Lectura recomendada; Imposible no vincular esta derrota con la historia

03/24/2017
7:26:19 PM

 

Los medios se equivocaron al catalogar la derrota cubana en Sidney 2000 como el fin de una era
Fotos tomada del sitio de origen
Por Ray Otero.

Cuando el 27 de septiembre del 2000, el elenco nacional de béisbol de Estados Unidos se impuso 4-0 sobre el de Cuba, en la final del béisbol olímpico de Sydney, el resultado fue catalogado por los medios como el fin de una era. Para ellos, era el fin de la era del béisbol cubano y de sus continuos triunfos en la arena internacional. En aquella ocasión, los medios estaban equivocados. La derrota provocó de todo, una renovación en el béisbol de la isla e incluso, un año después, la absurda retirada de jugadores estrellas que muchos, a todavía tempranas edades, los evaluaron como no necesarios ni siquiera para el torneo nacional cubano. Nuevas generaciones surgieron, y apenas en el Campeonato Mundial del 2001, Cuba se imponía en la final a otro elenco norteamericano. El 2002 ratificó el regreso triunfante de Cuba a la arena internacional. Continuamente el país mantuvo un paso estable en torneos internacionales, estos desde 1998 etiqueteados con la entrada de profesionales. En el 2002, 2006 y 2010, se ganaron las ediciones de la Copa Intercontinental, en el 2004 se recuperó el título olímpico en Atenas y en el 2008 se perdió en la final, en el 2003 y 2005 se triunfó en nuevas ediciones de la Copa del Mundo, mientras en el 2007, 2009 y 2011 se llegaba a la final y se caía en buena lid ante los elencos de Estados Unidos, en las dos primeras, y Holanda, en la última. Todos esos años, el talento surgido garantizó un equipo Cuba que diera triunfos y resultara competitivo en el béisbol internacional ante cualquier rival y en cualquier evento.

Pero la llegada en el 2006 del primer Clásico Mundial de Béisbol, en donde Cuba alcanzó la final pero cayó 10-6 ante Japón, sería el inicio de una historia que cambiaría para siempre el béisbol en la isla caribeña.

Es cierto que muchos argumentan que el lanzador René Arocha fue la piedra angular de las posteriores salidas de peloteros cubanos hacia circuitos profesionales de Estados Unidos y el Caribe. A mi entender, Arocha fue el primero y marcó el camino, pero para nada influenció definitivamente en la salida de otros jugadores, sobre todo por lo diferente de las condiciones sociales y económicas del país cuando su salida se produjo. Cuando el derecho de Regla tuvo suceso en su primera temporada en Las Mayores con el St. Louis Cardinals de la Liga Nacional, los jugadores en Cuba muy poco conocían de su andar por esas latitudes y muchos poseían la certeza que solo lanzadores podrían triunfar en el béisbol mayor norteamericano. Estaba claro que la duda se generaba por la forma en que se jugaba el béisbol en Cuba, y sobre todo, por el uso del bate de aluminio entre los jugadores a la ofensiva. Para los lanzadores, que pasarían de enfrentar el mortífero elemento a lidiar con el bate de madera, el cambio los favorecería indiscutiblemente, sin embargo, para los bateadores la historia sería diferente.

Lo anterior justifica que, del 10 de julio de 1991, cuando Arocha dejó atrás al equipo nacional cubano en el Aeropuerto de Miami, hasta su debut en 1993 y su permanencia por cuatro temporadas en las Grandes Ligas, muy pocos jugadores de posición arribaron a este país. Muchos quizás recuerden a Osmany Estrada, un jugador de cuadro quien en 1992 dio el paso fuera de Cuba en un año donde además salieron jugadores de posición como el jardinero Alexis Cabrejas y el inicialista Lázaro Gonzalez. También de seguro recordarán al torpedero capitalino Reynaldo “Rey” Ordóñez, quien en 1993 dejó atrás al elenco cubano, pero que siempre fue conocido por su excelente defensa y no por su bateo. En el mismo año 1993 el inicialista y jardinero capitalino y que jugó por Las Tunas, Mineros, Industriales y Ciudad de La Habana, Luis A. Alvarez Estrada, también dio el paso fuera de Cuba, pero en 1994 solo Alex Sánchez, del equipo juvenil cubano, puso sus pies fuera de la isla en busca de un futuro profesional. En 1995 un solo pelotero, el inicialista Juan Carlos Díaz, diría adiós al país y si resumimos de 1991 a enero de 1996, en un período de cinco años desde la salida de Arocha, un total de 21 jugadores habían abandonado Cuba en busca de fortuna en otras tierras y solo un tercio de ellos, 7, eran jugadores de posición con uno solo, solo uno, Ordóñez, terminando como titular en un elenco de Las Mayores.

