FALTA UN PAR DE DÍAS antes que los New York Yankees de Nueva York juegue su primer encuentro de los entrenamientos primaverales y Justus Sheffield, Chance Adams y Dillon Tate están cómodamente sentados haciendo un semicírculo alrededor de CC Sabathia en un rincón del camerino en el George M. Steinbrenner Field de Tampa, Florida.

Sabathia, en su carácter del jugador más veterano de los Yankees, cuenta con el privilegio de dos vestidores en un rincón, lejos del tráfico que incluye a peloteros, entrenadores, staff del camerino, miembros de los medios de comunicación, personal de relaciones con los medios, intérpretes y el coach ocasional o miembro de la gerencia. Ciertamente, no es coincidencia que los dos vestidores que se encuentran en la pared adyacente, antes de llegar al pasillo que conduce al dugout y a otras oficinas, pertenecen a Sheffield y Adams.

Junto a Tate, conforman tres de los pitchers abridores más prometedores dentro de un talentoso y profundo sistema de granjas de los Yankees. El vestidor de Tate se encuentra en otra área del camerino. Sin embargo, él, Sheffield y Adams en muchas ocasiones se juntan en las mañanas, antes de comenzar los entrenamientos en el terreno o las sesiones de lanzamientos. A veces, lo hacen en el vestidor de Tate y en este día, se congregaron frente al locker de Sabathia.

La lección de Sabathia era simple. “Sé tu mismo”, explicó Tate. “No te esfuerces demasiado y lances de forma excesiva sólo porque estás pitcheando en frente del manager y coaches del equipo grande”.

Si bien Sabathia ha asumido el papel de mentor, también es cierto que cuenta con tres estudiantes dispuestos a aprender de él. Los tres jóvenes abridores no esconden su pasión por el béisbol.

Tate se describe como una persona que aprende de forma visual y gusta de ver a algunos de sus lanzadores favoritos, gracias a la aplicación móvil de las Grandes Ligas (Chris Archer, Marcus Stroman, Justin Verlander) para así poder estudiar la forma en la cual enfrentan a los bateadores y arman su secuencia de pitcheos. Adams gusta de imitar los envíos de otros pitchers y aparentemente hace una imitación perfecta de David Price. Los ojos de Sheffield se iluminan cuando explica cómo trabajaba en un tipo de slider que complementará su slider tradicional de poder, la cual decae hasta ir frente a los pies de los bateadores diestros. No es cuestión de cambiar su agarre; sino de hacer una sutil variación del sitio en el cual cae el pie que coloca en frente a la hora de enviar el lanzamiento.

Tim Naehring es la mano derecha del gerente general Brian Cashman, en su puesto de vicepresidente de operaciones de béisbol de la organización. Apoya a Cashman en la evaluación de los peloteros que forman parte del sistema de ligas menores, el manejo del roster y discusiones de cambios. Le pregunté si mi evaluación del trio de lanzadores estaba en lo correcto.

“Lo llamamos el factor ‘it'”, dice Naehring, elogiando la agudeza que muestra este trío en cuanto al béisbol. Habló del antesalista Miguel Andujar como otro ejemplo. “Siempre tiene una sonrisa en su rostro. Un tremendo sentido de la urgencia. Quiere mejorar a diario. Los chicos que cuentan con ese deseo de ser los mejores dentro de lo que les permiten sus herramientas son los que usualmente llegan a Grandes Ligas para quedarse”.

Sheffield es el prospecto mejor cotizado entre pitchers: Keith Law lo ubicó en el puesto 16 en su Top 100. Sin embargo, Adams podría contar con las mayores probabilidades de causar impacto en 2018. Luego de destacarse en seis aperturas en Doble-A durante la pasada campaña, hizo 21 apariciones como abridor en Triple-A, con efectividad de 2.89. Es un buen ejemplo de los factores que han transformado al sistema de prospectos de los Yankees en uno de los más repletos de talento en la pelota organizada: una combinación de cazatalentos, análisis estadístico y desarrollo de jugadores.

