Algo pasa con Gato Viejo

19/01/18

6:21 pm

Colaboración del peñista:

El Alazan del Caribe

Estas son observaciones de un desconocedor del béisbol que escribe este viernes desde el graderío de la calle…

 

Algo pasa con Gato Viejo
(Alfredo Martirena Hernández / Cubahora)

Mis andares por la profesión comenzaron hace más de 45 años, con la enseñanza martiana de que el periodista debe conocer desde el microbio hasta la nubes, lo cual fue reforzado por el desaparecido colega Renato Recio, quien en los días estudiantiles me dijo en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana: Un periodista tiene que saber de todo, y si no le interesa el deporte, por lo menos debe saber quién ganó o perdió, aunque sea para sostener una conversación.

Cuando en el periódico El Mundo me asignaron cubrir un tope de lucha en 1968, lo cual fue decidido tras preguntar cuál deporte practicaba. Y como respondí judo, el jefe de la página deportiva sentenció: todo eso se parece, así que ve a reportar esa competencia. Dejé de protestar alegando desconocimiento, y fue Mont, un chofer, el asesor de cómo debía escribir.

Buscas lo que Manolo Cabalé ha escrito -recomendó- le cambias los nombres y los numeritos, y después vas aprendiendo. Y no des opiniones de por qué ganan o pierden, hasta que te vuelvas un experto.

Y si de practicar alguna disciplina se trata, solo tuve una fugaz incursión por el tatami y más tiempo en el voleibol, pues en cuanto a la pelota, no pasé de usar una bola de trapo y los puños, para imitar a los aborígenes cubanos que jugaban batos con un leño para golpear una bola de resina mientras cantaban en un areíto.

En cuanto a saber de sus reglas e historia, no he ido más allá de enterarme de que en la época colonial, al béisbol le llamaban Gato Viejo y era aprovechado por jóvenes independentistas para reunirse a conspirar contra la corona española.

Sobre conocer peloteros, el círculo se limita a los ya desaparecidos Owen Blandino y Modesto Verdura con quienes mantuve conversaciones sobre muchos asuntos de la dureza de la vida cotidiana, pero acerca de pelota solo en una ocasión por la orden de entrevistarlos para la Agencia de Información Nacional (hoy Agencia Cubana de Noticias), interesada en divulgar su vida de retirados del deporte activo.

Comparto estos recuerdos para demostrar el desconocimiento sobre el deporte nacional cubano, y dejar claro que este viernes no estoy dando criterios sobre los motivos por los cuales clasificaron Los Leñadores a costa de derrotar por abrumador marcador a Los Leones.

Si en tiempos anteriores cada cual explicaba los motivos por los cuales simpatizaba con un equipo y no con otro, y las discusiones de los aficionados versaban sobre las opiniones sobre cada jugada, sin descontar alguna que otra acción del arbitraje o decisiones de los mentores, hoy existen nuevos temas.

Por supuesto que todo cambia. Así debe ser.

En mi radio de acción que no es el de los demás, y mucho menos pienso que el de todos, escucho lo que antes no se decía: “Yo quiero que gane tal equipo y que pierda Víctor Mesa”. Un manager no es un equipo, pero algo pasa si alguien dice que simpatiza con los Cocodrilos y Leones, pero no con quien fue el jugador estelar 32.

No estoy interesado en esta disciplina en particular, pero sí en  lo extradeportivo, por lo que he leído lo publicado en la prensa digital y lo escrito en las redes sociales en Internet en los últimos años, y no sé qué será, pero algo raro pasa y quizás sea necesario dar ágilmente un salto como los del felino doméstico para que la pelota, béisbol, beisbol, baseball o Gato Viejo, no envejezcan y languidezcan mortalmente por causas extrañas.

 

Tomado de: Cubahora

 

1 comentario

    • Luis Abel on 20 enero, 2018 at 5:11 pm
    • Responder

    Tan embullado que estaba con este articulo y cuando menos me lo imagino, pufff se acabo, bueno pues yo tambien estoy contra el 32 y mira que lo idolatre de jugador, lo cierto es que cada quien tiene sus motivos y casi todos son extradeportivos. sl2

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