DETROIT — ¿Qué pasaría si les cuento que, en la NBA de hoy en día, tan obsesionada con las estadísticas, en la cual todo lo que ocurre, incluyendo el arco del tiro de un jugador y la longitud de sus pasos, puede ser clasificado y medido, quizás el anotador más eficiente en la historia moderna de la NBA no puede abandonar la banca en la mayoría de las ocasiones?

Pues esa es la realidad del ala-pívot de los Detroit Pistons Boban Marjanovic, de 7 pies, 3 pulgadas de altura (2,22 metros), quien anota con una eficiencia sin precedentes cuando está en la cancha. Entre los jugadores que cuentan con un promedio de 30 puntos por cada 100 posesiones y han participado en por lo menos 100 encuentros de campaña regular, ninguno ha podido igualar a Marjanovic en lo que se refiere a puntos por intento de encestes, y los que se han acercado más a su cifra, bien son miembros del Salón de la Fama o se encuentran muy cerca de ser exaltados. También es líder de la NBA por amplio margen en puntos por toque, de acuerdo a los datos de Second Spectrum.

Los jugadores más eficientes en la historia moderna de la NBA

Marjanovic, serbio de 29 años que no pasó por el draft, ha logrado tal hazaña siendo relativamente anónimo. Si bien es favorito entre los fanáticos más acérrimos del baloncesto y los miembros de una comunidad en la red Reddit dedicada a él, Boban no estará el próximo mes en el Juego de Estrellas de la NBA y no tiene filas de adolescentes que desean comprar su camiseta en la tienda oficial de la liga. Apenas ha participado en 13 encuentros en lo que va de temporada, síntoma claro que su toque anotador no oculta sus carencias, las cuales son evidentes cada vez que pone pie en el tabloncillo. Debido al hecho que le falta velocidad en sus pies cuando asume el rol defensivo y queda entonces pegado a la pintura, sus rivales (particularmente aquellos muy espigados con capacidad de lanzar eficientemente) pueden aprovecharse de él con pick-and-rolls altos.

Ambas caras de la moneda quedaron expuestas durante la derrota de los Pistons en Miami en la noche del miércoles, cotejo en el cual Marjanovic tuvo su quinta aparición como titular mientras Andre Drummond, quien fue All-Star en una ocasión, estaba fuera de acción debido a una lesión en sus costillas. Marjanovic mostró su usual magia cerca de la cesta, terminando con 15 puntos, 5-8 en encestes y nueve rebotes en apenas 22 minutos. Esa producción es acorde con su promedio de por vida de 1.62 puntos por intento de enceste.

Aun así, con ese tipo de poder ofensivo, el Heat, equipo que convirtió 17 triples, empatando así la mayor cantidad permitida por Detroit durante toda la temporada, persiguieron a Boban por la cancha y contrarrestaron al colocar a Kelly Olynyk como ala-pívot. De hecho, Olynyk convirtió ocho puntos de manera consecutiva, dándole a Miami un rally 8-0 durante los dos primeros minutos de su aparición. Eso provocó que el entrenador de los Pistons Stan Van Gundy pidiera un receso y luego limitara los minutos de Marjanovic, evitando que estuviera activo cuando Olynyk jugara como puesto 5.

Marjanovic se ha convertido en una de las mayores piezas del ajedrez del baloncesto durante las últimas temporadas: es un hombre cuya presencia puede desencadenar una sustitución inmediata de uno u otro lado, basada en su estatura y destrezas. Sin embargo, su situación como un anotador históricamente eficiente que aún no recibe tiempo de juego de forma consistente también demuestra cómo la abundancia de anotaciones perimetrales en la NBA de hoy ha hecho la vida prácticamente imposible para aquellos hombres de 7 pies de altura que protegen el aro y no cuentan con suficiente movilidad para salir y defender más allá de la línea de tiros libres.

“Es algo difícil, porque estás lidiando con muchos hombres que pueden estirar las cosas en la cancha, y debes ser capaz de defender hasta a distancias de 25 pies del aro”, dijo Van Gundy con respecto a Marjanovic, quien acaba de romper su registro de 100 minutos de juego en una temporada el miércoles pasado, sin haber conseguido acumular 1,000 minutos de por vida luego de tres campañas en la NBA. “Ha trabajado duro (mejorando su trabajo de movilidad lateral), por ende, tengo confianza en que sea capaz de jugar contra mucha gente. Sin embargo, cuando tienes que alejarte mucho de la cancha, se torna muy complicado para él”.

