En noviembre pasado, los escritores que cubren el béisbol en todo Estados Unidos recibieron una asesoría por parte de un prominente miembro del Salón de la Fama con sugerencias sobre la forma de manejar el problemático tema de la inmortalidad y el uso de esteroides. Un día después que el Salón de la Fama dio a conocer su boleta para 2018, con 33 nombres en ella, el vice director del Salón de la Fama y leyenda de los Rojos de Rojos de Cincinnati Joe Morgan envió un correo electrónico a los votantes, con una lista de tres criterios que él considera deberían descalificar a candidatos futuros para su posible admisión al templo.

“Los jugadores que hayan salido positivos en pruebas antidopaje, admitieron el uso de esteroides o fueron identificados como usuarios de esteroides en la investigación hecha por Major League Baseball sobre el tema, conocida como el Informe Mitchell, no deberían ingresar”, dice Morgan. “Estos son los tres criterios considerados correctos por la mayoría de los peloteros y mi persona”.

Los dos primeros criterios se explican por sí mismos. Manny Ramírez y Rafael Palmeiro tienen números válidos para considerar su ingreso al Salón de la Fama; pero cuentan con el bagaje de pruebas fallidas en sus hojas de vida. Alex Rodríguez confesó el uso de sustancias prohibidas a Peter Gammons de ESPN tras haber sido implicado en una información publicada por la revista Sports Illustrated en 2009, y Mark McGwire admitió su culpabilidad al periodista Bob Costas durante una entrevista televisada en 2010. Todos son considerados personas no gratas en Cooperstown, de acuerdo con los requisitos indicados por Morgan.

Barry Bonds y Roger Clemens, quienes han negado de forma persistente el uso de sustancias prohibidas, son los principales ejemplos de la tercera categoría. Si llegan a entrar al templo de Cooperstown, deberán superar, en la mente de los votantes, sus nexos con el informe Mitchell, un documento publicado hace 10 años y que Morgan y sus colegas del Salón de la Fama han hecho noticioso nuevamente.

En 2006, el entonces comisionado Bud Selig contrató a George Mitchell, ex senador de los Estados Unidos y diplomático prominente, a fin de examinar los nexos entre el béisbol y el consumo de sustancias prohibidas. Varios consejeros advirtieron a Selig de no concretar la iniciativa porque significaría que el mundo del béisbol debería verse de manera franca y cándida en el espejo y prepararse para las reacciones negativas. A la vez, Mitchell fue sujeto a interrogantes respecto a un presunto conflicto de intereses debido a sus nexos con el béisbol como director de los Medias Rojas de Boston y de The Walt Disney Company, empresa matriz de ESPN, quien ha sido socio de Major League Baseball en sus transmisiones televisivas a nivel nacional e internacional.

En diciembre de 2007, Mitchell publicó su informe de 409 páginas citando a 89 nombres, incluyendo a peloteros de la talla de Clemens, Bonds, Gary Sheffield, Kevin Brown, Mo Vaughn, Jason Giambi, Lenny Dykstra, Miguel Tejada, Andy Pettitte, David Justice, Juan González, Matt Williams y José Canseco. Ronald Blum de la Associated Press lo denominó “la alineación más tristemente célebre del béisbol desde el escándalo de los ‘Medias Negras'”.

Bonds fue mencionado en 103 oportunidades en el informe, mientras que Clemens fue aludido en 82 ocasiones. La mayoría de la información provino del ex entrenador de fuerza y acondicionamiento físico de los Yankees de Nueva York Brian McNamee. El ex asistente del clubhouse de los Mets Kirk Radomski igualmemte aportó informacion, como parte de un arreglo extrajudicial en una querella federal por esteroides.

Este año, con más del 50 por ciento de las boletas ya en conocimiento del público, Bonds y Clemens se encuentran acaparando preferencias por el orden del 65 por ciento. No se encuentran exactamente al punto de asegurar su pase a Cooperstown. Sin embargo, se encuentran cada vez más cerca del 75 por ciento necesario para la inducción.

El Salón de la Fama anunciará sus nuevos miembros de la clase de 2018 este miércoles, entre los cuales se espera la inclusión de Chipper Jones y Jim Thome. ESPN.com conversó con Mitchell con respecto al impacto a largo plazo de su informe, los retos que está enfrentando el béisbol en su intento de erradicar el uso de sustancias prohibidas y el debate que continúa encendido entre los votantes sobre este tópico.

¿Cómo se siente con respecto al hecho que su informe fue mencionado por Joe Morgan como motivo de descalificación para el ingreso a Cooperstown?

