“El Club de los Leopardos…”

8-5-17
01.20 AM

 

 

Por el futuro peñista,
Alexander Vicet (Siempre Naranja).

 

Los actuales aficionados de la isla desconocen muchas páginas gloriosas de la legendaria Liga Profesional de Béisbol Cubana, al no mantenerse viva esas hazañas y sus protagonistas, por eso hoy muchos ignoran que el equipo Santa Clara de la temporada 1923-24 clasifica como entre los mejores conjuntos beisboleros del siglo XX. Lamentablemente cuando leemos sobre la historia de esta liga de béisbol muchas veces se olvida la presencia en ella, durante once campañas, de los Leopardos y solo nos quedamos con los clásicos enfrentamientos entre Almendares y Habana; pero la Liga fue mucho más.

 

El primer juego de pelota celebrado en la ciudad de Santa Clara se efectuó en el desaparecido «Boulanger Park», el 14 de octubre de 1888, entre los equipos locales «Villa Clara» y «Bélico» efectuándose a continuación un segundo encuentro entre las novenas «Marina» y «Cubanica» y, apareciendo esta referencia en la revista de le época nombrada «La Esquina».

El nacimiento del “Santa Clara” fue gracias a la visión del entonces dueño absoluto del béisbol profesional cubano, don Abel Linares, quien era propietario de los reconocidos equipos “Habana” y “Almendares“. El hombre de negocios pensó formar un seleccionado combativo en el centro del país para que ofreciera combate a “Leones” y “Alacranes“, donde se diluían todas las simpatías de los aficionados. Linares le dio esa tarea al exjugador Agustín “Tinti” Molina, quien reclutó a jugadores de las Ligas Negras de Estados Unidos para conformar a los “Leopardos“, mascota con que identificaron al conjunto.  En 1922 Linares colocó al mando del equipo “CubansStars” a Tinti Molina para que jugará en los circuitos del Oeste de las Ligas Negras, ya que los otros “Cubans Stars“, piloteados por Pelayo Chacón, se desempeñaban en la del Este.

Roberto González Echevarría en su libro «La Gloria de Cuba», nombra de tal forma, en la pelota cubana al período correspondiente de 1898 a 1930, en mérito a los grandes héroes entre los que menciona: José de la Caridad Méndez, Adolfo Luque, Miguel Ángel González, Eustaquio Pedroso, Cristóbal Torriente, Gervasio González (Strike), Oscar Charleston, Alejandro Oms (El Caballero), Sam Lloyd, Cool Papa Bell, John Mc Graw, los que marcaron la transición del siglo XIX al XX, incluyendo al inmortal Martín Dihigo. Y copio textualmente: “Fue también la época que produjo, según la memoria de mis mayores y la mitología periodística, el equipo más extraordinario que jamás ha jugado en la Isla, el equivalente a los Yankees del año 27 en Estados Unidos: Los Leopardos de Santa Clara” de 1923.

La nómina de Los Leopardos de Santa Clara estaba integrada por: Receptores: Frank Dunkan y Julio Rojo, en el cuadro: Eddie Douglas, Oscar Johnson, Frank Warfield, Oliver Marcells, Dobei Moore y Martín Ríos. Alejandro Oms, Oscar Charleston, Pablo «Champion» Mesa y Esteban «Mayarí» Montalvo en los Jardines y como Lanzadores: Bill Holand, Rubi Currie, Dave Brown, Jack Ryan, Pedro Dibut, José de la Caridad Méndez y Eustaquio «Bombin» Pedroso y tenían como cuartel general el estadio “Boulanger“. Esa instalación deportiva, desaparecida en 1950, ocupaba el área de la antigua Escuela de Comercio y su cerca del jardín izquierdo limitaba con la calle de San Cristóbal, mientras el derecho se extendía a la prolongación de la calle San Miguel.