Varias cifras destacan el nivel de dificultad que representa para Marjanovic el tener que luchar contra hombres espigados y orientados a lanzar desde la larga distancia. En lo que va de temporada, le ha tocado defender contra 14 tiros por cada 100 intentos desde el rango medio o la línea de 3 puntos, mayor cifra en la NBA entre 365 jugadores a quienes les ha tocado enfrentar por lo menos 30, de acuerdo a datos de Second Spectrum, siendo la peor brecha para cualquier ala-pívot en la liga hasta ahora.

No exponemos lo anterior a fin de sugerir que Marjanovic, quien firmó con los Spurs como agente libre en 2015, no cuenta con destrezas defensivas. Previo a la temporada actual, pudo contener a los jugadores rivales a cifras mucho menores que sus promedios usuales cuando intentaban encestar a una distancia no mayor de 6 pies del aro, lo cual sea posiblemente resultado de su alcance de 7 pies, 8 pulgadas de ancho y su capacidad de alcance a lo alto de 9 pies, 7 pulgadas que lo convierte en uno de los jugadores más espigados en la historia de la NBA. Si hubiese jugado suficientes minutos para así calificar por el liderato, el porcentaje de rebotes total en su carrera (21.9 por ciento), esto lo colocaría justo detrás del ex miembro de los Pistons Dennis Rodman, quien cuenta con el mejor promedio de todos los tiempos (23.4 por ciento).

Pero, por encima de todo, Marjanovic es un anotador. Es muy eficiente a la hora de establecer su posición cerca de la cesta.

Y una vez haya atrapado el balón, bien sea con un pase de entrada o después que un compañero de equipo se la ha ubicado en un sitio donde sólo él puede atraparla, cuenta con una serie de movimientos que lo convierten en mucho más difícil de marcar.

Van Gundy ha indicado que parte del reto de poner a jugar a Marjanovic es entender el momento correcto para hacerlo. Boban puede enfrentarse muy bien a una serie de alas-pívot tradicionales que existen en toda la liga, de acuerdo a Van Gundy. No obstante, ese gigante tradicional bien puede ser el titular, pero luego es sustituido por hombres que salen de la banca y saben hacerse de amplios espacios para encestar. Eso dificulta a Van Gundy el poder encontrar un escenario en el cual puede mantener a Marjanovic dentro de la acción sin sacar a Drummond, su mejor jugador, o comprometer al perímetro de los Pistons con un ala-pívot que puede manejar bien las largas distancias.

Marjanovic ha sabido durante mucho tiempo que desarrollar mayor velocidad a la defensiva es la clave para poder tener mayor cantidad de minutos. “No puedes hacer de alguien tan alto como yo, o (al base de los Pistons) Ish Smith, una persona veloz”, expresó Marjanovic, un apasionado del gimnasio que hizo referencia al tiempo que pasó trabajando al lado de Tim Duncan, futuro miembro del Salón de la Fama, en un esfuerzo de mejorar defensivamente. “Sin embargo, uno puede hacer pequeñas mejorías que ayudan y puede utilizar la mente para así estudiar, entonces uno puede saber a veces qué jugada usarán en tu contra”.

Gregg Popovich, entrenador de los San Antonio Spurs, quien entrenó a Boban cuando el ala-pívot llegó por primera vez a la liga y eventualmente le convenció de aceptar una oferta contractual por parte de los Pistons mucho más lucrativa mediante la agencia libre restringida, reconoció que alguien de la talla de Marjanovic probablemente tuviera mucho mayor éxito en una era anterior del baloncesto, cuando hombres con pies más lentos, como Rik Smits, Kevin Duckworth y Bill Cartwright tenían altos promedios de minutos noche tras noche, alejándose en pocas ocasiones de la pintura. No obstante, Popovich afirma tener respeto por todo el trabajo hecho por su expupilo, a pesar del hecho que no hay mucho que pueda hacer a fin de mejorar su mayor debilidad.

“Uno es lo que es”, me comentó Popovich. “Nuestro trabajo radica en entender quiénes son ellos y qué pueden hacer. La gente habla todo el tiempo con respecto a los cambios que experimentan los jugadores. Algunos de ellos agregan ciertas destrezas, más no cambian su ADN, sus habilidades físicas y los dones con los cuales cuentan. Algunos tienen más (destrezas) que otros. Y uno debe lidiar con ello”.

Chris Herring es redactor deportivo senior de FiveThirtyEight.