Si nos adentramos a lo sucedido en la próxima década, de 1996 al 2006, un total de 93 peloteros abandonaron Cuba en busca de triunfos en la escena profesional. La influencia de Arocha nada tuvo que ver con esto, más bien la decadencia económica de un país que estaba en una de sus peores crisis con el llamado Período Especial en su máximo esplendor. De esos 93 peloteros, un total de 50 resultaron jugadores de posición, un aumento considerable si miramos el período anterior. Un dato común a tener en cuenta en todas las salidas posteriores a la de Arocha, es que la mayoría de los jugadores no eran consagrados con sus elencos en Cuba, con excepción de Alexis Cabrejas (1992), Rey Ordóñez (1993), Luis A. Álvarez (1993), Jesús Atmeller (1996), Roberto Colina (1996), Francisco Santiesteban (1997), Osmany Santana (1997), Alberto Hernández (1997), Jorge L. Toca (1998), Jorge “La Araña” Díaz (1998), Ángel López (1998), Osmani García (1998), Juan C. Bruzón (1999), Nataniel Reynoso (1999), Neylán Molina (2000), Juan C. Muñíz (2000), Evel Bastida (2000), Andy Morales (2001), Yobal Dueñas (2003), Yunieski Betancourt (2003), Michel Abreu (2004), Bárbaro Cañizares (2004), Kendrys Morales (2004), Oscar Macías (2004), Donel Linares (2004), Juan M. Miranda (2005), Amaury Casañas (2005) y Joel Galarraga (2005), y de estos, podemos decir solo Rey Ordoñez, Luis A. Álvarez, Roberto Colina, Alberto Hernández, Jorge L. Toca, Ángel López, Juan C. Bruzón, Andy Morales, Yobal Dueñas, Michel Abreu, Bárbaro Cañizares, Kendrys Morales, Oscar Macías y Amaury Casañas, o sea un total de 14, habían formado parte de elenco nacional mayor, con la mitad de ellos, los receptores Hernández y López, los inicialistas Toca y Cañizares, los segunda bases Dueñas y Macías, y el tercera base, jardinero e inicialista, Morales, clasificados con estatus de estrellas, por ende con mayores posibilidades en el béisbol profesional, pero al final, solo Ordóñez, Peña, Betancourt, Morales y Escobar, adquirirían credenciales y triunfarían, por diferentes razones, al máximo nivel del béisbol norteamericano, del resto, toda una pérdida para la pelota cubana por diferentes razones.

Pero llegamos a marzo del 2006, el primer Clásico Mundial de Béisbol. Nunca antes selección cubana de béisbol había estado sometida a una prueba tan difícil como la que enfrentaría ese año, lidiando con profesionales al máximo nivel, la gran mayoría estrellas en Las Mayores, casi partido tras partido. Sin embargo, pese a que Cuba cayó en choques ante Puerto Rico y República Dominicana, también y de manera sopresiva para muchos, encontró la forma de vencer a estos trabucos junto además Venezuela, elencos cargados con jugadores en su mayoría estrellas de las Grandes Ligas. Cada uno de estos encuentros le demostró, no solo a los jugadores del elenco, sino a aquellos que estaban en Cuba, que el nivel de los peloteros cubanos no estaba tan lejos al de otras naciones que incursionaban en el béisbol profesional norteamericano, y por consiguiente, ellos merecían al menos tener la oportunidad de intentar ingresar al mismo, sobre todo si consideramos que Cuba aún seguía inmersa en una crisis económica que deterioraba todos los aspectos de la vida cotidiana y el béisbol no era ajeno a esto. La prueba lo marca que, acorde a la publicación Cuba’s Baseball Defectors, The Inside Story del autor Peter C. Bjarkman, alrededor de 255 jugadores dijeron adiós al país entre el 2006 y el 2015, de ellos cerca de 149 jugadores de posición y una gran mayoría estrellas de elenco nacional como los muy conocidos Alexei Ramírez, Yoenis Céspedes, Yasiel Puig, Yasser Gómez, José D. Abreu, Leonys Martín, Luis Y. La O., entre muchos otros. La explosión estuvo generada, además, por los contratos exagerados que los peloteros comenzaron a recibir durante la oleada cubana (2010-2015), y que motivó a muchos a jugar un tipo de lotería, apostando sus carreras a quizás algún suceso en la Gran Carpa y sin mucho que perder, al menos monetariamente, dejando Cuba atrás, pero ganando en independencia y control de su destino, por bueno o malo que al final este resultara. Definitivamente algo se debía hacer, la Liga Cubana, la llamada Serie Nacional, estaba al borde de una crisis.

