OPINIÓN; ¿Provocadores o estrategas?, VIOLENCIA EN LAS GRADAS

27/03/18
9:51 PM

 

 

Una cosa es apoyar al equipo de nuestra preferencia y otra bien distinta, agredir a sus contrarios.
Por Oscar Álvarez
La afición juega un papel fundamental en cualquier evento deportivo, al punto de influir de forma positiva o negativa, en el ánimo de algunos atletas. Tanto es así, que muchas personas la catalogan como un jugador más, mientras otras la consideran un arma estratégica.
No resulta para nada extraño escuchar, en medio de un partido de béisbol, expresiones como “te voy a pasar la cuenta”, proveniente de los aficionados. Sin embargo, ello en sí, no constituye un acto de violencia, sino una muestra de agresividad considerada como aguaje, o sea, una forma de intimidación.
Algo diferente sucede cuando ese mismo público grita palabras obscenas, que llegan, incluso, a ofender a la familia de los atletas. Ello, además de ser muestra de mala educación, es un acto de violencia verbal. El deportista debe, en esas circunstancias, tener el máximo control posible de sus emociones y concentrarse en el partido. Pero, no siempre es así… en esos casos la acción oportuna de las autoridades tiene un peso fundamental.
Llamar a la cordura a los provocadores y retirarlos de las instalaciones deportivas, impediría que las cosas pasasen a otro nivel. En fin de cuenta, a nuestros estadios se va a disfrutar en familia, y no a formar camorra.
Un lanzamiento rasante de la pelota al bateador puede ser considerado, por este, como una manifestación de violencia; sin embargo, es una forma de evitar que pueda hacer el swing, lo cual está dentro de las acciones del juego. El otro lado de la moneda es cuando se le lanza a propósito para amedrentar; esto ocurre muchas veces, ante la impotencia del pitcher para poner fuera de juego a ese hombre. Y como a cada acción corresponde una reacción, en varias oportunidades ello genera una respuesta por parte del agredido, e incluso, desde las gradas.
Otro tanto pasa cuando un entrenador manda a su discípulo a frenar, por cualquier vía, el accionar de un contrario. En ese momento se están sentando las bases para un ataque del adversario, como dar un manotazo en medio de un partido de baloncesto o tirar de la camiseta del oponente durante un encuentro de fútbol.
En los deportes de combate, la historia es otra. Los gestos de los contendientes, antes y durante la justa, los gritos de aficionados y entrenadores, contribuyen a un mayor nivel de agresividad. Pero en esos casos, mientras esa “violencia” solo se manifieste dentro del área de pelea y se sigan las reglas de cada deporte, las cosas marchan bien.
Una cosa es apoyar al equipo de nuestra preferencia y otra bien distinta, agredir a sus contrarios. Piense en ello pues del accionar de cada uno de nosotros, depende en buena medida, la calidad del espectáculo que veamos.

Con información tomada de TRIBUNA de La Habana

Tomado de: Swingcompleto

 

3 comentarios

    • Amaya on 29 marzo, 2018 at 3:06 pm
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    Esas anécdotas que hace Enrique 15, las tenemos por aca por Pinar muy similares, antes en los 80 y también por los 90 los juegos calientes eran una verdadera fiesta de carnaval, no digo que siempre hubiese casos aislados de ofensas, pero eran contadas con los dedos, habia mucha elegancia y jocosidad con eso, se hacia para sacar de paso a los pitcher contrarios, o sea los que actuaban como visitador, pero jamas se ofencdía a los peloteros, recuerdo a Omar Carrero se le gritaba “vamos Casanova, arriba echale leña al fuego y carrera contra Carrero”, hoy desgraciadamente no ocurre así.

    • enrique15 on 29 marzo, 2018 at 10:08 am
    • Responder

    Yo voy poco al Estadio en los últimos años. Y no porque no me guste ir o tenga miedo al comportamiento de los aficionados sino porque ahora vivo más lejos y además, mi equipo no es el de la capital. Antes vivía a unas cuadras del Latino y me era más fácil. Digo esto porque no tiengo la experiencia actualizada de cómo anda el tema cuando uno está en medio de las gradas y no viéndolo por TV. Nunca me ha gustado eso de que la gente grite HP a los ampayas a coro. Es una tremenda falta de todo. No me ha gustado nunca ofender a los atletas. La “salsa” en las gradas no tiene nada que ver con ofender a nadie. Claro, siempre se gritan cosas que no tienen por qué ser ofensas. Yo recuerdo en los años 70 y 80 que asistía al Palmar o al Victoria en Matanzas y los juegos importantes aquellos, cuando el equipo estaba en la pelea, los amenizaba Papa Boza y su conga tremenda. Y nos divertíamos un mundo porque el Papa tenía una música para muchas situaciones del juego. Por ejemplo, cuando el equipo contrario amenazaba y el picher nuestro mataba el inning, la conga tocaba una música funeraria. Y cuando mánager contrario salía a hablar con el lanzador y luego el ataque matancero hacía que volviera a salir un rato después, el Papa tocaba aquello de: “Manigueta, manigueta, pa´lante y pa´trás manigueta” en medio de la gozadera y la bailadera de la gente. ¿Ven? era súper divertido y no se ofendía a nadie. Los matanceros de mi edad deben recordar aquello.

  1. muy buen articulo, pero es un tema algo complicado pues es muy dificil para no decir imposible controlar el verbo de los aficionados, en los deportes como el beisbol donde es válido hablar durante la accion no hay regla que limite a nada, ademas tampoco decir malas palabras es ilegal, ahora estoy de acuerdo que ofender directamente a atletas y familiares (sobretodo la madre) ya es algo que normalmente es inaceptable en cualquier ámbito de la vida, pero ahi es donde los deportistas tienen que demostrar que son grandes y tienen nivel…..saludos

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