MIAMI – Por primera vez en 15 años, el Juego de las Estrellas será puro show, diversión en su máxima expresión, sin nada más en disputa.

En diciembre pasado se anunció, como parte del nuevo convenio laboral, que este partido, diseñado para que los fanáticos tengan la oportunidad de ver, al menos por un día, a lo que más vale y brilla del béisbol en un mismo terreno, no decidiría más la localía para comenzar la Serie Mundial.

Y es que tiene que ser así. No puede ser que un juego de exhibición defina algo tan crucial o en ocasiones decisivo como qué equipo comenzará jugando en casa un evento separado por varios meses en el tiempo.

Muchas veces, el héroe del Juego de las Estrellas, el que terminaba inclinando la balanza para tal o más cual liga, ni siquiera iba en octubre a la postemporada.

La decisión de que el partido decidiera el lugar de inicio de la Serie Mundial se tomó a partir del 2003, luego del escandaloso Juego de las Estrellas del 2002 en Milwaukee, cuando los dos equipos se quedaron sin peloteros que usar en entradas adicionales y las cosas se sellaron 7-7.

Se buscó entonces darle un interés adicional al encuentro, para evitar que el público se alejara del espectáculo.

Pero esto tiene que ser una fiesta pura, sin dobles intenciones, donde los mejores peloteros de la actualidad tengan la posibilidad de confraternizar como colegas, dejando a un lado las rivalidades de cada día.

¿Qué mejor escenario entonces que Miami, una ciudad que por su clima y por su gente se asocia inevitablemente con la fiesta?
Por primera vez, el Juego de las Estrellas no sólo llega a la Capital del Sol, sino a toda la Florida, pues el otro equipo del estado, Devil Rays de Tampa Bay, es el único de los 30 conjuntos de Grandes Ligas que nunca ha organizado un evento de este tipo.

El zurdo Chris Sale, de los Medias Rojas de Boston, tomará la pelota por el equipo de la Liga Americana, mientras que el derecho Max Scherzer, de los Nacionales de Washington, lo hará por el viejo circuito.

Sale será el primer lanzador que inicie dos Juegos de las Estrellas consecutivos con diferente equipo, pues en el 2016 lo hizo representando a los Medias Blancas de Chicago.

Por su parte, para Scherzer es también su segunda apertura, luego de que lo hiciera en el 2013 con el equipo de la Liga Americana, cuando militaba en los Tigres de Detroit.

Brad Mills, coach de banca de los Indios de Cleveland, actuará como manager del equipo del joven circuito, en sustitución de Terry Francona, imposibilitado de asistir por problemas de salud.

Mills anunció su alineación titular a base de Jose Altuve (2B), José Ramírez(3B), Aaron Judge (RF), George Springer (LF), Carlos Correa (SS), Justin Smoak (1B), Corey Dickerson (BD), Salvador Pérez (C) y Mookie Betts (CF).

Joe Maddon, manager campeón de la Serie Mundial con los Cachorros de Chicago, alineará con Charlie Blackmon (CF), Giancarlo Stanton (BD), Bryce Harper (RF), Buster Posey (C), Daniel Murphy (2B), Nolan Arenado (3B), Ryan Zimmerman (1B), Marcell Ozuna (LF) y Zack Cozart (SS).

Y luego vendrá el cambia-cambia habitual, porque todos quieren y tienen derecho a bailar en la fiesta. Se lo han ganado.

FUENTE: ESPN Digital