Cuando en la «Boulanger Park» era anunciado Adolfo Luque para lanzar por el Habana contra los Leopardos, el estadio se colmaba hasta el tope, al extremo que se desarrollaba el encuentro bajo reglas especiales, pues el público ocupaba parte del terreno de juego. El campeonato no pudo llegar a su final, ya que la diferencia era tan grande, que la asistencia comenzó a disminuir paulatinamente y los dirigentes de la Liga dieron por terminado el campeonato, declarando campeón al equipo que representaba en aquel momento a la provincia de Santa Clara, los indomables Leopardos.

Santa Clara participó en once campeonatos de la Liga Profesional de Invierno, ganando 4 de ellos a saber: 1923–1924, dirigido por Tinti Molina; las temporadas de 1935–1936 y 1937-1938 con Martín Dihigo como Manager y la temporada de 1938–1939, dirigidos por Lázaro Salazar. Quedaron en tres ocasiones en segundo lugar, dos en tercero y uno en el cuarto lugar. Participaron en 516 encuentros con 296 victorias y 223 derrotas. Su primera participación fue en el torneo de 1922–1923 en que se retiraron y su último juego fue en 1941, el domingo 19 de enero.

Su primer campeonato ganado, 1923-1924, para atraer más al público villaclareño los organizadores programaron que el equipo local jugara los fines de semana en su estadio. Desde que arrancaron las hostilidades los “santaclareños” salieron combativos y ganaron en 11 de los primeros 13 desafíos. Su principal oponente era el equipo “Habana” que comandaba el lanzador Adolfo “Papa Montero” Luque, quien registró ese año desde la lomita marca de 27-8 con los rojos del “Cincinnati” en Grandes Ligas, pero ni Luque conseguía detener la avasalladora ofensiva de los Leopardos, en particular la de Oliver Marcell, quien que se convirtió en su verdugo al batearle en la temporada de 12-6 con dos dobletes incluidos.

Los marcadores desproporcionados que infligen los “Leopardos” a sus rivales comenzaron a preocupar a la Liga que decidió terminar la masacre.  Según las estadísticas marcaron 10 o más carreras en diez desafíos y 15 o más en tres ocasiones. Nadie detenía a los pupilos de “Tinti” Molina que terminaron como dueños de casi todas las clasificaciones y le sacaron a su más cercano rival, el “Habana”, 11,5 juegos de ventaja. Su marca final fue de 36-11.

Todos los jugadores del “Santa Clara”, excepto Frank Warfiel con 296, terminaron por encima de los 300 en sus promedios ofensivos. Sus jugadores regulares batearon de manera colectiva para un 343. Según el historiador Ángel Torres en su libro “La leyenda del béisbol cubano 1878-1997: “El average colectivo del “Santa Clara iguala los 343 que los “Filis” de Filadelfia de la Liga Nacional acumularon en 1894. El record moderno en las Grandes Ligas es de 319 alcanzado por los “Gigantes” de Nueva York en 1930“, afirma Torres en su obra.

El conjunto completo del “Santa Clara”, incluyendo los promedios de sus lanzadores, acumuló 343 imparables en 1,644 veces al bate, uno de los más alto del siglo XX. Frank Duncan (336), Julio Rojo (320), Eddie Douglas (336), Oscar Johnson (345), Frank Warfield (296), Oliver Marcell (393), Walter Moore (386), Alejandro Oms(381), Oscar Charleston (375), Pablo Mesa (328) y Esteban Mayari (282). La enorme diferencia de los marcadores alejó al público y los organizadores para reducir las pérdidas cortaron el torneo, pero Linares decidió organizar un campeonato especial en la capital llamado Gran Premio en los terrenos del “Almendares Park” con los mismos cuatro equipos, aunque reforzados “Habana” y “Almendares” para tratar de frenar a la maquinaria al Santa Clara y otra vez los Leopardos salieron por la puerta grande. No tenían rivales.

Los campeones retornaron a la Boulanger Park en 1924, pero a mitad de campaña fueron trasladados hasta el Palmar de Junco. La excusa empleada fue, otra vez, la económica. Por supuesto que estos cambios en medio de la competencia disminuyeron la confianza de los fanáticos villareños en la estabilidad de la Liga.

