La espada de Damocles sobre la cabeza de Pedro Luis Lazo

15/01/18
10:10 pm

 

 

Ramiro es un anciano de 73 años. Vive solo hace mucho tiempo. Su esposa falleció en 2000 y sus dos hijos viven en Estados Unidos desde finales de 1990. Cuando se fueron, lo hicieron con la promesa de que en un breve período se llevarían a su padre, pero Ramiro tajantemente les dijo que no perdieran su tiempo, que de Cuba él no se movía ni de visita. Así ha sido. Cada año al menos uno de sus hijos viaja a Cuba y hablan, entre muchas cosas, de pelota.

Ramiro vive en la ciudad de Pinar del Río y es de esos viejos que madrugan en los estanquillos para comprar el periódico y luego recortar los resultados de la jornada anterior de la Serie Nacional. De cierta forma, esa costumbre alimenta su soledad. Aunque, desde hace muchos años, discute en una céntrica peña deportiva pinareña sobre las buenas y malas actuaciones de su equipo de toda la vida.

Su edad le ha permitido presenciar todos los grandes triunfos del beisbol vueltabajero, desde aquella primera corona obtenida por José Miguel Pineda al frente de Vegueros en 1978, hasta el último título de su provincia en 2014, en la penúltima temporada de Alfonso Urquiola como director de Pinar del Río. Ramiro sabe muchísimo de pelota y cuando habla de su novena saca los triunfos en las desaparecidas Series Selectivas y los diez campeonatos en Series Nacionales.

Pero para él y miles y miles de aficionados vueltabajeros que saben de sobra lo que es ver agitar a su elenco el trofeo nacional, no es aceptable el desempeño alcanzado por la escuadra pinareña en la actual Serie Nacional de Beisbol, para la cual clasificaron a la postemporada los elencos de Las Tunas, Matanzas, Industriales y Granma, y no los de la más occidental de las provincias, cuando en algún momento la posibilidad de estar entre los cuatro grandes estuvo contemplada por ellos.

Por esa razón y otras es que Pedro Luis Lazo, flamante lanzador que tiene su inscripción en el templo de los inmortales cubanos, no recibió de parte del público pinareño los mejores criterios luego de concluido su primer mandato al frente de los Vegueros. En Pinar del Río existe gran cantidad de Ramiros multiplicados, inconformes por un sexto lugar que bien pudo ser mejor, y como principal culpable hallan a Lazo, quien tiene que soportar que la espada de Damocles esté sobre su cabeza, ¿acertadamente o no?

Las fanaticadas que históricamente han comprobado lo que es ganar reiteradamente un torneo, terminan habituándose, como es natural, al sabor de la victoria. Es ley de vida, muy simple. Por eso, sin analizar el desempeño per se de Lazo, diría que, en parte, se ha sido injusto con los criterios sobre el Rascacielos, quien se hizo cargo de un equipo que en la Serie 56 terminó en el onceno puesto cuando el manager era Jorge Ricargo Gallardo, y lo llevó en la contienda 57 a terminar cuarto en la primera fase, clasificar a la segunda etapa y culminar en el sexto escaño del torneo.

Matemática elemental: del once al seis van cinco, por lo que el estratega de un año a otro mejoró cinco escaños la ubicación. ¿Acaso eso no es algo progresivo? Pero lo que sucede es que ese tipo de aficiones —como probablemente le ocurra a la de Industriales si no gana el campeonato— construyen exigencias altas, que giran por lo general sobre el cetro, entonces cuando el rendimiento final escapa del título o del podio, se encienden las alarmas, muchas veces inmerecidas.

Con todo esto no le estoy pasando la mano al espigado manager, pues como es sabido aplicó directrices en determinados momentos que desencajaron con las verdaderas situaciones de juego, en varias ocasiones la inexperiencia le terminó pasando la cuenta, fue terco al no reemplazar al refuerzo camagüeyano Yosimar Cousin cuando viajó al Campeonato Panamericano Sub 23 —actitud bastante criticada— y en los últimos encuentros de la segunda fase misteriosamente —utilizo esta palabra porque nunca se dieron explicaciones— no jugaron dos bujías como lo son Donald Duarte y William Saavedra.