Adams fue relevista en su tercer año en la Universidad Dallas Baptist y los Yankees lo tomaron en la quinta ronda del draft 2015. “Algunos scouts dicen que parece más una pieza para el bullpen, luego Danny Borrell (coordinador de pitcheo de ligas menores) le sometió a una prueba biomecánica, la cual nos dijo que el chico hace todo lo que se quiere ver en un abridor”, dijo Naehring.

Por ende, los Yankees lo convirtieron en abridor. Adams cuenta con el físico de un relevista: se indica que cuenta con 6 pies de estatura, lo cual podría ser un acto de generosidad; sin embargo, tiene una contextura fornida y cuenta con el repertorio de un abridor, lanzando en un rango entre 92 y 97 millas por hora, con un buena slider y un cambio en proceso de madurez, el cual, a criterio de Naehring, tiene la posibilidad de convertirse en ofrecimiento de alto nivel. Igualmente, sus envíos pueden ser engañosos, con una forma de trabajar escondiendo la pelota, lo cual le permite lanzar con cierto truco. Además, a los Yankees les agrada su recta.

“Un bateador piensa, a partir de la forma cómo la pelota abandona la mano, cómo va a caer en cierto ángulo del plato”, dice Naehring. “La forma en la cual él envía su recta y cómo la pelota mantiene una trayectoria plana es algo anormal para un bateador. Su cerebro espera que la pelota se mueva de manera convencional y sus pitcheos no se comportan de esa forma. Entonces, tiene varios atributos en su recta que nos agradan a todos”.

Adams está nuevamente dentro del campamento de Ligas Menores (aún no forma parte del roster de 40). Sin embargo, si se produce una lesión a un miembro de la rotación, podría convertirse en una de las primeras opciones para cubrir algún vacío.

Sheffield llegó a Doble A el año pasado y podría también encontrarse dentro de la rotación de Scranton, a un peldaño de llegar a las Mayores. Le indiqué que tendría mejor oportunidad de ascender al equipo grande en este mismo instante si estuviera en otra organización como por ejemplo los Marlins.

Me sonrió. “De ninguna manera. Quiero pitchear en el Bronx”.


EN 2017, DEBIDO AL SURGIMIENTO de Aaron Judge, Luis Severino, Gary Sanchez y Jordan Montgomery, los Yankees produjeron un WAR de 25.7 por parte de los jugadores criados dentro de su propio sistema y que formaban parte del roster de Grandes Ligas, siendo ésta la segunda cifra más alta en las mayores, sólo por debajo de los Houston Astros de Houston, de acuerdo con los datos manejados por thebaseballgauge.com. El talento propio aportó el 44.1 por ciento del WAR total de los Yankees, el porcentaje más alto desde 2007.

Los Yankees no se conformaron con graduar todo este talento de alto nivel. Además, cuentan con el segundo sistema en el ranking de Law, encabezado por Gleyber Torres (su quinto mejor prospecto de todo el béisbol), Sheffield (No. 16) y Andújar (No. 54). Como una forma de presentar gráficamente la mejoría de todo el sistema, anexamos la siguiente tabla, la cual clasifica el WAR de peloteros producto del propio sistema, el WAR original (que suma todo el talento originalmente firmado o tomado en el draft por los Yankees, aunque no tienen que encontrarse aún dentro de la organización) y luego, el sitial en el cual ubicaba la revista Baseball America a los Yankees en sus rankings organizacionales, los cuales se publican antes de iniciar cada temporada.

Ahora, viajemos en el tiempo, hasta el año 2014. Los Yankees terminaron con marca de 84-78, sin clasificar a los playoffs por segunda temporada consecutiva, siendo la primera vez que ello ocurría desde 1993. Fueron superados por 31 carreras. Eran un equipo viejo y aburrido, con una alineación conformada por un Derek Jeter a sus 40 años y en su última temporada como pelotero activo; un Mark Teixeira con actuación mediocre, Brian Roberts, Ichiro Suzuki, Carlos Beltrán y Alfonso Soriano. Vidal Nuño, Chase Whitley y Chris Capuano hicieron por lo menos 12 aperturas cada uno. Era algo feo de ver.

