Sufrida victoria del Barça + Luis Suárez se une al club de los 100 en el Barcelona

17/02/18
7:27 pm

 

 

 

(Jordi Blanco, corresponsal) — El Barcelona repitió la costumbre en Ipurúa, ganando su octavo partido consecutivo al Eibar (todos los disputados) y recuperando sensaciones después de dos empates que habían provocado el susto alrededor del Camp Nou. El líder ganó por 0-2 y aparcó cualquier debate. Aunque su juego anduvo muy lejos de la excelencia que se le supone.

Valverde sorprendió, de entrada, no reservando nada y confirmando que el partido del martes en Londres frente al Chelsea no existía este sábado. A pesar de que Coutinho, el fichaje más caro de la historia del club, y Semedo no pueden jugar el partido de ida de los octavos de final de Champions en Stamford Bridge, el entrenador azulgrana solventó dejar a ambos en el banquillo y dar carrete a un once que, en buena lógica, será el que inicie el partido ante el Chelsea. Un esfuerzo bestial que, de entrada, se adivinó de difícil explicación.

Pero quien pudiera argumentar la decisión de Valverde en buscar con el equipo de gala una victoria por la vía rápida, intentando sentenciar en los primeros instantes, se quedaría prendado y enganchado a un duelo inesperado. El Eibar, invicto en los 4 últimos partidos y que solo había perdido uno de los últimos 10, apareció sobre el campo con una ambición sin límite. Y el Barça lo acusó.

Ya había avisado en la previa el técnico del Barça de este carácter del equipo armero… Y no dieron la impresión sus hombres de saber cómo sacarse esa presión de encima. Dos ocasiones de entrada, con el líder casi encerrado en su área, sufriendo por combinar e incómodo en el campo como no se recordaba. Avasallado a base de rapidez y verticalidad por un Eibar crecido y convencido de sus opciones… Hasta que recibió el golpe.

Apenas superado el primer cuarto de hora, en un balón sacado a la carrera, Messi vio la arrancada de Luis Suárez y le lanzó un pase profundo, raso y en diagonal, que superó la línea defensiva local, llegó al uruguayo y acabó en la red, después de que éste driblase la salida del meta para marcar a portería vacía.

Encajó con sobriedad el golpe el Eibar y no supo dar el paso adelante que se esperaba el Barça. Calmado en el campo, más defensivo que de costumbre y buscando rematar el partido a la contra, el líder no ofreció lo esperado, por más que a ocasiones pudo ciertamente sentenciar a un rival animoso aunque evidentemente inferior.

La discusión comenzó a acabarse a los 66 minutos, cuando tras una falta Fabián Orellana, peligroso en su ataque y que llegó a estrellar un balón en el travesaño, cometió la estupidez de desplazar el balón tras una falta de Pape Diop. El árbitro interpretó, se supone, pérdida de tiempo (¿?) y le sacó la amarilla, segunda y que provocaba la expulsión.

Se vino abajo, entonces sí, el Eibar, que acusó aún más la expulsión algo más tarde del entrenador local, Mendilibar, por protestar una jugada de Suárez, muy similar a la de Orellana, para acabar el partido como un animal herido, con ánimo pero sin cabeza.

Se cerró la tarde con el 0-2 de Jordi Alba a los 88 minutos que solventó una victoria vestida de sufrimiento del líder. Recuperó la senda de la victoria en la Liga después de dos empates consecutivos y viajará a Londres con la tranquilidad en el cuerpo en cuanto a resultados.

Aunque su juego, en Ipurúa, no fuera este sábado precisamente el mejor.


 

Luis Suárez se une al club de los 100 en el Barcelona

 

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Layún provocó penal y casi le echa la mano a Jémez

Las Palmas de Gran Canaria (EFE) — El Sevilla se llevó los tres puntos ante la UD Las Palmas (1-2) en un partido que dominó con claridad hasta que logró su segundo gol, pero en el que reaccionó el equipo amarillo con un penalti provocado por el mexicano Miguel Layún y convertido por Calleri, y una última jugada polémica invalidada que acabó con un gol local que no subió al marcador.

