La pesadilla de Biles y de las gimnastas de las que abusó el médico Nassar

Almudena Rivera 17/01/2018 12:01 CET
Les decía que era un “tratamiento especial” y durante los reconocimientos médicos penetraba con los dedos a las niñas, a esas mismas niñas a las que la Federación Estadounidense de Gimnasia (USAG) les había dicho que confiasen en Larry Nassar, el médico del equipo, y que hizo la vista gorda durante años hacia él. Los abusos los cometió entre 1998 y 2015, año en el que fue retirado del equipo por las denuncias tanto en el equipo olímpico como en la Universidad de Michigan, en la que trabajaba. A sus 54 años, el exgaleno pasa sus días en la cárcel, condenado a 60 años por posesión de pornografía infantil y con varios casos abiertos que podrían aumentar aún más su condena. Se ha declarado culpable de abuso sexual en siete -tres de ellas menores de 13 años y las otras cuatro de entre 13 y 15- pero ha sido acusado por cerca de 140 desde que en agosto el Indianapolis Star destapara el caso. Ayer, en el juicio, era estremecedor escuchar el relato de sus víctimas. Casi un centenar reconoció haber tenido pensamientos suicidas.

La jueza Rosemarie Aquilina no pudo evitar emocionarse al escuchar los terribles relatos de las víctimas y de sus familiares. “El monstruo que se aprovechó de ti se va a marchitar en la cárcel”, le dijo Aquilina a una de las mujeres que testificó durante la sesión de la tarde.

Los abusos del “mostruo” Larry Nassar, médico de la Federación Estadounidense de Gimnasia, durante casi 20 años hacia más de un centenar de gimnastas del equipo olímpico y deportistas de la Universidad de Michigan ha encogido el corazón de la sociedad norteamericana, más sensible que nunca tras la campaña #MeToo que comenzaron las actrices de Hollywood para denunciar los casos de acoso y abuso sexual del conocido productor Harvey Weinstein. Simone Biles, tetracampeona olímpica en Río, ha sido la última víctima conocida que ha denunciado con este hastag los abusos del galeno en las instalaciones donde se entrenaba y a las que tiene que regresar día tras día.

“Durante demasiado tiempo me he preguntado si había sido muy ingenua, si había sido mi culpa. Ahora sé la respuesta a esas preguntas: no. No fue mi culpa. Ni cargaré ni debo cargar con la culpa que corresponde a Larry Nassar, la Federación Estadounidense de gimnasia (USAG) y otros”, escribió Biles.

Su caso y el de otras conocidas gimnastas estadounidenses nos han llevado a preguntarnos cómo se actúa en España en una situación así. El Consejo Superior de Deportes (CSD) tiene, desde 2014, un protocolo para la prevención, detección y actuación frente al acoso y el abuso sexual entre profesionales, deportistas y otros usuarios de centros deportivos asociados al CSD.

En él se insiste en la importancia de la detección del problema lo más rápido posible para poder ayudar a la víctima y “evitar la gravedad de las consecuencias”. Para abordar estas situaciones, el titular de la Dirección General de Deportes nombrará: Dos Delegados de Protección, de distinto sexo, entre personas próximas al deportiista yUn Comité Asesor.
La denuncia

El procedimiento se inicia con la comunicación verbal o escrita formulada por la víctima, su representante legal o cualquier persona que tenga conocimiento de la situación de Acoso o Abuso. Esta comunicación debe presentarse a uno de los Delegados de Protección, quien la pondrá en conocimiento del titular de la Dirección General de Deportes. El Delegado se entrevistará con el denunciante, denunciado y los testigos y, dentro de un plazo de 10 días naturales, elaborará un informe con una valoración y una propuesta sóbre cómo actuar.
Reunión del Comité Asesor

El Comité Asesor, formado por un representante de la Subdirección General de Régimen Jurídico del CSD, un Asesor de la Presidencia, un representante de la Dirección General d Deportes y un representante de la Dirección de Centros de Alto Rendimiento, se reúne con carácter urgente para valorar el informe. Pueden darse tres posibilidades:

1) Archivar el caso porque no ha existido dicho acoso o abuso.

2) Si hay indicios de que sí ha existido pero no suficientes, se continúa con la investigación

3) Si se concluye que ha habido acoso o abuso, se asesora a la víctima, se comunica al Juzgado de Guardia o a la Fiscalía, también a la Federación pertinente y, en su caso, se prohibe la entrada del agresor a las instalaciones de alto rendimiento.

En el caso de que el deportista sea menor de edad, como ha sucedido entre las gimnastas estadounidenses, se informa de los hechos a la Fiscalía de Menores, a los padres o tutores y a los Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma competente.

Debido al alto número de casos de abusos, la Federación Internacional de Gimnasia ha creado una oficina independiente para que todas víctimas puedan denunciar sus casos sin temor a represalias.

http://www.marca.com/otros-deportes/2018/01/17/5a5e4b1846163fcd258b461c.html

3 comentarios

  1. abominable lo de este pervertido.. sin comentarios la verdad.
    en enlace de marca.con hay testimonios de las chicas afectadas que son duros…

    1. Ya hace unos meses publique aquí mismo sobre este tema de este animal, la verdad que merece que lo violen una y otra vez…

        • Hendel Arnaiz Pérez en 17 enero, 2018 a las 2:26 pm
        • Responder

        Sencillamente, asqueroso.

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