Bajo estas condiciones llegamos a la edición 2017 del Clásico Mundial. Con poco esfuerzo, en un período de más de 10 años, de las autoridades deportivas de Cuba por detener la salida de jugadores o al menos, encontrarle una solución. Antes del inicio del IV Clásico Mundial dije que Cuba arribó al torneo con quizás el peor elenco de su historia, y no debíamos ser sabios para notarlo. En realidad, la juventud, pero, sobre todo, el talento, faltaba en la escuadra cubana, de ahí los resultados. De los lanzadores nacionales, solo Vladimir García (28), Raidel Martínez (20), Liván Moinelo (21) y Yoanni Yera (27), no sobrepasaban los 30 años de edad, con García y Yera bien cercanos a la misma. Si preguntan a los expertos, solo Martínez y Moinelo muestran en estos momentos calibre para saltar a otro nivel y poder dar un paso grande en sus carreras. Para remoatar. otros dos lanzadores de la nómina, Jonder Martínez y Leandro Martínez, rondaban los 40 años con 38. Lo peor, todos resultaban brazos con más de 10 años en la Liga Cubana y en su mayoría desgastados y sin prácticamente recurzos para enfrentar rivales. Las aperturas o apariciones de estos nos dieron la razón durante casi todo el CMB 2017. Con los jugadores de posición la historia resultaba la misma. Con las excepciones del receptor Osvaldo Vázquez (26), el inicialista Guillermo Avilés (23), el segunda base Carlos Benítez (29) y los jardineros Yoelkis Céspedes (19), Víctor V. Mesa (20) y Roel Santos (21), solo seis jugadores, el resto sobrepasaba los 30 años y con excepción de Alarcón, Morejón, Santos, Despaigne y Cepeda, nunca habían sido regulares ni mucho menos pretendientes de lujo a elenco nacional alguno antes de este torneo.

¿Por qué en ediciones anteriores como la de los Clásicos 2006, 2009 y 2013 Cuba se colocó en una final o estuvo a punto de acceder a las semifinales del torneo? Simplemente los nombres en aquellas nóminas tienen la última palabra y si no me cree, vaya y eche un vistazo a las mismas, la profesionalidad, juventud, calidad y talento, sobraba en su gran mayoría. En el 2006 las manos de Eduardo Paret en el campo corto, el accionar de Yulieski Gurriel en el cuadro de Cuba, los bates excepcionales de Cepeda, Michel Enríquez, Alexei Ramírez y Osmani Urrutia, la mascota de Pestano y desde el montículo los brazos de hombres como Pedro L. Lazo, Osmani Romero, Yadel Martí y Yunieski Maya, propulsaron a Cuba a aquella final, pero además, el elenco tenía lanzadores jóvenes como el desaparecido Yadier Pedroso, Deinys Suárez y Luis Borroto, con gran porvenir por delante. En el 2009, pese a las dos derrotas con Japón, impresionaron sobremanera jugadores como Alfredo Despaigne, Leonys Martín, Héctor Olivera, Yoenis Céspedes y Leslie Anderson, y nuevamente los Gurriel, Enríquez, Paret y Pestano, junto a lanzadores como Pedro L. Lazo, Norge L. Vera, Aroldis Chapman, Vladimir García y Maya, todos ellos hacían del equipo cubano un elenco con calidad y que daba gusto ver jugar en el terreno, ganara o perdiera, competitividad siempre mostraba. Ya en el 2013 Cuba posiblemente presentó la mejor selección de todas las vistas a estas instancias, y ahí de verdad crearon revuelo el talento de José D. Abreu, José M. Fernández, Rusney Castillo, Andy Ibáñez, el propio Despaigne, Erisbel Arruebarrena, Guillermo Heredia y Yasmani Tomás, a la ofensiva, y de Yadier Pedroso, Freddy A. Álvarez, Vladimir García y Raciel Iglesias, desde el montículo. En todas las previas ediciones, estos elencos Cuba poseían talento que recoger, y la prueba de ello es que una gran mayoría de estos jugadores optó por hacer una carrera en el béisbol mayor de Estados Unidos o extra fronteras. De este equipo del 2017 muy poco se puede sacar, yo diría los tres jardineros Mesa, Céspedes y Santos y de los lanzadores quizás solo Raidel Martínez y Liván Moinelo, pero una gran diferencia es el espacio que en este equipo existía entre jugadores veteranos, más de 30 años, y los pocos jóvenes que hicieron nómina. Este equipo Cuba es la prueba fehaciente de la realidad del béisbol cubano actual, la prueba de una generación perdida de jugadores en la isla, que es cierto comenzó con Arocha, pero que alcanzó su punto máximo después del 2006. Jugadores que definitivamente llevaron su talento a otros lares, precisamente en edades entre los 20 y los 30 años, cuando el pelotero surge, se desarrolla y alcanza su mayor calidad.

