Sergio Busquets: El futbolista silencioso con 300 partidos como hombre orquesta

12/02/18
6:44 pm

 

 

BARCELONA — Sergio Busquets cumplió este domingo 300 partidos de Liga con el Barça y lo hizo con los galones propios de un futbolista que pasó de aprendiz a líder, que creció bajo el manto de Pep Guardiola y a quien Ernesto Valverde ya demostró tener como un auténtico líder en el césped.

No pudo celebrar su especial jornada con una victoria, frenado como fue el Barça por el Getafe, pero mostró las razones por las que con el paso de los años se ha convertido en un jugador fundamental para entender a este equipo.

El estreno de Yerry Mina en el once titular provocó que el entrenador azulgrana solventase, tras decidirse el descanso de Piqué, convertir a Busquets en una suerte de tercer central, al lado del colombiano y de Digne, provocando el desplazamiento en defensa de Rakitic y exigiendo a Jordi Alba, pendiente de los movimientos del francés, ahora central ahora lateral.

El canterano se encargaba de retrasar su posición en la recuperación para sacarlo controlado, buscando mayormente a Rakitic y descargando de responsabilidad a Mina, quien disfrutó de no pocas ayudas en su presentación como barcelonista en el estadio.

La efeméride coincidió con esa presentación de Mina… Y como en su debut, hace ya cerca de diez años, se cerró con un tropiezo que vino a demostrar que el Barça aún deberá pelear por ganar el título de Liga.

Con Iniesta y Piqué en el banquillo, Busquets fue junto a Messi el jugador con más antigüedad en la alineación azulgrana. El argentino ya sumaba cuatro temporadas y 111 partidos oficiales cuando el 13 de septiembre de 2008 Guardiola decidió ponerle directamente en el once inicial del partido frente al Racing, segunda jornada de la Liga 2008-09.

De aquel encuentro apenas debe quedar para el recuerdo el 1-1 final pero se enterraron en el olvido los pitos de la hinchada del Camp Nou a un equipo que nacía al mando de su entrenador y que había perdido en Soria (1-0) frente al Numancia. Fue, es pasado el tiempo, apenas un apunte sin más trascendencia que ese debut del hijo del portero que había sido Carlos Busquets.

“Busquets es un pedazo de jugador”, siempre defendió Guardiola, cuando Sergio ya había dejado de ser el ‘hijo de’ para ganarse un lugar por derecho propio en el historial de este Barça. Llegó Mascherano y tuvo que reconvertirse a Central, se marchó Yaya Touré porque no podía pelearle el puesto y desde entonces y hasta hoy es el ancla de un Barça en el que cumple su décima temporada convertido en fundamental.

Tal es así que su fidelidad se entiende absoluta, tras renovar y después de que un día reconociera que solamente su padre deportivo podría ser capaz de sacarle del Camp Nou.

Hoy ya no se contempla esa mínima posibilidad. Camino de los 30 años Sergio Busquets es una de las claves para entender tanto el pasado inmediato como el presente de un Barcelona en el que sirve para cualquier misión.

Y si aquel lejano día en que debutó tuvo en Abidal a su mejor padrino en el césped, este domingo se convirtió en el compañero ideal del novato Yerry Mina. 300 partidos después Busquets es un personaje vital para entender el Barcelona.


 

Sergio Busquets: El futbolista silencioso

CIUDAD DE MÉXICO — A 20 kilómetros de Barcelona se encuentra uno de los municipios más pequeños de España: Badia del Vallès. Es un territorio de apenas un kilómetro cuadrado, sin encantos aparentes.

Dicen que en Badia los sueños son muy caros, pero no imposibles… Y que nadie lo visita, salvo quien tiene familiares en el lugar.

“Es un pequeño barrio, con bloques de pisos, donde vive gente humilde y trabajadora”, apunta el orgullo de este sitio de apenas 14 mil habitantes.

Hasta los 14 años, Sergio Busquets Burgos jugó como delantero en los parques y avenidas de esta zona periférica de Barcelona. De forma esporádica, pero también llegó a enfundarse los guantes de portero en el colegio, influenciado por su padre Carles, ex guardameta culé en la década de los 90.

Su obsesión por el orden y el sacrificio lo llevaría más tarde a encontrar su sitio en el futbol y en la vida.

“Trato de pensar antes de tener la pelota para encontrar soluciones. Juego para dar soluciones a mis compañeros. Esa es mi faena principal”, le dijo a el diario El País, quien es considerado como el mejor medio centro del mundo.

Pep Guardiola es el ‘culpable’ de que Sergio 
—así le gusta que lo llamen porque valora por igual los apellidos materno y paterno, por ello no acepta el Busquets en su playera— tuviera un ascenso meteórico en las inferiores del Barça, hasta llegar al primer equipo, y tiempo después, formar un mediocampo legendario con Xavi e Iniesta.

“Tengo muy claro lo que me dijo mi padre cuando era juvenil: ‘Tú, trabaja; si trabajas, siempre tienes premio’”, suele repetir el ‘5’ blaugrana.

Busquets es un modelo de futbolista que paradójicamente está lejos de los estereotipos modernos: los chicos no juegan a ser él; vaya, ni un desempeño que roza la perfección partido a partido le alcanza.

El andar de este gigante de 1.90 metros encanta a la vista: el balón lo busca, descansa en sus pies y es tratado con la mayor de las sutilezas.

“Busquets siempre está en el sitio adecuado, no hay un jugador en el mundo como él; juega con precisión de cirujano”, sintetiza Jorge Valdano.

Tiene más de 20 títulos con el Barcelona y es piedra angular de la época dorada del balompié español; sin embargo, no son los números la medida adecuada para definirlo.

Sergio despliega su repertorio de pases y recuperación en el escenario donde las estrellas deslumbran, y él apenas alcanza un rol secundario.

“Soy un tipo que trabaja para los demás y a mi alrededor están los mejores futbolistas del mundo. Prefiero cortar 10 balones, robar entre líneas, que tirar tres paredes”, reconoce.

Es un futbolista silencioso que no olvida las ‘pachangas’ callejeras en su barrio, las cuales estaban cargadas de dramatismo; por ello cuando recibe una falta, explota su carácter y rueda por el campo emulando el dolor que sentía cuando caía en el cemento cuarteado de su querida Badia del Vallès.

Tímido, adicto a ganar y reacio a los reflectores, Sergio representa al barrio con un espíritu de lucha inquebrantable. Es escudero, luchador, complemento y artista.

Busquets mueve los hilos de un Barcelona de leyenda, porque sin ser Messi o Iniesta, es un futbolista de una especie desaparecida: silencioso y perfecto.

 

Tomado de: ESPN

 

 

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