Un saque largo del guardameta Chichizola lo cabeceó Calleri hacia el centro, por donde entraba el central Gálvez como improvisado delantero centro, en posición correcta, y definió en vaselina ante la salida de Sergio Rico, pero el asistente levantó el banderín, por un presunto fuera de juego o una falta en ataque del pasador.

El finalista de la Copa del Rey había hecho mucho daño al equipo isleño durante una primera parte en la que llegó con frecuencia y facilidad al área rival, encontrando muchos espacios para desplegarse.

En cuanto el conjunto de Montella recuperaba la pelota, lanzaba rápidas transiciones que desnudaban a la zaga amarilla. Por ambos costados, Pablo Sarabia y Joaquín Correa fueron cuchillos que crearon muchos problemas a la defensa canaria.

La primera ocasión clara la tuvo en el minuto 3 una de las novedades en el once sevillista, el francés Ben Yedder, quien tras recibir un pase profundo de Pizarro, regateó a Chichizola pero no pudo superar a David García, quien rechazó su intento con la pierna derecha bajo los palos.

Sarabia lo intentó con un disparo flojo que detuvo Chichizola, tras pase de Correa, en una nueva llegada peligrosa del equipo de Nervión, en el minuto 16. Y es que le faltaba algo de colmillo al Sevilla para finalizar con éxito sus jugadas.

A la media hora de juego, y aunque la acción quedó anulada por fuera de juego, Sergio Rico hizo una gran parada a cabezazo de Calleri, tras una falta que sacó Jonathan Viera, de nuevo poco participativo en el juego isleño. El balón, tras rechazarlo el portero, se fue al palo.

El Sevilla, a la contra, anunciaba el gol, y llegó tras una llegada de Correa con apertura a la derecha para Sarabia, quien con una bicicleta rompió la cintura a Aguirregaray. Su disparo, rechazado con la manopla por Chichizola, quedó muerto en el área chica para que Ben Yedder lo remachara a la red.

Antes del descanso ambos equipos tuvieron que hacer cambios obligados, con las lesiones de los argentinos Peñalba y Correa, y una última ocasión para Ben Yedder, con un disparo cruzado que no encontró portería.

Tras el descanso, Jémez introdujo un segundo cambio con la entrada de Tana para intentar cambiar un registro de partido que no le valía. Antes había debutado el nigeriano Imoh Ezekiel en un cambio ofensivo.

Sin embargo, el Sevilla golpeó de nuevo, y muy pronto, con un centro de Franco Vázquez que Sarabia remató casi a placer ante el portero, ganándole la espalda a una defensa muy despistada.

Con una ventaja de 0-2, ese marcador traicionero que tantas veces desconcentra al equipo que la tiene a su favor, el Sevilla bajó el pie del acelerador, quizá pensando en su compromiso del próximo miércoles ante el Manchester United.

Jémez agotó los cambios muy pronto, con más de media hora por delante, con la inclusión de Halilovic. El entrenador local apostó decididamente por los peloteros ante la escasa aportación en las bandas de Jairo y Nacho Gil, de los muchos fichajes de invierno.

Chichizola mantuvo con vida a Las Palmas en el ecuador del segundo tiempo con una parada ante Nzonzi en un contraataque visitante en superioridad numérica, y el equipo amarillo se volcó en el tramo final, con más necesidad que convencimiento, hasta que Layún derribó a Halilovic en el área, y el penalti lo convirtió Calleri por el centro de la portería, un gol que, contra pronóstico, metió a la Unión Deportiva en la pelea por los puntos.

Sergio Rico estuvo valiente y decidido en los balones aéreos, y la polémica llegó en la última jugada del partido, con la referida acción que acabó con gol de Gálvez por un presunto fuera de juego del autor del gol, o falta previa de Calleri en el envío de cabeza. Solo el trío arbitral sabrá por qué no dejó continuar la jugada.

 

Tomado de: ESPN

 

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