo, una relación que no fue marcada simplemente por mi raza o color. Conexiones que duran hasta el día de hoy. Recuerdo haber regresado años después de haber ganado el campeonato y haber visto los mismos fanáticos en el partido, saludándome como si el tiempo no hubiese transcurrido. Es algo que todos deseamos, el ser recordados, el poder encontrar un espacio en el que sientes que los mejores momentos se mantienen congelados y no se pierden.

La orquesta sonaba, anunciaron mi nombre, los fanáticos me aplaudieron, las mismas familias que había visto en partidos años atrás me abrazaron. Sí, jugué muy bien durante mi tiempo allí, conseguí muchas cosas por las cuales celebrar, pero sigo escuchando de gente que conocí por lo que se creó fuera del terreno. Esas temporadas nunca me han dejado y, afortunadamente, nunca dejaron al pueblo de Puerto Rico.

Siempre he amado al béisbol desde el momento que mi hermano me lo presentó. Es un deporte que me ha dado tanto. El poder cumplir un sueño, el honor de competir con los mejores, el poder de hacer historia, las recompensas financieras por haberlo jugado por tanto tiempo, la lista sigue y sigue. Pero mi tiempo en Puerto Rico fue singular. Me sentí realmente querido allá, más allá de los números, más allá del uniforme, más allá de mi identidad, quizás ellos lo puedan explicar mucho mejor que yo, pero imagino tiene que ver con el hecho de darlo todo par a representar su equipo, su ciudad, su país y ser uno junto a la familia puertorriqueña. Caminé por las calles de Joyuda, bailé al ritmo de la Puerto Rican Power y Jailene Cintrón durante la celebración del campeonato, brinqué con la música de Johnny Rivera, Marc Anthony y El Topo, amé la comida y por supuesto, el coquito, derramé una lágrima cuando la inspiración más grande de Mayagüez, El Indio, se retiró. Fue un hogar. Fue una lección de pensar en colectivo y no en primera persona; y por ello, les debo todo.

Han pasado casi 20 años desde la primera vez que llegué a Puerto Rico. Mis amistades permanecen. En mi última visita hace un par de años, me apresuré a ver tres personas con los cuales no me había encontrado en años y no hablamos de los trofeos de Más Valioso, sino que hablamos de nuestras familias, de momentos fuera del terreno, hablamos del viaje hacia los partidos escuchando al Grupo Manía, nos preocupábamos de la crisis de las hipotecas, nos preguntábamos por nuestros padres o discutíamos con respecto al hecho que el béisbol necesita un impulso en Puerto Rico.

Durante mi época allá, fui adoptado por familias, invitado a los hogares de extraños, hice amistades duraderas, incluso me gané una maravillosa familia con una adorable señora a quien llamo ‘abuelita’.

Así que, dejen que el equipo de Puerto Rico celebre. La situación en Puerto Rico es muy dificil. Fue bueno ver a los Estados Unidos poder cohesionar un equipo para ganar el Clásico Mundial de Béisbol. Se ganaron su victoria con un equipo talentoso de peloteros que posiblemente no jueguen juntos otra vez. Es un momento mágico, sin duda, pero a fin de poder entender a Puerto Rico, debemos recordar que su equipo estuvo armado mucho antes del Clásico Mundial y se mantendrá armado por mucho tiempo así. Su intimidad no es temporal, las relaciones interpersonales permanecerán mucho después de los resultados finales. Tienen vidas familiares interconectadas por este deporte en su patria y cuando compite tu familia no solo arrojas champaña, sino que bailas y tienes que bailar con todos quienes lo hicieron posible. Ganes o pierdas.

Esa es una lección maravillosa para nuestros hijos, así que me muestro agradecido al permitirle a Puerto Rico enseñarle a mis hijos como bailar, no solos en una habitación, sino con su familia completa y quizás, un día, con un país.

Sin importar lo que haya ocurrido.

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Las cosas que nos dejó el Clásico Mundial


La cuarta edición del Clásico Mundial de Béisbol resultó un éxito rotundo y garantizó la continuidad del certamen, nacido entre muchas dudas en el 2006 y que persistieron incluso hasta esta versión.

Desde que se lanzó la primera pelota en Seúl en el juego entre Israel y Sudcorea, con el que dio inicio el certamen el pasado 6 de marzo, el interés por la competencia fue incrementándose al punto de convertirse en tema obligado y casi único en muchas de las peñas deportivas del planeta.

Estas fueron algunas de las cosas que nos dejó el Clásico Mundial de Béisbol.

1.- Se rompió el mito de que EE.UU. no pone interés

Si bien es cierto que faltaron muchas estrellas de las Grandes Ligas, los jugadores que asistieron mostraron un gran compromiso con el objetivo de levantar el trofeo.