Pero no olvidemos que la falta de experiencia puede que haya sido el principal lastre de Pedro Luis. Recuerden que él se hizo cargo del equipo a solicitud de instancias superiores, pues siempre había manifestado que su anhelo era entrenar niños. Fue así que aceptó el mayúsculo reto, sin tener absolutamente ni un ápice de conocimiento sobre lo que enfrentaría. Ni en categorías inferiores Lazo había dirigido y el precio de eso se pudo apreciar no pocas veces durante el campeonato.

Dicen que por estos días en Pinar del Río el nombre de Alfonso Urquiola resuena a voz en cuello por los aficionados, quienes ven en el sapiente director la solución de la crisis que vive el beisbol vueltabajero. Hasta este momento Lazo sigue al frente de la tropa y cuando no pocos abogan por su sustitución, yo soy del criterio que el Rascacielos merece un segundo chance. En resumidas cuentas, su desempeño en la Serie 57 fue aceptable y tendría una contienda de experiencia para la venidera temporada.

En la historia del beisbol —indaguen para que comprueben— han existido managers que en su debut no han tenido muchos aplausos y han pasado a la posteridad como grandes directores. ¿Se imaginan ustedes que a esos mentores les hubiesen cortado las alas tras su primera temporada?  (Pedro Villavicencio)

 

5 comentarios

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    • El Loko on 16 enero, 2018 at 9:28 pm
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    Bueno lo de la experiencia previa, para mi no cuenta, porque son varios los manager que han dirigido a un equipo por primera vez sin tener experiencia, un solo ejemplo, Roger Machado, del retito a la dirección de los Tigres y lo otro es, que en Cuba, la pelota o el béisbol, es cuestión de estado y hasta ahora no he conocido todavía al primer manager, que se haya propuesto, él mismo para dirigir un equipo, todos los mandamientos vienen de instancias superiores, porque en cada provincia, el comisionado de béisbol, no es ese que vemos en el INDER, es otros o son otros, más claro, ni el agua….

    • Rojo de Metro on 16 enero, 2018 at 12:15 pm
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    Lo primero seria conocer si al rascacielos le quedaron deseos de seguir dirigiendo a ese nivel sin experiencia previa. Si desea continuar, yo le daria otra oportunidad. El tuvo un resultado favorable. Si aplicaramos la teoria del TODO O NADA, tendriamos que fusilar al Kinde o ahocar a Pestano. Para mi ninguno tiene culpa de nada, y si tienen mucho material para QUIZAS convertirse en buenos managuer pero con el paso del tiempo. Recuerden que navegan en un mar de turbulentas aguas en donde los tiburones son numerosos. La historia la tienen. Pero dirigir es la tarea mas ingrata.

    • Ernesto on 16 enero, 2018 at 9:51 am
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    Es cierto que no fue un desempeño malo el del Jíbaro de Río Seco, pero pudo ser mejor y hoy el equipo sin duda alguan estuviese dicutiendo dentro de los cuatro finalistas, no solo fue la equivocación al no pedir refurzo por Cousin , sino que a la postre regaló practicamente juegos claves para el equipo al cambiar toda la alineación y jugar con todo el banco, eso en el beísbol criollo lo llamamos juego de manigua, tirar la toalla pensando que ya todo está perdido.

    • Adrian Avila Atencio on 16 enero, 2018 at 9:17 am
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    Para mi deber’ian dejar a Lazo, pienso que tiene todo para desarrollarse y ser un gran director…..por otra parte miren que art’iculo tan interesante y especial publicaron hoy en cubadebate, acerca del lanzador Jesús Guerra Hernández “El Capablanca del box”. Aca les comparto el link:

    http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/01/15/jesus-guerra-el-capablanca-del-box/#.Wl39pPZOmV4

  1. el nombre de Urquiola siempre se maneja en Pinar, nos ha traído campeonatos y ha demostrado saber ganar el bueno, pero ahora mismo la verdad no se habla mucho sobre cambios de director, lazo no lo hizo mal en su primera temporada.
    ademas el perdón de Urquiola aun no ha llegado por algunas autoridades locales.

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