En ese año los Leopardos añadieron a su nómina a una de las mayores estrellas de las Ligas Negras, Leroy Satchel Paige quien lanzó hasta la mitad de la temporada y luego volvió a los Estados Unidos. Nunca más regresó a Cuba.

Durante cinco años, los Leopardos se mantuvieron sin participar y solo regresaron en 1929, junto a una nueva selección, Cienfuegos. Los organizadores querían ahora dos equipos en el centro del país para así ahorrar dinero en transporte. Mientras los Leones del Habana se trasladaban hasta Santa Clara, los Alacranes de Almendares lo hacían hasta Cienfuegos y luego intercambiaban rivales. Al mismo tiempo se buscaba aumentar la rivalidad deportiva en la antigua provincia de Las Villas, ya que no era un secreto que tanto Cienfuegos como Santa Clara se disputaban la condición de ciudad más importante en la región.

En cuanto a la industria de los récords siempre se evocan los 21 éxitos en una temporada y el cero hit, cero carreras de Raymond Brown en 1936-1937, los 11 jonrones de Joshua Gibson en 1938-1939 (una cifra que duró una década completa hasta que Roberto Ortiz la engordó en 1950) y el par de coronas de bateo obtenidas por Antonio “Tony” Castaño en los certámenes de 1938-39 y 1939-1940 (las dos últimas que, de modo consecutivo, ganó un toletero en la Liga antes de 1962).

Existieron muchos jugadores que sobresalieron de manera impresionante con los Leopardos. Por la limitación de espacio reseñaremos solo a dos, RAYMONT BROWN (EL JABAO) y EL CABALLERO OMS.

El Jabao Brown ha sido uno de los mejores lanzadores negros que ha pasado por nuestra pelota profesional, pero si analizamos sus numerosos resultados, sin llegar a los extremos de la ponderación, podría afirmar sin dudas que ha sido el mejor pitcher negro norteamericano que ha pasado por nuestro deporte nacional.

Brown era lanzador derecho, bateaba a las dos manos con fortaleza y en algunas ocasiones se desempeñaba en los jardines. El único antecedente conocido es que perteneció en 1930 al equipo Homestead Gray, donde se desempeñó como excelente lanzador. En la temporada 1936–1937 firmó con los Leopardos y el 17 de noviembre dejó sin hit al equipo de La Habana, en la Boulonger frente a Tomás de la Cruz. Su actuación mayor se realizó días después, el 16 de diciembre en que estaba señalado un doble juego contra el Habana en la propia Boulanger, perdió el juego 1–0 en once entradas contra Luis Tiant, por un error de Leandro Forbés, al dejar caer de sus manos un palomón inofensivo.

Marcaba esta su primera derrota en el torno frente a 12 victorias obtenidas y resentido en su propio orgullo solicitó al manager Julio Rojo, lanzar el siguiente encuentro que se iniciaría 20 minutos después de haber finalizado el anterior, Julio Rojo se opuso y se consultó en última instancia a Emilio de Armas, (Armita) el que al igual le negó tal solicitud, alegando que no era de la opinión de arriesgar el brazo derecho de su lanzador estelar, amenazando Brown de abandonar el equipo si en definitiva no se la autorizaba a lanzar. En resumidas cuentas, el Jabao Brown se enfrentó a Tomás de la Cruz, y la algarabía que se formó en las gradas fue enorme: los apostadores anunciaron sus propuestas: si Brown llegaba al segundo o tercer inning. El Jabao lanzó las nueve entradas, le ligaron 5 hits y no permitió carrera alguna. ¡Había lanzado en el mismo día, en forma continua, 20 entradas ¡sin permitir carrera limpia alguna! Finalizando la temporada con record de 21 victorias y 4 derrotas.

La siguiente temporada obtuvo 12 victorias frente a 5 derrotas, y en el campeonato de 1938–1939 registró 11 victorias y 7 derrotas, las que agregadas a las 11 victorias de Cocaína García sumaron 22 de las 34 victorias que obtuvieron los Leopardos para alcanzar el segundo campeonato consecutivo en la Liga.

