MÉXICO — La Comisión de Nevada se encuentra en el ojo del huracán tras haber programado una audiencia al mexicano Canelo Álvarez para el próximo 10 de abril debido dos positivos por niveles bajos de clembuterol, tan sólo 25 días antes del ahora probable segundo enfrentamiento ante Gennady Golovkin.

La falta de una pronta decisión de parte de la Comisión sobre si permitirá a Canelo pelear ante Golovkin, ha dado pie a una serie de especulaciones tan grande que ha hecho recordar el momento en el que este ente boxístico negó al excampeón de peso Pesado, Mike Tyson, una licencia para pelear ahí en 2002 ante Lennox Lewis.

Por lo regular la Comisión de Nevada ha tenido polémicas gracias a sus jueces, por decisiones poco acertadas que han afectado la credibilidad del deporte y que han permitido que afectados y sus seguidores pongan el dedo en la llaga para advertir la falta de limpieza en el deporte.

Casos como el de Tyson, a quien le negaron una licencia para pelear en abril de 2002 tras protagonizar una pelea con Lennox Lewis durante una conferencia de prensa en Nueva York, así como la suspensión del combate entre Tommy Morrison y Arthur Weathers de febrero de 1996, debido a que el primero dio positivo en un examen por VIH, también pusieron en el ojo del huracán a la Comisión, aunque bajo condiciones totalmente distintas.

En los casos de dopaje, la Comisión de Nevada suele ser implacable. El especialista de ESPN.com, Dan Rafael, escribió hace unos días que, bajo su experiencia, no cree que se va a realizar el combate el 5 de mayo y que es probable que Gennady Golovkin busque un nuevo rival para esa fecha o una fecha posterior, dependiendo de una posible extensión a la suspensión temporal de Canelo Álvarez.La sorpresa que provocó la suspensión temporal desató una serie de especulaciones sobre si se va a realizar la pelea o sobre el status de Canelo como peleador profesional rumbo al desempate con GGG. A favor, el mexicano tiene los antecedentes de otros peleadores mexicanos como Érik Morales y Francisco Vargas a quienes les fue permitido pelear en Nueva York y California bajo condiciones similares; sin embargo, la falta de prontitud en las reacciones de la Comisión ha hecho dudar de que ello termine beneficiando.

Otra corriente también señala que, debido al tema económico, no hay forma de que Nevada se niegue a permitir que el mexicano suba al ring ante el kazajo. Las ganancias que arroja una pelea como la del 5 de mayo se cuentan por centenas de millones y ello también ha puesto a la Comisión ante la espada y la pared, llevando el caso de Canelo de ser uno más del protocolo antidopaje a ser uno exponencialmente mediático.

Por lo pronto, Canelo Álvarez y Gennady Golovkin deberán continuar con sus campamentos, seguirán siendo sometidos a pruebas antidopaje y deberán enfocarse lo más que puedan en el evento del 5 de mayo, aunque parezca imposible, pese a la incertidumbre de si se va a realizar la pelea.