Pedir peras al olmo es imposible. Cuba, con un seleccionado menor fue capaz de avanzar a la misma Segunda Ronda de las dos previas ediciones clasistas, pero que nadie se llame a engaño, para nada esto lo hizo igualar aquellas actuaciones con ahora un séptimo lugar, que no resulta mayor, simplemente por el grupo asiático en donde los nacionales jugaron, un grupo del que nadie sobrevivió para jugar la final de Los Ángeles. Dos victorias, 6-0 sobre China y 4-3 sobre Australia, en la etapa clasificatoria, ante naciones en donde el béisbol ni remotamente significa lo que para nosotros, resultan desde cualquier punto de vista paupérrimas. Es cierto que el béisbol internacional tiene una cara diferente ahora a cinco, diez o quince años atrás, podríamos decir es más globalizado y el talento resulta más fácil de encontrar en naciones donde antes ni siquiera este deporte se jugaba, pero las derrotas de la Segunda Ronda, en donde fuimos dominados y en casos vapuleados completamente por los elencos de Israel, Japón y Holanda, y en donde la ofensiva solo pudo marcar 7 carreras y el pitcheo y defensa recibir 26, regalando además 15 boletos y permitiendo 6 cuadrangulares, dicen mucho del estado de nuestro pasatiempo nacional.

Para muchos, la fórmula para resolver el problema a estas instancias es clara, la entrada de todos los jugadores que quieran representar al país y que en estos momentos se desempeñan en ligas extranjeras, sin duda sería la aparente solución. No dudo que Cuba se convierta en aspirante, y no seguro ganador vean por ejemplo Venezuela, de cualquier Clásico Mundial de esto suceder, pero el problema tiene mayores implicaciones y necesita otras soluciones, si no somos capaces de garantizar la continua cantera de peloteros dentro de un torneo nacional, con el nombre, sistema y estructura que sea necesario, en un país donde el surgimiento de jugadores resulta natural y ahora se desperdicia a montones. El Clásico Mundial 2017, fue la fiel prueba de esto.

