El extraño cambio que terminó condenando al PSG

Real Madrid 3 – PSG 1

El extraño cambio que terminó condenando al PSG

Meunier salta al césped del Bernabéu en el puesto de Cavani. CHRISTOPHE SIMONAFP

Unai Emery perdió por decimoquinta vez en 21 partidos ante el Real Madrid. Una derrota, aunque menos dolorosa que el 6-1 del Camp Nou, también muy difícil de explicar y asimilar. Entre otras razones porque su PSG, como todo aspirante al trono que se precie, ofreció grandes momentos de fútbol y puso al campeón contra las cuerdas. Hasta arrinconarlo sin remedio. Sin embargo, este equipo, que había asombrado en la liguilla con 25 goles, se quedó seco en el peor momento.

El horizonte de los cuartos, nunca atravesado en cinco precedentes, se alejó de nuevo para Emery, al que en las próximas semanas se le seguirá recordando su apuesta por Meunier en un momento donde Di María podía haber hecho trizas al Madrid. Los nueve goles y cinco asistencias en las últimas 12 apariciones de El Fideo tampoco supusieron esta vez un bagaje suficiente. Con casi media hora por delante, el partido, a juicio de Emery, pedía más a Alves como interior, el mismo puesto donde ya impartió magisterio el año pasado en Turín.

La variante táctica trajo consigo buenos minutos del PSG, ya que Alves empezó a construir mucho juego en campo rival. Además también centró la posición de Mbappé, más cerca de Neymar y por tanto, con más opciones para la combinación y el desequilibrio. De hecho, Varane y Ramos debieron intervenir de urgencia ante tres magníficas ocasiones visitantes. Entonces, Zidane apostó muy fuerte con Asensio y Lucas Vázquez y el partido giró por completo, paradójicamente por el flanco defendido por Meunier.

“Mal resultado, aunque no merecido”

Tras mantener su habitual plan de 4-3-3, tras superar los rigores de la presión alta de Zidane, tras el 0-1 que abría las puertas a su letal contragolpe, la dura realidad del 3-1 pasaba por encima de Emery. Así que en la sala de prensa optó por culpar a Gianluca Rocchi. «El árbitro les ha favorecido claramente en momentos clave, tanto en faltas, como en tarjetas», aseguró ante los micrófonos.

«Lo que pasó en el juego no se ha reflejado en el marcador. Es un mal resultado, aunque no merecido. No obstante, tengo mucha confianza en el equipo y vamos a hacer que el Madrid sufra», vaticinó con la mirada puesta en la vuelta del 6 de marzo en el Parque de los Príncipes. Allí, Zidane deberá echar el lazo a Neymar y Mbappé, dos potros capaces por sí mismos de cualquier masacre.

El brasileño, autor de la sutilísima asistencia para el 0-1, mostró el temperamento de quien se sabe llamado para la gloria. A los cinco minutos ya había sido interceptado por Casemiro, Isco y Nacho. De manera ilegal, por supuesto. Ni siquiera la amonestación al cuarto de hora turbó su ánimo. Pegado a la cal izquierda, asociándose con Verratti o Rabiot, desplegó todo un abanico de soluciones y destrezas. De hecho, sus diagonales tras el descanso sólo podrían ser mejoradas por Leo Messi. Por el otro perfil, para desdicha de Ramos, Mbappé simplemente quemaba la hierba. No le salió todo lo que intentó, pero su capacidad de intimidación y su zancada trajeron los ecos de aquel primer Ronaldo Nazario.

Con semejante potencial, pese al notable esfuerzo del Madrid, el PSG no precisó tejer demasiado el fútbol para presentarse ante Navas. De hecho, Neymar y Mbappé lograron difuminar muchas carencias de sus compañeros. La más evidente, no del todo explotada por Isco, tomó forma en Lo Celso, un zurdito mediapunta al que Emery se empeña en colocar por delante de los centrales. Con Motta fuera de la convocatoria y Lass falto de ritmo, el argentino careció del rigor táctico y del empaque que se le exige a un mediocentro en el Bernabéu. Aunque Unai no lo recordara, su acción ante Kroos en el penalti le pudo haber costado la segunda amarilla.

El otro resquicio por donde quiso asomarse el Madrid fue el que se intuía entre Yuri y Kimpembe, inesperado sustituto de Thiago Silva. El capitán, sin buenas sensaciones últimamente, dejó paso al zurdo, de 22 años, que debió arreglárselas como pudo con el ex lateral de la Real Sociedad. Una aceptable actuación de ambos, aunque lejos del gran nivel de Marquinhos. Avanzada la segunda mitad, Zidane quiso percutir por ese perfil con Bale y Lucas Vázquez, aunque fueron finalmente Asensio y Marcelo, para desdicha de Emery, quienes terminaron explotaron la debilidad de Meunier.

3 comentarios

    • Luis Abel en 15 febrero, 2018 a las 5:24 pm
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    Por lo que se lee en el articulo, que debe ser catalan jjj el RM no hizo nada, fue una vistoria pirrica, pues yo vi el juego y el Madrid jugo espectacular, como lo que es, el mejor equipo del mundo, con el mejor futbolista del mundo, dichoso se pusieron, porque desde la media hora debian haber jugado con un hombre menos. Marcelo, un tren, el medio campo a gran altura y lo que le puso la guinda al pastel, fue la entrada de Asencio, HALA MADRID y nada mas. Sl2

    1. trankilo luis abel tiempo al tiempo…….

      • el lector matancero en 16 febrero, 2018 a las 12:48 am
      • Responder

      Real Madrid ganó porque el técnico del PSG jugo a mantener un empate y contra el Real madrid la mejor defensa es el ataque y el PSG tiene equipo para atacar a cualquiera, pero quito a Cavani para fortalecer defensa, es una pena para eso hicieron las transacciones más grandes en la historia del fútbol, botaron el dinero.

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