BARCELONA — Leo Messi vio la carrera de Luis Suárez y le lanzó un pase profundo, en diagonal y casi imposible de suponer. El uruguayo no falló, marcó, y le dio un respiro al Barça en un momento ciertamente preocupante.

“Hemos sufrido en los primeros minutos, hasta el gol. Ellos han apretado mucho”, admitió Jordi Alba, autor del 0-2, al acabar el encuentro. Y se sonrió al admitir la trascendencia que mantienen en este equipo Messi y Suárez.

Sin Neymar el Barcelona recuperó el sabor coral de su fútbol… Pero cuando el juego no alcanza siempre puede apoyar sus esperanzas en los cracks. Y esos cracks, por encima de todo, responden por Messi, claro, y Suárez, su mejor socio en el vestuario y en el terreno de juego.

Así ocurrió en el campo del Eibar, donde el delantero uruguayo, “el mejor 9 del mundo” de acuerdo a lo que proclamó el último martes Steven Gerrard tras elogiar el rendimiento de Harry Kane con el Tottenham, abrió la victoria del Barça, una circunstancia nada extraña para él.

Suárez, contando el de este sábado en Ipurúa ante el Eibar, ha marcado el primer gol del Barcelona en 9 de los 40 partidos oficiales que suma el equipo esta temporada, uno más que Messi, que lo hizo en 8 para ser el asistente del uruguayo en 3 de esas ocasiones que sirvieron para anotar la primera diana azulgrana.

El entendimiento entre ambos jugadores se entiende a través de estos datos, a los que se podría sumar el peso específico del argentino, quien alcanzó las 147 asistencias, récord en la Liga igualando las de Michel, en los 558 partidos que jugó entre 1982 y 1996 con el conjunto merengue.

Claro que a Messi hay otra circunstancia muy a tener en cuenta esta temporada: en el campo del Eibar estrelló otro remate en el poste, el número 17 del curso, el 15 en el campeonato de Liga. La pulga bate records a cada partido que pasa. Y el Barça lo agradece.

Cuando el fútbol no alcanza siempre tiene a mano a la pareja más letal de la liga. De los 61 goles que suma el líder, 37 (un 61 por ciento) se los reparten entre Messi y Luis Suárez. No hay discusión