11 comentarios

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    • MARIO BROSS en 24 marzo, 2017 a las 11:10 pm
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    SI BIEN EN ESO AÑOS QUE MENCIONA EL PERIODISTA , DESDE LA SALIDA DE AROCHA HASTA EL 2006 SE PERDIERON UNOS CUANTOS JUGADORES , ESTO NO REPERCUTIO DE MANERA NEGATIVA EN EL CUBA , QUE SIGUIO GANANDO TORNEOS , POR DOS MOTIVOS PRINCIPALES , UNO , QUE SE MANTUVIERON EN EL PAIZ LOS PRINCIPALES JUGADORES O ESTRELLAS DE CADA UNA DE LAS POCICIONES , Y LA OTRA, QUE ES INNEGABLE Y PARA MI LA MAS IMPORTANTE , FIDEL, SU FIGURA ERA UN PLUS ADICIONAL QUE MOTIVABA A LOS PELOTEROS A GANAR . ERA UN LIDER FUERA DEL TERRENO Y COMO TAL LOS PELOTEROS NO PODIAN FALLARLE . RECUERDEN EL MUNDIAL DEL 86 , ESE PARTIDO CUBA JUGO CONTRA EEUU COMI SI FUERA UNA BATALLA DE CAÑONES Y MISILES , EN ESTE CASO ERAN BOLAS Y BATES . ERA EL BIEN, CUBA , CONTRA EL MAL, EEUU. SEÑORES VEAN LA IMAGENES DE ESE PARTIDO Y NO ME DEJARAN MENTIR . LOS PICHER DE USA ESTABAN TIRANDO A FULL , EMPEZANDO POR EL ZURDO ABOTT . PERO LOS CUBANOS NO CREYERON EN ESAS VELOCIDADES Y COMO SI FUERA UN COMBATE DE VIDA O MUERTE LE FUERON PARA ARRIBA , CON TODO , COMO DECIMOS LOS CUBANOS, Y SOBRE TODO PENSANDO QUE EN CUBA NUESTRO COMANDANTE LOS ESTABA VIENDO Y NO PODIAN FALLAR . LA FIGURA DE FIDEL ERA MUY IMPORTANTE Y YO DIRIA, ERA LA POCION MAGICA DE ASTERIX Y OBELIX QUE LOS CUBANOS NECESITABAN PARA DERROTAR AL IMPERIO . LES SOY SINCERO , COMO ESTABAN ESOS CUBANOS Y EL ANIMO A TODO TREN EN ESA FINAL DEL 86 , SI SE TRASPOLABA A LA FINAL DE UN CLASICO CONTRA LOS MISMOS AMERICANOS HUBIERAN GANADO IGUAL A COMO LO HICIERON EN ESE MOMENTO. SOLO VEAN LOS ROSTROS DE LOS YANKEES EN ESE JUEGO , ES COMO SI SE PREGUNTARAN , DE DONDE SACAN ESA FORTALEZA LOS CUBANOS , Y LA RESPUESTA ES SENCILLA, FIDEL .

    1. Si te refieres a la final de Parma fue en el 88. Igual la generación dorada fue quien gano el mundial del 2001, no como dice el autor que fueron otra generación, incluso si, no los querían llevar porque decían que estaban acabados y etc por la derrota de Sidney, pero a la postre los 5 mas sobresaliente del mundial por Cuba fueron Kindelán, Linares, German, Pacheco y Ulacia, si no me falla la memoria todos quedaron en el equipo estrella de ese mundial y Ulacia como el mas valioso. Contreras elimino a Japón que eran un equipazo en semi, llevaron a lo mejor de su liga como hacen en los clásicos, creo que en 11 inning, pero le ganamos y en la final a los yumas para que esa generación se desquitara de la derrota en la olimpiada. Saludos.

        • hectin en 27 marzo, 2017 a las 9:19 am
        • Responder

        Tampoco estoy de acuerdo en que lucieron bien en el clasico que perdieron 2 contra Japón sobre todo en el juego que Iwakuma los puso a comer tierra y a La Potencia le cayó un fly en la cabeza y hacía menos sol que en Campechuela. Por cierto estuve hablando ayer con el compadre del profe Mesa y me dijo que ya le habín propuesto la presidencia de la Federación y a Germán la de Comisionado pero este ultimo dijo que no.

        Saludos y siganle metiendo así

        1. El rumor sobre VM32 hace rato esta corriendo igual con German, veremos al final que sucede, pero este silencio con el significa algo, solo espero que sea para bien. Saludos.

      1. Daimir es asi como dices ,el Mundial de Taipei 2001 fue el ultimo de esa generacion ( Pacheco , Kindelan , Linares , German , Ulacia ) lo recuerdo bien porque decian que German estaba acabado y termino dandole banco a Paret , tambien fue el debut con las 4 letras de Michel Enriquez haciendo magnificas jugadas en 3b y bateando de manera muy oportuna , ya venia otra generacion pero la columna vertebral era de los años 90 , un abrazo

        1. Brother si esa generación hubiera tenido la oportunidad de enfrentar durante toda su carrera, desde chamas a los profesionales, ufff, varios tuvieran en el SF yuma. Otro abrazo.