George Mitchell: No tengo ningún comentario al respecto. Sólo diré que mantengo todas y cada una de las palabras expresadas en nuestro informe. Lo consideramos un tema relevante. Creo que (el uso de esteroides) debe ser un factor que influya en la votación. Depende de cada votante. No estoy diciendo que los tres criterios indicados por Joe Morgan deban ser los únicos utilizados. Ese es su juicio personal. Tengo gran admiración y respeto por él; sin embargo, cada votante debe decidir con su propio criterio. Considero que nuestro informe ha superado el paso del tiempo.

Lo más importante, a mi juicio, es que el béisbol (dueños de equipo, comisionado y peloteros) lo han tomado en serio. Cuando hicimos nuestra investigación, la Asociación de Peloteros mostró ferviente oposición y desanimó a los jugadores a cooperar con nosotros, por ende, la mayoría de ellos no lo hizo. Les dije a los jugadores que una minoría estaba haciendo trampa y la principal víctima era esa mayoría que se mantenía limpia.

Poco tiempo después de la publicación del informe, se debatieron los temas y fueron discutidos en amplitud. Entonces, los peloteros comenzaron lo que ha sido una transformación completa con respecto a este tema, por lo cual les doy completo crédito. Le doy a los peloteros y a su sindicato un crédito enorme. Han cambiado su posición sobre este asunto por completo, y ahora son unos vigorosos proponentes de pruebas significativas y efectivas, además de procedimientos relativos en caso que estos apliquen. Considero que han llegado a entender que el argumento que hice inicialmente y rechazado inicialmente por ellos, es un argumento válido.

Usted ha mencionado la posición asumida en ese momento por el Sindicato de Peloteros. ¿Cómo fue su interacción con jugadores de manera individual?

Mitchell: Cada uno de los jugadores mencionado en nuestro informe recibió y rechazó la oportunidad de reunirse conmigo. Se la ofrecí a cada pelotero. Estaba sujeto a las normas de la Asociación de Peloteros, por ende, me comuniqué (con ellos) por escrito. Redacté varias cartas e hice una lista de nombres con quienes me quería comunicar. Me respondieron por escrito diciendo: “Todos dijeron que no”. Me ofrecí a reunirme con ellos. Les dije que podían ser acompañados por un abogado y les mostraría toda la evidencia que tenía, para así darles la oportunidad de refutarla, para así tomarla en cuenta a fin de determinar si los mencionaría en el informe. Con una sola excepción, todos los peloteros declinaron la entrevista.

Roger Clemens hizo recientemente una declaración en público expresando que quería reunirse conmigo pero que yo lo rechacé lo cual es absoluta y completamente falso. La Asociación de Peloteros tiene las cartas. Puede confirmarlo con ellos. Escribí esas cartas con su nombre dentro de la lista, junto con el resto. Fueron dos cartas y en ambas ocasiones recibí la respuesta por parte de la Asociación de Peloteros, diciéndome que él había declinado la oportunidad.

(Nota del editor: Donald Fehr, quien fuera director ejecutivo de la Asociación de Peloteros en 2007, declinó comentar tras haber sido contactado por ESPN.com)

¿Cómo pudo trabajar el tema sin contar con poder para emitir citaciones judiciales, junto a otros obstáculos que podían interferir con su investigación?

Mitchell: Ocurrió un par de cosas que abrieron puertas. Primero, cada jugador deja de ser miembro de la asociación al momento que deja de formar parte de un roster de Grandes Ligas; por ende, varios peloteros que hasta ese momento habían formado parte de rosters estaban dispuestos a hablar con nosotros porque sentían que sus carreras habían sido cortadas súbitamente debido a otros peloteros que habían hecho trampa. Esa fue una situación que nos ayudó a entender la extensión del problema.

La segunda fue la cooperación con la oficina del fiscal federal de Estados Unidos del área de San Francisco, que nos condujo a Brian McNamee y Kirk Radomski y una gran cantidad de información que fue, en muchos casos, confirmada por documentos y declaraciones de testigos.

¿Recibió cooperación por parte de algún pelotero?

Mitchell: En un caso (Frank Thomas), un pelotero activo (cuyo nombre no se incluyó entre los 89 mencionados por el informe Mitchell) habló con nosotros. Hubo otro jugador que rechazó el consejo de los abogados de Asociación de Peloteros y contrató su propio asesor legal, quien recomendó enfáticamente que viniera y nos contara su historia. Pudimos corroborar su relato y no lo incluimos en el informe.

Tal y como lo expresé en el informe, ciertamente no mencionamos a todos los que habían consumido sustancias prohibidas. Hubo muchas personas que no mencionamos y usaban sustancias prohibidas. Algunos de ellos fueron posteriormente descubiertos. No obstante, pudimos averiguar lo suficiente, a pesar de la oposición de la Asociación de Peloteros, a fin de poder pintar un retrato muy preciso de lo que estaba ocurriendo y el por qué. Esa fue, esencialmente, la naturaleza del informe.