Inolvidables el arriesgado deslizamiento en primera base de Nolan Arenado para alcanzar la almohadilla tras un ponche ante Colombia, en una jugada que representaba el empate en un juego que se había complicado demasiado, o el espectacular fildeo de Adam Jones ante República Dominicana en partido de vida o muerte que dejó eliminados a los campeones del torneo anterior.

Fue tal el interés que generó el Clásico que el presidente del Sindicato de Peloteros, Tony Clark, reconoció haber recibido en el transcurso muchos mensajes de jugadores que lamentaban no haber participado y desde ya hubo quien aseguró su presencia en la edición del 2021.

2.- El WBC es un evento muy mejorable.

Desde la primera edición, en el 2006, hasta ahora, el Clásico Mundial ha crecido cuantitativa y cualitativamente.

Sin embargo, todavía tiene mucho techo para mejorar y es algo que deben tener en cuenta los organizadores para el 2021.

Es imprescindible mejorar el arbitraje y utilizar desde el primer día el video para definir jugadas cerradas, en aras de la justicia.

También urge una mayor celeridad en las definiciones de empates por la fórmula del Team Quality Balance (TQB), pues resultó imperdonable la demora para calcular una simple fórmula matemática que determino el rival de Italia para el juego extra del grupo D.

Por otro lado, muchos pusieron el grito en el cielo con la aplicación de una regla de softbol cervecero cuando tres juegos se fueron al undécimo inning.

Pero nadie murió por eso y demostró que el béisbol necesita encontrar formas de agilizarse.

3.- Una constelación de estrellas no garantiza el triunfo

Estados Unidos dejó en casa a la mayoría de sus principales figuras del pitcheo y a muchos de los mejores jugadores de posición y terminó llevándose la corona por primera vez.

Puerto Rico, sin tantos estelares, llegó invicto a la final, apoyándose en un juego alegrísimo, compacto y con una entrega única.

En el papel, República Dominicana y Venezuela parecían blindados, con estrellas en cada una de sus posiciones, pero ambas selecciones se quedaron a deber.

4.- El béisbol se puede jugar con alegría

Hagamos el béisbol divertido de nuevo. Esa fue la campaña que lanzó Bryce Harper al inicio de la pasada temporada, ante la cantidad de cánones y reglas no escritas que en ocasiones han convertido el juego en una actividad lenta y aburrida.

En el WBC hubo “perreo” constante y abundante y nadie se puso bravo. A nadie le tiraron un pelotazo intencional por celebrar batazos, ponches o grandes atrapadas.

Las Grandes Ligas deberían tomar nota de ello, sobr todo porque muchos de los que más gesticularon y celebraron con aspavientos juegan en el mejor béisbol del mundo.

5.- La grata sorpresa de Israel

No me vengan con la lloradera del manager cubano Carlos Martí, cuando después de la derrota ante Israel dijo que el equipo hebreo era una selección B de Estados Unidos.

Para los judíos, vivan donde vivan, nazcan donde nazcan, Israel es la tierra prometida, su nación de corazón. El compromiso de sus jugadores, en su mayoría nacidos en Estados Unidos, merece el más sonado aplauso.

Muchos se conocieron días antes del evento y lograron una unidad admirable, con conocimiento de los fundamentos del juego, que les permitió despedirse con récord positivo de cuatro triunfos y par de derrotas.

Por cierto, sin estrellas, mezcla de veteranos sacados del retiro y peloteros de ligas menores, si acaso serían una selección Z de Estados Unidos.

6.- Colombia se robó los corazones en Miami

Mientras Israel era la gran sorpresa en Asia, la selección de Colombia se robó los corazones de los más de 100 mil fanáticos que acudieron a los juegos disputados en el Marlins Park de Miami.

Estuvieron a punto de derrotar a Estados Unidos y República Dominicana, los dos equipos que según las casa de apuestas de Las Vegas, eran los favoritos a ganar el título.

Sus propios rivales, con mucho más renombre y tradición, tuvieron que quitarse el sombrero y reconocer el desarrollo conseguido por el béisbol colombiano en los últimos años y que bien merecería su inclusión en las Series del Caribe.

7.- La globalización del béisbol

La participación de las debutantes selecciones de Israel y Colombia en el Clásico Mundial es apenas una muestra de cuánto se ha globalizado el deporte de las bolas y los strikes.

Israelíes y colombianos ganaron sus boletos en torneos preclasificatorios, que contaron con la presencia de naciones ”beisboleramente exóticas” como Nueva Zelanda, Filipinas, Sudáfrica, Alemania, República Checa, Francia, España, Gran Bretaña y Pakistán.

Y si bien es cierto que muchos de esos países apelan a jugadores nacidos en otras partes, es algo válido también, pues esos extranjeros nacionalizados constituyen la base sobre la cual partir para el afianzamiento y desarrollo futuro del deporte en esas naciones.

8.- Cuba vive de espalda a la realidad

Subcampeón en la primera edición del Clásico Mundial, Cuba ha ido de más a menos.