    • Tiro al blanco en 25 marzo, 2017 a las 11:23 am
    • Responder

    Muy bueno su artículo, creo que con estos datos que UD ha proporcionado queda claro como el agua más pura las causas de las derrotas en el clásico, comparto su opinión de que no se le puede pedir peras al olmo, y soy de los que ha planteado que al equipo del clásico lejos de criticarlos tanto habría que felicitarlos, siempre hago la pregunta ¿Cuál habría sido el resultado de Puerto Rico si le quitáramos cerca de 100 de sus mejores peloteros?
    El desastre del beisbol en Cuba es económico-político-social, lograr cambios con resultados será muy difícil, por lo pronto creo que se den formar 4 equipos que jugarían en un primer nivel y 4 en un segundo, los equipos conformarlos para mantener de cierta forma el regionalismo, que sin dudas atrae a los aficionados, de occidente a oriente. No tenemos peloteros para más.

    • Pedro en 25 marzo, 2017 a las 11:51 am
    • Responder

    Cuba ha tenido varias generaciones en la historia de su rico besibol , pero esa fue la dorada sin dudas , por eso decimos que es verdad que daba 12 carreras en cada juego pero la casualidad historica y generacional quiso que esos grandes coincidieran , y tambien decimos que ojala ahora estuvieran para ver lo que pasaba.
    El equipo del 2000 y el campeonato Olimpico tuvo sus cosas , Urquiola los clasifico en Canada en el 99 y el director de Sidney fue Serbio , quien tomo algunas decisiones en ese juego final que eran discutibles , pero eso ya es historia pasada . Despues comenzaron las decisiones que no entendio nadie como el masivo retiro , fue el comienzo de una desastrosa intencion en nuestro deporte nacional. A la planta de boniato no se le pueden pedir peras , el beisbol cubano actual es muy distinto y tiene muchos problemas por resolver .

    • Valenzuela en 25 marzo, 2017 a las 3:48 pm
    • Responder

    Claro que esta derrota tiene su historia en el pasado, negar esto se cómo tratar de negar que la tierra es redonda , así fue como sucedieron los acontecimientos y la prueba fehaciente de todo esto se menciona en el artículo : esa brecha entre la generación joven y los ´´veteranos´´ es muy grande, enorme diría yo, eso quiere decir que en todo momento se rompe el ciclo, y estos ciclos son difíciles de recuperar en tan poco tiempo y menos con lo que está sucediendo en nuestro beisbol, para estabilizar este andamiaje hace falta voluntad y recursos, eso de que tú tienes el relevo garantizado aquí en el beisbol no vale, se perdió la continuidad, relevo que surge , relevo que se esfuma, y los que se quedan con mediana calidad tienen que lidiar con un equipo a medias y van perdiendo con el tiempo parte de su vida activa como deportistas, ya la frase ´´ este pinta bien , cuando llegue al Cuba acabara´´ no se usa , ahora es ´´ este pinta bien, ahorita no lo vemos por acá´´, así estamos , por eso no podemos negar la historia reciente.Saludos

    • Rafa en 27 marzo, 2017 a las 10:42 am
    • Responder

    Recuerdo como si fuera hoy ese partido final de Sydney 2000 tirado por Ben Sheetts, y a memoria, para mi es el juego donde un equipo CUBA A ha sido tan dominado por un solo lanzador.
    Sobre Arocha, decir que era de Regla, municipio donde viví unos años, y muchos comentaban de cómo le gustaba pasar por el Arcoíris antes de ir a algunos juegos y darse sus cañangasos, y así y todo tiraba muy bien.

    • Chikungunya en 27 marzo, 2017 a las 1:07 pm
    • Responder

    Arocha fué en su momento el mejor pitcher cubano, recursos de sobra tenía para dominar, con él comenzó lo que después se ha convertido en una enfermedad contagiosa e incurable, la salida “legal o ilegal” de los peloteros cubanos aunque el primero fué Barbaro Garbey en el lejano 1980 pero en su momento constituyó un hecho aislado. Arocha hizo el famoso equipo juvenil que ganó en Barquisimeto el título mundial juvenil y en el que estaban entre otros Pacheco, Linares, Kindelán, Arocha y otros, para los entendidos este equipo y el del 1970 han sido los más grandes que se han confeccionado en Cuba a ese nivel. Rene Arocha levantó la antorcha que después sirvió de guía para otros, demostró que sí se podía jugar béisbol en la MLB.

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