¿Cuál considera usted fue el legado del informe? ¿Cambió las cosas o tuvo un impacto significativo?

Mitchell: Primero que todo, Bud Selig merece gran crédito por el valor que tuvo. Fue el único comisionado de una liga profesional deportiva en Estados Unidos con suficiente valor a fin de autorizar una investigación completamente independiente. Fui claro con él en nuestra primera conversación que haría esto solamente si tenía el compromiso de su parte para mantener mi independencia total y absoluta. Me la otorgó sin dudar por un instante, y mantuvo su promesa. Por ello, merece un gran crédito.

En segundo plano, considero que la evidencia es clara. Ahora es universalmente aceptado, creo yo, que el béisbol cuenta con el programa (de pruebas antidopaje) más fuerte y efectivo. Sin embargo, con eso no se termina el problema. El problema no tiene conclusión. Es la naturaleza humana. La gente ha hecho trampa desde el principio de la civilización y así seguirá siendo en el futuro siempre que exista la civilización humana.

La pregunta es: ¿cómo minimizarlo? Esto no es nada nuevo. Cada estado en este país cuenta con leyes contra el crímen, violación, robos y hurto. Nadie espera que estos delitos desaparezcan el día de mañana porque los castigamos en la búsqueda de castigar a los ofensores y así desanimar a otros de cometerlos. Es un problema constante de gerenciar un problema humano permanente.

¿Qué tan grave considera usted que será el consumo de sustancias prohibidas para las Grandes Ligas en un futuro?

Mitchell: Con el incremento sustancial de los salarios de los peloteros y el hecho que muchos de ellos llegan a Estados Unidos provenientes de áreas marcadas por la pobreza, la proporción entre riesgo y retribución está desequilibrada de forma tal que siempre habrá alguien que buscará una manera de mejorar su desempeño para así salir adelante.

La gente me dice ‘No erradicaste el consumo de sustancias prohibidas’. Pues bien, no lo erradicamos. Nunca tuvimos la ilusión que lo podíamos erradicar; sin embargo, ayudamos a enfrentar el problema con el gran apoyo del mundo del béisbol para crear un programa que, considero, es fuerte y a la vez justo a la hora de lidiar con este tema tan difícil.

¿Cuán seriamente cree que los votantes del Salón de la Fama deben tomar en cuenta el uso de sustancias prohibidas?

Mitchell: Es un tema importante y debe ser considerado como tal. Claramente tuvo efectos en el desempeño de los peloteros. No puede haber dudas en absoluto al respecto. La forma en la cual cada votante decida tomarlo en cuenta (los estándares que use y el peso que le otorgue), ya es un tema de conciencia de cada quíen. No voy a intentar especular al respecto.

Los estándares apropiados y el mecanismo para considerarlo depende de cada individuo. Creo que varios de los argumentos en contra son simplemente absurdos. Algunos dirán: “Pues Ty Cobb le clavaba los spikes a sus rivales y no era un buen hombre; sin embargo, está en el Salón de la Fama”. Los estándares han evolucionado. Estamos en medio de una gran e importante revisión de los estándares sociales en nuestro país y sobre la cual leemos a diario.

Algunos escritores especializados ni siquiera tomarán en cuenta a candidatos que han sido ligados al consumo de esteroides de manera ligera. En cambio, otros dicen que no pueden hacer el papel de detective y votarán estrictamente en base a las estadísticas. ¿Qué opina con respecto a esta diferencia de opiniones tan marcada?

Mitchell: Puede ser una responsabilidad dificil. No lo dudo. Ahora, siendo un observador externo, pienso que se abandona en cierta medida dicha responsabilidad si solamente se toma en cuenta las estadísticas de los candidatos, porque el Salón de la Fama tiene estándares muy claros y distintos a los meramente estadísticos.

Por otro lado, no se puede depender solamente de un rumor. No incluí en el informe jugadores que mi instinto estaba seguro que usaban sustancias prohibidas, porque no tuve suficiente evidencia comprobada al respecto. Excluimos a una cantidad sustancial de nombres, muchos de los cuales posteriormente fueron descubiertos en el consumo de dichas sustancias, basándose en evidencia que no tuve a mi disposición en ese momento, incluyendo ciertas confesiones posteriores.

Creo que cada persona debe hacer su juicio basándose en sus propios estándares. Cada día, en este país, hay jurados que lidian con la libertad individual de los ciudadanos basándose en su código que les indica cómo actuaría un hombre razonable en dichas circunstancias. Eso incide en el juicio de cada quien. Obliga a buscar en la conciencia individual y preguntarse cuáles son los valores con los que se cuenta. No hay una sóla manera de hacerlo y que se pueda imponer a todos.