A principios de dicha campaña, Baseball America escribió: “Es difícil conseguir un sistema que haya tenido un peor 2013. Muchos de los principales prospectos de los Yankees dieron un paso atrás, dejando a los niveles superiores de su sistema con evidentes carencias”. Ahora, gracias al beneficio de la retrospectiva, entendemos que en realidad el sistema era un poco más fuerte de lo que se creía originalmente. Sánchez era su prospecto número 1, Judge fue tomado en el draft de 2013 (aunque no pudo jugar inmediatamente después de haber sido seleccionado, debido a una lesión en una de sus piernas), Severino había lanzado 44 entradas en los niveles bajos de Ligas Menores y hombres de la talla de Andújar, Greg Bird y Dellin Betances ya estaban dentro del sistema de los Mulos.

A pesar del panorama que les rodeaba, los Yankees ya entendían que tenían que hacerse más dependientes de sus peloteros jóvenes y contar menos con la adquisición de costosos agentes libres. En octubre de 2014, Gary Dembo, luego de asumir distintos roles dentro de la organización, incluyendo coach de bateo en Grandes Ligas, fue designado como vicepresidente de desarrollo de peloteros.

“Cuando Gary Dembo asumió el cargo, aportó cierta cultura que cambió el panorama. Esto lo digo sin tener nada en contra de quienes le antecedieron”, dijo Naehring, quien fungió como cazatalentos de Grandes Ligas antes de asumir su actual cargo, luego de la campaña 2015. “Gary aportó un nivel diferente en cuanto a asumir responsabilidades, lo cual consideré como algo importantísimo. El staff de desarrollo de peloteros puede ser tan bueno como lo desee ser. Pero, a menos que se tenga gente que sean capaces de conseguir peloteros en los ámbitos internacional y amateur, te vas a ver severamente limitado”.

“Florial es un ser humano muy, muy especial. Puedes soñar con él de la forma que quieras. Tiene el mayor potencial que he visto de cualquier pelotero con los cuales he trabajado.”

Tim Naehring, VP de operaciones deportivas de los Yankees

Dembo dejó su cargo en los Yankees para unirse a Jeter en la gerencia de los Marlins después de terminar la zafra 2017. Mientras los Yankees asumían el fin de los contratos de Alex Rodríguez, Teixeira y Sabathia, el sistema empezó a desarrollar el talento descubierto por el director de cazatalentos Damon Oppenheimer y el departamento de escuchas internacionales. Hicieron una fuerte inversión en América Latina. Por ejemplo, en 2014, los Yankees firmaron a 10 de los 30 principales talentos internacionales, negociando a Aroldis Chapman a cambio de Torres (para luego firmar nuevamente a Chapman, esta vez como agente libre), a Andrew Miller por Sheffield y al jardinero Clint Frazier y Shane Greene por Didi Gregorius.

“Cuando empecé a evaluar al sistema hace pocos años, me impresioné con la cantidad de peloteros presentes que tenían la oportunidad de causar un impacto significativo a nivel de Grandes Ligas”, dice Naehring. “Siempre he trabajado con la creencia que, si una organización puede aportar un sólo jugador de calibre de campeonato al equipo grande cada año, ese núcleo puede desarrollarse a fin de que el club sea ganador de manera sostenible”.

Precisamente, esa es la razón por la cual el futuro de los Yankees inspira temor al resto de los equipos de la Liga Americana. Torres y Andújar parecen ser la nueva oleada, incluso luego que Cashman negoció a Brandon Drury y firmó a Neil Walker, para que ambos sean los responsables interinos del cuadro interior. Los niveles bajos de Ligas Menores cuentan con una amplia dotación de pitchers abridores capaces de lanzar a altas velocidades, además de la presencia de relevistas en Triple A que están preparados para ascender al equipo grande en cualquier oportunidad, como es el caso de Giovanny Gallegos y Ben Heller.

Y tenemos al chico cuyo talento es más atractivo que el del resto.