La última temporada del equipo de Santa Clara en la liga profesional de invierno fue la de 1940–1941, no pudiendo contarse con los servicios del Jabao Brown. Posteriormente vistió la franela de los Monjes Grises del Marianao, en la temporada de 1945 y ya retirado del béisbol activo, viajó a Venezuela en 1947, donde había obtenido fama y prestigio por sus triunfos en Cuba, atraído por un suculento contrato de 1 500 .00 dólares.

Siempre que se escriba de pelota en lo que constituyó la provincia de Santa Clara, tiene necesariamente que aparecer el nombre de Alejandro Oms, conocido por el Caballero Oms, el que nació el 13 de marzo de 1895 en Santa Clara, en la calle Candelaria casi esquina a Maceo.

 

Alejandro Oms

 

 

Se le llamó «Caballero» por su comportamiento, tanto en la calle como en el terreno de pelota. Jamás protestó una decisión del umpire, jugó primeramente en el Tosca, en el jardín central, junto a sus hermanos Tito (receptor) y Eleuterio (lanzador) entre los años 1915 y 1919, en la Boulanger saltando el profesionalismo con 27 años de edad. Jugó con éxito en sitios distantes como Nueva York, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y Jamaica. Jugó con grandes figuras: Babe Ruth, Lou Gehring, Raymond Bround, Miguel Ángel González, Ramón Bragaña, Martín Dihigo, Oscar Charleston, Satchel Paige, José de la Caridad Méndez, Talúa Dandridge y otros que harían interminable esta lista.

Se destacó siempre como jardinero del campo central, en el equipo de su provincia, Los Leopardos de Santa Clara, fue campeón de bateo en las contiendas de 1924–1925; 1928–1929 y 1929–1930, teniendo un promedio astronómico de 352, fue líder en hits en la temporada iniciada en 1928, líder en tubeyes en 1924, 1929 y 1932. En definitiva, en 1 531 veces al bate conecto un promedio de 352.

Su última aparición en un torneo de pelota, la hizo con el uniforme del Cienfuegos en el campeonato de 1945 -1946, bajo la dirección de Adolfo Luque. Ingresado en el Sanatorio La Esperanza en La Habana,murió el 9 de noviembre de 1946. Sus restos descansan en el Cementerio Central de su ciudad natal. Una calle de Santa Clara, por acuerdo del Ayuntamiento, lleva el nombre de Alejandro Oms (antes Sin Nombre), y en aquella época las autoridades locales, encabezadas por el Alcalde Municipal iban en peregrinación a su tumba a rendirle homenaje a tan ilustre figura.

En 1944 fue designado para aparecer en el Salón de la Fama del Béisbol Cubano en mérito y reconocimiento a su actuación y resultados en el terreno, que brindó gloria a nuestra patria.

Cuando volvieron a ser utilizadas las figuras de las mascotas dentro del béisbol revolucionario varios historiadores deportivos en la isla insistieron que el equipo Villa Clara recuperara el nombre de “Leopardos”. Uno de ellos, el destacado y reconocido Doctor Félix Julio Alfonso, tiene más de un argumento para que, de una vez por todas, esta novena recurra a los Leopardos como grito de guerra:

Sobre el equipo de Villa Clara, algunos dicen que somos los azucareros, en una provincia donde quedan escasos ingenios; otros, los anaranjados, por el color del uniforme, o las inexistentes naranjas; y para unos pocos, entre los que me cuento, somos y debemos ser por derecho propio, los herederos de aquellos felinos gatopardescos que irrumpieron, con las garras afiladas y el pelaje torvo, en el lejano campeonato del año 1922. Pero por algún motivo que desconozco, a ciertos cronistas y funcionarios no les gusta este apelativo o lo consideran algo vergonzante. Nada puede ser más glorioso para el actual equipo Villa Clara que llevar el sobrenombre de Leopardos

Los LEOPARDOS,que forman parte de la tradición beisbolera de esta provincia, leyenda que se condenó, como todo lo que olió a profesionalismo y se catalogó de olvidable, es el nombre del equipo de béisbol más poderoso en toda la historia de la isla y que sin dudas alcanzó la perfección en todas sus posiciones. Sin embargo, la historia puede ser omitida, pero nunca borrada del todo y los Leopardos de Santa Clara tiene por luz propia su sitial en el libro de inmortales del béisbol cubano.

