PAULINA: HISTORIAS DE VIDA

Por el peñista Juan Gualberto González Gómez

PAULINA: HISTORIAS DE VIDA

Un saludo tengan todos.

Paulina debe ser una de las fanes más longevas del equipo de Industriales. Conoce a todos y cada uno de los integrantes de la nave azul, de esta y pretéritas generaciones. Siempre tiene un radiecito en la mesita de noche, justo al lado de la cabecera de su cama, y en él sintoniza radio COCO para seguir jugada a jugada el desempeño de los Leones… Sus inminentes 90 años no le han nublado en lo más mínimo su clara mente ni han opacado su singular buen humor…En mi última visita a Guanabacoa me confesó que estuvo padeciendo unas raras descomposición estomacales que le provocaban deposiciones de color azul. Sin embargo, ya se sentía mucho mejor gracias a infusiones de tuna verde que un galeno popular le había recomendado. De pelota no quería hablar mucho –al menos hasta el inicio de la venidera campaña-, temerosa de que reaparecieran sus incontinencias digestivas.

Y eso tiene de bueno el pasatiempo nacional cubano, que en dependencia de cómo le vaya a al equipo de preferencia, así se refleja en nuestro estado de ánimo, al punto de descompensarnos si no marcha por la senda de las victorias. Por desgracia, existen los extremistas que hasta pasan de las agresiones verbales a las físicas, olvidando que nuestros peloteros no son más que “trabajadores” al igual que ellos, que en vez de desempeñarse en el ámbito de una fábrica o una oficina, lo hacen en un terreno deportivo. Si a ellos le lanzaran objetos -como ha ocurrido en estos días con algunos peloteros- por no cumplir con los planes productivos, este país estuviera lleno de personas con la cabeza magullada o vendada.

Pero volvamos a Paulina, la fan azul que en estos días rememora aquellos lejanos en que seguía a los equipos de Almendares, Marianao y Cienfuegos, enamorada de la gallardía, justeza y valentía del umpire Maestri (imposible no rememorar los sucesos del Coloso del Cerro, en que los estudiantes universitarios se enfrentaron a la policía de Batista). Ella, al igual que muchos parciales azules, añora el regreso triunfal de su nave y rememora una y otra vez las actuaciones de los míticos Vargas, Medinas, Marquettis, Chavez, y tantos y tantos jugadores que defendieron la causa capitalina con honor y entrega.

Desgraciadamente, cuando los éxitos esperados no llegan y las glorias alcanzadas se alejan en el tiempo, los estados de ánimo se frustran y las conductas se expresan de las maneras más disímiles: los más optimistas ponen sus esperanzas en el próximo año y los menos, la emprenden contra lo más visible que tienen a la mano, que incluyen a los que dirigen el equipo y a los que imponen a ese director.

A Paulina ya no le interesa tanto quién será el nuevo director de turno (si es que se decide probar con otro distinto al más reciente), sino el tiempo que le queda de vida para poder ver de nuevo a unos Leones victoriosos. Ella es optimista por naturaleza, pero sabe que el optimismo, por sí solo, no bastará para ver quizás por última vez a unos reyes de la selva imponiendo su dinastía.

Por el momento el galopar de los alazanes y los golpes de hacha de los leñadores ahogan las diatribas de las huestes azules. Pero una vez que los primeros detengan su carrera y los segundos acallen sus instrumentos de trabajo en un descanso merecido, las voces (y a veces los gritos) de los industrialistas se volverán a escuchar y volverán a las peñas capitalinas las increpaciones y las proposiciones en pos de alcanzar el máximo galardón de la pelota cubana. Lástima que de ellas no emanen las soluciones para volver a ver a unos leones rugientes y victoriosos…Esas posibles soluciones se perfilan como que continuarán emanando de lugares ajenos al clamor popular. Lástima si ello sigue ocurriendo así, y más lo siento por personas como Paulina, quienes se perderán definitivamente ver de nuevo a su equipo en lo más alto del podio.

1 comentario

    • duniesky en 25 enero, 2018 a las 11:46 am
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    Buenos días, JGGG bonito y sentido artículo, que refleja una gran verdad las posibles soluciones no solo para los INDUSTRIALES y compañía, sino para el beisbol y el resto de los deportes en general continuarán emanando de lugares totalmente ajenos al clamor popular, no solo Paulina sufre por lo que ocurre en sus propias narices, aunque digno es reconocerlo, a ella con el reloj y el calendario andando de conjunto con su paso indetenible e inexorable, se le hace cada vez más difícil, ver realizado su sueño de volver a ver una vez más a su equipo en lo más alto de ese podio que le ha sido esquivo en los últimos 6 o 7 años. Saludos

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