Aunque su fiel fanaticada lo pide a gritos, las autoridades siguen de espaldas a la realidad y se rehúsan a convocar a sus mejores peloteros, que juegan en las Grandes Ligas, a pesar de que la mayoría de ellos expresó su disposición a integrar la selección nacional.

Por el peso histórico de Cuba en el concierto beisbolero internacional, es necesario que la isla presente un equipo realmente competitivo y no uno cuyo pálido objetivo era sobrevivir a duras penas en la primera ronda.

9.- Los que se perdieron la fiesta fue porque no quisieron

Venezuela perdió en el camino a Salvador Pérez, a Martín Prado y a Miguel Cabrera.

Los Yankees de Nueva York no podrán contar con su campocorto holandés Didi Gregorius en el primer mes de la temporada.

¿Y? no hay que tenerle miedo a las lesiones. Las molestias, algunas más, otras menos graves, pueden surgir en el Clásico Mundial o en los juegos de pretemporada.

Algunas estrellas declinaron participar para concentrarse en la preparación para la próxima campaña y lo dijeron claramente.

A esos se les perdona. Lo inexcusable es que haya peloteros que se escuden en sus respectivas organizaciones para justificar sus ausencias.

Los que no fueron se lo perdieron, pero ejemplos sobran para demostrar que las franquicias no pueden frenar a nadie en su deseo de representar a sus países.

Si no, pregúntenle a Yadier Molina. Un colega quiso saber si los Cardenales de San Luis le habían puesto algún pero para asistir al Clásico y la respuesta del cátcher boricua fue contundente:

”Ellos saben…”

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El Clásico Mundial de Béisbol fue un jonrón para ESPN

El encuentro final, USA consiguió el campeonato del Clásico Mundial de Béisbol y se lleva los honores a lo grande.

LOS ANGELES — El avance de Estados Unidos a su primera final ayudó a impulsar la audiencia del Clásico Mundial de Béisbol a cifras récords en los 11 años de historia del evento.

La final del cuarto Clásico Mundial de Béisbol, en la que Estados Unidos derrotó 8-0 a Puerto Rico, el miércoles en el Dodger Stadium, arrojó una audiencia combinada de 3,1 millones de espectadores a través de MLB Network, ESPN2 y ESPN Deportes, casi el triple de los 1,1 millones que vieron el choque de hace cuatro años en el AT&T Park de San Francisco entre República Dominicana y Puerto Rico por MLB Network y ESPN Deportes.

La audiencia combinada fue la más grande de la historia del Clásico Mundial de Béisbol y la mejor para cualquier partido de pelota desde el choque de apertura de la temporada del 2015 entre los Cardenales de San Luis y los Cachorros de Chicago, que fue visto por 3,4 millones de televidentes.

La cobertura en español del juego final entre Puerto Rico y Estados Unidos, que se transmitió por ESPN2 y ESPN Deportes tuvo 761.000 espectadores, un aumento de 222% con relación al torneo del 2013 en ESPN Deportes (236 mil), y un récord para una emisión de béisbol en español en Estados Unidos. La audiencia de la transmisión en español por el canal regular en inglés (ESPN2) fue de 397,000 televidentes.

En sentido general, para ESPN Deportes, que ha tenido el Clásico Mundial de Béisbol desde su nacimiento en 2006, la final entre Estados Unidos y Puerto Rico tuvo un incremento de un 59% con relación a la del 2013.

La audiencia del público hispano creció a 1.6, un aumento de un 33% con relación al clásico anterior y la final se convirtió en el segundo evento en español más demandado en la plataforma digital de ESPN.

PUNTOS DESTACADOS DEL TORNEO

  • En general, el Clásico Mundial de Béisbol tuvo un rating de 0.5 entre hispanos, un aumento del 67 por ciento respecto al 2013, cuando tuvo un 0.3, y promedió 100,000 televidentes hispanos, un aumento del 54 por ciento en comparación con el 2013 (65,000).

  • A lo largo del torneo, ESPN Deportes fue la cadena de cable más vista entre hombres hispanos, superando a su más cercano competidor por un 22 por ciento.

  • Audiencia digital: Se consumieron un total de 29 millones de minutos. El juego final por WatchESPN generó un total de 197,000 televidentes únicos, se consumieron 8.8 millomes de minutos en vivo y tuvo una audiencia promedio por minuto de 35,000, la mayor audiencia digital en español para un juego de otro deporte que no fuese fútbol.

  • Rondas 1 & 2 (6-18 de marzo): Rating de 0.4 entre hispanos, un aumento del 45 por ciento respecto al 2013.

  • Semifinales (20 y 21 de marzo): Rating de 1.1 entre hispanos y 234,000 televidentes hispanos, un aumento del 77 por ciento en comparación con el 2013. La audiencia digital añadió un aumento del 2.8 por ciento.

 

 

Fuente: ESPN DIGITAL

 

 

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