BARCELONA — El Barcelona encara la última semana del mercado de invierno con la necesidad de aligerar la plantilla, una vez concretada la cesión de Rafinha al Inter, y negocia la muy probable salida de Deulofeu y la menos exigible de Aleix Vidal. El canterano apunta a regresar al Calcio después de su paso por el Milan; el carrilero, por quien mantiene interés el Sevilla, podría mantenerse en la plantilla, aún sabiendo su rol muy secundario en los planes de Valverde.

Si Aleix Vidal no tiene claro su futuro inmediato, en el caso del canterano se intenta por todos los medios desbloquear su salida, tanto por rebajar el coste salarial de la plantilla como por buscar un mínimo beneficio económico (o minimizar la pérdida) y, también, sacarle de encima un problema al entrenador.

La anecdótica presencia de Deulofeu en el encuentro del Villamarín, donde participó los últimos 9 minutos en sustitución de Sergio Busquets después de 10 partidos sin jugar y 8 consecutivos sin entrar en las convocatorias Valverde, no tiene visos de cambiar su situación en el club, más complicada si cabe con el regreso esperado de Dembélé y el fichaje de Coutinho, que le convierten en la última opción y que aconsejan su salida inmediata.

Inmediata atendiendo a las esperanzas que mantiene el delantero catalán en ser tenido en cuenta por Julen Lopetegui para el Mundial de Rusia, sabiéndose que el seleccionador español siempre se ha mostrado muy cercano al jugador… Aunque complicada de solventarse comprobando que no hay interesado dispuesto a plegarse a las exigencias del Barça.

El club azulgrana exigía de entrada 20 millones de euros por su venta, pasó después a rebajar esa cantidad y aceptó convertirla en un traspaso en diferido, cediéndole hasta final de temporada con una obligación de compra por parte del club que le quisiera. Este era, de acuerdo a varias especulaciones, el Nápoles… Aunque desde Italia, desde el propio San Paolo, el silencio ha sido sepulcral en los últimos días.

EL TERCERO DE LA LISTA

Así las cosas, los problemas con que se encuentra el Barça en desencallar la situación podría conducirle a repetir los casos de Arda Turan y Rafinha, que dejaron el club pero sin que se concretase un traspaso fijo, sino sendas cesiones, con opciones de compra que tanto pueden producirse como no.

Arda Turan jugará cedido en el Istanbul Basaksehir hasta el final de su contrato, en junio de 2020, reservándose antes el club turco una opción de compra que, en buena lógica, no hará efectiva… A no ser en el hipotético caso que durante este tiempo llegase al Camp Nou una oferta de un tercero interesado en el fichaje del futbolista.

A él se une el caso de Rafinha, cedido hasta junio de 2018 con una opción de compra de 35 millones de euros que el Inter “debe comunicar” antes de esa fecha. Pero que en ningún caso es obligatoria.

De producirse lo que se espera, a Deulofeu se le abriría más mercado en el Calcio, apuntándose desde Italia la posibilidad de que la Roma estuviera interesada en su cesión con el beneplácito de su director deportivo Monchi, que en su día ya le llevó al Sevilla.

A partir de aquí se entiende que solamente Javier Mascherano dejaría efectivo en la caja del Barcelona, los 12 millones de dólares apuntados en su día por ESPN y que pagará el Hebei Fortune de China, mientras que Valverde estaría dispuesto a mantener en la plantilla a Aleix Vidal si el club se lo pide por no encontrar una salida que fuera beneficiosa en forma de traspaso.