EN UN PARTIDO EN LOS INICIOS DE LA PRIMAVERA contra los Pittsburgh Pirates Piratas, celebrado en Bradenton, Estevan Florial exprimió la pelota con su madero, desde el lado izquierdo del plato, despachándola hacia la brecha entre el derecho y el central. Corrió las bases de forma desbocada hasta llegar de pie a la antesala. Sus rivales no hicieron tiros de relevo: cuando el campocorto recibió la pelota del jardinero derecho, a Florial le faltaban un par de pasos para pisar la almohadilla a 90 pies del plato. Dicho de otra forma: en el video que tomé, Florial hace contacto a los 37 segundos y el video termina a los 49 segundos.

Pocos días antes de ese cotejo, conversaba con Naehring frente al dugout de los Yankees, mientras éstos tomaban práctica de bateo en el Steinbrenner Field. Antes del inicio de los partidos primaverales, los Yankees permiten el ingreso gratuito a los aficionados para que estos presencien los entrenamientos. Los aproximadamente 1.500 fanáticos estaban allí, en su mayoría, para darle una mirada a Judge y a Giancarlo Stanton. Sin embargo, los aficionados más acérrimos también presenciaron una pizca del futuro.

“Miren ese cuerpo”, indicó Naehring al momento que Florial se puso en la jaula de bateo. Florial, quien cumplió 20 años en noviembre pasado, oficialmente tiene estatura de 6 pies, 1 pulgada y 185 libras de peso; aunque posiblemente haya añadido algunas libras de masa muscular recientemente. Con su velocidad, contextura física y potencial para batear para poder, me recuerda al ex jardinero central de los Marineros Mike Cameron.

Los orígenes de Florial son algo confusos. Varias informaciones indican que los Yankees lo firmaron proveniente de Haití, lo cual lo convertiría en el primer pelotero de Grandes Ligas oriundo de dicho país. La guía de medios de los Yankees dice que nació en Haití; mientras que otras fuentes afirman que nació en República Dominicana. Florial creció en República Dominicana (la verdad, no juegan béisbol en Haití); sin embargo, ha dicho que su madre es haitiana, lo cual generó la confusión. Varias discrepancias con respecto a su nombre y diversos documentos en su época de amateur le condujeron a pasar un año en el purgatorio del mundo del béisbol, antes que los Yankees lo contrataran con un bono de $200.000 con descuento.

Florial pasó la temporada anterior en Clase A, bateando para .298/.372/.479 con 13 cuadrangulares y 23 estafas. Se ponchó en 148 ocasiones de un total de 476 apariciones al plato, siendo dueño del tercer mayor promedio de ponches en la Liga del Atlántico Sur. Ese swing propenso al ponche representa un problema potencial. Sin embargo, esa alta cifra de turnos abanicados no fueron necesariamente el resultado de una mecánica deficiente o exceso de agresividad. De hecho, las evaluaciones independientes hechas a Florial le describen como un pelotero paciente al plato y con mentalidad de batear elevados.

La opinión con respecto a las herramientas de Florial es unánime. Law lo dejó fuera de su Top 100; sin embargo, otros evaluadores lo colocaron en sus rankings en sitios que llegaron hasta el número 26 dentro de sus Top 100. Law indicó que, en base a las herramientas puras de Florial, podría haber quedado dentro de sus 25 mejores prospectos. Naehring expresa su agrado por él. Se refiere a Florial y Andújar como sus dos hijastros.

Quizás todo llegue a resultar para el joven jardinero central. Quizás su reconocimiento de pitcheos alcance un nivel tal que pueda explotar su poder por completo. Es probable que su velocidad de altísimo calibre no pierda fuelle a medida que él gane masa muscular. En estos momentos, Florial no tiene límites, es una luminaria brillante en el horizonte del béisbol.

“Florial es un ser humano muy, muy especial”, dice Naehring. “Puedes soñar con él de la forma que quieras. Tiene el mayor potencial que he visto de cualquier pelotero con los cuales he trabajado”.

Tengan eso en mente, mientras ven a Judge y Stanton despachar jonrones durante toda la temporada. Hay otros jugadores en camino al Bronx. Podríamos estar presenciando el inicio de una nueva dinastía de los Yankees.