Bibliografía consultada:

  • Ángel Torres,LA LEYENDA DEL BÉISBOL CUBANO. 1996. Impreso en Estados Unidos de América.

 

  • Roberto González Echevarría,LA GLORIA DE CUBA. Ediciones Colibrí. España, 1999.

 

  • Luis A. García González,EL BEISBOL EN SANTA CLARA. Periódico «Vanguardia» 29 de junio 1989.

 

  • Osvaldo Rojas Garay,EL PODEROSOS EQUIPO DE SANTA CLARA DEL 23 – 24. Periódico «El Santaclareño».

 

  • Leslie A. Heaphy, Las Ligas Negras, 1869-1960 – – Google Books

 

  • Los Leopardos de Santa Clara, otro equipo olvidado _ Mi Columna Deportiva.htm. 7 Abr 2009.

 

  • Doctor Félix Julio Alfonso López, BÉISBOL Y NACIÓN EN CUBA, Editorial Científico-Técnica, 2015

 

  • Mayli Estévez Pérez, Leopardos: «Nada puede ser más glorioso», Periódico Vanguardia, 04 abril 2015

Adelanto del próximo trabajo:

                “Don Martín, el más grande…”

 

15 comentarios

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    • Chikungunya en 8 mayo, 2017 a las 9:27 am
    • Responder

    Sin pasado no hay presente, sin presente no hay futuro. Menos mal que existe la memoria popular, la gente nunca olvida.

    • Boris Luis Cabrera en 8 mayo, 2017 a las 7:09 pm
    • Responder

    Gracias Alexander, hay que hacer una campaña para llamar Leopardos a los naranjas, yo, por lo menos desde ahora, solo los llamare asi en mis escritos, ese es el nombre que se merecen, saludos hermano

      • SIEMPRE NARANJA en 10 mayo, 2017 a las 10:18 am
      • Responder

      Ok, Boris esto es solo un granito más para la MD en su rescate de la historia nuestra.

      Saludos…..

    • Leopardo Naranja en 8 mayo, 2017 a las 11:22 pm
    • Responder

    Muy buen articulo, gracias tambien a Boris y estoy contigo en eso de llamar a VC los Leopardos , yo opino asi desde hace mucho tiempo, saludos a todos

    • luisabel1 en 9 mayo, 2017 a las 10:44 am
    • Responder

    Alex muy buen articulo, me sumo a la convocatoria por el nombre de LEOPARDOS DE SANTA CLARA, como tambien creo que se debe empezar a pregonar el cambio de nombres de los estadios, que la mayoria no tienen nada que ver con la practica del beisbol, cosas de nuestro pais, por cierto la casa de Alejandro Oms aun existe y queda en la direccion mencionada, hay una tarja que hace alusion al mismo, creo que ahi funciona el Sindicato de los Tabaqueros a algo asi. Lo que si me parece que Cienfuegos nunca disputo supremacia a Santa Clara en cuanto a importancia como ciudad, eso vino despues, con la division politico-adminis., y con todos los cambios que se han introducido, algunos para bien y otros no tan buenos, como siempre sucede, es el mismo caso quizas, de Santiago y Holguin, Camaguey y Ciego, etc. sl2

    • Ramon Garcia en 9 mayo, 2017 a las 9:51 pm
    • Responder

    Que bella nuestra historia en todos los sentidos. Que desgracia que la hayan tratado de ocultar por tantos anos.
    Hace unos anos escribi sobre este equipo en cubadebate y alguien me dijo que de donde yo sacaba que ese ha sido uno de los mas grandes equipos de nuestra pelota.
    Ese trio de jardineros de la foto, conformado por Pablo “Champion” Mesa, Oscar Charleston y el caball;ero Oms fue tremendo. Los anos de 1998 a principios de los 30 es considerada por algunos la epoca de oro del beisbol cubano porque en ella surgieron y jugaron en Cuba grandes figuras como El Diamante negro, cristobal Torriente, Martin Dihigo (los tres en cooperstow), Cool Papa Bell, Sam Lloyd. Tambien porque existieron Los Leopardos de Santa Clara y surgieron Abel Linares y Alejandro Pompez (cooperstow) considerados los tres grandes promotores del beisbol profesionel cubano.
    Un saludo

    • Ramon Garcia en 9 mayo, 2017 a las 10:05 pm
    • Responder

    Omiti dos detalles importantes en mi comentario anterior, no le di las gracias al penista Vicet (ya para mi y para todos lo es) y no mencione a Luque entre los grandes de aquella epoca.
    Un saludo

      • SIEMPRE NARANJA en 10 mayo, 2017 a las 10:29 am
      • Responder

      Gracias a ti y a la MD por acogerme como uno más de ustedes.

      Es una lástima no puedas participar en el 2do encuentro nacional aquí en el centro de esta hermosa isla. Pero no importa siempre estarás junto a tus hermanos de la MD.

      Saludos Ramón…………….

        • Leopardo Naranja en 11 mayo, 2017 a las 1:26 am
        • Responder

        Estimado colega¿donde podemos conocer el programa del Encuentro? Mis saludos y respetos

        1. Hola Leopardo, el día 19 esta invitado a participar en el encuentro entre peñas, la que lleva su nick y la nuestra en la sede de los leopardos a partir de las 4 de la tarde. La sede se llama el Cubo de Luz y queda al lado de la empresa de Comercio. Saludos.

            • Leopardo Naranja en 11 mayo, 2017 a las 3:34 pm
            • Responder

            Gracias Daimir , si Dios quiere alli estaré , saludos a todos

            1. Ok, le esperaremos. Saludos.

    • juan bermudez en 10 mayo, 2017 a las 2:32 pm
    • Responder

    !Qué historia! hermano, Normando está en contra de ese nombre y la radio pesa toneladas. Tenemos que seguir luchando para colocar toda la Gloria pasada en su justo sitio, por suerte existe esta página. Un saludo.

    • jose antonio cruz en 19 mayo, 2017 a las 6:53 pm
    • Responder

    Ustedes estan muy equivocado cuando se refieren a Martin Dihigo El no tiene derecho a estar antes que Jose Mendez y Cristobal Torriente los unicos datos para subir al hall de la fama son ligas negras nada mas y en esta ligas Dihigo gano 27 y perdio 22 un record flojo para un pitcher Torriente gano !5 y prdio 5 en otra enciclopedia gano 19 y perdio 11 ademas Dihigo en 9 temporadas en ligas negras bateo 316 y Torriente en 17 years bateo 352 wsto es solamente lo que vale para subir al hall de la fama.Las demas ligas como venezuela,Puerto Rico, Panama,Santo Domingo,Panama, era un beisbol muy muy flojo no eran reconocido en el mundo deportivo el unico que era clase c o e era mejico ademas era tan flojo que permitia 4 extranjero por equipo los demas demas eran peloteros de manigua por lo tanto Dihigo no podia estar en el hall de la fama antes queTorriente superior a Dihigo en todo y vean las fraces del periodista Galiana Yo lo visto jugar a todos para mi el mejor pelotero cubano es Torrientte y tambien para Adolfo Luque, Miguel Angel Gonzalez,Armando Marzans y el mismo Martin Dihigo Declararon en Bohemia que el mejor pelotero cubano que no habia jugado Grandes Ligas era Cristobal Carlos Torrientes y que no vengan los neofitos a decir otra cosa

  1. Excelente artículo, amigo Alexander Vicet sabe usted sobre un equipo Villa Clara que en 1923 participaría en un tope en México, el cual no se realizó por razones políticas en suelo mexicano? Investigo sobre Genaro Melero y las pistas indican que hizo de refuerzo en ese equipo, incluso en su casa hay una foto vistiendo la franela del Villa Clara con una fecha 1923. Puede contactarme a través de lcampo@uclv.cu

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